En Tejupilco, relatos e inculpaciones de ambos lados

En Tejupilco, relatos e inculpaciones de ambos lados
Una granada lacrimógena, punto de partida del sangriento zafarrancho
Elías Chávez
TEJUPILCO, Méx – Traídas de Baltimore, las Multi Purpose Grenade MPG-120 (CS Chemical Agent) estallan en el atrio del Palacio Municipal y muestran su efectividad
Unas 2,000 personas tosen, estornudan e intentan dispersarse pero chocan entre sí, desorientadas y cegadas por nubes de gas lacrimógeno
Son las 15:17 horas del miércoles 12 de diciembre Al estallido de granadas sigue el disparo de armas de fuego desde diferentes puntos Gritos, quejidos, llanto de niños, mujeres, hombres, atrapados por el fuego cruzado
Minutos antes el PRD celebraba un mitin: el templete, al pie del astabandera, a diez metros de la entrada principal del Palacio Municipal, resguardado en su interior por casi un centenar de policías del Grupo de Alta Seguridad (GAS)
La multitud escuchaba a sus líderes José Luis Díaz Moll y Miguel León López que exhortaban, desde las 11 de la mañana, a no permitir el “descarado fraude electoral” con el que supuestamente ganó la presidencia municipal el priísta Mario Gabino Ugarte
Campesinos, en su mayoría vestidos con manta blanca, sombrero calentano, respondían a los oradores con expresiones de entusiasmo y furia: puño en alto, aseguraban que no permitirán a Gabino Ugarte asumir la presidencia municipal el 1o de enero
Desde un mes antes, militantes del PRD mantenían un plantón frente al Palacio Municipal en protesta por el “fraude electoral” Inclusive, bloquearon el 21 de noviembre la carretera Toluca-Ciudad Altamirano También realizaron varios mitines, uno de ellos el 20 de noviembre, después del cual un grupo se trasladó a la ciudad de México para participar en la concentración que ese mismo día, por la tarde, organizó su partido en la Plaza de la Constitución De regreso a Tejupilco se detuvieron en la carretera para auxiliar a los tripulantes de un vehículo averiado Y empezó la desgracia: dos perredistas murieron atropellados por un camión
A casi cuatro horas de iniciado el mitin llegó Heberto Castillo Antes que él hablaron el diputado Carmelo Enríquez y el dirigente estatal Luis Quintanilla También exhortaron a “defender la voluntad popular” y a “no permitir el fraude”
Agobiadas por el sol de las tres de la tarde varias mujeres buscaron sombra bajo una marquesina a la entrada del palacio municipal, cuidado por uniformados de negro, tolete en mano, escudo y casco protectores
Y cuando a Heberto Castillo, orador principal, tocó su turno ante el micrófono, “los policías empezaron a decirnos cosas y hasta nos manosearon”, dice María del Rosario Guillén, perredista de Tejupilco
Unas cuantas frases había pronunciado Heberto Castillo cuando un griterío interrumpió su discurso A su espalda, las mujeres, indignadas, reclamaban y se enfrentaban a los policías La chispa estaba encendida:
“Los policías ofendieron y agredieron a las mujeres y por eso la raza se enardeció”, afirma Honorato García —también de Tejupilco—, al recordar el momento en que los hombres acudieron en auxilio de las mujeres
Insultos, empujones y golpes a la entrada del Palacio Municipal anteceden el disparo de la primera granada lacrimógena, que golpea en una pierna y derriba a Rafael Hernández, líder del PRD
En vez de amedrentarse, la multitud parece avispero enfurecido Heberto Castillo pide calma, pero a la granada inicial sigue una lluvia de ellas y se generaliza la zacapela
Las Multi-Purpose Grenades son disparadas casi a quemarropa El mitin se acaba La gente se dispersa Un grupo se lanza contra el Palacio Municipal, desde cuya azotea el comandante de la policía municipal, Matías Puebla, dispara con arma larga y hiere en el cuello a Silvano Loza Sánchez, acusa el diputado Carmelo Enríquez
Se oyen disparos por todos lados Muchas personas se tiran al piso y otras caen heridas de bala en la explanada y en la plaza, frente al Palacio Municipal Quienes escapan del fuego cruzado buscan huir por alguna de las tres calles que desembocan en la plaza Pero en las tres, grupos de granaderos bloquean la salida
