Uno de los más ricos del país, designado para levantar a los más pobres
Hank González, generador de riqueza propia y bancarrotas públicas
Francisco Ortiz Pinchetti
Hombre que convierte en oro todo lo que toca —tal es su fama— Carlos Hank González aparece ahora como salvador del campo mexicano y de los campesinos, sumidos en el atraso y la pobreza
Incapaz Jorge de la Vega Domínguez de instrumentar el proceso modernizador del agro, una de las prioridades del gobierno, el presidente Carlos Salinas de Gortari desplaza de un manotazo al político chiapaneco y en su lugar coloca a quien con su propia historia personal ha demostrado su capacidad para producir riqueza Hank González, el empresario triunfador, el atildado caballero, el gentleman de la política mexicana, deja así el mundo del turismo, un ámbito que le era absolutamente natural, para dedicarse a la promoción de la producción agropecuaria
De un día para otro, con una sonrisa en los labios
“No es justo que los campesinos no tengan acceso a las cosas que la civilización ha creado para beneficio del hombre”, dijo al tomar posesión de su nuevo cargo, el jueves 4 de enero
Productividad Inversiones Autosuficiencia alimentaria Justicia al campesino: rescatar al agro, postuló
Aval de su dicho, una larga trayectoria colmada de éxito personal fincado en la utilización de los cargos públicos para beneficio de sus numerosos, prósperos negocios particulares Paralelamente a su paso por la presidencia municipal de Toluca (1955-1957), la dirección de Conasupo (1964-1969), la gubernatura del Estado de México (1969-1975), la jefatura del Departamento del Distrito Federal (1976-1982) y la Secretaría de Turismo (1988-1990), amén de otros cargos menores, el maestro rural nacido en Santiago Tianguistenco hace 62 años ha construido un imperio empresarial y reunido una fortuna que lo coloca entre los hombres más ricos de México
Exitos económicos que contrastan con sus logros como funcionario En efecto, como director de Conasupo, sembró el país de silos que a la postre no sirvieron para nada En el Estado de México, símbolo de su manera personal de gobernar, fue la remodelación de pueblos, que en realidad se limitó a encalar y pintar de blanco las fachadas, dejando intactas construcciones ruinosas y miserias campesinas Como regente de la ciudad de México acabó siendo derrotado por los “siete pecados capitales” del Distrito Federal, como él mismo los llamó, y causó la bancarrota en las finanzas del DDF En la Secretaría de Turismo, finalmente, falló en su intento de reactivar el cambio de deuda por capital —swaps— en el sector hotelero y nada notable dejó su gestión de apenas trece meses
Sus facultades de convertir en oro todo cuanto toca de demostró en cambio en su constante desarrollo como hombre de negocios a lo largo de sus años de funcionario público De niño vendedor de dulces para ayudar a su madre, convirtió las golosinas en fuente de capital para comprar un primer camión de carga, que a la vuelta de los años se multiplicaría hasta formar toda una flota de “pipas” y otros transportes Decidió luego fabricar vehículos y en 1967 instaló en su pueblo la fábrica Autocar, SA En quince años —mientras trabajaba afanosamente como director de Conasupo y como gobernador de su estado— se hizo archimillonario, dueño de un emporio en las ramas automotriz y del transporte
En oro puro convirtió también la oportunidad que le dio su amigo José López Portillo al nombrarlo regente de la capital En 1976, precisamente, año en que se inició el sexenio lopezportillista, un grupo de inversionistas mexicanos encabezado por Carlos Hank Rohn, su hijo, en ese entonces de apenas 28 años de edad, adquirió el control de la empresa Campos Hermanos, SA, dedicada a la fabricación de estructuras de acero, herramientas y grúas viajeras
Cuando esa operación se efectuó Campos Hermanos estaba prácticamente en bancarrota En 1976, su capital social aumentó de 80 a 417 millones de pesos y se formó un nuevo consejo de administración presidido por el joven Hank Rohn Y la empresa se recuperó y entró en auge en sólo dos años
