Tres horas de conversación con el postulador de la causa de Juan Diego
Y se hizo el milagro de la canonización
Carlos Marín
Marzo de 1982 Designado por el cardenal Ernesto Corripio Ahumada postulador de la causa de canonización de Juan Diego, monseñor Enrique Salazar Salazar camina por las calles de Roma, acompañado por un viejecito de nombre Sandro Corradinni, relator —”de los meros importantes”— de la Congregación para los Santos Han estado trabajando casi un mes, mañana y tarde, en el expediente que la iglesia mexicana presentó ante el Vaticano y, en un descanso, se disponen a comer
Unos días atrás, cuando fueron presentados, el sacerdote italiano preguntó qué se le ofrecía
—Le dije y le mostré lo que llevaba
—Mire —resumió Corradinni— de Juan Diego no hay nada
—Y señaló un paquete de papeles en el piso Un montón ¡Una pila de papeles en el suelo! Y de plano que me dice: La virgen de Guadalupe es un mito con el que los franciscanos evangelizaron México Juan Diego no existió ¡Vea Vea lo que tenemos ahí! Y no sirve No pasa Imagínese usted la impresión que me llevé
Aquella tarde romana, cuando iban a comer, Salazar Salazar no podía ocultar ensimismamiento Entonces Corradinni le dijo: —Mire usted monseñor, lo veo muy entusiasmado con lo de Juan Diego pero Juan Diego, si acaso llega a beato, será para el año 2031
—¡Ay monseñor! —le dijo Salazar Salazar— yo ya me morí para entonces! ¿quién va a trabajar? Me dio una palmadita y me dijo: no se preocupe, váyase a México, búsqueme un Juan Diego siglo XVI, pero con aureola, me lo trae, y con la documentación que tenemos en dos años veremos a Juan Diego en los altares
El postulador intuyó la trampa: —¡No monseñor! Me está usted tomando el pelo ¿Qué dice Urbano Octavo?: Al que se la da culto se le quema la causa Y luego luego me acordé y pensé: este me quiere hundir
—Monseñor, discúlpeme pero no —repuso Corradinni— Acabo de estudiar con usted toda la documentación, tiene que habérsele tributado culto a Juan Diego
Y tranquilizó a Salazar: —Juan Diego es del siglo XVI, no del XVII Vaya y busque la imagen Le doy dos años de plazo, me la trae y Juan Diego está en los Altares Eso sí, vaya y busque, pero no me vaya a regresar con un fraude
La buscó a conciencia
—No encontré Juan Diegos con aureola, pro logré demostrar que era santo y se le tributaba culto Encontré representacioines de él —en la Basílica tenemos gran cantidad de exvotos— cargando el púlpito, cargando la copa del cáliz, con letras arriba de su cabeza Como una especie de aureola, aunque no precisamente como la quería el viejito
CONTRA VIENTO Y MAREA
El jueves 22 de marzo, en Torreón, ante 85 obispos que celebraban la sesión plenaria del Episcopado Mexicano, el cardenal Ernesto Corripio Ahumada anunció que el Papa Juan Pablo II, en su segunda visita a México (a partir del 6 de mayo) canonizará a Juan Diego El mismo día, Enrique Salazar Salazar dijo a Proceso que no se trata de una beatificación (reconocimiento para la beatificación local) sino reconocimiento que otorga el Vaticano para la veneración universal a Juan Diego en el rango de los santos
Hace doce días el postulador y el reportero, durante casi tres horas, exploraron el tema en sus más diversos ángulos, a partir de dos hechos inmediatos: el día de la entrevista se publicó en el periódico Novedades (nota principal de primera plana) una información extraoficial, en la que se adelantaba que efectivamente Juan Diego sería canonizado, y dos afirmaciones sorprendentes de Enrique Salazar Salazar, dos miércoles atrás, en el noticiario radiofónico de Guillermo Ochoa: que Juan Diego era un hombre rico y, además, “nomble por ser nieto de Nezahualcóyotl”, lo cual se contrapone formalmente con la versión de un Juan Diego pobre
En la entrevista el postulador desmintió rotundamente que el Papa, en su segunda visita, canonizaría a Juan Diego —”yo lo sabría antes que nadie, aun antes del cardenal”—, dejando en claro que en el Vaticano faltaban tres pasos casi insalvables para llegar al decreto de canonización; el más delicado: aceptar que Juan Diego había existido físicamente, porque sobre él no hay un solo documento convicente, desde el punto de vista histórico, a lo largo de 117 años Los otros dos, encontrarle virtudes heroicas en el grado de santidad y decretarlo santo universal
El explicable escepticismo de Roma respecto al caso de Juan Diego se mantendría hasta febrero de este años Explicable porque el 14 de febrero de 1969 Paulo VI en su Carta Apostólica Motu Proprio, ordenó la revisión del santoral para que uno nuevo entrara en vigor a partir de 1970 y desde abril de 69 se resolvió dar de baja a aquellos venerados que no resistieron, después de un estudio histórico, la prueba elemental de su existencia Entre otros, a los ojos de la Iglesia, desaparecieron el patrono de Inglaterra, San Jorge, el de los camineros, San Cristóbal, y la de los músicos, Santa Cecilia Varias decenas quedaron, como hasta el jueves 22 Juan Diego, en el ámbito de la leyenda (San Jorge decía la tradición, luchaba con dragones)
No obstante, el cardenal Corripio adelantó el martes 20 la posibilidad de la canonización en términos de que “sea beatificado, o quizás canonizado, Juan Diego” Y explicó que esto “será una consecuencia natural de los esfuerzos de los mexicanos, pero también de los católicos de los Estados Unidos, Centro y Sudamérica, Filipinas o España, donde él es reconocido”
Hace unas cuantas semanas, en febrero del año en curso, Salazar Salazar volvió a Roma y habló con el jefe de la Corradinni, Giovanni Papa, responsable del departamento de historiadores del Vaticano
—Un hombre muy empresionante que me causa miedo nada más de verlo, no sólo por su apariencia enorme sino por su trato duro y cortante
—¿Cómo va el asunto de Juan Diego? —preguntó con timidez el sacerdote mexicano
—Ya se lo dije ¡Hagan mucha oración! Pueden pasar diez días o pueden pasar diez años —contestó seco el insondable Giovanni
La conversación con Enrique Salazar Salazar —71 años, 48 en el sacerdocio, monseñor “como regalo”, siete años en la basílica de Guadalupe con el equipo del abad Guillermo Schulemburg y director del Centro de Estudios Guadalupanos— se da en el patio de la casa donde trabaja, por los rumbos de La Villa Sobre una mesa y en el piso hay decenas de paquetes con la Historia del SD Juan Diego adaptada en historieta
Para la entrevista, el postulador de la causa juandieguina acepta la propuesta de tratar en sus principales aspectos, incluidos los que puedan parecer irreverentes, el caso en el que ha empeñado sus mejores afanes: si de veras existió Juan Diego, las pruebas esgrimibles en contrario, los trámites de reconocimiento del Vaticano, la intervención del gobierno mexiano en el asunto, los trabajos que se han hecho para estudiar y analizar el lienzo estampado de la virgen de Guadalupe y hasta la posibilidad no únicamente de que Roma desconozca la historicidad del candidato a santo sino de la autenticidad misma de la imagen que se venera en La Villa
LOS CAMINOS QUE CONDUCEN A ROMA
Dice el seño—Resulta desproporcionada la celeridad con que Roma beatificó al padre Pro, caso históricamente reciente, frente al proceso de canonización de Juan Diego ¿A qué atribuye usted la tardanza?
