En declive, la economía reclama recursos inexistentes
Regresó Salinas de su cacería de capitales cargado de promesas
Carlos Acosta
Los crecientes problemas en la economía y la reconocida insuficiencia del arreglo de la deuda con la banca internacional —con la dificultad satisfará la tercera parte de las necesidades de divisas para sacar adelante el programa económico de los próximos años—, convirtieron al presidente Salinas de Gortari, en su recién concluido viaje por Europa, no sólo en el principal promotor de México en el extranjero, sino en un auténtico perseguidor de capitales
Al momento de partir el Presidente hacia el viejo continente, la economía nacional no daba, no da, motivos para el optimismo: los inesperadamente altos registros de inflación en diciembre (34%) y en enero (entre 45% y 47% según cálculos preliminares), el repunte de las ya de por sí elevadas tasas reales de interés y el deterioro persistente de las cuentas con el exterior, tienen amenazado el programa de estabilización —el Pacto, pues— a tal punto que las principales proyecciones de la política económica para este año están haciendo agua, particularmente las metas de inflación y de déficit público
Ni en el gobierno se cree ya que se logre una tasa anual de 153% para la primera (los pronósticos apuntan más bien a 20% de inflación), ni un registro de 53% para el segundo (cálculos más recientes ubican al déficit público en cerca del 6% del PIB para este año)
Todo ello en un marco nada halagueño: un creciente descontento laboral, pues la inflación de los dos últimos meses prácticamente diluyó el aumento salarial de 10% otorgado en diciembre; incredulidad generalizada frente al control oficial de la inflación, pues los aumentos en bienes y servicios siguen al día; repatriación de capitales, menor pero fuertemente especulativa; visos de dolarización; reservas del Banco de México a la baja; cancelación de proyectos de inversión productiva; insuficiente corrección de déficit público y una tardía firma del arreglo de la deuda con la banca internacional, que no sólo causa incertidumbre empresarial, sino que también modifica los escenarios para el desenvolvimiento de la economía en este año
Ante ese panorama, al presidente Salinas le urgía conjugar dos hechos —regresar de Europa con buenas noticias y hacer de la firma del acuerdo con los bancos un acto espectacular— para, por la vía del manejo recurrente de las expectativas, recuperar la certidumbre y la confianza que generó el anuncio del acuerdo en principio con los bancos, en julio del año pasado, pero que conforme se fue reconociendo la insuficiencia y la tardanza de ese acuerdo, se fueron diluyendo aquellas Y, de paso, con esos dos actos —el regreso optimista de Europa y la firma escenográfica del arreglo de la deuda—, hacerle frente a uno de los mayores escollos de la política económica: las elevadas tasas reales de interés domésticas
En efecto, es tal el problema que han causado las tasas de interés, que tienen amenazado el programa de estabilización iniciado desde diciembre de 1987 La idea original de pagar altas tasas reales de interés —que en los últimos 24 meses han estado por arriba del 32% anual, superiores en cuatro veces a las que se pagan, por ejemplo, en Estados Unidos—, era incrementar la captación financiera, mantener el ahorro nacional en pesos y propiciar la repatriación de capitales
Sin embargo, el las últimas fases del programa de estabilización, las altas tasas han traído más problemas que beneficios: no sólo están creado un mayor poder de compra, que se traduce en aumento de lo que los economistas llaman “demanda agregada” , la cual, incentivada, crea presiones inflacionarias; sino que además están alentando crecientemente la compra de dólares y no sólo de bienes y servicios Y lo peor, esas altas tasas —que no son otra cosa que un alto costo del dinero— tienen inhibida la inversión productiva
Fue un hecho que al bajar en casi 20 puntos las tasas de interés luego del anuncio espectacular del acuerdo en principio con los acreedores, en julio del año pasado, muchos potenciales inversionistas sacaron de sus cajones proyectos de inversión Pero una vez pasado el efecto eufórico del anuncio y el reconocimiento progresivo de la insuficiencia del acuerdo, así como la tardanza en la firma definitiva del mismo, las tasas empezaron a repuntar —es decir el crédito, aunque disponible, siguió creciendo verticalmente— y los proyectos de inversión volvieron a guardarse
Y ello, justamente cuando el gobierno ha decidido impulsar la economía ya no más por vía del gasto público, sino con la participación decidida de los particulares que, por lo pronto, ven más rentable la inversión financiera que la productiva
LAS DIVISAS, EN DESCENSO
El otro gran problema en la economía nacional que llevaba en mente el presidente Salinas al partir a Europa es el de la vulnerabilidad del sector externo El deterioro de las cuentas con el exterior han sido constante y creciente Los números de la balanza comercial revelan, sin asomo de dudas, los problemas en la disponibilidad de divisas producto del comercio con el exterior: de lograr un saldo positivo en el intercambio de mercancías por 8,500 millones de dólares en 1987, se pasó a un reducido superávit —pero superávit al fin— de 2,500 millones de dólares en 1988, pero para 1989 el saldo comercial fue deficitario en más de 200 millones, y para 1990 las proyecciones más optimistas apuntan a déficit en la balanza comercial cercano a 1,400 millones de dólares