Campos Hermanos y Autor fueron la simiente del emporio empresarial de Hank González En 1978 nació la Sociedad Industrial Hermes, SA de CV, presidida también por Hank Rohn La nueva empresa se asoció con la International Harvester de Estados Unidos Y nació otra compañía: la Fábrica de Autotransportes Mexicana, SA (FAMSA), dedicada a la fabricación de camiones, tractocamiones, motores diesel para uso agrícola, automotriz e industrial Y empezó a fabricar vehículos especiales para la transportación de equipos de perforación y exploración de pozos petroleros para un cliente importante: Petróleos Mexicanos
FAMSA se convirtió también en proveedor de tractocamiones para la entonces Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas y para el Departamento del Distrito Federal cuya jefatura ocupaba Hank González
El regente Hank compró al empresario Hank, también camiones recolectores y compresores de basura, tractocamiones y “corazas” para autobuses urbanos
Campos Hermanos y Hermes, el mismo consorcio, vendieron al gobierno federal en esos años, grúas pesadas para la industria petrolera, transportes de todo tipo, herramienta pesada, bienes de capital Nuevas empresas se fueron agregando al emporio corporativo representado por Hermes En febrero de 1982 estaba consolidado La Sociedad Industrial Hermes tenía ventas consolidadas superiores a los 13,000 millones de pesos —de aquellos pesos— y ocupaba el lugar 22 entre las más importantes empresas del país (Proceso 338)
COLAPSO Y RESURRECCION
En 1982, precisamente, el colapso económico a que llevó al país el gobierno de López Portillo puso en evidencia la estrecha dependencia de los negocios de Hank González respecto a los recursos públicos: también sus empresas entraron en crisis
FAMSA —que vendió también centenares de camiones de pésima calidad a campesinos cañeros a través de un fideicomiso del gobierno federal— tuvo que parar al igual que Mexicana de Bienes de Capital, otra de las empresas del grupo Deudas millonarias, en dólares, estrangularon esas y otras compañías de Hank
Simultáneamente, afloró la pavorosa corrupción del gobierno lopezportillista Se conocieron las mansiones del propio López Portillo, en Cuajimalpa, el partenón de Arturo Durazo, en Zihuatanejo, y la casona del propio Hank González, en un terreno de tres hectáreas, en Connecticut, Estados Unidos (Proceso 306)
El propio López Portillo contaría después en sus memorias que su amigo Hank González le regaló el terreno donde se ubica el conjunto de residencias del expresidente y su familia, conocido como “colina del perro”, y le prestó además para la construcción
Al finalizar su gestión en el DDF, Hank González enfrentó una tormenta al conocerse los despilfarros, infracciones e irregularidades de su administración evidenciados por la Cuenta Pública del propio Departamento del Distrito Federal correspondiente a 1982 La Contaduría Mayor de Hacienda de la Cámara de Diputados, al examinar dicha cuenta, halló violaciones a casi todas las normas El gobierno capitalino había adquirido además, sin autorización, créditos externos que ponían en bancarrota a la administración capitalina
Se supo también, a través de la empresa paraestatal Servicios Metropolitanos, SA de CV (Servimet), que Hank González y sus colaboradores traficaron y especularon con terrenos de la ciudad, adquirieron, enajenaron y permutaron inmuebles, evadieron al fisco, ocultaron información y obtuvieron inmensas ganancias con la construcción de estacionamientos y fraccionamientos (Proceso 385)
Hank González, también, autorizó ilegalmente la venta de casi 50,000 metros cuadrados del Bosque de Chapultepec, propiedad de la Nación (Proceso 382)
La Cámara de Diputados, sin embargo, ignoró las evidencias, aprobó la cuenta pública de 1982 y salvó al exregente de un juicio político y penal Y el nuevo gobierno capitalino, encabezado por Ramón Aguirre Velázquez, solapó, encubrió los ilegales negocios denunciados
