Se consolida la amenaza como arma fiscal
Aspe se desentendió de las metas inalcanzadas al glorificar la política económica
Carlos Acosta
Al tiempo que crecen la rebeldía empresarial y la irritación social por la firma no consultada de un pacto económico que ya no convence, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Pedro Aspe, dibuja un país al que poco le falta para arribar, como dijo su similar de la Secretaría de comercio, al primer mundo:
La deuda externa ya no es problema; la interna, aunque creciente, como es en pesos, es manejable; la inflación, con todo y “burbujas”, está bajo control; las finanzas públicas, más sanas que nunca; las arcas del gobierno, repletas por los ingresos adicionales que dan el incremento de precios petroleros y la venta de paraestatales; la economía crece sin obstáculos, y la sociedad no tiene por qué quejarse: “el Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico ha mostrado ser un instrumento eficaz”
Triunfal, casi eufórico, Aspe se presentó en la Cámara de Diputados —los días 15 y 22 últimos—, lo mismo para informar de las metas económicas para el próximo año, que para descalificar argumentos de la oposición, criticar políticas económicas de otros países e insistir en que la actual conducción de la economía del país está exenta de equívocos Los errores se dieron en el pasado y ahora estamos corrigiendo, sugirió
De la mano del presidente Salinas, la economía marcha sobre ruedas Fue el tono y el argumento que nunca abandonó el secretario en sus presentaciones en la Cámara Un acuerdo parlamentario —el jueves 22— que prohibía el debate y la discusión, le permitió decir la última palabra y quedarse con la razón absoluta Las dudas y los requerimientos de mayores explicaciones de los diputados quedaron en el vacío y el funcionario gozó de un verdadero día de campo Mucho le ayudaron, a decir verdad, los propios diputados que, la mayoría, evidenciaron que no se habían preparado para cuestionar al técnico Aspe
Así, se fue tendido sobre el elogio a la conducción de la economía No obstante que cifras fundamentales estaban en su contra: la inflación para este año, de casi 30%, es el doble de la pronosticada; el Producto Interno Bruto tendrá un crecimiento de 25% a 3% cuando la meta era de 35%; los ingresos del gobierno serán menores en casi tres puntos porcentuales, respecto del PIB, que lo proyectado; de éstos, los no petroleros serán 37 puntos abajo de la meta; las importaciones totales tendrán este año un crecimiento real de 18%, más por arriba del 85% planeado, y la inversión, que se proyectaba con un crecimiento de 106% del PIB, crecerá en casi tres puntos menos
Las cifras, empero, son más que eso Revelan, por lo pronto, que la estrategia antinflacionaria no es del todo eficaz; el crecimiento económico dista de ser sostenido; las cuentas externas se complican; los ingresos públicos no crecen al ritmo deseado y, definitivamente, la expansión productiva sigue sacrificándose en aras de la estabilidad de precios
Más todavía: si son evidentes las dificultades para cumplir las proyecciones de corto plazo, las grandes metas del Plan Nacional de Desarrollo parecen haber caído en el olvido de las autoridades Este planteaba un crecimiento productivo de ente 45% y 5% para 1991, pero la meta oficial, revisada, es de cuando mucho 3% Todo indica que la meta del PND, de crecer en los últimos años del sexenio a tasas de 6%, ya se archivó: se inducirá el próximo año una baja sustancial en la inversión, el elemento básico para la expansión productiva real Esta, que se espera sea de casi 8% del PIB en este año, para el próximo se estima en cuando mucho 45% Además, la inversión no aparece, como lo fue en 1989 y 1990, entre los “propósitos centrales” de la política económica para 1991
Con esas cifras en contra, Pedro Aspe no dudó en remachar que la conducción económica es “congruente” y “eficaz” con resultados a la vista: “una economía sólida y productiva”; capacidad para crecer sin inflación, “recuperada”; bases sólidas para disminuir la pobreza y, finalmente, una modernización económica en marcha que atiende puntualmente las añejas demandas populares de más bienestar
Es tan efectivo el manejo de la economía por el gobierno, que no sólo se proyecta para 1991 una inflación de 14% —menos de la mitad del registro de este año—, sino que el secretario de Hacienda se dio el lujo de descalificar políticas económicas de otros países Por lo menos, en materia de deuda externa:
Sergio Quiroz, diputado por el Partido Popular Socialista, le preguntó por qué no adoptaba el gobierno mexicano “una posición más firme y patriótica en el caso de la deuda externa”, como lo hacen ya otros países de América Latina, señaladamente Brasil, cuyo presidente, Fernando Collor de Melo, ha dicho que su país pagará lo que pueda después de crecer “¿Por qué se mantiene como prioritario el pagar primero y crecer con lo que reste?”, cuestionó el legislador
LA ULTIMA PALABRA
