Lo pactado otra vez a debate

Lo pactado otra vez a debate
Inversión, fábricas y empleos se fugan de Canadá desde que se firmó el Acuerdo de Libre Comercio
Carlos Puig
OTTAWA, CANADA – Es casi como mirarse en un espejo
Antes que México, Canadá se embarco en un amplio programa para abrir, liberalizar y desregular su economía
Sólo un par de años antes que México, Canadá comenzó un amplio programa de privatización que incluyó, entre otras cosas las líneas aéreas del Estado, después el petróleo, próximamente la televisión estatal
Poco antes de que Salinas fuera presidente, el primer ministro Brian Mulroney cortó gastos gubernamentales redujo la participación del gobierno federal en programas sociales como seguro de desempleo, y planes médicos Acabó, con los subsidios y quitó protecciones a empresas
Desreguló la economía, entre otras cosas el transporte, e inició una reforma impositiva
Y hace dos años, Mulroney prometió culminar la primera parte de su estrategia económica mediante la firma de un Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos
Ahora Canadá sufre la resaca de la borrachera
La economía canadiense entro en recesión antes que la estadunidense, hace unos seis meses, y según cálculos del propio gobierno tardará mucho más en salir de ella, tal vez hasta finales de 1991 Cifras aceptadas por la mayoría ponen en 180,000 el mínimo de empleos perdidos
Por primera vez en la historia canadiense las tasas de interés están cinco puntos por encima de las estadunidenses, lo que ha llevado la inversión canadiense a Estados Unidos (que se ha incrementado) El dólar ha subido contra la moneda estadunidense, lo que ha restado competitividad a las empresas locales
En los diarios, todos los días se encuentran noticias de plantas que han tenido que cerrar, reubicarse en Estados Unidos o que han sido adquiridas por corporaciones multinacionales
Brian Mulroney, que prometió a los canadienses prosperidad y “trabajos, trabajos y más trabajos” con sus políticas, se encuentra con 12% de popularidad en las encuestas y en peligro de perder las próximas elecciones generales
Ahora nadie quiere tomar la responsabilidad de lo que sucede: las fuerzas proacuerdo culpan de la situación a dos malas decisiones del gobierno: el mantenimiento de altas tasas de interés y el alto valor del dólar: x 112 por dolar estadunidense Difieren buscar la culpa del ALC, firmado hace dos años, dicen que es muy temprano para evaluar sus resultados y apuntan culpas también a la situación económica mundial Otros, más cínicos, recuerdan que se “advirtió” que habría un período de ajuste y que habría “perdedores y ganadores”, aunque también aceptan que el ajuste ha sido más grave de lo que se esperaba
Las fuerzas que lucharon para que no se firmara el ALC piden la derogación y han renovado fuerzas para, reabierto el debate acerca de la inclusión de México, el gobierno termine sus compromisos con los estadunidenses El NDP, que se opone al Acuerdo, ganó las elecciones en la provincia de Ontario, la más rica e importante del país Los liberales, por medio de Jean Crétiene, su líder, proponen reabrir el Acuerdo, renegociarlo y buscar condiciones favorables para Canadá que, insisten, no existen en el actual
El gobierno, que además tiene problemas con las poblaciones aborígenes y con la intención de Quebec de separarse de la nación, y sin el apoyo de los canadienses, prefiere guardar silencio y no reabrir un debate que a mediados del decenio pasado dividió en dos al Canadá
DEL ORGULLO A LA SOBERANIA
Tal vez porque a primera vista son confundibles, pocas cosas molestan tanto a un canadiense como pasar por estadunidense
Por mucho tiempo, Canadá, ha sido muy diferente a los Estados Unidos: con una economía mixta y el segundo territorio más grande del mundo, fue de los paises más ricos del mundo en ingreso per cápita, su distribución de la riqueza es mucho más equitativa que la de otros paises industrializados: el 20% de la población obtiene el 37% del Producto Nacional y el 20% más pobre obtiene el 37% En México, el 10% obtiene el 41% y el 20% más pobre el 3%
Sus 26 millones de habitantes tenían un ingreso per cápita casi igual al de los de Estados Unidos, con un sistema económico diferente También están orgullosos de tener un sistema parlamentario de tipo europeo, traído de las dos naciones fundadoras: Francia y Gran Bretaña
Las empresas generadoras de energía, petróleo y gas, fundamentales para atemperar los inhóspitos climas del norte, estaban en manos del Estado Con dos idiomas oficiales, dos o mas culturas intranacionales y un territorio tan extendido, los canadienses se habían dado una serie de instituciones (Empresas de la Corona, las llaman) cuyo objetivo era promover la unidad de la nación, entre ellas los ferrocarriles, que hoy están en bancarrota, la radio y la televisión del Estado, condición que Mulroney planea cambiar pronto, y una línea aérea nacional, Air Canada, que ya ha sido privatizada Para vender Air Canada se invirtieron 11,000 millones en rehabilitarla y se vendió en 6,000