Alrededor de la plaza, agentes vestidos de civil sacan de sus vehículos metralletas Uzi, “cuernos de chivo”, rifles R-15, y se suman al tiroteo, afirma otro testigo, francisco Solórzano, que añade:
“Al principio los perredistas no estaban armados Pero luego, cuando la balacera se aplacó un poco, llegaron cuatro patrullas de la Dirección de Seguridad Pública sobre las que se lanzaron los perredistas que todavía quedaban en la plaza Golpearon a los patrulleros, les quitaron la ropa y las armas y destrozaron los vehículos Desnudos, los policías corrieron a refugiarse en el Palacio Municipal”
50 MINUTOS DE BALAZOS
Además de los uniformados del Grupo de Alta Seguridad, en el interior del Palacio Municipal fue visto Germán Garcíamoreno Beltrán, secretario particular del gobernador Ignacio Pichardo Pagaza La balacera duró aproximadamente 50 minutos, hasta que todos, policías y funcionarios, abandonaron el Palacio por la parte trasera Antes de salir hicieron estallar granadas lacrimógenas para que los perredistas no lo ocuparan
Un uniformado quedó muerto casi a la entrada del inmueble Otro, gravemente herido, fue rescatado por un grupo de perredistas “Yo llamé a las unidades para que lo llevaran al hospital”, dice María Osorio Jaimes, entrevistada afuera del Palacio, junto a un charco de sangre en el lugar donde cayó muerto otro policía
En las afueras del pueblo, frente al panteón municipal, carretera de por medio, la Clínica Hospital de Campo recibió a buena parte de los heridos El director, doctor Rafael Montoya Arce, informa que fueron atendidas 17 personas, tres de ellas heridas con arma blanca y el resto con arma de fuego
“La mayoría, quince, eran policías Sólo atendimos a dos civiles Pero en el transcurso de la noche y en la madrugada todos los lesionados fueron trasladados a Toluca, por orden de la Dirección de Seguridad Pública”, explica el director de la clínica Entre los atendidos se encontraba María de la Luz González Segura, de 21 años de edad, reportera del diario 8 Columnas, herida de bala en la pierna izquierda
Todavía no se dispersaba el gas lacrimógeno cuando la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito del estado emitía un comunicado de prensa en el que acusaba a militantes del PRD de haberse apoderado, “temporalmente y por la fuerza”, del Palacio Municipal
Directamente acusaba a Heberto Castillo, a los diputados federales Carmelo Enríquez y Reynaldo Rosas, entre otros dirigentes del PRD, de haber incitado a la muchedumbre a “tomar las instalaciones por la fuerza”
Aseguraba que dentro del Palacio se encontraba un grupo de policías antimotines desarmado, y que Fernando Arce, líder perredista en la zona, organizó a un grupo de mujeres “para que fueran por delante en la toma del Palacio Municipal”, en tanto que miembros del PRD disparaban “con armas de alto poder contra la fachada del inmueble público”
Según la versión oficial, “los agentes de seguridad intentaron disuadir a los atacantes por medio del diálogo, pero no fueron escuchados Para salir del Palacio Municipal, los policías utilizaron gases lacrimógenos y en su salida fueron perseguidos por los perredistas, quienes al mismo tiempo que lanzaban disparos, arrojaban ladrillos, pedazos de madera, piedras y otros objetos contundentes
“En el interior del Palacio —continúa la versión oficial— permanecieron durante algunas horas 50 perredistas y 200 más en el exterior, portando armas de alto poder tipo UZI, R15, M-16 y escopetas, además de armas cortas”
Durante “el ataque del grupo perredista” tres personas murieron: los policías Sergio Bravo Ramírez y Jesús Lazcano Badillo, y un civil no identificado Además, 22 policías resultaron lesionados, así como el representante estatal de Gobernación, José Luis Mejía
El comunicado de prensa advertía que se ejecutaría “acción penal contra los presuntos autores intelectuales de la violencia, a saber: los señores Heberto Castillo, Carmelo Enríquez, Reynaldo Rosas, Guillermo González Hernández (a) El Satán, y Fernando Arce (a) El Pecado”
