EMPIEZA A LLEGAR DINERO A LAS ARCAS Y ASPE FESTEJA YA LOGROS QUE TODAVIA SON PROYECTO
Francisco Ortega Pizarro
Las metas de la política económica para 1990 son asombrosas, insospechadas El gobierno, según la ley de ingresos y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para ese año, se propone reducir el déficit financiero hasta 16%, el más bajo en los últimos 24 años, similar al registro durante el desarrollo estabilizador de los años sesenta Todavía más; estima un superávit primario de 102% del Producto Interno Bruto, algo no alcanzado ni en Suiza y que seria el más año en toda la historia de México
Todo ello, se dijo, gracias a los resultados consecuentes de le renegociación de la deuda externa Las arcas, después de esa renegociación, se empiezan a nutrir
En la presentación de la Ley de Ingresos de la Federación y del Departamento del Distrito Federal, el secretario de Hacienda, Pedro Aspe, dijo ante los diputados que “la estrategia de política económica y de cambio estructural ha inducido cambios significativos en nuestra economía En buena medida ha corregido los desajustes macroeconómicos y las distorsiones que inhibían el crecimiento y el desarrollo del país Nuestras estructuras económicas están siendo modificadas para enfrentar los desequilibrios del pasado y así responder a las demandas de un mundo cada vez más integrado y cómodo y competitivo Tenemos ahora capacidad de respuesta para formular soluciones innovadoras a los retos que enfrentamos”
El principal responsable de la renegociación de la deuda externa, continuó:
“Las acciones emprendidas en materia de política económica y cambio estructural se oriente a lograr un país más próspero y justo, que ocupe cada vez un mejor lugar en el ámbito internacional El propósito y el compromiso es elevar el nivel de vida de los mexicanos de hoy y el de las futuras generaciones Para ello, es indispensable que en nuestro país—como en muchos otros en el mundo— continuemos adecuando el papel del Estado para promover e impulsar un desarrollo económico justo y duradero”
En la ley de Ingresos y en el Presupuesto de Egresos hay una cifra que hace incongruentes esas metas ambiciosas; estima para 1990 una inflación de 153%, es decir, si se prevé un déficit financiero de 16%, como en el desarrollo estabilizador, entonces debería haber una baja considerable en la inflación, mucho menor que la estimada de 153%
Lo que sucede en realidad se encuentra en el anexo estadístico de la propia ley, que se envió al Congreso la semana pasada Allí se puede apreciar que el gobierno utiliza una trampa en sus proyecciones económicas para el próximo año; lo que va dejar de pagar de deuda externa para 1990 lo toma como ingreso y no como una disminución en el gasto, como siempre lo había hecho en los presupuestos Por ello los datos tan optimistas sobre el déficit y el superávit
No son ingresos, pues, lo que se va a dejar de pagar a los acreedores en 1990 Las metas reales vienen en los cuadros estadísticos de la ley, que no se toman en cuenta en la presentación de los presupuestos El déficit financiero para 1990, será, en realidad de 53% un punto porcentual menor que el esperado para 1989 y el superávit financiero de 65% del Producto Interno Bruto, menor que el 78% alcanzado en 1989
Otro dato sorprendente que se encuentra en los presupuestos es el de los ingresos tributarios; se estima que para 1990 aumentarán en 153%, cuando en 1988 apenas crecieron 194% Esto será posible también por el hecho de considerar como ingresos lo que es una disminución en el gasto de la de deuda externa
En apariencia, serán tan altos los ingresos tributarios, que el gobierno se “propone” reducir la tasa del impuesto sobre la renta y de su carga sobre los distintos grupos, en 36% Pero pasa al régimen general a los contribuyentes menores, “para promover un mejor cumplimiento de sus obligaciones fiscales, sin ocasionarles una mayor carga administrativa o fiscal”
El gobierno de Salinas de Gortari presentó pues, un programa económico que no representa una mejor sustantiva en la situación del país, pues sólo disminuye en tres puntos porcentuales la inflación de 1990 (de 18% a 153%), y se ve aún más lejos la metas de alcanzar la inflación internacional de 2 ó 3%
La ley, contrastada con sus propios cuadros estadísticos, indica que el gobierno no ha saneado suficientemente sus finanzas y que todavía tiene mucho por hacer para disminuir su déficit financiero Por lo pronto se puso a hacer trampas con las cifras
En sus “criterios generales de política económica para la iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de la Federación correspondientes a 1990”, el gobierno envió a los diputados precisamente eso, criterios, pero no el desglose de los ingresos y los gastos, a diferencia de otros años Dio a conocer por ejemplo, el gasto neto del gobierno, pero no el bruto La diferencia entre los dos estriba en que el primero excluye el pago de las amortizaciones de la deuda externa y segundo no
El gobierno no envió ese desglose de los presupuestos ni dio a conocer la cifra que dejará de gastar por la disminución en el pago de la deuda externa, porque simple y sencillamente los bancos acreedores no han dado respuestas concretas respecto a los descuentos que harán a la deuda externa de México
Es decir, el gobierno hizo un programa de ingresos sin tener aún una respuesta concreta y favorable de los acreedores y así pidió a los diputados que aprobaran los criterios generales de política económica para 1990 y volvió a echar las campanas a vuelo por sus logros insospechados, sorprendentemente, en materia económica
Dice el presidente Salinas de Gortari en los criterios:
“Todo lo anterior contribuirá al fortalecimiento económico del país, con el fin de alcanzar mejores condiciones de vida para la población Por ello tiene especial relevancia el mayor énfasis en las actividades del Estado para elevar el bienestar social y en especial, de quiénes menos tienen”
Y Pedro Aspe , quien anunció un crecimiento económico para 1990 de 35% sin dejar de advertir el riesgo de que se dispare la inflación, expresó:
“Con el esfuerzo concertado de todos los sectores seguimos avanzando en la reducción de la inflación, en la modernización de la economía y en la búsqueda de una mayor equidad La magnitud de los obstáculos que ya hemos enfrentado con éxito, muestran la solidez de nuestras instituciones y la voluntad inquebrantable de los mexicanos de asumir el control de su propio destino, con responsabilidad, solidaridad social y profundo patriotismo”