En 1984 los conservadores llegaron al poder y Brian Mulroney se convirtió en primer ministro; la economía no iba muy bien, 80 y 81 fueron años de recesión y los aires del neoliberalismo de Reagan y Thatcher llegaron a Canadá Y desde aquí la historia tiene ecos conocidos
En 1980, en su toma de posesión, Ronald Reagan prometió promover un mercado común Norteaméricano “desde el Yukon hasta Yucatán” En su campaña, Mulroney negó la posibilidad de un ALC, pero después de un año en el gobierno, en septiembre de 1985, Mulroney y Reagan anunciaron el comienzo de un esfuerzo para lograr el ALC En 1987 ya se había redactado, en principio, un acuerdo y las fuerzas laborales y oposicionistas canadienses se desataron para impedir su firma Mulroney tenía que llamar a elecciones hasta 1989, cuando el ALC ya estuviera firmado, pero el debate público fue tal que convocó a elecciones generales en 1988 Rick Salutin, dramaturgo, novelista ganador de varios premios e intelectual, escribió un libro sobre lo que llama una “excepcional elección canadiense”, donde “por primera vez los ciudadanos votaron no por políticos o por discursos, sino por asuntos, más bien por un asunto: el Acuerdo de Libre Comercio”
El gobierno, apoyado por el BCNI (Consejo de Negocios para Asuntos Nacionales) una asociación que reune las mas grandes compañías y trasnacionales, gastó millones de dólares para que Mulroney ganara
Los antiacuerdos se organizaron de muchas maneras, hasta que se creó la “Asociación Pro Canadá Network “, que agrupó otras similares en todo el país Se organizaron asambleas y se publicó un pequeño folleto ilustrado explicando las “maldades” de un Acuerdo; se repartieron dos millones 200,000 libritos y la balanza comenzó a cambiar El Partido Liberal tomó la bandera antiacuerdo, como lo hizo también el NDP, aunque no con tanta energía, en noviembre de 1988, en las elecciones triunfó Mulroney, con 43% de la votación, pero los partidos antiALC obtuvieron 523%, aunque por sus divisiones el poder correspondió a Mulroney, que interpretó su triunfo como un si al ALC
El voto para Mulroney también fue el reflejo de cuatro años de crecimiento sostenido parecido a los que tenemos en México —84-88— como resultado de las primeras medidas de apertura y desregulación de Mulroney, que resultaron atractivas después de los últimos años de la administración Trudeau Y aumentan las similitudes con México, pues esos primeros años dejaron al gobierno con una deuda interna demasiada alta, que provocó altas tasas de interés, revaluación del dólar, lo que, de hecho, ha provocado que a pesar del ALC con Estados Unidos, Canadá no sea atractivo para la inversión extranjera y los productos canadienses pierdan competitividad en los mercados internacionales
Con la economía entrando en un período recesivo cuando se firmó el acuerdo en 1989 —aunque esto durará de hecho diez años, hasta eliminar todas las tarifas y otras barreras— los resultados esperados: nueva inversión, creación de empleos y otros beneficios, aún no llegan a la economía canadiense Además, un reciente informe del Senado canadiense señala uno de los problemas más graves que se han enfrentado con Estados Unidos: que el Congreso, más allá de los acuerdos firmados, sigue imponiendo leyes proteccionistas, que afectan el comercio y que la voluntad de la administración estadunidense no es siempre la mejor para los canadienses
“Parece haber evidencia temprana de que un acercamiento de tipo legalista más que de espíritu de cooperación sigue imperando en las acciones de los competidores y agencias estadunidense bajo el mando del nuevo sistema”
El “sexto informe interno del Comité de Relaciones Exteriores” señala: “Las actitudes legalistas de los actores estadunidenses y sus agencias amenaza de crear un desbalance en el desarrollo de políticas nacionales bajo el nuevo régimen del ALC No parece haber ninguna reducción en el uso de las leyes de protección comercial estadunidense (trade remedy laws), ni en la amenaza de su uso por empresas norteaméricanas, buscando protecciones Esto ha desilusionado a muchos canadienses que apoyaron el proyecto y que esperaban una atmósfera más cooperativa —para accesos más seguros que bajo el antiguo régimen comercial— y no una continuación, e incluso un incremento, de la intimidación durante este período de negociación de subsidios”
Sobre el mecanismo de solución de disputas, que elogió en una entrevista con la televisión canadiense el secretario de Comercio de México, Jaime Serra Puche, el informe senatorial señala:
“Se esperaba que mediante la legalización del proceso, que se implementa con tiempos límite de decisión y poniéndolo en un foro internacional, el papel de la política en las disputas sería reducido pero hay aún mucho espacio para la interferencia política Un examen de los actuales casos entre Canadá y Estados Unidos indica que dilación, consulta y negociación políticas que se daban en las disputas bajo el anterior régimen, seguirán ahí Otra vez, más que utilizar el mecanismo como fue diseñado, el regateo y la negociación han retrasado la resolución y cada parte ha intentado acudir a acciones unilaterales para resolverlo a su manera”
Respecto al impacto total del ALC en la economía, las opiniones difieren En una reunión realizada a principios del año pasado por el Instituto de Investigación de Políticas Públicas para evaluar un año de su aplicación, los participantes que apoyan el Acuerdo disminuyeron la fuerza del libre comercio en el total de la economía y concluyeron, entre otras cosas, que era demasiado temprano para evaluarlo, que la ola de despidos y el cierre de plantas tenían poco o nada que ver con el acuerdo, que éste había sido víctima de un mal momento global y que no había ninguna conexión entre las políticas gubernamentales de altas tasas de interés y alto valor de la moneda con el tratado
Durante la investigación del reportero y sus reuniones con funcionarios gubernamentales, cámaras de comercio y representantes en Toronto y Ottawa, los defensores del ALC repiten los mismos argumentos:
Tim Page, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Canadá: “la gente busca explicaciones causales, estamos en recesión y entonces se le achaca al Acuerdo Pero la economía no funciona así Hemos tenido recesiones sin acuerdo Lo que firmamos es simplemente un arreglo para bajar tarifas y vendernos productos Aunque se le quiere ver como un gran monstruo, no lo es, y es más, tardaremos mucho en ver efectos reales, que nosotros creemos serán positivos; tendremos que salir, primero, de esta recesión para poder medir más adecuadamente qué está pasando con nuestra industria Yo no soy muy aficionado a los juegos de números económicos, porque me parece que es muy fácil manipularlos, pero yo casi aseguraría que al contrario de lo que dicen los opositores del ALC, los empleos perdidos a causa del ALC han sido mínimos, si no es que hemos ganado algunos”
Simbólicamente, el mismo día que se anunció que Brian Mulroney continuaría siendo primer ministro y que se firmaría el acuerdo, la empresa Gillete anunció que cerraría su planta canadiense y la trasladaría a Estados Unidos, donde le era más productiva, ya que ahora podría vender sus productos sin tarifas restrictivas
Este tipo de caos se ha repetido constantemente; el Congreso del Trabajo ha mantenido un expediente de plantas cerradas y reubicadas desde la firma del Acuerdo; tiene más de 400 empresas y la suma de empleos perdidos es de más de 170,000
En términos de inversión, las cifras tampoco son demasiado claras y según los pro ALC, esto tampoco es producto directo de su firma
Pero de la inversión extranjera llegada a Canadá en los dos últimos añios, sólo la tercera parte ha sido para crear nuevos negocios Más del 60% corresponde a empresas canadienses compradas por empresas extranjeras, algunas de ellas para ser reubicadas
El ejemplo más reciente es el de la transnacional Campbell, productora de artículos alimenticios El miércoles 28, David Clark, presidente de la compañía anunció que estaban cerrando su planta canadiense y que la proveedora de sopas Campbells en Canadá sería la división de la multinacional de Camden, Nueva Jersey
Según el Congreso del Trabajo de este país, el ingreso de México en la ecuación agrava los problemas “De por sí ya los dueños de empresas advertían a los trabajadores canadienses que aceptaran malos sueldos o si no se mudarían a la zona de maquiladoras —explica a Proceso Bruce Campbell—, y ahora se quiere poner a competir a los trabajadores de nuestro país con trabajadores que ganan un dólar por hora; esto es diez veces menos que muchos canadienses”
Los opositores al Acuerdo, que hoy proponen abrogarlo, dicen estar más preocupados por la pérdida de soberanía, pues un pacto internacional impone políticas nacionales de desarrollo
Así lo explica Maude Barlow en su libro Cómo el ALC está fallando a Canadá, recién publicado:
“En la medida en que nuestras empresas públicas son privatizadas, Canadá perderá no sólo su pasado, sino su derecho a recrear esas instituciones u otros servicios que considere esenciales El artículo 2010 del ALC dice que para establecer empresas públicas (o según el nuevo lenguaje, desprivatizar), Canadá tendría que tener permiso del gobierno de Estados Unidos y compensar a compañías estadunidenses por pérdidas potenciales creadas por la creación de estas nuevas agencias o corporaciones Y sin cancelar el Acuerdo, ningún futuro gobierno podrá deshacer el masivo programa de privatización de este gobierno”