Para ejemplificar: el intercambio de mercancías con los países de la Comunidad Económica Europea —el mercado a conquistar por el presidente Salinas en la visita que concluyó el sábado 3— ha transitado, como la balanza comercial en general, del superávit al déficit Datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI) indican —en sus cifras más actualizadas— que mientras en el período enero-julio de 1988 la balanza comercial con la Comunidad arrojó un superávit de 139 millones de dólares, al año siguiente, en igual período, el saldo fue negativo para el país en 202 millones de dólares
Y si las cosas siguen como van —importaciones que superan abrumadoramente a las exportaciones; precios internacionales del petróleo inestables; inversión extranjera sin llegar; repatriación de capitales que no se consolida y, por todo ello, la necesidad de un mayor uso de las reservas del Banco de México—, la fragilidad del sector externo seguirá complicando la estrategia de estabilización
Además se dieron a conocer, el viernes 2, los términos definitivos del arreglo de la deuda con la banca internacional: fueron 48,500 millones de dólares los que quedaron sujetos al acuerdo De ese total, el 41% se va a la opción de reducir capital en 35%, lo que dará un ahorro por año de 700 millones de dólares; el 47% del monto sujeto al acuerdo se fue por la baja en las tasas de interés (quedan establecida en 625 en los próximos 30 años) y dan un alivio anual de poco más de 840 millones de dólares; el restante 12% de los 48,500 negociados, al optar por prestar dinero nuevo, significará 1,500 millones de dólares repartidos en los próximos tres años
Es decir, el alivio promedio anual que ofrece el arreglo con los bancos acreedores es de alrededor de 2,000 millones de dólares, que es, según las propias autoridades, apenas la tercera parte de lo que el país necesita para sacar adelante el programa económico de los próximos años Otra tercera parte provendrá, durante los próximos tres o cuatro años, de los organismos multilaterales y los acreedores institucionales, según informó José Angel Gurría, el principal negociador de la deuda externa mexicana, quien aseguró que ese flujo de recursos ya está negociado
Es decir, queda una tercera parte en el aire, cerca de 2,000 millones de dólares anuales, que las autoridades esperan provengan de una mayor inversión extranjera directa y de la repatriación de capitales Y a eso fue el Presidente a Europa, a cerrar el círculo, a conquistar mercados, a promover al país, a buscar capitales nuevos —no deuda— y a motivar confianza para el regreso de los dineros de mexicanos depositados en el exterior
Y lo hizo en la forma previsible, país tras país, dibujando un México sin igual en el mundo para la inversión extranjera, para la feliz y ampliamente redituable estancia de capitales productivos de otras naciones
Portugal, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica y Suiza, fueron escenarios, durante ocho días, para un actor que lo mismo buscó afanosamente capitales nuevos, que reclamó a sus interlocutores que no dejen de atender las necesidades de América Latina —México, por supuesto, en primer lugar— una vez que se han dado cambios en la fisonomía social, política y económica en la Europa Oriental
Ese fue el reclamo reiterado: que la fascinación mundial por los cambios en los países de Europa del Este no tornen indiferente a Europa a las necesidades y urgencias de los países en desarrollo del otro lado del Atlántico Y abogó, por supuesto, por México Dijo que el país se adelantó a los cambios que se están experimentando en otras latitudes: tenemos una estrategia que habrá de conducirnos a la modernización integral del país, es decir, a profundizar la democracia, a lograr el crecimiento gradual y equilibrado y a elevar, fehacientemente, el bienestar de todos los mexicanos En síntesis: México es mejor opción
Durante su gira por Europa el Presidente estuvo acompañado por un buen número de empresarios mexicanos (para la inauguración del Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, se calculaba en 200 el número de empresarios nacionales) y juntos emprendieron una vasta ofensiva en pos de inversión extranjera, un mayor flujo de capitales, previa oferta de las mejores condiciones políticas, sociales y económicas para la feliz permanencia de esos capitales
En Portugal, empresarios de ese país y mexicanos, ante la presencia del presidente Salinas, llegaron a acuerdos —en principio, sin concreción aún— en materia de pesca, hidrocarburos, cafeticultura, turismo y manufacturas de cobre Ambas partes se prometieron, eso sí, intensificar sus relaciones en todos los órdenes y mantener un contacto más fluido
MEXICO, DE OFERTA
En Inglaterra, el presidente Salinas hizo la oferta más puntual de México como lugar ideal para la inversión extranjera Ante empresarios de ese país dijo que uno de los grandes cambios estructurales promovidos en el país es el que se refiere a las nuevas reglas para la inversión extranjera “Estas nuevas reglas permiten que exista propiedad externa en 100% en una gran cantidad de sectores en nuestra economía, sin decisiones burocráticas que pudieran entorpecer el proceso Incluso existe una determinación que señala que si en 45 días no hay respuesta, la solicitud de invertir es automática, y de esta manera aceleramos los procesos de inversión externa en nuestro país”
