Camarera, héroe; los mexicanos, villanos

Camarera, héroe; los mexicanos, villanos
Gobierno, militares y policías, marcos o cómplices de marcos, según la miniserie “La guerra de las drogas”
Carlos Puig
Washington D C- Del 7 al 9 de enero, 23 millones de hogares estadunidenses, según las primeras mediciones de audiencia publicadas, conocieron por medio de la televisión al nuevo héroe de la, tan de moda en este país “Guerra contra las drogas”, Enrique “Kiki” Camarera, y tuvieron la oportunidad, también, de conocer a su principal enemigo y asesino: la corrupción y la complicidad entre el gobierno y los narcotraficantes mexicanos
Conocieron nombres familiares para los mexicanos, como Florentino Ventura, exjefe de Interpol, o Sergio García Ramírez, exprocurador general de la República y, sin ser nombrados, con el nombre cambiado o en caracteres compuestos -por temor de los productores a un alud de demandas judiciales- a Juan Arévalo Gardoqui, exsecretario de la Defensa Nacional; Manuel Ibarra Herrera, exdirector de la Policía Judicial Federal; Miguel Aldana Ibarra, exdirector de Interpol; Enrique Alvarez del Castillo, exgobernador de Jalisco y hoy titular de la PGR; Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación, hoy al mando de la SEP
Además, en un programa especial informativo conducido por Tom Brokaw, titular del noticiario nocturno de la NBC, escucharon las opiniones de funcionarios estadunidenses que acusaban al gobierno de Carlos Salinas de, “a pesar de haber hecho un esfuerzo en contra del narcotráfico, aún estar lejos” de acabar con la corrupta e institucionalizada relación entre narcos y políticos
Frontalmente, la miniserie, basada en la investigación periodística de Elaine Shannon, reportera de la revista Time y publicada hace dos años, acusa al sexenio anterior, en el que participó una buena parte de los actuales funcionarios del gobierno, del deliberado encubrimiento de funcionarios políticos, militares y policiacos a los culpables del secuestro, tortura y asesinato del agente de la Drug Enforcement Administration (DEA), Enrique Camarena, y el piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar
La producción de Michael Mann —Miami Vice— con Steven Bauer y Craig T Nelson en los papeles protagónicos (Proceso 673) acusa también al gobierno de Ronald Reagan de haber dejado solos a los agentes de la DEA y, en lugar de presionarlo, haber preferido mantener una buena relación con el gobierno de Miguel de la Madrid con el fin de que éste no declarara una moratoria de la deuda y quebrara a los bancos estadunidenses
Los televidentes se enfrentaron a una producción que en algunas de sus características les resultó poco común: es una historia policiaca sin acciones espectaculares, pocos tiroteos y apenas una persecución automovilística En la pantalla vieron mezcladas escenas reales, rescatadas de noticiarios de hace cinco años, cuando ocurrieron los crímenes, con la dramatización en sí misma
También se les dio una buena dosis de algo a lo que la televisión y el cine estadunidense están acostumbrados; una clara moraleja y una visión maniquea de la realidad
En las cinco horas efectivas de miniserie no hay un agente de la DEA que sea malo, corrupto o falto de valor No hay, tampoco, un funcionario, policía o militar mexicano que no sea corrupto, ladino y, al final de cuentas, culpable
El primer episodio de la serie abre con un segmento, de 1985, del noticiero de Brokaw en la NBC, en el que se hablaba de las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y México provocadas por el asunto del narcotráfico Ahí comienza el retrato cinematográfico de los antagónicos protagonistas de la miniserie: Rafael Caro Quintero y Enrique Camarena
Siempre con una botella en la mano, vestido extravagantemente, lleno de cadenas de oro en el cuello y con los coches más lujosos, Caro, acompañado de diez gentes con metralleta en mano, invade las discotecas de Guadalajara para acaparar a las mujeres Cuando acaba la fiesta, Caro sube a su convertible y desde ahí arroja dinero a una multitud que se pelea por obtener un par de dólares
Paralelamente comienza la historia de Camarena y sus compañeros de la DEA-Guadalajara, Harvey Steinmetz —James Kundeyall en la realidad— y Tony Ayala En un ambiente familiar, los niños juegan y reciben el cariño de sus padres, que discuten su próxima acción para acabar con algún narcotraficante