Ileso a final de cuentas, Hank González hizo mutis Se dedicó a reparar los daños económicos sufridos por su emporio industrial Incursionó en otros campos Se alejó de la escena pública durante seis años, los del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado
Reapareció el 21 de diciembre de 1987, en Toluca, cuando sorprendió con una declaración insólita: “Este es un momento de debilidad del sistema”, dijo “Un momento en que estamos mal parados los priístas No le estamos dando al pueblo todo lo que necesita y merece Entonces la oposición debe atacar muy fuerte y lo hace”
Era ya Carlos Salinas de Gortari candidato del PRI a la Presidencia de la República
Tres meses después, el 14 de marzo de 1988, el exregente ofreció una cena al candidato, en su residencia de las Lomas de Chapultepec Fueron sus invitados los empresarios más ricos de México y sus esposas, con varios de los cuales compartió Hank González el honor de aparecer en la revista estadunidense Town and Country entre los hombres más ricos de México
Ahí estaban, en la casona de arquitectura semiclásica, recubiertos de maderas finas sus interiores, Alberto Bailleres, Bernardo Garza Sada, Eugenio Garza Lagüera, Juan Sánchez Navarro, Carlos Abedrop, Claudio X González, Agustín Legorreta, Rómulo O’Farrill, Manuel Espinosa Iglesias, Eloy Vallina, Henrique Hernández Pons: los grandes del capital privado en México
Fue una velada grata, una reunión de amigos en la que a pesar de la presencia de Salinas de Gortari no se habló de política ni de la campaña electoral Muy al estilo de Hank González, anfitrión de los buenos, elegante, discreto Con unas cuantas palabras ofreció la cena a su invitado Le dijo que era un honor que estuviera ahí, con su grupo de amigos, y que esperaba que estuviera contento Nada más
Los invitados del profesor estaban repartidos en siete mesas Hank se sentó a una de ellas con la esposa de Salinas de Gortari y el candidato en otra, con la esposa de Hank
Al final, Salinas de Gortari, igualmente breve que su anfitrión, dijo que se sentía satisfecho de que lo hubieran invitado a cenar y aseguró que la mayoría de los ahí presentes eran sus amigos Que estaba muy contento Nada más
Nueve meses después, el 1o de diciembre siguiente, Carlos Hank González estaba sentado entre los nuevos secretarios de Estado en la ceremonia de toma de posesión del presidente Carlos Salinas de Gortari
Al día siguiente, al asumir formalmente el cargo de secretario de Turismo, se oyó sincero: “Soy un político que no sabe de turismo, pero ofrezco concertar voluntades y unir esfuerzos para desarrollar esta actividad y unir esfuerzos”
Sonriente, estaba otra vez en la escena pública
REGRESO AL CAMPO
Difícilmente pudo el profesor Hank González aprender turismo en los trece meses que duró su gestión al frente de la ST Y difícilmente se podría hacer un balance cabal de sus esfuerzos, en breve lapso De las prioridades fijadas para el sector por el Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994, “captación de divisas” y “prestación de servicios a los nacionales”, hay pocos indicios de éxito
En cambio, hay datos elocuentes en cuanto al incremento desmesurado de viajeros mexicanos al extranjero, lo que contraria los propósitos del propio Plan En el primer semestre de 1989, los turistas mexicanos en el exterior gastaron 677 millones de dólares, 287 millones de dólares más que en el mismo periodo de 1988, según el Banco de México
Hank González, por otro lado, dedicó sus mayores empeños a la promoción de los swaps —intercambio de deuda por acciones de empresas hoteleras o por nuevas instalaciones— y de la inversión extranjera directa en el sector
Sin embargo, el profesor topó con un muro: el secretario de Hacienda, Pedro Aspe, negó cualquier posibilidad, de ——- en el sector turismo Se prohibieron en el curso de la renegociación de la deuda externa de México, en julio pasado, porque “son inflacionarios, discriminatorios, inhibidores de la actividad productiva y por implicar un subsidio fiscal” Fue un revés para los afanes modernizadores del profesor
