HISTORIA DE UNA VIOLACION

HISTORIA DE UNA VIOLACION
Señor director:
Aprovecho el espacio que se brinda a los lectores de su prestigiado semanario para dirigirme, a través de usted, a la comunidad capitalina y hacer la siguiente denuncia pública: Soy una mujer de 33 años en el sexto mes de mi segundo embarazo y tengo una hija de tres años El pasado miércoles 3 de abril, alrededor de las 19:00 horas, me dirigía junto con mi hija hacia la avenida Insurgentes Salíamos de la casa de mis padres ubicada en la colonia Copilco el Bajo y a la altura de la calle Joaquín Gallo, detrás del Centro Comercial El Relox, nos asaltó un individuo armado con navajas Este hombre nos obligó a dirigirnos hacia un sitio más oscuro, bajo la amenaza de que si no hacíamos lo que decía nos “picaba” El sujeto, de no más de 24 años, me dijo que le diera todo el dinero que tenía como yo no traía más que monedas y un boleto del metro, montó en cólera y me arrebató la bolsa registrando él mismo su contenido Se percató por su propia cuenta de que en efecto no portaba dinero y entonces me arrebató el reloj, una pulsera, un anillo y unas cadenas de plata que traía puestas Durante todo el tiempo del robo, me amenazaba con que si hablaba o gritaba me “picaba” la panza o “picaba” a mi hija, poniéndonos el filo de la navaja encima Una vez consumado el robo este individuo nos obligó a irnos a un sitio aún más oscuro sobre la calle de Joaquín Gallo, donde me volvió a insistir en que tenía que hacer todo lo que me dijera si no quería que mis hijos (la niña y el gestante) fueran dañados Ahí fue donde el tipo abusó de mi, humillándome y degradándome sexualmente, ante la presencia de la pequeña Durante todo el tiempo del ultraje, las amenazas que ejercía sobre mi vientre y sobre mi hija, me obligaron a cumplir todos los mandatos obscenos del violador Posteriormente el tipo huyó corriendo hacia Insurgentes donde se perdió
Estos acontecimientos, los más violentos y denigrantes de mi vida, ya han sido denunciados ante la 47a Agencia Especializada en Delitos Sexuales de la PGJDF, en la averiguación previa No 47a/238/91-04 En este lugar se me ha dado un trato, por demás, respetuoso y amable Escribo esto con la esperanza y el rabioso deseo de que esta violencia, de la que he sido víctima, no quede impune y se castigue con todo rigor al culpable Sé que tanto en el DDF como en la PGJDF existe la voluntad y la capacidad técnica para irnos dando a los capitalinos, una seguridad pública que en mi caso, al menos, ha resultado inexistentes
Atentamente:
María Dolores Martínez Ray,
México, DF