Los dos planos del primer segmento se desarrollan separadamente Por una parte, los esfuerzos de Kiki en su trabajo policiaco, sus fracasos cuando trata de engañar a un narco para llevarlo a Mac-Callen, con el fin de obtener lo que él llama “un arresto limpio, no mordida, nada de comprar mi salida de la cárcel, un limpio arresto norteamericano” Su relación con Mika, su esposa, y sus hijos, su ilusión de comprar un viejo Mustang para arreglarlo y la proximidad de su traslado a San Diego, después de cinco años en México
Al mismo tiempo, Caro sigue en las fiestas En una de ellas conoce y se enamora de Mariana —en la realidad Sara Cosío— a la que secuestran policías uniformados del estado de Jalisco y la llevan a la casa de Caro, quien la viola
Se va construyendo la lógica del “bandido” Dice Caro a sus compinches: “Por cien años, los gringos han hecho a nuestra gente esclava, se roban nuestro petróleo, se roban el gas, piensan que todo les pertenece y desde hace diez años han dejado nuestros huesos en medio del desierto Tú y yo, nosotros, les devolveremos el favor, les mandamos la chiva, la sin semilla, la cocaína, les quitamos dinero y les robamos una parte de su alma Apenas una fracción de lo que nos han robado Y luego nos mandan policías gringos a meter las narices donde no les corresponde, como si algo oliera mal Eso no está bien, Los colombianos (narcotraficantes) son hombres de negocios, los mexicanos, nosotros, luchamos por la gente contra la injusticia social”
El narcotraficante necesita protección de la policía y la consigue Para eso se reúne con el jefe de la Dirección Federal de Seguridad —que en la serie se llamara OFS, “la CIA mexicana” en la zona de Jalisco y le paga en efectivo doce dólares por cada libra de mariguana que produce, 48 millones de dólares Antes de aceptar el trato, el policía menciona, sin nombrarlos, a sus protectores: “Conseguir protección de la ciudad de México no es tan fácil, México no es Guadalajara, México es una pirámide, un hombre encima de otro, si les das dinero a alguien su superior se llevará su parte y así infinitamente”
Mientras tanto, Kiki ha escuchado el rumor de que Caro está plantando “sin semilla” en campos del desierto de Zaragoza, en Chihuahua, y comienza a mover los hilos de la DEA para que le de permiso para localizarlos, pero Ed Heath —con el nombre cambiado—, quien en 1985 era jefe de la oficina de la DEA en México, califica de chismes los reportes de Kiki y no autoriza los vuelos para que Camarena localice los campos
Sin la autorización de sus superiores, Camarena convence a su amigo Zavala de que en avioneta lo lleve al desierto, donde descubren los campos, avisan a la policía y al ejército mexicanos, los que hacen el decomiso y sólo atrapan a campesinos que trabajan para Caro Al hablar con los trabajadores de los campos, Camarena se da cuenta de que los policías y soldados que están haciendo la redada y los arrestos, son los mismos que días anteriores habían trasladado a los campesinos a los campos de trabajo y daban protección a Caro Ahí hace su primera aparición el general Ruiz Velázquez, quien representará en la serie, a Juan Arévalo Gardoqui y al resto del ejército mexicano
Caro Quintero quiere venganza Había pagado mucho dinero para proteger esos campos y ahora lo han traicionado, manda a matar a los que lo han traicionado y manda a buscar al “gringo metiche” que ha dado el pitazo sobre los campos
El 7 de febrero de 1985, única fecha que identifica la época de los acontecimientos, policías judiciales interceptan a Camarena a la salida del consulado estadunidense en Guadalajara Le dicen que el comandante quiere verlo; Camarena sube el coche y es trasladado a la casa de Caro Quintero, donde habría de morir
Los últimos minutos del primer capítulo muestran la desesperación de los agentes de la DEA cuando no encuentran a ningún miembro de las policías federales y estatales de Jalisco: “Todos están en Colima” y no tienen manera de encontrar a su compañero desaparecido
LA OPERACION ENCUBRIMIENTO
Los dos capítulos restantes de la serie se dedican a narrar el encubrimiento de las autoridades mexicanas a los culpables de la desaparición del agente de la DEA