—No es culpa del Vaticano sino de nosotros ¿Cuándo nos liberamos de los españoles? 1810—1821 ¿Cree usted que los gachupines iban a preocuparse por Juan Diego si era un indio?
Aunque lo hubies
en visto como un santo más bien lo agarraban a relajo con aquello de se te apareció Juan Diego Después,
las guerras del siglo pasado Tuvimos tranquilidad hasta que llegó a la presidencia Manuel Avila Camacho Lauro Ortiz Beltrán fue con el arzobispo Martínez y le dijo: ¿Y qué le dijeron en Roma? Presenta la documentación porque no porque tú lo dices lo vamos a canonizar Se lo dice el señor Martínez a Ortz Beltrán y Lauro de dónde iba a sacar la documentación, tan ocupado que era con sus negocios y conferencias Entonces viene el señor Darío Miranda y va Lauro de nuevo: Señor, qué con lo de Juan Diego
Miranda tienes razón, vamos a pedir a Roma y en Roma dicen: señor, ya dijimos que sobre la documentación porque sin la documentación no hay nada Y Lauro no ha tenido tiempo
Viene el señor Corripio y llega Lauro: Señor, lo de Juan Diego, y dice el señor Corripio: Yo de sas cosas no sé, acabo de llegar
Pónganse de acuerdo y véanme, a ver a mí no me vengan a quitar el tiempo, lo que necesitan es un procurador para que vean qué es lo que van a hacer, pónganse de acuerdo
Volvieron después:
—Señor, aquí tenemos la lista de los candidatos Bueno —dijo el señor Corripio— pues escríbanles en mi nombre, invítenlos, yo no voy a ponerme a hacer eso, y a ver quién acepta
—Al día siguiente fuimos y dijimos: Señor, nadie aceptó A mí me habían llevado de jaime porque no tenían coche; me invitaron a ir de chofer y entré a la junta No hay quién ¿Y tú? —me dijo el señor Corripio, que me conoce porque somos contemporáneos del colegio— ¿A mí?, ¿qué culpa tengo yo? A mí que me esculquen —como digo siempre—Yo qué Tú eres el postulador, ándale, a trabajar
Fue empezar otra vida:
—Y ahí nací: octubre de 79 Me quitaron de la Basílica, me dedicaron a esto, a trabajar ¿Qué hice? Yo no sé nada ni qué es lo que se necesita, me acompañó Maurilio Montemayor, un jesuita me llevé de misionero del Espíritu Santo y vamos a Roma Llegamos a la Coangregación para los Santos, era la primera vez que ponía yo los pies allí ¿Monseñor Salazar de México? Con unos padres, necesitamos una información Pasen Y se nos abrieron las puertas como si fuéramos qué Yo soy monseñor, pero no soy obispo, ser monseñor es un regalo,a nivel de obispo, pero sin la consagración y sin diócesis Llegamos hasta el fondo: pase, eminencia, y yo volteé a ver a mis acompañantes, ¿cuál eminencia? y empezaron a hablarme de manera rara Oiga ustedes que ¡Sí, sí, sí! Ya sé que usted no es el viejo, es el joven Es decir, para ellos no era yo el cardenal Miranda, pero tampoco monseñor Salazar, el de Guadalajara El caso es que yo era eminencia para allá, eminencia para acá y gracias a eso me dieron la información necesaria para empezar a trabajar Si no, suerte de dios, nos mandan por un tubo
Salazar chasca los dedos:
—Empezamos en 79 Como a mí me gustan las cosas En 81 ahí voy con mi montón de papeles Me recibieron muy bien: quién es el postulador Yo Me dieron nombramiento de postulador romano, cosa que no se da Entonces andaba yo feliz, me recibieron todo Junio de 81 Pase, eminencia pase El que me trataba así se murió en marzo de 82 y que me avisan Y que me voy corriendo otra vez
El postulador se hizo de un as:
—Fue un primero de marzo Ni tardo ni perezoso fui a ver a la mamá de López Portillo, le saqué un carta postulatoria, pidiendo que Juan Diego fuera a los altares Me la dieron en un sobre grandote, con el sello realzado de la Presidencia de la República y papel membretado Una maravilla Hablé con el cardenal, no me hacía caso, no era yo nadie famoso, me recibio como si nada, vio desdeñosamente lo que llevaba yo y de pronto mire, señor, le traigo también este papel Lo vio ¡Hasta los masones se preocupan por Juan Diego!, me dijo Al rato regresó con un grandote, un hombre imponente como el demonio, Giovanni Papa, que me puso en manos de Corradinni
Esto fue en la Congregación para los Santos El viejito repetía:
—La virgen de Guadalupe es un mito, Juan Diego no existió
—Oiga señor, entonces todos estos papeles qué son!, pregunté sorprendido A ver —me dijo— saque usted un documento, a ver qué cosa dice ¡Y de pura casualidad que saco el Nican mopohua! Que se lo doy a leer y como que le gustó lo que veía Me dijo: Bueno, mire, ya no me quite el tiempo, venga en la tarde para que veamos las cosas con calma Llevé toda la documentación a fines de 83 Cuando llegué él ya no tenía la causa Volví a enfrentarme con Giovanni Papa, con quien he mantenido la relación hasta febrero pasado
REALIDAD Y MITO
—De lo que usted cuenta se deduce claramente que han sido muy diferentes los criterios de la Iglesia mexicana y el Vaticano respecto del fenómeno guadalupano Allá tienen en reserva la autenticidad de la tradición que aquí se impulsa Pero padre, sabemos bien que la creencia en los santos y milagros no es dogma de fe y que abundan los católicos apostólicos romanos que simplemente no creen en eso, sin que esta condición los aparte de su iglesia Si le parece pasemos al debate de central de Juan Diego en su fase más elemental, sin ocuparnos de sus méritos para la santidad Comencemos por ver si de veras existió
—¡Claro que existió!
