El gobierno gastó en Estados Unidos tres millones de dólares en relaciones públicas
En su viaje Salinas desborda optimismo: el libre comercio traerá mejor nivel de vida
Carlos Puig
Washington, D C- La declaración conjunta de los presidentes George Bush de Estados Unidos y Carlos Salinas de México, dada en esta ciudad el lunes 11, según la cual se buscará llegar a un Acuerdo de Libre Comercio entre ambas naciones, desató a las fuerzas que podrían resultar afectadas con el tratado y obligó a los dos gobiernos a tomar sus primeras posiciones —”firmes” e “inamovibles”— que calentaron la mesa y el ambiente de una negociación que podría tardar más de tres años en concluir y, ya firmado el acuerdo, diez años en implementarse completamente
Además, la urgencia de obtener dinero extranjero para financiar el prometido desarrollo —uno de los motivos principales de la búsqueda de un acuerdo de libre comercio—, hizo utilizar al gobierno mexicano métodos modernos de publirrelacionismo, que la propia embajada mexicana en Washington había desechado apenas hace diez meses La Secretaría de Comercio contrató, desde mediados del año pasado, y por más de tres millones de dólares, a una empresa que promueve la imagen del gobierno y su reforma económica entre empresarios, prensa, académicos y políticos estadunidenses
A raíz del anuncio del lunes 11, México registró una acelerada reubicación geográfica, que lo ha llevado de pertenecer a Centro o Sudamérica, donde la prensa y los funcionarios estadounidenses lo ubican generalmente, a convertirse en nación de Norteamérica Esto estuvo acompañado de un discurso del presidente Salinas ante la élite empresarial de Estados Unidos en el que describió —y elogió— sus “ortodoxas y muy estrictas” políticas económicas de apertura y liberación, necesarias, según dijo, para integrar a México a los cambios que presenta el mundo Después de explicar cómo las estrategias económicas anteriores a 1982 habían fracasado, predijo que el “pasado será un recuerdo”, y que “el futuro lo construiremos con la estrategia que hoy estamos instrumentando”
Conocedor del público al que se dirigía, en su discurso que abarcó la descripción de sus programas económico y político, el presidente Salinas no se refirió ni una vez al régimen revolucionario, ni al partido que lo llevó a la Presidencia ni a la Constitución de 1917 Términos como soberanía y “respeto a los sectores estratégicos de la economía” consagrados en la Constitución, los utilizó vehementemente en entrevistas con la prensa mexicana Ante los empresarios habló de privatización, liberación de la economía, apertura ante la inversión extranjera Adujo la necesidad de “obtener los beneficios que nos legó la geografía”, tan cerca de Estados Unidos, y confirmó aspirar “a una relación más fructífera entre nuestros pueblos, nuestros gobiernos y también entre los grupos empresariales de ambas naciones”
Improvisando a partir de unas cuantas notas, Salinas modificó su discurso preparado, que se había repartido a los reporteros de la “fuente” de la Presidencia horas antes y que de hecho se publicó equivocadamente al otro día en algunos diarios nacionales, y se dio vuelo hablando en primera persona: “decidí iniciar un proceso de privatización”, “decidí tomar este paso antes de lo que muchos esperaban” (refiriéndose al acuerdo con Estados Unidos)
Dijo estar “experimentando un optimismo que quisiera yo darles a conocer” y pintó con sus palabras un México primermundista, que “mostrará a la población mexicana que vale la pena continuar con esta estrategia de desarrollo La única manera de lograr permanencia en estos programas y políticas, será obteniendo resultados continuos, que muestren sus beneficios en la vida cotidiana de los mexicanos”
Defendió la idea de un acuerdo de libre comercio a capa y espada —”para formar México, Canadá y EU el mercado más grande del mundo”— y argumentó contra los que piensan que causará desempleo en Estados Unidos; al contrario, según afirmó, reducirá la migración de trabajadores mexicanos, quienes en su México del futuro tendrán trabajo en territorio nacional Dijo darle la bienvenida a la inversión estadounidense en México porque “significa mayor creación de empleos, pero también porque le demostrará al pueblo mexicano que la apertura de la economía, su desregulación, el estímulo de la inversión extranjera, la privatización de empresas paraestatales, en realidad significa un mejor nivel de vida”
Del pasado, sólo un recuerdo, dijo que se había comprobado después de la crisis de principios de los ochenta que el modelo del Estado benefactor no funcionaba y que la nacionalización de la banca “no había logrado las metas que se había propuesto”
Radiante —esa mañana se había dado a conocer el comunicado conjunto— y enmedio de los empresarios aliados de su política económica, el presidente Salinas bromeó con John Reed, presidente del Citibank, a quien invitó a “financiar la reconstrucción industrial mexicana y ya no la deuda”, para concluir en inglés, idioma que utilizó en todo el acto, exclamando: “¡Bienvenidos a la nueva era de la amistad entre México y Estados Unidos!”