Desde los primeros minutos del capítulo del lunes 8 aparece un personaje clave en la serie, Oswaldo Portago Díaz, quien se identifica como “consejero legal del gabinete” mexicano Su carácter y sus acciones no lo identifican con alguien real, en particular; se le muestra como la representación de toda una forma de ser de los funcionarios mexicanos En cambio aparecen, bien precisados en sus funciones, Manuel Bartlett Díaz, de Gobernación; Enrique Alvarez del Castillo, gobernador de Jalisco y Manuel Ibarra Herrera, director de la Policía Judicial Federal
En entrevista con Proceso, Shannon, asesora de los guionistas de la serie, explicó la creación de personajes como Portago por dos razones: la necesidad narrativa de no llenar la historia con una multitud de personajes con apariciones esporádicas que los televidentes no podrían relacionar y ubicar, y la segunda porque, aun cuando según Shannon todas las escenas de la serie parten de hechos reales, los productores no querían que comenzaran a llegar demandas judiciales por difamación
Portago Díaz encarna el poder unipersonal, la corrupción, el sentimiento antinorteamericano y el autoritarismo Aquí, un diálogo telefónico de Portago, cuando el gobierno de los Estados Unidos decide cerrar sus fronteras como represalia por la lentitud en la búsqueda de Camarena: “Esto es absurdo, nos puede destruir Esto cae en las manos directas de la oposición, todo mundo está hablando de corrupción a los más altos niveles Bastantes problemas tenemos con las elecciones en los estados del norte para que ahora nos salgan con esto Encuéntreles a Camarena ya
“¿Qué más? ¿Una marcha de trabajadores? Aplástela, pero sea cuidadoso, hay cámaras de televisión por todas partes”
Antes de que Portago diera la “orden” de encontrar a Camarena, los agentes de la DEA habían tenido que lidiar con el comandante Pavón Reyes —nombre real— quien estaba al frente de la búsqueda de Kiki y que deja salir del país a Caro Quintero mediante el pago de 60 millones de pesos
Molesto con Pavón, había pedido la intervención de Florentino Ventura, a quien la DEA consideraba el mejor policía mexicano, “a pesar de sus métodos”, pero según explica en la serie del propio Ventura, “Portago Díaz me odia, ni aunque le rogara de rodillas lograría que me regresaran a trabajar”
Es la DEA y no la policía mexicana la que comienza a encontrar testigos del secuestro de Kiki y se acerca a encontrarlo A la vez, Jack Lawn, en aquel entonces subdirector de la DEA, hoy director, ejerce presión política en Washington y en México y empieza a hablar con la prensa sobre la corrupción mexicana Hasta entonces, Portago entiende que el costo político es muy grande y decide “encontrar a Camarena”, no al mexicano Zavala, a quien en una conversación con Bud Mullen, director de la DEA, califica de “traidor”
Para hacer aparecer al agente de la DEA, Pavón Reyes y su gente cometen un error; invaden un rancho, matan a una familia, pero por un error de logística no aparecen nunca los cuerpos de Camarena y Zavala, porque el judicial encargado de transportarlos llegó tarde y prefirió tirarlos en una carretera
Encontrado el cadáver de Kiki, Jack Lawin hace la advertencia que en la realidad tanto ha pesado sobre el gobierno mexicano: “Nunca olvidaremos esto No importa cuánto tardemos, será una prioridad de la Agencia traer a sus asesinos y a sus cómplices frente a la justicia”
Descubierto Camarena, la DEA forma un nuevo grupo para despejar los misterios del asesinato y gracias a la ayuda de Washington consigue que Florentino Ventura entre al caso y comience a arrestar a los cómplices de Caro, entre ellos Don Neto —quien aparece tres o cuatro veces en la serie y no habla una sola palabra— Pavón Reyes y pistoleros de Caro
El resto del segundo capítulo narra el arresto de Caro en Costa Rica, por el equipo antiterrorista tico y de la DEA
A raíz de los interrogatorios a Caro y sus pistoleros, la DEA se da cuenta de que hay muchos involucrados, entre ellos el ejército y, sobre todo, la CFS (Dirección Federal de Seguridad) También se da cuenta, por los estudios forenses, que Kiki estuvo enterrado en el Parque Primavera y que fue la gente de Pavón Reyes la que lo trasladó y que todo el tiempo de la búsqueda la policía sabía dónde estaban