Además de eso, dijo, hay en el país todo un proceso de desregulación económica y de apertura comercial casi generalizada, que facilita la entrada y la estadía de los capitales foráneos
Sin duda, fue ese país de donde salió más complacido el presidente mexicano La primera ministra Margaret Thatcher tuvo como ningún otro mandatario visitado palabras de elogio para Salinas: valiente, decidido, capaz y líder reconocido en toda América Latina que, dijo Tatcher, tomará a México —gracias al presidente Salinas— como el ejemplo a seguir Empero, tampoco hubo acuerdos concretos de intercambio comercial: los ingleses, según empresarios mexicanos, manifestaron interés por invertir en turismo, autopartes, industria metalmecánica y petroquímicos Acuerdos concretos, firmados y todo, sólo los hubo en materia de combate al narcotráfico
En Alemania no varió el tono y el contenido de sus discursos Hizo el elogio extenso y detallado de su estrategia económica y dibujó al país como la mejor opción para invertir, incluso mucho mejor que los ahora contrincantes países de Europa del Este: la posición geopolítica de México, dijo, es ‘estratégica’ por muchas razones “En primer lugar, por el mercado interno que tenemos: 85 millones de habitantes y diez millones más que se sumarán sólo durante mi administración
“La población de México es equivalente a dos tercios de la población de Europa Oriental, y el valor de su producción interna es también equivalente a dos tercios de valor de la producción de toda la Europa Oriental Este hecho significa, por sí solo, la dimensión de nuestro mercado interno; un estímulo, no cabe duda, al mayor intercambio en las relaciones de inversión y comerciales”
Por si fuera poco, dijo Salinas, tenemos frontera con el mercado más grande del mundo: los Estados Unidos, y también somos frontera entre los océanos Atlántico y Pacífico
Qué más quieren, habría querido decir el presidente Salinas
Si acaso, fue en Alemania donde se obtuvieron acuerdos más concretos El secretario de Comercio, Jaime Serra Puche informó allá que se ‘amarraron’ proyectos de inversión por 700 millones de dólares, en diversos sectores: acero, automóviles, petroquímicos, farmacéuticos y autopartes
En Bélgica, Salinas de Gortari hizo de nueva cuenta el panegírico de su política económica, con mayor énfasis en la apertura comercial que, dijo, no ha sido cabalmente correspondida por el mundo Mientras en México prácticamente toda la industria se halla libre de barreras no arancelarias, los demás países se cierran e imponen mayores trabas a las mercancías mexicanas En particular, reprochó la falta de reciprocidad del GATT a la apertura comercial mexicana
Hablaría después, como nunca lo había hecho Presidente mexicano alguno, ante el pleno de representantes del GATT, en su propia sede, en Ginebra, Suiza En materia de acuerdos, el Presidente concretó con la Comunidad Económica Europea lo que dio en llamar un “tratado modelo de cooperación comercial’, que incluirá —de palabra por el momento— transferencia de tecnología en telecomunicaciones vía satélite, energía y medio ambiente También se pactaron con la CCE cinco acuerdos que, se dijo, “en breve serán formalizados”, de asistencia financiera en ramas como acuacultura, refrigeración, biofertilizantes, tratamiento de aguas y también telecomunicaciones
En Suiza, finalmente, el Presidente hizo su aparición estelar Fue el orador principal en el Foro Económico Mundial que cada año se celebra en la ciudad de Davos y que congrega a cientos de empresarios de todo el mundo Fue largo y denso su discurso en la inauguración de ese acto, pero con pocas variantes, salvo una: del elogio mesurado que había hecho en los otros países a su política de deuda externa, pasó, en Davos, al autoelogio excesivo del acuerdo reciente con la banca comercial
A partir de la firma de ese arreglo el domingo 4 de febrero —dijo— México será otro El problema de la deuda prácticamente desaparece: la transferencia de recursos al exterior se reduce significativamente y lo logrado no lo ha obtenido nunca país alguno
Mientras tanto, en México, entre viernes y sábado, la víspera del regreso del Presidente, se hicieron los preparativos oficiales para celebrar, el domingo, la firma definitiva del arreglo de la deuda con la banca internacional Habían confirmado su asistencia al acto —en Palacio Nacional, con el Presidente de la República y su gabinete en pleno, gobernadores y representantes de todos los sectores—, el secretario del Tesoro estadunidense, Nicholas Brady; el subsecretario para Asuntos Internacionales, David Mulford, y el subsecretario adjunto, Charles Dallara También el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Michel Camdessus, y el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina, Shahid Hussain Por supuesto, no podrían faltar los principales funcionarios de los quince bancos que integran el Comité Asesor de Bancos para México, que encabeza John Reed