“Si me andan buscando, aquí estoy”, respondió esa misma noche Heberto Castillo en el Palacio de Gobierno, en Toluca, donde infructuosamente buscó al gobernador Pichardo Pagaza Tuvo que conformarse con presentar su protesta ante el secretario de Gobierno, Humberto Lira Mora
“Ahora va a resultar como en 1968, que nuestras cabezas destrozaron las macanas de los policías”, declaró Castillo a los periodistas locales “La agresión la provocó el gobierno Nadie más tiene facultad para coordinar a cuatro grupos de granaderos y policías antimotines”
Después de que Castillo se retiró, el gobernador Pichardo Pagaza apareció, citó a conferencia de prensa, calificó de irresponsable a los dirigentes del PRD y los acusó de “propiciar un homicidio multitudinario”
Repitió conceptos del comunicado de prensa de la Dirección de Seguridad Pública, consideró inaceptable que el PRD “pretenda dirimir sus diferencias de orden político por la vía estéril de la violencia” y “permita a sus seguidores portar armas en actividades políticas”
Al día siguiente Pichardo Pagaza ordenó la creación de una fiscalía especial para investigar el zafarrancho Y luego de visitar a los deudos de los uniformados muertos, advirtió: “Los policías no volverán a estar en desventaja”
Humberto Lira Mora informó que durante el enfrentamiento habían sido aprehendidas cuatro personas: Juan Valerio Estrada, que portaba una pistola 9 milímetros; Rosano Corral y Apolinar Terán, ambos en posesión de rifles, y Donasiano Galindo, con una escopeta
Trece agentes del Ministerio Público y 30 secretarios designó el procurador Benítez Treviño para investigar y fincar responsabilidad de la violencia en Tejupilco
Además, el procurador informó que se había solicitado orden de aprehensión contra Guillermo González Hernández, candidato “perdedor” a la alcaldía de Tejupilco, y contra Fernando Salgado Salinas
Ambos —dijo el procurador— instigaron a la violencia y deben ser detenidos por los delitos de asociación delictuosa, robo de armas y homicidio por coparticipación
Dos de los acusados inicialmente, los diputados Reynaldo Rosas Domínguez y Carmelo Enríquez, contrataron: la noche del jueves se presentaron en la Procuraduría y presentaron denuncia formal contra el gobernador Ignacio Pichardo Pagaza; contra el secretario de Gobierno, Humberto Lira Mora, y contra el director de Seguridad Pública y Tránsito, Marcial Flores Reyes Su denuncia quedó asentada en el acta TOL/AC/6892/90
Rosas Domínguez precisó, en la denuncia, que la agresión surgió del interior del Palacio Municipal, cuando policías del Grupo de Alta Seguridad “dispararon granadas de gas lacrimógeno en perjuicio de la vida y patrimonio de militantes del PRD y de la ciudadanía de Tejupilco”
Desmintió la versión oficial de que las mujeres perredistas fueron usadas como avanzada para asaltar el Palacio Municipal También desmintió que los policías hubieran estado desarmados El hecho de que uno de los uniformados haya caído herido por la espalda —dijo— demuestra que la bala que le quitó la vida fue disparada desde el recinto del ayuntamiento
Carmelo Enríquez y Reynaldo Rosas responsabilizaron de la violencia a Pichardo Pagaza: “La policía no hubiera iniciado la agresión sin el conocimiento y la autorización del gobernador”, aseguraron Y como “cómplices en la agresión” señalaron a Humberto Lira Mora y a Marcial Flores Reyes
Alejandro Encinas Rodríguez, miembro de la coordinadora estatal del PRD, anunció que los diputados de su partido pedirán formalmente el desafuero y juicio político a Pichardo Pagaza “En la próxima sesión del Congreso —informó— presentaremos pruebas de que el gobernador es el autor intelectual del enfrentamiento”
Hasta el viernes 14 y los palacios municipales de Xonacatlán y de Isidro Fabela estaban en poder de perredistas inconformes con los resultados electorales
Mientras tanto, el de Tejupilco, impregnado aún de gas lacrimógeno, permanecía abandonado, con puertas, ventanas y mobiliario destrozados, y sangre coagulada en el patio