Después de estos descubrimientos viene una escena clave de la serie, en la que se narra la manera de hacer justicia “a la mexicana” En un luminoso cuarto, cuyas paredes están cubiertas de murales estilo Diego Rivera, alrededor de una mesa, se encuentran los más altos funcionarios mexicanos Ahí están Portago Díaz, García Ramírez y personajes uniformados de las fuerzas armadas Uno de ellos, al que la serie prefiere no identificar, dice: “Les daremos (a los gringos) a Caro Quintero y a Don Neto Fonseca, un juicio, un veredicto de culpables Les daremos lo mismo con Pavón y con algunos irrelevantes pistoleros Por su parte han descubierto que todos ellos poseían credenciales de la CFS con tu firma Cuauhtémoc (en la realidad las credenciales estaban firmadas por José Antonio Zorrilla) Más allá de eso, sólo tienen teorías y sospechas Caro Quintero y Fonseca se quedan en manos mexicanas para siempre Ni ellos ni ningún narcotraficante de importancia debe nunca caer en manos estadunidenses Caro y Fonseca saldrán del Reclusorio Norte sólo de una manera: en una caja de madera Las pérdidas en todo esto son quince policías, dos gentes de Pavón Reyes y dos campesinos sinaloenses que son fácilmente reemplazables Así que desde este momento, para el gobierno de la República Mexicana, el caso está cerrado, no habrá más cooperación con el gobierno de los Estados Unidos en este incidente, toda la evidencia física debe ser destruida Caso cerrado Lo hemos hecho muy bien”
Mientras que en la cárcel Caro se divierte con mujeres, grupos de rock y vino, la policía mexicana se encarga de quemar la evidencia y hasta de pintar la casa de Lope de Vega 881, donde Camarena fue asesinado Los agentes de la DEA apenas van recogiendo las sombras de evidencia que olvidan los mexicanos
Hartos de la situación y de la obstrucción de su investigación, después de que la DEA se entera de la existencia de las cintas en que se grabaron los interrogantes a Camarena, Jack Lawn y el embajador Gavin visitan a Sergio García Ramírez y a Portago Díaz (en la realidad esa reunión se dio con el exprocurador e Ibarra Herrera, exjefe de la Policía Judicial) Los funcionarios mexicanos se niegan a entregar las cintas hasta que Lawn amenaza con dar una conferencia de prensa para denunciar toda la corrupción del gobierno “¿Nos está amenazando?” pregunta Portago, “Absolutamente”, responde Lawn En ese momento García Ramírez acepta dejar que Lawn escuche la grabación
En las cintas, la DEA descubre que los interrogatorios fueron realizados por el comandante Sergio Espino Verdín, de la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales de la Secretaría de Gobernación
Con ese descubrimiento, los estadunidenses se ven acercando a una verdad que no le gusta al gobierno mexicano, pero tampoco al Departamento de Estado estadunidense, quien pide a Lawn que baje la presión debido a que está próxima la visita de Miguel de la Madrid a Ronald Reagan y, además, imagínate el desastre que causaría una moratoria de la deuda mexicana”
Lawn no se rinde y quiere a Espino Verdin En una comida con García Ramírez, lo amenaza con sacar a la luz que, según sus investigaciones, Portago Díaz ha lavado más de cien millones de dólares en Estados Unidos
Pero la diplomacia puede más que Lawn y en la visita de De la Madrid a Reagan los dos quedan en muy buenos términos, por lo que Portago le habla a Lawn para anunciarle que se acabaría por completo la cooperación mexicana en el caso
“Es hora de quitarnos los guantes” dice Lawn a sus agentes, que impunemente asaltarán una comandancia policiaca en Guadalajara para rescatar a uno de sus compañeros y que, después, entrarán a territorio mexicano para secuestrar a uno de los socios de Caro y llevarlo al otro lado de la frontera para por fin conseguir los primeros dos arrestos por estadunidenses en el caso
Ahí termina la serie, que no la historia del caso Sobre negros se van pasando los destinos de Caro Quintero, Fonseca, Pavón Reyes —quien salió de la cárcel el 24 de noviembre de 1988—, de Florentino Ventura —de quien se afirma “muchos mexicanos creen que fue asesinado” y que su muerte no fue suicidio como lo dijo la policía—, y de Rubin (sic) Zuno Arce, el más reciente de los arrestos de la DEA en el caso Para cerrar, se hace la advertencia de que en los próximos meses se esperan más órdenes de aprehensión del Gran Jurado de Los Angeles
Hasta ahí, el programa del escándalo