Ni Labastida ni Gobernación pudieron evitarla
Panistas, priístas, autoridades, todo mundo preveía la explosión política en Sinaloa
Luz Aída Salomón y Homero Campa
CULIACAN, SIN – “Con esto acabó la resistencia civil pacífica”, dijo Rafael Morgan Ríos, candidato del PAN por el municipio de Culiacán, momentos después de que sus seguidores encararon a policías uniformados y vestidos de civil que —armados con palos— resguardaban la entrada del Palacio Municipal de esta ciudad, sede del Colegio Electoral, donde se había ratificado el triunfo del candidato priísta a esta alcaldía, Lauro Díaz Castro
La violencia se tornó inevitable: primero fueron los golpes de la policía que con garrotes arremetió contra los manifestantes panistas: luego, los gases lacrimógenos que sembraron el caos dentro y fuera del Palacio Municipal y, finalmente, el fuego que se propagó en la planta baja del edificio, donde militantes priístas también armados se mantenían a la expectativa
Fue el desenlace de 45 días de protestas panistas por el fraude electoral que, dicen, el gobernador del estado, Francisco Labastida Ochoa, no supo enfrentar Quedó rebasado Fue necesaria la intervención del Comité Ejecutivo Nacional del PAN y de la Secretaría de Gobernación para analizar y discutir los resultados electorales en las oficinas de la ciudad de México
Rebasado quedó también el CEN del PAN ante el empuje de los panistas sinaloenses, que pusieron en jaque el diálogo que su dirección nacional mantiene con el gobierno federal y orillaron a al diputación federal a pedir juicio político contra el gobernador de la entidad
Tras los resultados de las elecciones locales en Sinaloa —efectuadas el pasado 15 de octubre y donde el PRI se dijo ganador absoluto en las 18 presidencias municipales— el Partido Acción Nacional inició un alegato jurídico por las irregularidades del proceso y pruebas para “demostrar el triunfo” en por lo menos Culiacán y Mazatlán, ciudades donde los Comités Municipales Electorales otorgaron sin atender ningún reclamo— la constancia de mayoría a los candidatos priístas, Raúl Cárdenas Duarte y Lauro Díaz Castro
De nada valió que el 21 de octubre 33 mujeres panistas irrumpieran sorpresivamente en el Comité Municipal Electoral de Culiacán, para exigir la anulación de las casillas impugnadas por el PAN Sólo lograron suspender la sesión por ocho horas y que ésta fuera pública La aplastante votación del PRI, de las autoridades electorales y del resto de los partidos de oposición, desecharon las impugnaciones presentadas por sus comisionados Rafael Núñez Pellegrín y Rafael Cebreros Bringas, quiénes se retiraron de la sesión al tiempo que medio centenar de panistas —en plantón desde el 16 de octubre— quemaban ejemplares de la nueva Ley Electoral del Estado
Paralelamente, el PAN inició las acciones de resistencia civil: marchas, huelgas de hambre, mítines, bloqueo de avenidas y plantones, fueron a partir de entonces la constante en las ciudades de Culiacán y Mazatlán De manera permanente centenares de panistas instalaron plantones frente a las casas de los funcionarios electorales y del propio gobernador Labastida Ochoa, quien durante quince días hubo de soportar las consignas panistas lanzadas en mítines cotidianos “Repudio total al fraude electoral”, le gritaban
La presión surtió efecto: el secretario general de Gobierno del estado, Juan Burgos Pinto, giró instrucciones al presidente del Comité Municipal Electoral, José Antonio Núñez Bedoya, para que aceptara hacer una “ampliación” al acta circunstancial del cómputo electoral en Culiacán, bajo el argumento de que el secretario del Comité Electoral, Carlos Partida, “extravió” la libreta donde había anotado los “incidentes” presentados por los comisionados partidistas y que por ello existían las omisiones e inexactitudes registradas en la primer acta
La “ampliación” del acta circunstancial sería para los panistas prueba fehaciente de las irregularidades cometidas en 20 casillas electorales que, de aceptarse, voltearían a su favor los resultados
Sólo que el Tribunal de lo Contencioso Electoral instancia recién creada por la Ley Electoral del estado— rechazó el acta por ser entregada fuera de tiempo, y sus pruebas fueron calificadas de “improcedentes” Asimismo, dictaminó a favor de Díaz Castro, candidato priísta a la alcaldía de Culiacán