—Veamos: durante el siglo XVI, en distintos documentos, aparece mencionado el culto a la virgen de Guadalupe y se consigna que hay una ermita o una capilla en el cerro del Tepeyac Sin embargo, en el mismo primer siglo de la dominación española se realizaron tres concilios de la iglesia en México y en ninguno se recogió la de la más mínima versión a cerca de Juan Diego ni de las apariciones de la virgen en el Tepeyac Se conservan en México y otras naciones innumerables escritos de autores reconocidos en ese mismo siglo Ninguno de Bartolomé de las Casas, Vasco de Quiroga, Gerónimo de Mendieta, Toribio de Benavente (Motolinia), Bernardino de Sahagún, Pedro de Gante, Juan de Torquemada, Bernal Díaz del Castillo, Hernán Cortés, algún virrey, el Cabildo de la ciudad de México y ni siquiera Fray Juan de Zumárraga, el arzobispo a quien Juan Diego llevó las rosas y la tilma estampada dejó el menor testimonio del sorprendente suceso y tampoco dan testimonio de alguien llamado Juan Diego Antes bien, hay varios alegatos en ese mismo siglo, sostenidos por sacerdotes y jerarcas de la iglesia, en contra de versiones que se hacían correr en torno de presuntos milagros
—No tenían porqué mencionarlo, es como ahorita, usted y yo estamos aquí platicando de JuanDiego y no nos ocupamos del presidente de la República
—Sólo porque Salinas de Gortari nada tiene que ver con santos ni milagros Pero en el caso de los cronistas y los historiadores del siglo XVI, por más que algunos se ocuparon de mencionar el cerro del Tepeyac, el santuario de Guadalupe o de la virgen María, como le decían indistintamente, al hablar en contra o a favor de la devoción allí debieron de saberlo, consignar el nombre de Juan Diego y las aparicicones Bien como hecho, chisme o leyenda, ¿no le parece? —Sí ya se Lo que es blanco es blanco y lo que tiene una manchita ya no es blanco, ¿verdad? Pues fíjese que no Bernal Díaz del Castillo dice en Tepeaquilla se apareció a Juan Diego la virgen María
—¿Bernal Diáz del Castillo dice eso?
—Si no lo dice, me corta la cabeza
(Del capítulo 210 de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, donde el cronista habla de algunos beneficios traídos por la invasión: y miren las santas iglesias catedrales y los monasterios donde hay frailes dominicos, como franciscanos y mercedarios y agustinos, y miren qué hay de hospitales grandes perdones que tienen, y la santa iglesia de Nuestra señora de Guadalupe, questá en lo de Tepaquilla, donde solía estar asentado el real de Gonzalo de Sandoval cuando ganamos a Méjico, y miren los santos milagros que ha hecho y hace cada día, y démosle muchas gracias a Dios y a su bendita madre Nuestra Señora, y loores por ello que nos dio gracia e ayuda que ganásemos estas tierras donde hay tanta cristiandad; y también tengan cuenta cómo en México hay Colegio universal donde se estudian y dependen gramática No hay, es esta única referencia de Bernal a la devoción guadalupana, alusión alguna a Juan Diego ni a las apariciones
—Si le parece, padre, vamos paso por paso en los testimonios de la historia Primero esta observación: documentalmente, con fecha precisa no sujeta a interpretación, las apariciones guadalupanas son mencionadas por el sacerdote Miguel Sánchez, quien se basó en los exvotos de la ermita para hacer un exégesis alegórica de la virgen, sobre la tesis de que el pueblo mexicano fue escogido por ella en sustitución del judío, que “traicionó” a Jesús En esta obra Miguel Sánchez acepta no conocer documentos que llenaran el hueco de 117 años Unos meses después un amigo de éste, el vicario de la ermita, Luis Lasso de la Vega, publicó el dcumento náhuatl Nican Mopohua Allí aparece la historia de Juan Diego tal como la conocemos, con las cuatro apariciones y los primeros milagros Hasta antes de estos dos libros de 1648, nada de lo que habría ocurrido en 1531 Ni siquiera el primer arzobispo, fray Juan de Zumárraga, dejó testimonio alguno
—Ya le dije, no hay razón necesaria para que hablar de ello
—Pero monseñor: una vez conocido el Nican mopohua su autoría se atribuye, en función del estilo de redacción, a uno de los principales colaboradores de fray Bernandino de Sahagún, la única vez que se refiere al Tepeyac, lo hace en términos ajenos y hasta contrarios a la tradición juandieguina En su Historia General dice, a propósito de sacrificios idolátricos en los montes, que el uno de estos es quí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac En este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra madre Y venía a ellos de muy lejanas tierras Ninguna pista sobre Juan Diego aporta el tutor Valeriano, padre
—Le repito: no tenía por qué hacerlo, aquí estamos hablando concretamente de Juan Diego y Sahagún hablaba de otros temas
PRIMERA REFERENCIA
—Monseñor: en lo que tiene que ver con alguna devoción en el Tepeyac, cronológicamente hablando, la primera mención se da en 1556 El 8 de septiembre de ese año se levanta una acusación contra el provincial de los franciscanos, Francisco de Bustamante, porque predicó contra la veneración a ídolos e imágenes
—Sí Bustamante predica contra Montúfar, el obispo, porque dice que éste está propiciando la idea de que la imagen de la virgen hace milagros En el juicio, mediante versiones de testigos, se aclara que lo que Montúfar predicó es que la virgen alcanza de Dios los milagros y que la imagen es prodigiosa en el sentido de que se le tiene por no natural No dice que está pintada por los ángeles o cosas por el estilo, pero dice que es una imagen no natural Bustamante, lo que champa, es que el obispo había dicho que la imagen hacía milagros”
