La penalización, careta de buena conciencia

La penalización, careta de buena conciencia
Coincidencia de expertos: el derecho, inoperante para evitar el aborto
María Esther Ibarra
“Ni el derecho penal ni la Iglesia tienen fuerza intimidatoria para evitar el aborto Es una hipocresía gigantesca que se le considere un delito Son excepcionales los casos que se persiguen La despenalización, lejos de violar derechos humanos, tiende a tratar de hacer menos sórdida, criminal e inhumana la realidad de cientos de miles de mujeres pobres”, plantea el director de Docencia del Instituto Nacional de las Ciencias Penales, Doctor Luis de la Barreda
“El aborto implica un grave problema humano y de salud pública La continuación e interrupción de un embarazo es una cuestión individual, privada, como tantísimas otras cuestiones de carácter moral que se le plantean a diario a las personas”, postula la socióloga y estudiosa del aborto Teresita de Barbieri
Partidarios ambos de que prevalezca la despenalización del aborto en otros estados del país y no sólo en Chiapas, rechazan que se le considere método de política de planificación familiar Reconocen que es un asunto complejo y delicado, no sólo por cuestiones morales, sino por requerir de un adecuado sistema asistencial de salud pública, de recursos económicos y humanos , de normas que eviten posibles injusticias Coinciden en criticar la posición de la Iglesia y de los grupos católicos que los secundan, oportunistas, intolerantes y defensores de una cuota de poder
En entrevistas por separado, expusieron sus reflexiones, productos de años de estudiar el problema del aborto El doctor Luis de la Barreda es especialista en derecho penal y criminología Es director de Docencia del Instituto Nacional de Ciencias Penales , por cuyo encargo realizó la investigación -próxima a publicarse- El delito de aborto: una careta de buena conciencia La socióloga Teresita de Barbieri es integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, en el área de población Ha participado en diversos foros sobre la mujer y es autora de múltiples artículos, como Esterilización y aborto Una perspectiva desde los derechos humanos de las mujeres
El doctor De la Barreda es contundente al señalar que el derecho penal ha sido de una “ineficacia patética” para impedir el aborto y, mucho más aún, para perseguirlo como delito Expone:”Aunque nadie sabe a ciencia cierta el número de abortos que se realiza al año, por ser una práctica clandestina, lo cierto es que en 1989 hubo sólo dos sentencias condenatorias Es decir, únicamente dos casos llegaron a los juzgados Además, la punibilidad del aborto es muy baja La sentencia es de unos cuantos meses de prisión y el código penal permite que en estos casos y cuando la persona ha delinquido por primera vez, la sanción privativa de la libertad se sustituye por una multa bastante corta En suma: un aborto delictuoso se castiga por una multa menor que la que se podría pagar por violar el reglamento del hoy no circula”
Pero además —afirma el criminólogo— de que las normas penales no están cumpliendo con su objetivo de disuadir a la población que cometa el delito de aborto, resultan contraproducentes: “Lo grave del problema es que como se realiza en la clandestinidad, esto se traduce en severísimos daños a la salud de las mujeres que, en su mayoría son pobres, acuden a lugares insalubres Es una situación absurda: el derecho penal no está propiciando que haya menos aborto, sino que una mujer sin recursos termine desangrándose en un cuarto de azotea, quede dañada o muera Eso sí es criminal, eso sí es delito”
NI DELITO NI PECADO
Y abunda: “No hay norma penal más clasista que la del delito de aborto Pone en desventaja a mujeres pobres frente a mujeres que sí pueden pagar a un médico a acudir a una clínica particular Las dos mujeres que llegaron a los juzgados eran sirvientas”
En su oficina del Instituto, el doctor de la Barreda dice, convencido: “Es una hipocresía que el aborto sea delito: La población no lo ve como un crimen, en el sentido de una conducta intolerante antisocial Nadie, hasta ahora, al enterarse de que una mujer o una amiga abortó ha denunciado el hecho en una agencia del ministerio público Esto demuestra que ni la noción de delito ni la noción de pecado son eficaces”
Como creyente y católico, el doctor De la Barreda califica, no obstante, la postura de la Iglesia de “lamentable y fariseica” Y refiere:
“En septiembre pasado asistí al octavo Congreso de Naciones Unidas para la Prevención del delito y el tratamiento del delincuente, en la Habana, Cuba Italia propuso una moratoria para la pena de muerte de tres años, para si aumentaba o disminuía la delincuencia La moratoria implicaba que en ese lapso no se dictaminarían en los casos resueltos Me llevé una sorpresa: El Vaticano se abstuvo de votar”
Esta postura de la Iglesia —critica— “deja en entre dicho su argumento de que se opone a la despenalizcaión del aborto por ir en contra del mandamiento absoluto no matarás ¿Qué quiere entonces? ¿Qué persigue con su condena al aborto? Ni la Iglesia ni el grupo Provida han peleado por una mayor punibilidad del aborto Nunca han hecho un escándalo para que sea mayor el número de sentencias condenatorias o se persiga eficazmente el aborto Lo único que quieren es que aparezca en el código penal que el aborto es un delito ¿la razón? Es una careta de buena conciencia Es eso y no otra cosa: para salvar su conciencia
Para el penalista, la Iglesia está en todo su derecho de seguir considerando el aborto como pecado, pero debe también ser congruente con su concepción de pecado en casos como la pena de muerte Insiste: “Ese es un asunto de la Iglesia y el del derecho penal otro muy distinto Nadie, además niega que la vida en formación —llamémosle así al producto de la fecundación—, merezca respeto y tutela desde el primer momento Pero no debe ser la tutela penal, ni considerarse delito”
— ¿Por qué se considera el aborto un delito? ¿Con base en qué se determina que lo es? ¿En qué se fundamenta la ciencia jurídica? ¿Cuál es la causal del delito?
—El argumento es que se afecta una vida humana, aunque ciertamente en formación, pero al fin y al cabo una vida dependiente de la madre Se considera que hay una vida humana a partir de la unión del espermatozoide y del óvulo se forma un huevecillo y se considera si sigue creciendo hay vida humana
A su juicio, más que ayudar, enturbian y vician la discusión de fondo: plantearse si el feto es una persona humana, a partir de qué momento se considera así, si el feto tiene derecho a la vida “Por supuesto que el feto tiene derecho a la vida Sin embargo, en el seno de la propia Iglesia ha habido discusiones de en qué momento llega el alma al feto Santo Tomás, por ejemplo, consideraba que el feto no tenía alma desde el primer momento, sino que le iba llegando en varias semanas Durante mucho tiempo esta teoría imperó en la Iglesia católica y posteriormente se desechó La discusión fue muy fuerte, pero la iglesia ha tenido mucho cuidado en no mencionar esta polémica, que nunca quedó resuelta
“Es un problema metafísico y que llevaría discusiones médicas, filosóficas profundas y complejas”, dice De la Barreda y considera que, en todo caso, estaría más convencido con la tesis del sociólogo Mario Bunge “El plantea en su más reciente libro, Mente y Sociedad, que los antiguos consideraban que el alma es la mente, la cual es un conjunto de funciones neurales Entonces, hay mente cuando hay actividad de neuronas Es decir, sin la actividad de éstas y sin actividad cerebral no hay mente”
Pero al margen de la teología o la metafísica, el criminólogo insiste en que el legislador debe pensar en una realidad monstruosa, infrahumana, de soledad indeseable que miles de mujeres enfrentan por considerarse el aborto un delito, Y reflexiona: “En el caso de que existiera en México la figura del reférendum, no se puede decir a priori que ganaría la postura fulminante y de linchamiento moral de la Iglesia en contra del aborto”
Argumenta su hipótesis con el ejemplo del referéndum que hubo en Italia sobre el aborto “Igual o más católico que el pueblo mexicano, y teniendo el corazón de la Iglesia en el Vaticano, el pueblo italiano votó 66 % por la despenalización y el 33 % en contra Hasta donde sé, el Papa Paulo VI no excomulgó al 66 % de los italianos católicos”
Agrega: “Si se planteara una consulta, ni la Iglesia ni Provida lo aceptarían No quieren eso Es un tema en que no se pueden echar para atrás Tienen miedo de escuchar el punto de vista de la propia población católica, que quizás lo ve como pecado, pero no como delito Además, si una mujer quiere abortar, aborta, pese a que enfrente el peligro de una excomunión o de cárcel De ahí que sea una cuestión de conciencia y de decisión personal ”
