“SIN NOVEDAD”, FUE EL PARTE DEL EJERCITO Y LA POLICIA, QUE DE HECHO TOMARON EL PRIMER CUADRO
Miguel Cabildo y Raúl Monge
En prevención de algún incidente que pudiera empañar el informe de gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el Estado Mayor Presidencial dispuso un operativo policiaco-militar que rebasó por mucho el establecido en diciembre del año pasado, para la toma de posesión del Presidente
Desde un día antes, los diferentes cuerpos de seguridad tomaron el primer cuadro, principalmente las vías de acceso al Palacio de Bellas Artes, declarado recinto oficial del Congreso Los retenes de seguridad esta vez fueron reforzados en exceso No sólo con personal policial y militar, sino con perros, mallas de alambre y unidades motorizadas
De la noche a la mañana la fisonomía del centro de la ciudad se transformó Sólo los vehículos militares circulaban por esa área, donde era evidente la presidencia de soldados y de elementos de seguridad vestidos de civil
Nadie, ni los diputados e invitados especiales se salvaron de ser esculcados La llegada al recinto, en la mayoría de los casos, se hizo a pie
“Yo no soy invitado Yo soy de los que invito”, respondió enojado el diputado Juan N Guerra al personal del Estado Mayor Presidencial que le pidió su invitación
En el interior de Bellas Artes era imposible moverse aun con gafete y acreditación Muchas de sus áreas fueron vedadas La seguridad del recinto estuvo a cargo, como siempre, del Estado Mayor Presidencial, esta vez con autorización del propio Congreso
A diferencia de años anteriores, el movimiento dentro de la sala de sesiones fue restringida para la prensa Tradicionalmente, en las sesiones previas de Cámara de diputados y de Congreso General, los reporteros podían ingresar en el salón principal y retirarse en el momento en que se iniciaba el informe presidencial Esta vez las acostumbradas entrevistas a funcionarios, transmitidas en directo por la televisión mexicana, fueron realizadas en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes
En el exterior, las limitaciones fueron aún más estrictas Desde lo alto del Palacio de Bellas Artes, personal de seguridad no perdía detalle de todo cuanto ocurría en los alrededores Revueltos entre la gente, ojos y oídos de miles de agentes vestidos de civil estaban alertas, mientras que los grupos uniformados informaban a sus superiores, con lujo de detalles, sobre la presidencia de las organizaciones que se encontraban dentro y fuera del cerco policiaco-militar
La presencia de patrulleros, motociclistas, granaderos, policía montada, agentes judiciales y de Gobernación, policía femenil y miembros del Ejercito, todos bajo la coordinación del EMP, se extendió más allá de lo acostumbrado Por ejemplo: se colocó un retén frente al monumento a Lázaro Cárdenas, en el Eje Central, con patrullas y grúas atravesadas en pleno arroyo Cada cruce de avenida presentaba similares características En otros puntos de acceso se colocaron vehículos militares o dos vallas de soldados y policías
En todos los casos, la revisión fue minuciosa Hombres y mujeres fueron esculcados Quiénes cargaban bolsas, portafolios o cualquier objeto voluminoso, tenían que mostrar su contenido Periódicos y revistas fueron decomisados
En la calle de Victoria, jóvenes de pelo corto con perros de ataque, vigilaban los pasos de quiénes transitaban por las aceras y hasta de los empleados de las tiendas de la zona Por otros retenes, como el instalado en Paseo de la Reforma y Avenida Juárez, fue prácticamente imposible pasar “Son instrucciones del Estado Mayor Presidencial”, dijo uno de los guardias
Los contingentes que acudieron a vitorear al Primer Mandatario, a cambio de un día de asueto, tuvieron dos puntos de acceso donde la inspección fue menos externa: Mina y Eje Central y 20 de Noviembre y Uruguay
Con estos grupos, cuya presencia, se dijo, era voluntaria, se formó una valla desde el Palacio Nacional hasta el provisional recinto legislativo Cada uno quería hacerse notar, unos con gritos y otros con grandes mantas La fila de soldados protegió el paso del vehículo presidencial El presidente llegó a Bellas Artes en autobús y regresó a Palacio Nacional en un auto descubierto
No conforme con el aparato de seguridad, el EMP ordenó la instalación de rejas metálicas en Paseo de la Reforma, a la altura de la Glorieta de Colón, para impedir el paso de grupos de manifestaciones —maestros y trabajadores del IMSS, a los que se unieron después los músicos y extrabajadores de Aeroméxico— que pretendían llegar al Hemiciclo a Juárez Fueron desviados al Monumento a la Revolución, desde donde, una vez terminado el acto, pudieron llegar al Hemiciclo
Otra muestra del exceso de celo fue la disposición de prohibir el acceso a la plaza de la Solidaridad, la cual fue acordonada por elementos de la policía capitalina
Aun con el inusitado despliegue policiaco-militar, hubo pequeños grupos que se atrevieron a enfrentarse a la fuerza pública En la confluencia de la de Balderas y Avenida Juárez, un pequeño grupo de perredistas encaró la valla de soldados y policías que impedía el paso Luego de un intercambio de palabras y de ver la actitud amenazante de los guardianes, desistieron de su intento de llegar a Bellas Artes
Estudiantes de la preparatoria Popular de Tacuba también realizaron una marcha desde la Normal hasta encontrarse con los maestros En el trayecto realizaron pintas a paredes y camiones, con las cuales expresaban su solidaridad con el magisterio democrático
El operativo abarcó también las principales carreteras que llegan a la ciudad, los sótanos del recinto legislativo, todas las calles y avenidas por donde transitaría el Presidente, las azoteas, los comercios y las estaciones del Metro
“Sin novedad”, fue el reporte nocturno que el jefe de la policía capitalina, Javier García Paniagua, rindió al regente de la ciudad, Manuel Camacho Solís La Procuraduría de Justicia del Distrito Federal informó que no hubo detenciones, pese a varios incidentes Todo en paz