—Bustamante dijo, además, que la veneración de la imagen es un gran perjuicio de los naturales porque se daba a entender que hacía milagros quella imagen que pintó un indio; esto, contra lo que los misioneros habían divulgado porque desde que vinieron a esta tierra habían predicado “que no habían de adorar aquellas imágenes sino que la presentaban, que está en el cielo Una de las cosas más perniciosas —argumentaba el provincial franciscano— era la devoción de nuestra señora de Guadalupe porque se les había predicado que no creyesen en imágenes Decirles que una imagen pintada por un indio hacía milagros, causaría gran confusión porque no tenía fundamento También que publicarse milagros como se habían publicado era una gran confusión porque iba un indio cojo que había del volver sano y después volver más cojo que había ido era darles ocasión a que no creyesen en Dios ni en Santa María sino a una imagen, por todo lo cual el virrey Luis de Velasco debía ordenar remediar tan grande mal y que sobre ello hiciesen información y castiguen a los interventores, dándoles a cada uno 200 azotes a su cuenta ¿Qué dice usted?
—Hay cosas muy importantes ahí Primero, que la imagen fue pintada por un indio que se llamaba Marcos Eso no se alega a la hora del proceso, porque sabían que Juan Marcos, para ese tiempo, tenía quince años, incapaz de haber pintado la virgen, por muy precoz que fuera Conocían a este indio, que sí comenzaba a hacer pintura, pero no era capaz de haber pintado una imagen tan hermosa como la que tenemos de Guadalupe, ni en los medios y las circunstancias, en que la pintó, porque en dado caso, imagínese en esa tela cruda, sin ninguna preparación, haber hecho una imagen tan hermosa Cuándo un indio que empieza a ser pintor hace algo así Lo que urgía era aclarar si la imagen hacía o no milagros El juicio contra Bustamente aclara todo
—Bustamante no habló de apariciones y menos de Juan Diego
Después, en el proceso que se instruyó Montúfar, tampoco se hace mención
—Porque no venía al caso Ya le dije: ahorita no hemos dicho nada de Salinas porque no viene al caso Estamos platicando de algo muy distinto
—Con respeto, monseñor, como que usted está jugando
—¡No No venía al caso! Lo que urgía era ver si la imagen hace o no milagros
—Un segundo escrito se produce en 1575
Cuando vienen a hacer la colecta para la virgen de Guadalupe” —En tiempos del virrey Martín Henríquez, en donde se asienta que desde 1555 hay una capilla en eel Tepeyac, en donde la devoción comenzó a crecer porque un ganadero publicó que había recobrado la salud gracias a la imagen Tampoco se mencionaban apariciones ni el nombre de Juan Diego La carta del virrey está fechada el 25 de septiembre de 1575
—Es que llegaron aquí a México los enviados de España, los del santuario de Guadalupe de allá, sabiendo que aquí había una devoción guadalupana y que se juntaba mucho dinero Las colectas aquí comenzaron en 1555 para la remodelación de la ermita y usted sabe en esos casos se maneja mucho dinero Viene pues un colector y se aclara que esa imagen no es la Extremadura y se da cuenta de que la asociación de aquí es para la virgen de Guadalupe del Tepeyac
—¿No es de suponer que en ese tiempo la imagen, efectivamente, era la Extremadura, toda vez que la mayoría de los conquistadores viene de esa región y allá se venera una virgen morena que, por cierto, lleva de un niño en los brazos?
—No Aquí se trataba de Santa María del Tepeyac Cuatlazupeo No Tonantzin, que era madrecita, Coatlatoa, quiere decir la que está en lugar donde hay árboles Entonces le decían Santa María del Tepeyac o Santa María nada más El nombre de Guadalupe comienza con el ganadero ese, hijo de un español rico que tenía tierras y minas en Tulancingo Su hijo iba a ayudarle y, cuando pasaba por la ermita, se encomendaba a la virgen y no sabía decir Coatlazupeo o Cuatlazupeo Entonces, por la familiriadad con el nombre de la de España, le empezó a decir Guadalupe El milagro consistió en que se le desbocó el caballo, lo vieron rodar entre piedras y no le pasó nada porque se enconmendó a la virgen
Regresó a la ermita y mandó hacer exvotos aquí y en Tulancingo, para dejar constancia del milagro
—Desde el historiador Francisco de la Maza que tampoco el virrey Martín Enríquez hizo alusión a Juan Diego ni las apariciones
—No porque no se trataba de ese Lo que se provocó entonces fue el interés de los españoles por juntar dinero para levantar una capilla
—Juan de Torquemada dice (a propósito de Bustamante) que queriendo remediar este gran daño los primeros religiosos que vinieron a vendimiar esta viña inculta determinaron poner iglesia en Tonantzin, junto a México, a la virgen santísima de nuestra señora y madre Es decir, los misioneros decidieron poner la imagen de la madre de Cristo en el cerro donde se adoraba, en la tradición indígena, a la madre de los dioses, Tonantzin No queda claro qué imagen pusieron
—Era la virgen María Tanto Sahagún como Torquemada eran franciscanos Ellos no podían echarle lumbre al jefe, que era Bustamante Dicen algo, pero no lo que tienen que decir porque no les conviene Sin embargo, insinúan que hay algo Sahagún dice no sé de dónde viene esa devoción, no la conozco, pero la hay Y recibe centavos para celebrar misas allí con la virgen de Guadalupe
—Pero veamos lo que dice Torquemada: Era tradición que Tonantzin se aparecía en figura de jovencita, con su túnica ceñida, siempre a uno solo, y le reveleva cosas secretas No se refiere a la virgen de Guadalupe; pero dice que Tonantzin se aparecía En la lógica de un presunto Juan Diego, a éste se les había aparecido Tonantzin, ¿no le parece?