Molestos los panistas arreciaron sus protestas Ese mismo día —7 de noviembre— reinstalaron el plantón frente a la casa de Labastida Ochoa Apenas un día antes habían sido desalojados violentamente por la policía Esta acción, lejos de arredrarlos, los radicalizó: ante la mirada impasible de un centenar de policías municipales y judiciales los panistas, en mayor número se volvieron a plantar a las puertas de la casa de gobierno En la madrugada, de nueva cuenta, unos 150 policías los desalojaron A puntapiés los levantaron y en vilo los subieron a camionetas que los abandonaron fuera de la ciudad No respetaron ni a mujeres ni a niños En los hechos resultaron una docena de heridos, incluido Rafael Morgan Ríos, candidato panista a la alcaldía, quien fue hospitalizado durante cinco días
A la mañana siguiente llegaron a esta ciudad los dirigentes nacionales del PAN, Luis H Alvarez y Diego Fernández de Ceballos, quiénes de inmediato se entrevistaron con el gobernador estatal De entrada, le reclamaron airadamente los acontecimientos, exigieron garantías para la libre manifestación y respeto a “los triunfos obtenidos en las alcaldías de Mazatlán y Culiacán”
A partir de este momento las reuniones se repitieron Fernández de Ceballos relata: “El gobernador Labastida Ochoa dijo que estaba empeñado en exhortar a las partes (PRI y PAN) a que se asumiera una actitud de confianza y al mismo tiempo exhortar a las autoridades electorales para que obraran con imparcialidad Además, se comprometió a promover la búsqueda de una solución legal al conflicto”
En el mismo sentido, el 9 de noviembre, Luis H Alvarez informó que el gobernador se comprometió a que se analizara a fondo la documentación electoral, para que se definiera con justicia el triunfo de cualquiera de las partes
REUNIONES EN GOBERNACION
Sin embargo, trascendió que el PAN no se conformó Logró que la Secretaría de Gobernación, en principio, hiciera un llamado al gobernador Labastida Ochoa para llegar a un acuerdo, consistente en el análisis de las elecciones, en los municipios de Culiacán, Mazatlán y El Rosario, Labastida Ochoa no tuvo más remedio que aceptar En los hechos estaba siendo rebasado
Inconformes los priístas sinaloenses protestaron El dirigente estatal del PRI, Juan S Millán, señaló que el PAN estaba presionando al gobierno para arrancar una “negociación política que los saque airosos de esta contienda electoral”
Contra su voluntad los priístas acudieron a las reuniones que se llevaron a cabo en le transcurso de la segunda y la tercera semana de noviembre, en el edificio de la Secretaría de Gobernación en la ciudad de México, a donde se trasladó parte de la documentación electoral
Responsables directos de las reuniones fueron el subsecretario de Gobernación, Manlio Fabio Beltrones, y el director de Gobierno de la SG, Jorge Moreno Collado En representación de la administración estatal acudió el secretario de Gobierno, Juan Burgos Pinto Por la Comisión Estatal Electoral, su director técnico, Marco Antonio Zazueta Félix
Además asistieron los dirigentes del CEN panista, Diego Fernández de Ceballos, Fernando Gómez Mont, Víctor Orduña y Gerardo de los Cobos, así como los comisionados priístas y panistas ante los Comités Municipales Electorales de Culiacán y Mazatlán
El diputado federal y comisionado panista Rafael Núñez Pellegrín declaró que al iniciarse el análisis de las pruebas sobre los fraudes en Culiacán y Mazatlán, la Secretaría de Gobernación anticipó que se tendrían que anular muchas casillas Optimista, dijo que por instrucciones del titular, Fernando Gutiérrez Barrios, Gobernación se comprometió a entregar, a más tardar el 21 de noviembre, un dictamen al detalle sobre cada una de las 93 casillas impugnadas en la elección de Culiacán Y afirmó que también el subsecretario Beltrones reconoció que deberían anularse varias casillas
Finalmente, el análisis de los documentos electorales resultó infructuoso
Diego Fernández de Ceballos, quien encabezó la comitiva panista en la Secretaría de Gobernación, relata: “se intentó el análisis documental de los resultados del PRI y del PAN, y de escuchar las razones de ambos partidos para encontrar un punto de entendimiento en el cotejo de los resultados Sin embargo, los priístas no iban dispuestos a razonar, no quisieron cotejar ni valorar cualquier argumento”
