DESMOVILIZACION

DESMOVILIZACION
Francisco Ponce
Como ocurre siempre, al término de una guerra lo más, difícil es la desmovilización
Reubicar a los heridos, pagar indemnizaciones, dar empleo a los sobrevivientes, ayudar psicológicamente a los lesionados del alma en fin
Y lo mismo ocurre al término de una competencia internacional, como los recién concluidos XVI Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe
Independientemente de la velocidad como se organizaron —y de las sensibles y comunes fallas de organización—, del éxito deportivo y de sus implicaciones políticas, queda la parte más complicada de la competencia: dar a los atletas la plataforma para reiterar su capacidad competitiva en el futuro
Se trata de los que dieron mayores satisfacciones al público, deseoso ya de escuchar el himno nacional, sinónimo de presea dorada Además, adquirieron fogueo al precio más bajo, ingresaron al selecto grupo de becarios deportivos y, para cristalizar su esfuerzo, ahora deberán contar con todo lo necesario para superarse
Y, naturalmente, la desmovilización implica también curar a los heridos, sustituir a quiénes perecieron en su intento de trascender —aquellos que no estuvieron en la cosecha de medallas— y procurar la creación de nuevos soldados deportivos para no perder la continuidad
Porque el siguiente desafío está a pocas hojas del calendario: La Habana celebrará los Juegos Panamericanos el año próximo y en 1992 el frente de batalla será Barcelona, sede olímpica
En los Panamericanos podremos percatarnos del verdadero adelanto de los recursos que se han destinado al deporte durante 1990 —sólo a la construcción y rehabilitación de instalaciones en 22 entidades se destinaron más de 61,000 millones de pesos— y que mantendrá, según se anuncia, su apoyo total en la contratación de buenos técnicos, medicina y ciencias aplicadas al deporte, giras de fogueo, en fin
Entonces sabremos la verdadera capacidad de un deporte que al parecer retomar el rumbo que perdió cuando se apagó el pebetero del Estadio Universitario en 1968
De detenerse la inercia con la desmovilización de los Centroamericanos, este alarde de apoyo gubernamental al deporte podría instalarse en la tradicional retórica política: utilización del evento deportivo a la manera demagógica
Pero si ocurre al revés, los buenos resultados llegarán en Cuba y en Barcelona
Por lo pronto, pues, disfrutamos ya la fiesta Que la cruda no vaya a convertirse en una pavorosa convalecencia