—No, porque entonces no habría sido con el arzobispo Zumárraga
—Ya vimos eso El tampoco asienta en ninguna parte ni a Juan Diego ni las apariciones
“Ya le dije, es como si ahora nos dijeran que no hablamos de Carlos Salinas de Gortari Para qué nos metemos en camisa de once varias”
—Pero monseñor, ¿le parece lógica esta omisión de un fenómeno tan extraordinario Un dato tan aparentemente trivial como el que Moctezuma comiera pescado del día traído desde el golfo es un dato que se supo en su momento En el caso de Juan Diego y las apariciones ¿no le parece extraño que durante tantos años no se haya consignado aquel fenómeno que debió estremecer a la Nueva España?
—¿Y a uste no le parece algo extraordinario lo que hace un presidente de la República y sin embargo no hablamos de él? No nos interesa ahorita
—El sínodo de 1555 prohibió pintar imágenes sin autorización de la Iglesia Argumentó que los indios aprovechaban esas imágenes para preservar la ilolatría
—Ese dato está a favor nuestro La imagen de la virgen de Guadalupe estaba reconocida por la Iglesia Si no, la quitan y la queman A pesar de esa prohibición, no lo quitaron, ¿por qué? porque estaba reconocida
EL NICAN MOPOHUA
—En 1648 se publicó la primera historia impresa de las apariciones, de Miguel Sánchez
—Miguel Sánchez, en el prólogo, dice que había leído papeles antiguos que tenían esa historia
—Y unos meses después Lasso de la Vega da a conocer la historia de Juan Diego
—Se llama Inehueytlamazoltica Es el resumen del texto que dejó Fernando Alva Iztlixóchitl, más o menos en 1590, cuyo autor fue Valeriano No hay que confundir con el Inehuytlamazoltzin, escrito por Juan González, un gachupín
—Carlos de Siguenza de Góngora
—Fue el albacea del hijo de Fernando Iztlióxhitl, Juan, que hereda todos los papeles del padre Siguenza dice “Juro que entre los papeles de la biblioteca de Juan vi el Nican moponua”
—Y su dicho es posterior a 1660 En síntesis, dice que el Nican Mopohua que se publicó en 1648 estaba en la biblioteca de los Iztlizóchitl y atribuye su autoría a uno de los escribas de Sahagún, pero no le resuelve por qué Sahagún no hizo referencia al documento Pero ya dijo usted que no tenía por qué Bien En 1666 se realiza una una investigación especial para determinar la veracidad de Juan Diego y las apariciones Se recurre al testimonio de 20 ancianos, doce de la ciudad de México y ocho de Cuautitlán; del total, diez eran sacerdotes
—No son 20 ancianos sino 20 testigos
—¿Testigos centenarios que ni con su longevidad pudieron, rigurosamente ser testigos? El historiador Mauro Rodríguez, en el libro Guadalupe, historia o símbolo, dice que varios de ellos ignoraban el nombre del obispo (presuntamente Zumárraga) y el número de las apariciones Uno, Martín de San Luis, atestiguó sobre la base de que el prodigio guadalupano le había referido poco antes del año de 1600 por un indio Otro, Diego Cano Moctezuma (se dijo nieto del emperador), había nacido, según los datos que se registraton, cuando su padre tenía más de 84 años
El dictamen de la autoridad eclesiástica mexicana fue, en aquel 1666, positivo: el milagro de las apariciones quedaba demostrado
—Cuando el indio envejece, 105, 110 años, está en sus cabales Y las edades de los sacerdotes no eran tan avanzadas Por eso, a pesar de su edad, se confirma la historia con la versión de estos testigos
—En los siglos XVIII y XIX Fray Servando Teresa de Mier y Joaquín García Icasbalcera objetan la tesis aparicionistas
—Fray Servando primero Este pobre está mal de la cabeza, él lo que quería era la independencia de México y que el indio fuera liberado de los españoles En esto, para mí, Fray Servando le da pena Pero se mete contra las apariciones porque piensa que esa bandera de Guadalupe tiene que ser para México Sostiene que desde antes que los españoles llegaran ya la tenía México Y cuando dice que era la túnica de Santo Tomás, el apóstol, falla porque no se trata de tela de algodón, sino una especie de yute, una hebra, como de lechuguilla
—Otro argumento en contra es el que se refiere a la extramaunción De acuerdo con la tradición guadalupana, Juan Diego se habría encaminado hacia Tlatelolco para solicitar ese sacramento para su tío Juan Bernardino y trató de evitar otro encuentro con la virgen debido a la preocupación que llevaba El problema radica en que para ese entonces, 1531, la extramaunción no era concedida aún a los indios por considerárseles idólatras
—Efectivamente Tampoco el bautizo lo dieron de inmediato El matrimonio tampoco Pero en 1526 hubo una reunión en que se pusieron de acuerdo cómo casarlos Este tiene diez mujeres, con cuál lo vamos a casar Nezahualpilli, abuelo de Juan Diego, Tenía como 80 mujeres, ¿quiénes la madre del padre de Juan Diego? Vaya usted a saber
—Inclusive pasaron muchos años después de la conquista para que a los indios se les reconociera como seres humanos, al decretar que sí tenían alma
—Fueron los franciscanos quienes lograron de Pablo Tercero la bula para decir que los indios no eran bestias, sino seres humanos
—¿En qué año?