Y continúa: “Las autoridades electorales no dieron crédito a su propia documentación al rechazar el acta circunstancial “complementaria” Insistimos en que los colegios electorales analizaran objetivamente los expedientes de Culiacán y Mazatlán y resolvieran en consecuencia Intentamos tener un trato atento y respetuoso, sin embargo, tuve que parar en seco otro tipo de comportamientos Un tal Zazueta (Marco Antonio, director técnico de la Comisión Estatal Electoral), prepotente y sin conciencia moral, se atrevió a espetar que la autoridad no tiene que justificar nada ante nadie”
Sin asegurar que las reuniones en Gobernación fueron por iniciativa del PAN, Fernández de Ceballos consideró, empero como natural que cuando se avecina un conflicto electoral de esta naturaleza los partidos puedan comunicarse con la Secretaría de Gobernación, por ser la responsable de la política interior del país “Hay que aclarar que nadie ha pedido a la Secretaria de Gobernación que decida asunto alguno que esté fuera de su competencia Sólo le hicimos saber las circunstancias graves y los riesgos importantes que se viven con motivo de estos procesos electorales locales, cuya resolución debe estar a cargo de las autoridades locales competentes”
Y mientras que en la ciudad de México se realizaban las reuniones en Gobernación, en Culiacán existían ya barruntos de violencia
El 8 de noviembre, los panistas tomaron el Agora del centro cultural DIFOCUR, donde —a partir de entonces— a diario realizan un mitin Dos días después, el gobernador Labastida Ochoa tuvo que estar ahí para el Tercer Festival Cultural de Sinaloa, que —en representación presidencial— inauguró Víctor Flores Olea, director del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
Nervioso, trastabillando, el mandatario estatal recorrió junto con la comitiva los 30 metros, entre el autobús oficial y la puerta del Teatro “Pablo Villavicencio”, en medio de gritos, improperios y empujones de unos 500 panistas que rompieron el cerco de sus guardias de seguridad “Morgan sí Lauro no”, le gritaron en plena cara, en referencia a los contendientes por la alcaldía de Culiacán
Para su mala fortuna, el 15 de noviembre Labastida Ochoa tuvo que regresar de nuevo al DIFOCUR Ese día rindió su tercer informa de gobierno, con la protesta silenciosa de los dos diputados locales panistas, quiénes con las manos en alto mostraron fotografías y textos periodísticos del desalojo violento perpetrado la madrugada del 7 de noviembre
Y mientras en su discurso el gobernador afirmaba que la mayoría de los sinaloenses aspira a que, unidos, “hagamos una nueva cultura política, basada en el ejercicio pleno de la democracia y en el fortalecimiento de las libertades”, afuera del teatro, priístas y panistas se retaban e injuriaban Hubo conatos de violencia, apenas contenidos por una doble valla de policías municipales
Luego vino la protesta del 20 de noviembre Unos 5,000 panistas irrumpieron en el desfile oficial y marcharon frente al balcón de palacio en repudio al fraude electoral Impávido el gobernador soportó cinco minutos el paso del contingente panista No pudo más Contrariado les dio la espalda y se introdujo al edificio De poco habían servido los esfuerzos de la policía montada que, en las inmediaciones del palacio, intentó cerrarles el paso
Ante el requisito legal que establece como fecha límite el 30 de noviembre para que el cabildo en funciones se constituya en Colegio Electoral y califique las elecciones, los panistas iniciaron el jueves 23 marchar diarias al Palacio Municipal
TARDES DE IMPROPERIOS
Un día después, los panistas encontraron ocupado el frente del edificio Unos 300 priístas, comandados por Conrado Lafarga, líder local del PRI, tomaron el Palacio Municipal para —dijeron— defender el triunfo de su candidato, Lauro Díaz Castro
Así, durante los cuatro días siguientes, panistas y priístas se encontraron cada tarde para lanzarse improperios y retarse “Mapaches acarreados”, gritaban los panistas, “Bola de conejos, orejones y pendejos”, respondían los priístas
Por fin, el 28 de noviembre se integró el Colegio Electoral e inmediatamente estalló la violencia Los militantes de ambos grupos pasaron de las palabras s los hechos Con los palos de las pancartas, priístas y panistas se enfrentaron a golpes en una zacapela que, finalmente fue controlada Ante los acontecimientos el presidente del Colegio, Ernesto Millán Escalante, suspendió la sesión que se había desarrollado en un ambiente tenso Situación similar ocurrió en Mazatlán, donde el candidato panista, Humberto Rice, fue agredido por priístas