MILLONES QUE ALLANARON EL CAMINO
El ánimo con que la comunidad empresarial ha adoptado la propuesta de un acuerdo de libre comercio y la nueva era anunciada por Salinas, habian tenido sus ayudas: más allá de que su programa económico neoliberal sea visto con buenos ojos en este país, el gobierno mexicano contrató, a través de la Secretaría de Comercio, a una empresa estadunidense de publicidad y relaciones públicas, por 3 millones 15 mil dólares (8,400 millones de pesos) por trece meses
Según dice el acta de registro y el contrato firmado entre la empresa de relaciones públicas Fleishman-Hillard Inc y el Fondo para la Promoción de la Inversión en México, presentado ante el Departamento de Justicia, la empresa estadunidense se compromete a “buscar incrementar el conocimiento y entendimiento de las oportunidades de inversión que brinda México, identificando los beneficios y ventajas que daría esa inversión Fleishman-Hillard implementará un método de acercamiento a los medios y una campaña de educación para promover la inversión privada en México y establecerá objetivos y estrategias concernientes a la promoción de inversión extranjera y los comunicará a audiencias-objetivo en paises que son fuentes mayores de inversión”
En el periodo que cubre el contrato —del 1¼ de julio de 1989 al 30 de junio de 1990— la empresa ha distribuido entre compañías manufactureras, cámaras industriales, prensa especializada, firmas legales, firmas de contadores, bancos, empresas de bienes raíces y grupos de investigación: informes del estado de la economía mexicana, folletos propagandísticos sobre las reformas económicas mexicanas y una “newsletter” de su creación, llamada México economic newsletter Distribuyó también dos discursos —sin especificar autor—: “Oportunidades de inversión en México” y “La competitividad de la economía mexicana”
Al constestar el cuestionario del Departamento de Justicia, el signatario John D Graham, presidente de Fleishman-Hillard, asegura que el nombre de su cliente es el gobierno de México, Secretaría de Comercio, con dirección en Manuel Avila Camacho, despacho 1101, piso 11, Edificio Plaza Comermex, Col Lomas de Chapultepec 11000, México
En el capítulo V del cuestionario, que se refiere a la distribución de propaganda política, Fleishman-Hillard dice que sí la ha distribuido y se refiere a los discursos y a los folletos
Se anexan al cuestionario informes de los pagos recibidos por la empresa estadunidense y dos copias del contrato efectuado en julio y firmado en agosto de 1989 entre Fleishman y su cliente, que aparece como Fondo para la Promoción de la Inversión en México En su inciso b, pagos, dice en inglés: “En consideración por los servicios que F-H proveerá al cliente en adelante, el cliente designará un presupuesto total de US$2765,000 por el periodo de julio 1¼ de 1989 a junio 30 de 1990 Esta suma es adicional a los US$250,000 pagados previamente para cubrir el periodo de mayo 1¼ a junio 30 de 1989 La suma de US$2750,000 será dividida en pagos iguales a Fleishman-Hillard, Inc por US$631,250, en cuatro abonos, el primero comenzando con la firma de este acuerdo y de ahí en adelante uno en octubre 1¼, enero 1¼, 1989; enero 1¼, 1990; y abril 1¼ de 1990 El cliente deberá tener lista y depositada la suma de US$235,000 para contingencias designadas así por acuerdo mutuo de las partes”
En el contrato se especifican las condiciones de confidencialidad, propiedad de los materiales producidos, casos de no cumplimiento de contrato, propiedad intelectual y otras “misceláneas”, como que al contrato lo rigen las leyes de los Estados Unidos Mexicanos Al calce, firma John D Graham, en representación de F-H y Carlos Camacho, a nombre del cliente La fecha: 29 de agosto de 1990 Registrado ante el Departamento de Justicia el 5 de septiembre de 1989 a las 3:34
Carlos Camacho Gaos fue director general de Inversiones Extranjeras de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial, desde el comienzo del sexenio, bajo el mando de Jaime Serra Puche; en julio y agosto de 1989 tenía aún ese puesto, que desempeñaba en el piso once del edificio de Plaza Comermex, donde se encuentra la dirección que estaba a su cargo y la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras Camacho fue llamado por Pedro Joaquín Coldwell a ocupar una subsecretaría de Turismo en enero de 1990
El Fondo para la Promoción de las Inversiones Extranjeras en México fue creado a instancias de Claudio X González —exdirigente patronal y hoy asesor en inversiones extranjeras de Carlos Salinas— para contratar a empresas que ensalzaran la imagen económica de México en el exterior Está integrado con recursos del sector privado, del gobierno federal (a través del Banco de Comercio Exterior) y la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras, que está formada por siete Secretarías de Estado Actualmente preside la Comisión el subsecretario de Inversiones Extranjeras, Francisco Sánchez Ugarte, y su secretario técnico es quien sustituyó a Camacho Gaos en enero, Jorge Amigo Castañeda