—En 1537
—Más a favor de la idea de que Juan Diego no podía obtener el sacramento de la extramaunción para su tío
—Hay que entender que una cosa eran los españoles que los explotaban y otro los misioneros que los ayudaban Por eso, para los indios, los franciscanos eran como santos, porque eran quienes los defendían y ayudaban, y por eso a Juan Diego se le ha representado como fraile No buscaba la extramaunción sino un padrecito para que le diera la bendición, porque Juan Bernardino se iba a morir
(Nican mopohua: quería ahora ir a su casa a ver a su tío Juan Bernardino, el cual estaba muy grave cuando le dejó y vino a Tlatelolco a llamar un sacerdote, que fuera a confersarle y disponerle)
DE MUY POBRE A MUY RICO
—Monseñor, usted acaba de decir en el programa de Guillermo Ochoa que Juan Diego, además de “rico”, era nieto de Nezahualcóyotl ¿Dónde quedó entonces la versión del indito pobre?
—De Juan Diego sabemos muy bien que tenía casa en Cuautitlán, donde está el documento de la india Juana Martín y ahí tenía su taller o su fábrica Era una especie de alfarería Podemos decir que aquel tiempo debe haber sido como si tuviera El Anfora
—¿Tanto así? —Sí señor Para nosotros El Anfora es muy importante En aquel tiempo el taller de Juan Diego era lo más importante
—De verdad, padre, con todo respeto, parece desorbitado Si hubiese participado en alguna pastorela usted ahora diría que era el López Tarso de la época
—Pues además tenía tierras para trabajar, era macehual El 1529 se fuea casar a San Pedro el Alto con Malitzin, su mujer, a casarse por la Iglesia
—¿No quedamos que antes de 1537 eso era imposible?
—Escuche usted: Tapia dice que venía de San Juan Izhuatepec por el Cerro Grande, ¿Cuál Cerro Grande hay por allá? Tultepec, allá vivía Malitzin y allí tenía otra casa con otro taller, otra fábrica de hilados y tejidos, para confeccionar ayates y todo lo que se hacía en ese tiempo El era un hombre, ¡vamos!, inquieto
—¿Pero de dónde saca usted esos datos?
—Un documento es el de Tapia, en su libro Tres conquistadores Otro es el testamento de la india Juan María, cuyo original está en París Juan Diego era macehual pero hay una india Micaela que entra de monja cacica Y ¡hágame usted favor!, con todo y que soy monseñor yo me dije: Qué es eso Pues frente a la Alameda hay una casa de Artesanías y en la fachada tiene una placa que dice que eso era de las monjas cacicas Bueno, esa Micaela es quinta nieta de Juan Diego
—¿Cómo puede ser nieta si usted ha dicho en repetidas ocasiones que Juan Diego vivió en castidad con Malitzin?
Una cosa es castidad y otro virginidad El que no anda de mujeriego es casto Juan diego fue casto, pero tuvo hijos Encontramos cómo ésta fue bautizada, fuimos a la fe de bautizo y descubrimos a su padre y madre; fuimos a las actas de bautizo de ellos, y, así, encontramos a los cuartos nietos Llegamos a localizar hasta el nieto de Juan Diego
—¿De dónde saca que Juan Diego es nieto de Nezahualcóyotl?
—Encontramos otra monja, cacica también, nieta de Juan Diego y nombre Todos estos se entroncan con Mamalitzin, con Nezahualpilli, y así hasta Nezahualcóyotl Iztlixóxchitl y Juan Diego eran medios hermanos No Fernando Alva Iztlixóchitl sino aquél que ayudó tanto a Cortés en los bergantines y la toma de Tenochtitlan, hijo legítimo de Nezahualpilli, que a su vez fue hijo de Nezahualcóyotl
—¿No pierde encanto la tradición si Juan Diego resulta ser no un indio cualquiera sino un rico y además noble?
—Cuando se desprende de todo y decide quedarse a hacer el barrido de la primera ermita, Zumárraga le hace una chocita
Cuando Juan Bernardino, su tío, quiere irse a vivir con él, él le dice: no tío, tienes que cuidar lo que nos dejaron nuestros antepasados Pero tenía con qué Es muy hermosa la pobreza evangélica, desprenderse de todo para servirle a Dios, a la virgen y a los semejantes
(Del Nican mopohua: A la sazón, en el año de 1531, a pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un pobre indio de nombre Juan Diego era el abrigo (de Juan Diego): ayate un poco tieso y bien tejido Porque en ese tiempo era de ayate la ropa y abrigo de todos los pobres indios; sólo los nobles, los principales y los valientes guerreros, se vestían y ataviaban con manta blanca de algodón)
—Padre, buena parte del debate sobre Juan Diego y las apariciones se ha dado entre religiosos
—Los del contra ya me imagino No son más que simplemente gente liberalona, que no le interesa el asunto y lo que busca es decir que es un mito, o son gente que no ha estudiado
—Se nos olvidaba García Icazbalceta A petición del arzobispo Labastida y Dávalos, en el siglo pasado, hace un estudio histórico y
—Espéreme tantito Este señor fue un gran historiador Mis respetos
—Católico ferviente
—Católico apostólico romano Pero en tiempo de guerra contra los franceses lo echaron del país y se fue adolorido Y como la virgen de Guadalupe es la bandera de México, entonces hace esa carta, a su manera, ¿Usted ha leído la carta?
—El dictamen todo
—Pero ¿lo ha leído con inteligencia?