Artífice de la renegociación, Aspe endureció el gesto y la emprendió contra Quiroz: “El patriotismo y la valentía no se dan en discursos retóricos ni en las amenazas” Los discursos incendiarios, dijo, no reducen la transferencia neta de recursos al exterior “El verdadero patriotismo, la verdadera valentía, se tienen cuando se piensa con responsabilidad y cuando se utiliza la negociación como un medio para obtener resultados concretos que beneficien al pueblo, no para sacar tres o cuatro aplausos patrioteros
“Es muy peligroso lo que ha ocurrido en otras latitudes —no quisiera hacer referencia a país alguno— cuando se dice, con discursos poco reflexivos de que simplemente ‘aquí sí va a anular la deuda’ La historia nos ha demostrado que entre más fácil ha sido el discurso, menores los resultados para el pueblo Y entre más seco y responsable el discurso y más firme la negociación, mejores los resultados para el pueblo”
Enojado dirigió el índice hacia el diputado: “Dígame un país, ahora, que tenga la reducción de pagos de servicio de la deuda, de 10 puntos del PIB en 24 meses Lo reto a que encuentre alguno”
El acuerdo parlamentario, que prohibía la réplica, no le permitió a Quiroz Miranda contestar nada y defenderse Aspe se quedó con la razón, pero los mismos documentos entregados a la Cámara la semana anterior daban pie para demostrar que, con todo y renegociación de la deuda externa, la salida de divisas por concepto de servicio estará en 1990 muy por arriba de lo estimado El presupuesto de este año señalaba que habría un servicio por 15 billones de pesos, mientras que la nueva estimación es de 267 billones Es decir: 117 billones de pesos más (poco menos de 4,000 millones de dólares) Es decir: un servicio superior en 781% que lo estimado
Si el cuestionamiento a la política de deuda externa causó escozor al secretario de Hacienda, más lo fue cuando arreciaron las críticas a la política fiscal, el otro pilar de los ingresos públicos Prácticamente todos los interlocutores de Aspe, en su comparecencia del jueves 22, coincidieron en que el fisco ha complicado la vida de los contribuyentes: todos son, para él, sospechosos de evasores o defraudadores en potencia, además de que la miscelánea fiscal hace aún más difícil el de por sí engorroso pago de impuestos
Aspe, por supuesto, no cedió un ápice La política fiscal del gobierno mexicano es la ideal Gracias a ella, en este año se amplió el número de contribuyentes, se han eliminado tratamientos privilegiados y paraísos fiscales y se ha simplificado el cumplimiento de las obligaciones tributarias sin ocasionar una carga administrativa o fiscal excesiva para los contribuyentes
Eso dijo el secretario, quien tuvo que recurrir a comparaciones con cierta maña para demostrar la eficacia de la política impositiva Dijo que “la recaudación viene bien, y muy bien”: la recaudación fiscal pasará de significar el 98% del PIB en 1989 a 104% en 1990 No dijo, en cambio, que la meta original, establecida en el programa económico aprobado en diciembre de 1989, era de 105% Tampoco dijo que en esta administración, con todo y el recrudecimiento de la acción fiscalizadora de Hacienda —la amenaza, el uso de la fuerza y aun la cárcel han sido la norma— el crecimiento de los ingresos tributarios es cada vez menor
El documento Criterios generales de política económica, donde se expone de conjunto el programa económico para el año siguiente, ilustra lo anterior: en 1989, los ingresos tributarios (Renta, IVA, IEPS, Importación y otros) crecieron 118% respecto de 1988; en 1990, crecerán 87% y se proyecta para 1991 un crecimiento de apenas 47%
En ese crecimiento cada vez menor de la tributación han influido, sin duda, la abrumadora cantidad de cambios introducidos en las disposiciones fiscales, aun cuando ya habían sido aprobadas y consideradas definitivas desde finales de diciembre de 1989
El diputado Juan Antonio García Villa, panista, se refirió a ello, el jueves, cuando criticó ante el secretario el llamado “régimen simplificado”, un sistema por el que pueden optar quienes antes eran considerados contribuyentes menores y mediante el cual sólo se consignan entradas y salidas, el flujo de efectivo
García Villa se ahorró palabras para cuestionar a Aspe y leyó un texto del Colegio de Contadores Públicos en el que se afirma que el régimen simplificado es bastante complicado: del régimen simplificado se han emitido del 1o de enero a la fecha (octubre 31) 48 disposiciones, lo cual hace que los antiguos contribuyentes menores “necesariamente deben tener un contador y conocimientos fiscales contables suficientes para ajustarse a este régimen dizque simplificado”
Aspe saltó: no hay más régimen simplificado que el de flujo de efectivo que hemos propuesto “Si llega usted a saber de alguno más simplificado, hágamelo saber, porque las gentes de su partido con las que hemos platicado nos han dicho que este es el más simplificado de todos los sistemas”