Los presagios de violencia generalizada orillaron a los dirigentes del PAN a llegar a un acuerdo previo a la reinstalación de los Colegios de Mazatlán y Culiacán Según el candidato perdedor, Rafael Morgan Ríos, el acuerdo consistía en retirar los contingentes del edificio municipal, de tal manera que sin contratiempos se calificaran las elecciones
Sin embargo, el acuerdo no se cumplió en Culiacán El 29 de noviembre se reinició la sesión, atiborrada por las huestes priístas Afuera, Morgan Ríos trató infructuosamente de replegar a los simpatizantes de Acción Nacional Altoparlante en mano, llamó al orden para dar una buena noticia: al candidato del PAN en Mazatlán, Humberto Rice, le reconocieron su triunfo Los ánimos se encendieron “Queremos Culiacán / queremos Culiacán”, gritaron a coro, al tiempo que avanzaron hacia el Palacio Municipal
Como reguero de pólvora salió la noticia de que el Colegio Electoral de Culiacán había dado el triunfo al PRI Los panistas, desconcertados, buscaron a Morgan Ríos, ¿Qué hacemos?, preguntó el líder blanquiazul a la multitud Y propuso: “Nos quedamos” fue la respuesta Incontenibles se agolparon a las puertas del palacio
—¡Basta ya de resistencia civil pacífica!
—¡Te tienen miedo, por eso no te la reconocen! le gritaron
Incrédulo, Morgan Ríos vio a sus seguidores encararse a la policía
Con esto acabó la resistencia civil pacífica exclamó
En efecto, los policías arremetieron con palos contra los manifestantes panistas, quiénes respondieron de igual manera con piedras y las astas de sus pancartas
En un intento por dispersar a la multitud, los policías judiciales y municipales lanzaron indiscriminadamente granadas con gases lacrimógenos, que los panistas regresaron cubiertos con pañuelos y playeras mojadas en las fuentes aledañas Dentro del edificio los gases obligaron a los priístas —que se habían armando de palos y botellas— a intentar salir a tosa costa Sobrevino el caos De repente surgió el fuego y nada lo pudo controlar
Al día siguiente —jueves 30— el PRI y el PAN se acusaron mutuamente de ser los responsables de la violencia, cuyo saldo fue la muerte de Ricardo Calderón León, supuesto militante priísta, y daños materiales que la Dirección de Averiguaciones previas de la Procuraduría del Estado está evaluando
El gobernador Labastida Ochoa acusó a Morgan Ríos de encabezar el “asalto” a Palacio municipal Y dejó a salvo “la actitud de la dirigencia nacional del PAN, a la que expreso mi respeto” y anunció que la Procuraduría de Justicia del Estado investigará con “celeridad y profundidad los hechos”, a fin de que se aplique la ley
Con su comitiva, Labastida Ochoa hizo guardia ante el féretro de Calderón León, y recorrió hospitales y clínicas para visitar a los heridos, todos, por supuesto, priístas
Los acontecimientos de Culiacán provocaron en la dirección nacional del PAN la amenaza de interrumpir el diálogo que mantiene con el gobierno federal “Hemos confiado en la palabra del Presidente en lo que corresponde a Reforma Electoral, pero el resto suscita desconfianza”, afirmó el secretario general del PAN, Abel Vicencio Tovar, quien agregó que no se puede mantener un diálogo cuando una de las partes actúa en forma violenta
Por su parte, el diputado sinaloense de Acción Nacional, Jorge del Rincón Bernal, anunció que demandarán juicio político contra Labastida Ochoa, quien —dijo— es responsable de que el proceso electoral terminara en hechos violentos
Morgan Ríos no confía en que el Congreso declare nulas las elecciones municipales, cosa que de todos modos solicitarán Para él, no hay más alternativa que reorganizarse para la resistencia civil
Sobre las acusaciones en su contra, Morgan Ríos declaró en tono despreocupado: “Si la autoridad me busca, aquí estoy, ya saben mi domicilio No pienso ampararme”
Mientras tanto se mantienen las posiciones polarizadas y prevalece la tensión Los simpatizantes de Acción Nacional continúan con marchas por las calles de la ciudad y mítines en el Agora de DIFOCUR El PRI, por su parte continúa también en sus manifestaciones “luctuosas”, acusando al PAN de instigar a la violencia