—Espero que sí Concluye de esta manera: De todo corazón quisiera yo que un milagro tan honorífico para nuestra patria fuera cierto, pero no lo encuentro así, y si estamos obligados a creer y pregonar los milagros verdaderos, también nos está prohibido divulgar y sostener los falsos
—¿No ha visto que tiene contradicciones, en que dice aparentemente esto y esto otro? ¡Hay que verlo! Y aparte de eso, hay que ver por qué lo hace Si es verdad que este señor tenía todos los papeles y era sincero, por qué su hijo publica después documentos que el padre no dio a conocer en su momento Porque la virgen de Guadalupe era nuestra bandera y él, al estar enemistado con México, a pesar de que tiene los papeles, hace lo que hace
ESTUDIOS DE LA IMAGEN
—Monseñor: el 13 de octubre pasado Anastacio Ballestero, arzobispo de Turín y Joaquín Navarro, jefe de prensa de la Santa Sede, declarararon públicamente que el sudario que se atribuía a Jesús y que se veneraba en la catedral de esa ciudad fue una falsificación medieval efectuada entre los años 1260 y 1390 Para esto fue necesaria la autorización del Papa para aceptar un análisis científico de la reliquia, lo cual se hizo en laboratorios de Zurich, Tucson y Oxford
Como postulador de la causa de Juan Diego ¿se imagina la posibilidad no sólo de que Roma no acepte la historicidad de Juan Diego sino de que se realicen estudios de la imagen de la virgen?
—Mire, de la virgen se han hecho muchos estudios, sobre todo en el tiempo en que yo estuve en la Basílica (19731979) Entonces hicimos muchos estudios: químico, infrarrojo, oftalmológico, en fin, para aclarar la cosa, porque una lo que se dice y otra lo que resulta cierto Para mí hay cosas que son verdad, porque lo han estudiado dos o tres en distintas circunstancias y vienen a concluir lo mismo: que la fibra es vegetal En Alemania se hicieron los estudios para la cuestión de los colores Le cortaron fibritas rojas y amarillas y se mandaron a Kunt, el premio Nobel de química en Alemania, para que nos dijera qué clase de pintura tienen estas fibras Contestación por escrito: ninguna de estas fibras tiene colorantes vegetales, minerales ni animales Punto Firmado, Kunt Resultó por naturaleza que por naturaleza es así
—Tal vez debió analizar los rojos, los verdes, los blancos, los otros colores
—Se hizo lo del infrarrojo No se le encuentra ninguna preparación anterior a la imagen, no tuvo base Luevo vinieron y me embaucaron los de la NASA Yo pensé: ahora sí Pero uno debe haber sido hortelano y otro barrendero, pero me enseñaron papeles de la NASA y yo dije: qué cosa, que hagan los estudios Entonces hicieron sus estudios y se fueron Ellos tenía que haber dicho si había o no preparación del ayate Contestación: no hay preparación ni rastro de pintura en el rostro de la virgen En otras partes encontramos rastro de pintura y hay resto de agua o, de aceite, en fin, cuatro clases de pinturas Ya no me gustó eso
—Pero si encuentran otros elementos por qué no decirlo
—Ese ya es otro estudio, no el del infrarrojo Se dice que encontraron rastros de pintura, qué bueno, porque si no, diríamos, no hay pintura, no hay nada, ¿y sin embargo la veo? Estos me estarían tomando el pelo también, ¿verdad? Pío XII dijo: pinceles que no son de este mundo son los que han hecho esta imagen
—Este juicio no es análisis de laboratorio
—¡No, hombre! Fe una expresión poética
—Pero si no fue una impresión milagrosa
—Yo tengo un papel dado por Ramón Sánchez Flores Una fotocopia porque el original está en el Archivo General de la Nación, en donde dice: se le paga al indio Marcos, un Marcos Impac (porque hay dos Marcos) equis cantidad por pintar la virgen de Guadalupe”
—¡Qué documento!
—No cante victoria, déjeme terminar: porque está deteriorada Se trata de un retoque, no de pintar propiamente la imagen Ese documento es del siglo XVI Pero fíjese: Un día, allá en la Basílica llegué y me encontré el mitote de ¡Juan Diego en los ojos de la virgen! Inmediatamente dije: a mí que me esculquen, yo no conocí a Juan Diego, yo no sé si esto que dicen es Juan Diego Para afirmarlo necesito tener pruebas, retratos
¡Huy, me pusieron como lazo de cochino! Pero dije: señores, yo no puedo afirmar que sea Juan Diego En todo caso, ví un busto humano en los ojos de la virgen porque, eso sí, me subieron y me puse a ver con una lupa; pero bien a bien, vaya usted a saber
—¿Y quiénes fueron?
—Los que movieron esto fueron Marcué, en paz descanse, y Carlos Salinas, en paz descanse El que está en Televisa es hijo de aquél, Mirando la imagen con una lupa, armaron todo el mitote Yo dije: vamos a hacer las cosas serias y busqué a los oftalmólogos: Aquí me dejan por escrito lo que ustedes vieron, como hombres de ciencia, le dije a Charles Wally, que ya murió por desgracia Dígame qué cosas ve usted Nos subimos Los oftalmólogos me decían que no sólo una silueta, que había otras, que la profundidad, vaya usted a saber
—Llegaron a publicarse fotografías con siluetas claramente retocadas
—Pues llegó otro, el doctor Atl, un doctor en computación, una maravilla en su ramo Esto fue en 1978: mire usted, padre, que con el avance de la digitalización hemos logrado ver un montón de imágenes Pero yo no vi nada No he publicado su trabajo y se hizo otro mitote muy grande Entonces mandé hacer otros estudios con un amigo, funcionario de Petróleos, y le dije: mira, , aquí tienes todo, quiero un estudio así y así, a ver qué me sacas Después de muélele y muélele me sacó unas fotos grandotas y dijo a a ver si te sirven No me sirvieron Se ven unas nubecitas que pueden ser perros, pueden ser pájaros o pueden ser imágenes de personas No puedo y decir que sí Entonces mandé traer a los del Noticiero Continental Les dije: vengan acá para hacerme un reportaje Vamos a quitar el vidrio para hacer las tomas sin nada de reflejos Sáquenme los ojos, no me interesa otro cosa; puros ojos, muy bien Ellos los sacaron en grande y me dieron una copia chiquita, lo normal, y un día que voy con ellos a sus oficinas: A ver, pásenme su película, proyéctenla en grande Le soy sincero, fui con un historiador y con otras personas Allí todos dijeron que sí, que ven al indio aquel que del huarache y todo lo que llegó a decirse Yo no vi nada Lo que dije nada más: tal vez una figura humana Con el aparato de los oftalmólogos primero se ve esa imagen y atrás como que se repite, y más atrás como que se ve invertida
—¿No le parece complicado que una imagen milagrosa de hace 450 años traiga mensajes a prueba sólo de la moderna tecnología? Quiero decir, con el mayor respeto, que si la virgen no cuidó que quedara un testimonio rotundo sobre su aparición a Juan Diego, ¿por qué habría de dejar señales en sus pupilas a prueba únicamente de Kodak o la Xerox, la digitalización y otros estudios avanzados?