García Villa no pudo replicar Otra vez, el acuerdo parlamentario, pero la bancada panista no se contuvo y al término de la comparecencia, una vez que se retiró el secretario, emitió un comunicado en el que asevera: “El secretario Aspe afirmó que el grupo parlamentario del PAN en la Comisión de Hacienda estuvo de acuerdo en que el mejor régimen fiscal para los contribuyentes menores era el de flujo de caja planteado en la iniciativa de reformas fiscales de 1990 Deseamos manifestar que dicha afirmación carece de veracidad y no solamente no estuvimos de acuerdo en ello sino que tampoco se aprobó por la diputación de nuestro partido Prueba de ello es que no asistimos a la sesión en donde se aprobaron dichas reformas”
Si bien los diputados no pudieron obtener de Pedro Aspe —también fue notorio que no conocían cabalmente las iniciativas de ley de ingresos y de cambios a las disposiciones fiscales— explicaciones detalladas de lo que se propone el gobierno en materia fiscal, otras voces hicieron sentir su inconformidad con la nueva miscelánea
BANCA SIN SECRETOS
La Cámara Nacional de Comercio en Pequeño de la Ciudad de México (Conacope) prácticamente se adelantó a otros organismos empresariales en el estudio y análisis de los documentos oficiales que se entregaron el jueves 15 a la Cámara de Diputados Un día antes de la comparecencia del secretario hizo un repaso de las modificaciones propuestas por el Ejecutivo a las diversas disposiciones fiscales y llegó a una conclusión: se recrudecerá la fiscalización
De aprobarse la miscelánea fiscal para el año entrante, dice la Canacope en comunicado que firman su presidente y gerente y director generales, “desaparecerá el secreto bancario” y los bancos “se convertirán en ayudantes o colaboradores de la Dirección de Auditoría Fiscal de la SHCP para una estricta fiscalización de empresas, pequeños comerciantes y personas físicas en general”
Las razones se hallan en el propio texto de la miscelánea Los bancos estarán obligados a anotar en los esqueletos para la expedición de cheques, el nombre, denominación o razón social y clave del Registro Federal de Contribuyentes o la clave de identificación correspondiente al primer titular de la cuenta
Los especialistas fiscales Miguel Angel López y Miguel Eduardo Jaimes asesores en este ramo para contribuyentes afiliados a Canacintra y Coparmex, dicen a Proceso que “Esto constituirá una verdadera cacería, pues los pequeños ahorradores que para su comodidad manejan chequera, quedarán en puestos de vigilancia permanente, siempre serán sujetos sospechosos y serán acosados por la autoridad fiscal”
Naturalmente, dicen Jaimes y López, “cundirá la desconfianza, no porque haya delito que perseguir, sino porque a nadie le gusta verse envuelto en líos fiscales, que sin deberla ni temerla bien pueden ser causados simplemente por complicaciones administrativas”
En su presentación ante los diputados, el secretario Aspe señaló enfático que el secreto bancario “se mantiene tal cual, no hay una coma, no hay una adición, no hay absolutamente ningún cambio respecto del secreto bancario” Las modificaciones que se proponen, informó, además de que contribuirán a evitar fraudes, responden también a una recomendación que hizo el Tratado Internacional contra el Narcotráfico, firmado recientemente por México ante la ONU, para “poner límites a los cheques nominativos”
Se altere o no el secreto bancario, lo cierto es que los bancos ya empezaron a experimentar una creciente cancelación de cuentas de cheques
Semanas antes de que se conocieran oficialmente los cambios a las disposiciones fiscales, la Organización Mexicana de Desarrollo, AC, institución para estudios de posgrado en alta administración, hizo un recuento de las medidas que la Secretaría de Hacienda viene aplicando, y reforzará el año que entra, para “profundizar la vigilancia y fiscalización sobre personas físicas y morales, a fin de disminuir el alto grado de evasión que existe”
Entre ellas, dice, destaca la determinación de la Secretaría de “encontrar forzosamente irregularidades fiscales en las empresas” También, que las auditorías fiscales “se hacen con la intención premeditada de encontrar fallas en la contabilidad de las empresas y no con el afán sólo de revisar si las declaraciones fiscales adolecen de falla Hay la intención de las autoridades de extender algunas auditorías hasta un año o año y medio, dependiendo de las circunstancias en que se den”
Dicen los especialistas de esa institución que a partir de 1990 entró en operación un nuevo esquema mecánico para la realización de auditorías, consistente en la rotación de auditores en caso de que no se encuentren resultados importantes “El primer grupo de auditores contará de tres a cuatro semanas para establecer resultados Si no detecta nada trascendente, otro grupo deberá cerrar con celeridad la auditoría pero si el segundo grupo encuentra errores u omisiones graves, la revisión se intensificará y durará todo el tiempo que sea necesario Nunca cerrará una auditoría el mismo grupo porque las autoridades presumen la posible existencia de contubernio entre el auditor y el contribuyente”
Para el año que entra, anunció Pedro Aspe, la fiscalización será reforzada: “Es necesario que aquella minoría que sigue basando parte importante de su beneficio económico en la evasión, cumpla sus obligaciones fiscales, como lo hace la inmensa mayoría de los mexicanos”