El primer ejemplo de como el ALC y soberanía política están ligados, está a punto de darse en la provincia de Ontario la más industriosa de este país Bob Rae, del NDP, acaba de ser elegido Premier (gobernador) Su partido propuso a los votantes una forma de seguro automovilístico público, donde el gobierno se responsabilizaría de los seguros Pero el ALC podría hacer imposible la intención de los socialdemócratas, ya que según las reglas acordadas, Ontario tendría que pagar compensación a las compañías estadunidenses que resultaran afectadas por la perdida de “clientes potenciales”
Entrevistado por el diario Globe and Mail, uno de los asesores del gobierno provincial explicó: “si por ejemplo una compañía estadunidense obtuvo utilidades de 35% en los últimos cinco años, podría pedir una compensación similar por los próximos 20 años, además de que se tendrían que cubrir sus gastos de cierre de operación”
Irónicamente, la Suprema Corte de Justicia de Canadá, según una decisión de 1979, prohibió a compañías locales reclamar compensación si el Estado creara un monopolio como se pretende en este caso, con lo que los beneficios para las compañías americanas no serían los mismos que para las locales
Dos provincias tienen programas parecidos pre ALC
Michael Hart, del Departamento de Comercio exterior del gobierno canadiense y parte del equipo negociador del ALC, en entrevista con Proceso dice que “Bob Rae es libre de hacer lo que quiera con los seguros automovilísticos El tiene soberanía para decidir lo que quiera, pero no sin un costo Si desplaza compañías privadas tendrá que compensarlas Es como si el gobierno quiere hacer una carretera encima de mi casa; él puede hacer lo que quiera, pero me tendrá que pagar mis gastos y mi casa”
El gobierno de Ontario ha declarado que el gasto de compensación haría muy alto el costo del programa prometido en compañía y aún no toma una decisión sobre qué va hacer, pero los abogados
estadunidenses están listos para demandar a Bob Rae y, curiosamente, el gobierno federal de Brian Mulroney tendría que estar del lado de los americanos
En otros aspectos de la soberanía, los críticos del ALC mencionan puntos que sirven de advertencia a México, por ejemplo, en Propiedad Intelectual, legislación que el gobierno de Salinas acaba de comprometerse a tener lista rápidamente con el presidente Bush
Dice Maude Barlow del Consejo de Canadienses: “Las nuevas legislaciones canadienses armonizan nuestro sistema con el sistema estadunidense, donde, por ejemplo los ‘creadores de plantas’ tienen derechos aceptados hace muchos años No es sorprendente que Estados Unidos haya demandado a Canadá que reconozca estos derechos: los principales beneficiarios serían las multinacionales, la mayoría estadunidense Más del 90% de todas las patentes canadienses es propiedad de corporaciones trasnacionales”
Y Barlow pone otro ejemplo: “Canadá acaba de ingresar en un reducido grupo de paises que reconoce el derecho de las corporaciones a patentar formas de vida y en forma exclusiva vender sus nuevos productos Las más recientes investigaciones en biotecnología han llevado al descubrimiento de nuevas variedades de plantas y hasta de animales y virus, y los resultados han creado un enorme mercado internacional Este enfoque convierte la naturaleza en un producto a la espera de ser descubierto, patentado y vendido para hacer utilidades”
ALC, SEGUNDO ROUND
Para los defensores del Acuerdo y de las políticas neoliberales en Canadá con los que habló el reportero, no hay duda de que “esas son las nuevas reglas del juego; tenemos que competir con el mundo y nos tenemos que hacer competitivos abriendo nuestros mercados Tenemos que aprender a ser eficientes y productivos El mundo se ha inclinado hacia la economía de libre mercado y este es el juego que hay que jugar Además, a largo plazo esto traerá mejores niveles de vida para todos los que participan en este juego”, dice Hart
Para los opositores, sin embargo, la reapertura del debate en Canadá es una oportunidad para abrogar el Acuerdo y buscar formas alternativas de relación entre los paises “Nadie está proponiendo no relacionarnos —dice Dave Barret del NDP federal—, pero debemos buscar formas más justas, más entendedoras de nuestras necesidades”
Pro Canadá Network se está reactivando para participar, como lo hizo en 1988, en el debate nacional Lo que una elección parecía haber resuelto hace dos años, será otra vez discutido y, con un gobierno con menos de 15%, de popularidad, la apuesta de muchos es que el ALC no durará mucho en este país, por lo menos no como está escrito ahora
Pero como dice Barret: “Ese es mi sueño, una nueva forma de desarrollo mas justo, pero ya no me atrevo, en este mundo y con las cosas que han pasado, a predecir nada”