—¿Hombre!, ahora hay unos sistemas más modernos Uno pone el oftalmoloscopio y luego, con una cámara especial, se saca la fotografía, para que no haya el se te figuró y que no viste Se capta todo, ¿ve? Pero yo, sinceramente, no puedo asegurar nada
—De haber elementos físicos en el lienzo, como aceites, por ejemplo, ¿acepta usted la duda en cuanto al carácter milagroso de la imagen?
—La Iglesia, como Iglesia, no ha dicho: esto es un milagro La Iglesia como Iglesia dice: lo que dice la historia es esto, mientras no se diga lo contrario, es esto El día que nos digan lo contrario, entonces, con sencillez: señores, estábamos equivocados La imagen es una imagen que nos ha unido, nos ha hecho una patria, etcétera, pero ahora comprobamos que todo esto que nos habían dicho era cuento y se acabó, no hay problema
—Sería terrible para el guadalupanismo mexicano
—No Piense usted en los calzones del obispo de Turín Así tendríamos que actuar nosotros Y seguiríamos venerando la reliquia
—Para ser el postulador de la causa de canonización de Juan Diego resulta, de veras muy dispuesto a aceptar la posibilidad de haber vivido equivocado
—Más aún, vea usted: Yo tengo ganas, como director del Centro de Estudios Guadalupanos, y tengo derecho porque tengo mucha gente con muchos estudios y mucha cabeza, de seguir los estudios científicos Porque eso nos va a dar algo también No le podemos aplicar carbono 14, como se hizo con el manto de Turín, porque tiene 500 años, pero podemos hacer otros estudios y sacar algo
—¿Qué estudios, en qué instituciones y a partir de cuándo?
—Cuando Dios baje el dedo Mientras Dios no baje el dedo, hay que seguir aceptando el suceso tal como lo conocemos El Nican mopohua no dice que no fuera pintada sino que, al extender el manto, se delineó, se pintó No se está diciendo que allí bajaron los angelitos con sus pinceles ni nada Allí lo que cuenta la historia es que se impregna, se pinta, se fotografía, porque es una fotografía Donde hay pintura es porque le han dado su retoque
LA RECTA FINAL
Marzo de 1986
—¡Qué trae! Pues yo traigo esto
¡Y usted quién es! Pues soy el postulador ¡A ver, déjemelo! Sandro Corradinni me había dicho cómo hacer la positio La llevaba yo en dos tomos que había yo hecho en México
—¡Eso no se hace allá! Me dijo Giovanni Papa, me arrebató los dos tomos nunca me los devolvió Ahí se acabo todo el gozo, pero, en fin, ya salimos
—¿Por qué dice que ya salieron?
—Porque ya Roma recibió todo, ya dio por concluída la parte mexicana, ahora falta el veredicto, faltan los procesos de los historiadores, el congreso de los teólogos y el de los cardenales La positio se les da a los historiadores, para que la estudien Ellos, alemanes, franceses, saben lo que hacen
—¿Y en qué quedó con Giovanni Papa?
—Ah, pues en oiga señor, ¿puedo yo venir a ver?
No, ustedes ya terminaron, aquí, nosotros, nada más nuestro chicharrón truena, vamos a ver
—De hecho, otro juicio
—Otro juicio
—Con los alemanes, con los franceses, con este hombre que tanto le impresionó, Giovanni Papa
—Con todo eso, imagínese Los historiadores dan su veredicto por escrito y luego el asunto pasa con los teologos
—Si pasa la prueba de los historiadores
—Si pasa Luego pasa con los teólogos, para que vean no era nada más un hombre bueno sino también un hombre de virtudes heroicas
—¿A qué se refiere con eso?
—Lo elemental de la santidad Que el candidato haya guardado muchas, pero sobre todo las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad Pero en fin, terminan los teólogos y dan su veredicto Luego pasa al congreso de cardenales
—Si pasa la prueba de los teólogos
—Si pasa Emiten su veredicto de los dos procesos anteriores y se lo pasan al Papa y el Papa dice sí o no
—¿Cuándo fue el último dato que le dieron en Roma?
—Mire: en octubre de 1989, con la entrega del resumen que Giovani Papa dijo que debió hacerse en Roma, terminaron nuestros trámites Le preguntó cuándo debía yo regresar y sólo dijo que ya nada teníamos que hacer, excepto rezar Mucha oración ¿Cree usted que me quedé así nomás? Pues no Volví el 30 de enero y Giovanni Papa volvió a repetirme que no servía de nada que estuviera yendo: ¡Ya le dije, hagan mucha oración! Y ahora que acaba de ir el señor Corripio le dieron la buena nueva de que Juan Diego brincó el paso de los historiadores y brincó el paso de los teólogos
—De octubre a la fecha parece poco tiempo De hecho, resulta que Roma dio como bueno el proceso que se hizo en México entre 1984 y 1986
—Así fue El proceso se hace en el lugar donde murió el siervo de Dios
—¿Quiénes se encargaron aquí del juicio de Juan Diego?
—El juez delegado fue Vicente Torres bolaños y el juez de justicia el padre Luis Avila Blancas, el de La Profesa
—¿Quién la hizo de abogado del diablo?
—Usted en esta entrevista, pero, en el juicio, Avila Blancas
—Debe estar enojado con el anuncio de la canonización
—No crea usted Tradicionalmente el abogado del diablo es el que más ganas tiene de que el candidato llegue a los altares, pero trata de que no queden dudas fundamentales
—Gracias por dejarme una salida
—Vaya con Dios