Ya dejó de batallar
Sonriente, otra vez, dijo al tomar posesión como secretario de Agricultura: “Se asociarán todas las fuerzas nacionales para impulsar al campo, impedir que los alimentos nos sigan llegando del exterior, cosa que ya no podemos permitir, y alcanzar el objetivo supremo de hacer llegar la justicia al campesino”
Se miraba satisfecho el profesor Pareciera encantado con su nueva chamba, corroborando el decir de quienes afirman que la Secretaría de Agricultura era un viejo anhelo de Hank González
——- ocasión campirana tiene, sin duda Nada le gusta más en la vida, ha dicho a sus amigos, que mirar el valle de Santiago, al atardecer, desde su residencia rancho de diez, recién nombrado jefe del DDF, habló de su fortuna:
“Se afirman muchas cosas falsas de mí”, dijo sin alterarse “He explicado que no tiene chiste si se considera legítimo que un chofer logre juntar unos centavos y comprar un camión y así ganar más dinero y con él comprar otro camión Y yo, por una serie de razones, empecé a hacer negocios desde hace 26 años Tuve un camión y después compré muchos, pero ese negocio ya no lo dirijo He ganado dinero, lícitamente, fuera de la política, suficiente para vivir con las comodidades que desee”
Hank González se pintó solo, también, cuando en septiembre de 1981 fue entrevistado sobre su posible participación en el regalo de un rancho, en Tianguistenco, al entonces presidente José López Portillo (que finalmente rechazó el obsequio) Dijo Hank González, sonriente, que los donantes del rancho no lo invitaron “Si lo hubieran hecho, con mucho gusto hubiera participado”, comentó, desafiando las críticas
El político de Santiago Tianguistenco —donde, por cierto, hay una estatua en bronce que lo inmortaliza como “hijo predilecto” y que el pueblo mandó hacer— descartó que en ese tipo de obsequios haya alguna forma de corrupción
—Usted, profesor ¿ha recibido regalos?— preguntó el reportero
—Bueno —sonrió y abrió los brazos— sí Sí he recibido No importantes, desde luego El día de Navidad todos reciben el pavo, la figurita de porcelana y la figurita de bronce o el libro Con frecuencia me regalan cosas de campo: unas espuelas, un cinturón de ranchero Pero no, afortunadamente nunca ha recibido obsequios de alto valor Algunas veces me han regalado cosas de algún valor mis hijos, mis familiares Nada más
—Y usted ¿ha hecho regalos importantes?
—No, no Alguna vez he regalado algún pedacito de terreno a algún amigo; pero un pedacito; para que haga una casita de campo Y si me pregunta si le he hecho algún regalo a los presidentes, nunca A ningún alto funcionario A algún amigo, sí, como le digo, para que se haga una casita allá en mi pueblo A mí me interesa llevar gente a mi pueblo Entonces, he invitado a algunos amigos Pero jamás regalarles un rancho, un terreno, alguna cosa al Presidente, nunca
Esta afirmación es muestra de otros atributos de Hank González: la modestia, la discreción Porque cuando menos a López Portillo —ahora se sabe— le regaló el terreno de la “colina del perro”
Otro dato alentador de la personalidad del nuevo secretario de Agricultura es la forma como fomentó en sus hijos el amor por el campo, por la naturaleza Y si Carlos Hank Rohn heredó de su padre la habilidad en los negocios, el espíritu del empresario, otro de sus hijos Jorge Hank Rohn, sacó el gusto paterno por las cosas sencillas, el campo, los animales
Durante varios años tuvo Jorge un zoológico particular, entre cuyos ejemplares había un par de jirafas, en el rancho de Tianguistenco Se dedicó también al comercio de aves de ornato y animales mascotas y fue señalado, junto con David Ibarra Muñoz, entre los principales traficantes ilegales de esas especies al extranjero, un negocio insólitamente redituable (Proceso 373) Actualmente, administra el hipódromo Aguascalientes, de Tijuana, del que es concesionario su padre, el profesor Hank González
El profesor rural que ahora regresa al campo