Respecto a la competencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a la que se turnó la iniciativa del Congreso de Chiapas para que opine sobre si se violan o no derechos humanos, De la Barreda considera que no está muy claro en el reglamento de la Comisión si es de su competencia o no hacerlo Sin embargo, sostiene que “definitivamente no se viola derecho humano alguno Por el contrario, lo que hace una legislación al despenalizar el aborto es tratar de que se realice en condiciones óptimas y humanas
Aclara que buena parte de la prensa y de los dignatarios de la Iglesia y Provida han manejado tramposa y oportunistamente el asunto de Chiapas “Afirman que el aborto era un delito en ese estado y ahora se está despenalizando No es así En el código chiapaneco, desde 1938, no era un delito, ni punible por razones médicas o por violación Lo que se propuso fueran enmiendas para otros aspectos También el nuevo código entró en vigor en octubre y no fue hasta octubre cuando armaron el escándalo Pero tampoco hicieron escándalo con el código de Yucatán, que desde 1918 no considera delito el aborto por razones socioeconómicas”
ENTRE EL DEBER Y EL DERECHO
“El legislador tiene una función social que cumplir, que le ha sido conferida a través del voto Eso es democracia”, dice la socióloga Teresita de Barbieri, y afirma : “El legislador tiene que estar suficiente cerca de sus representados para llevar a cabo su labor Pero también debe estar a la vanguardia para sentir cuales son los problemas de la sociedad y tratar de resolverlos antes que hagan crisis”
Según la investigadora universitaria, la despenalización del aborto es “particularmente delicada, porque se trata de una vida humana, probablemente persona Estamos ante la intersección de los derechos y deberes de las madres, de la nueva vida que se genera, del padre”
Desde la perspectiva de los derechos humanos De la Barbieri señala que el aborto remite a dos niveles de análisis: por una parte, los referidos a la preminencia de una moral social particular en sociedades pluralistas y con regímenes jurídicos que sientan las bases de la sociabilidad en la coexistencia y tolerancia de creencias e ideologías Por otra, los problemas de salud como consecuencia de la penalización en la legislación
Al mantenerse la penalización del aborto “se coarta la libre decisión de las mujeres debido a la maternidad y se privilegia la probabilidad de vida del embrión sobre el deseo y capacidad de las mujeres y sobre las posibilidades concretas y reales, no sólo de ellas, sino también de los hijos ya nacidos Esta preminencia de una moral particular sobre la moral social general pluralista desencadena una serie de problemas de salud de mujeres”
Sostiene que a pesar de que la mortalidad materna ha descendido como consecuencia de la extensión de los servicios de salud y de los programas de planificación familiar, el problema del aborto persiste , y de manera dramática
Expone:”la clandestinidad en que se practica el aborto, aun en los casos en que no es perseguido por la fuerza pública, conlleva problemas de distinto orden Desde el punto de vista económico, se eleva el precio y se generan mercados muy diferenciados Así, mientras para algunas mujeres se resuelve con una operación sencilla, bajo anestesia, para la mayoría significa enfrentarse a la muerte, a la mutilación, a dolores, a infecciones y trastornos orgánicos prolongados Y desde el punto de vista sicológico, el hacer algo prohibido y en contra de la ley provoca y alimenta culpas”
De origen argentino, De Barbieri prefiere no opinar sobre la posibilidad de decisión de la CNDH en el asunto, pero indica que cualquier determinación a la que llegue, “no concluye ni la discusión y problemática que hay detrás, para la mujer”
Y apunta “El derecho de las mujeres a decidir si quieren o no ser madres y si lo desean, cuántos hijos y en qué momentos los tendrán, está atravesando por complejas redes de intereses y voluntades, que muy poco tienen que ver con ellas”
De Barbieri llama la atención en que, para legislar sobre la maternidad y paternidad se requiere conocer las características particulares en que tienen lugar y las distintas modalidades que adoptan “No hacerlo tiene el peligro de provocar más u otros problemas de injusticia, particularmente para las mujeres pobres”
En la penalización-despenalización del aborto, la estudiosa distingue, entre otras, las siguientes cuestiones:
En primer lugar, existe un problema complejo de salud pública Esto tiene que ver, primero, con las condiciones reales en que se producen los abortos para los sectores de la población femenina carente de recursos; segundo, con los problemas genéticos que hoy en día pueden ser detectados a tiempo y que mediante el aborto se impedir el nacimiento de personas con limitaciones serias para desarrollarse con libertad y autodeterminación en la vida adulta; tercero, con los problemas de gestación, en los primeros meses del embarazo, que también atañen a la salud de los nacidos y, cuarto, con los derechos de las mujeres a la procreación libre y responsable, que son vulnerables en los casos de embarazo consecuencia de violaciones
Otro aspecto que menciona el derecho de los bebés a nacer amparados y queridos Explica De Barbieri: “A ser atendidos , criados, educados en contexto económico de respaldo afectivo, como vida que se humaniza y no como carga o castigo producto del pecado Esto nada tiene que ver con la situación económica pobre, muy pobre, o rica de los hogares Tiene que ver con la disposición de la madre —mujer gestante— y de las personas que lo rodean y las que puede recurrir Tiene que ver, además, con los recursos que brindan el Estado y las instituciones públicas y privadas para compartir, ayudar y apoyar en las simples y complejas tareas de la crianza, la socialización y la educación de los infantes”
Defensora de la tesis de que abortar o no es una cuestión individual y personal, De Barbieri no desestima la opinión necesaria del padre Sin embargo, afirma que no son pocos los casos en que la figura materna es distante, o de plano ausente Por migración, trabajo, alcoholismo, simple desconocimiento e irresponsabilidad, no hay una presencia masculina materna comprometida con la larga,pesada, compleja atención que requieren los hijos
Por estas razones —insiste— la continuidad o interrupción de un embarazo es una cuestión que atañe y deben decidir las mujeres, por su salud física y mental y por la de lanueva vida que se gesta
Para la socióloga universitaria el aborto tampoco debe considerarse como política de planificación familiar, sino como complemento “No lo puede ser, por el simple hecho de que no está evitando la concepción, sino el nacimiento de un niño Actúa después del embarazo En este sentido, no cumple con la meta de planificación familiar, que es evitar la concepción”
Por igual, está en desacuerdo en que se plantee el asunto en términos de planificación familiar versus aborto “Hay que tener en cuenta que por educación sexual y mejores sean los servicios de planificación familiar, existen situaciones que no dependen de la mujer” y enumera:
—No toda la población que la requiere tiene acceso a la educación sexual amplia y completa Entre las personas que conocen métodos anticonceptivos existe un porcentaje que comete errores en la aplicación y uso de los mismos Los anticonceptivos pueden tener —de hecho lo tienen— fallas en su fabricación o ser vendidos fuera del plazo de efectividad, tienen una probabilidad de error, cuya responsabilidad no es de nadie Son muchos imponderables, al grado que hay casos de mujeres esterilizadas que se embarazan Según De Barbieri, también se debe considerar un conjunto de fenómenos que están apareciendo con fuerza en el país y que aunque se desconozca su magnitud y cifras son preocupantes: el aumento del número de menores abandonados en las calles, síntomas de la imposibilidad de cuidado materno, paterno y adulto en general, en los hogares La presencia del filicidio, una cifra no bien conocida y explorada, y el maltrato en los hogares, símbolo de abandono
De estos, el que más le preocupa es la venta, robo y desaparición de menores Pese a que no se conocen los fines o el destino de los infantes, “se sospecha que son para la experimentación y el
trasplante de órganos en los países ricos”
“Estos fenómenos —lamenta— indican la aparición de la
valorización económica y el precio sobre el cuerpo humano, que no
es nada más y nada menos que una nueva forma de esclavitud”
Ante esto De Barbieri se pregunta: “¿No es preferible la
interrupción de esa vida cuando sólo es probabilidad de persona, que permitir que nazca irremediablemnete para el dolor y la comercialización? ¿Qué sentido tiene generar una vida condenada a vivir indignamente? ¿Qué es más pecado en términos de la Iglesia?”
La repuesta, dice De Barbieri es simple: despenalizar el aborto y que la Iglesia deje a la conciencia de cada quien el derecho o no de abortar O,visto desde otra óptica: el derecho a vivir dignamente o indignamente_