No es la primera vez que el gobierno utiliza agentes extranjeros para difundir su pensamiento; en el sexenio de Miguel de la Madrid, Manuel Alonso, director de Comunicación Social de la Presidencia, contrató a la empresa de Mike Deaver, asesor de Reagan, para construir imagen, relación que tuvo que terminar por conflicto de intereses En julio del año pasado, cuando el único agente extranjero que representaba al gobierno era Mark Moran, dependiente de la oficina de Otto Granados Roldán, el embajador Petricioli dijo que “sólo los mexicanos trabajarían para los mexicanos” y aseguró que no se contrataría a nadie más y que se estaba preparando a un equipo de la embajada para hacer trabajos de cabildeo en el Congreso A los pocos meses, Moran fue despedido y Granados mandó a cuatro gentes de su equipo a ocupar la oficina de Información y Relaciones Públicas de la embajada Para la Secretaría de Comercio, sin embargo, el trabajo de los enviados de Granados no parece haber sido suficiente y contrató a una empresa extranjera para manejar la imagen económica de México ante la prensa extranjera, para comenzar a influir en los ánimos de la comunidad estadunidense
TOMA DE POSICIONES
Sin embargo, hay abrojos que ni los millones de la Secretaría de Comercio podrán quitar del camino hacia un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos Así lo ha dejado ver desde los primeros momentos la Representante Comercial de Estados Unidos —con nivel de gabinete— la embajadora Carla Hills, al tomar posiciones contra sus contrapartes mexicanas
Apenas pasada la euforia de la nueva era y el comienzo de consultas preliminares para el acuerdo, en el hangar de la base Andrews, Salinas de Gortari dijo a un pequeño grupo de corresponsales mexicanos en Washington, seleccionado por la oficina de Otto Granados, que las industrias señaladas en el artículo 28 constitucional —petróleo, petroquímica básica, electricidad, ferrocarriles— no serán puestas en la mesa de negociaciones, y señaló que las leyes estadunidenses también limitan la inversión extranjera en sectores como las telecomunicaciones y el transporte marítimo
Endurecida la posición del Presidente, poco tardó en reaccionar el gobierno de Estados Unidos En una audiencia, sobre la posibilidad de un acuerdo de libre comercio, en el Comité de Normas y Procedimientos del Congreso, celebrada el jueves 14 en esta ciudad, la embajadora Hills describió lo que llamó adelantos en la apertura de la economía mexicana, pero enumeró lo que calificó como “puntos sobresalientes” en los que el gobierno mexicano “debe proceder”
“Nos gustaría ver pasos adicionales en la eliminación o reducción de barreras comerciales arancelarias y no arancelarias En la agricultura, por ejemplo, las licencias de importación restringen alrededor del 59% de los productos estadunidenses que exportamos a México Las licencias son concedidas o negadas de una manera arbitraria y constantemente funcionan como prohibiciones de importación Productos afectados por las licencias son granos, semillas para aceites, frutas y vegetales, como son las manzanas Estamos trabajando vigorosamente para ver que esos injustificados requerimientos de licencia sean eliminados, tal y como se pidió cuando México ingresó al GATT
“Los inversionistas creen que se puede hacer más para liberalizar la inversión Primero, los nuevos reglamentos son sólo actos administrativos; México debe considerar modificar su ley nacional de inversiones En industrias claves como el petróleo y servicios financieros, la propiedad está reservada por la Constitución al Estado o a mexicanos, o los socios extranjeros están limitados a un interés minoritario La inversión está restringida en algunas áreas
“En servicios, deseamos aperturas adicionales en muchas áreas, incluidas la bancaria, la bolsa, seguros y transportes En estas áreas en particular, la entrada del mercado está restringida y en algunos sectores a las firmas estadunidenses se les ha negado acceso
“Muchas de las reformas en México han sido llevadas a cabo vía decreto del Ejecutivo Hay gran preocupación en la comunidad empresarial porque esos decretos puedan ser fácilmente revocados en el futuro
“Mientras que México ha prometido cambiar sus leyes de patente y derechos de autor para mejorar la protección para los derechos intelectuales, nosotros queremos ver esas promesas cumplidas, para dar efectiva protección e inmediatos beneficios comerciales a los propietarios de los derechos”
Más allá de posiciones iniciales, los dos gobiernos tendrán que poner en la mesa todos los elementos y en el último trimestre del año —como lo fijaron los presidentes, concluída la Ronda de Uruguay, cuando comience el proceso formal de negociación, con la notificación al Congreso y 60 días legislativos después de las negociaciones formales (Proceso 710)— las dos partes tendrán que exigir y a veces ceder protección a determinada industria local o a algún artículo constitucional
El martes 12 el presidente Salinas regresó a México, y el sábado 16 inició una gira de diez días, durante los cuales visitaría Japón, Singapur y Australia, con el objetivo principal de aumentar la presencia de México en la Cuenca del Pacífico








