RECONOCIMIENTO SIN ADULACION

RECONOCIMIENTO SIN ADULACION
Señor Director:
Noviembre de 1976 trajo a mi vida dos acontecimientos fundamentales para reforzar mi alegría cotidiana: el nacimiento de mi hijo Agustín y la aparición del primer número de Proceso
Desde entonces cada lunes, antes de llegar a mi oficina, cubro el ritual cotidiano de comprar lo que espero con ansia desde el domingo, día que por mis ocupaciones dedico a leer lo que me faltó del número anterior
Reciba pues mi felicitación y agradecimiento por haber creado una de las alegrías que, como la otra, espero disfrutar hasta mi muerte
El objetivo de esta carta es externar una serie de reflexiones que me surgieron al leer el artículo de don Carlos Puig que aparece en nuestro número 675 referente a la gira del licenciado Salinas de Gortari por los Estados Unidos
Debo aclarar antes que no pertenezco a partido político alguno, aunque me considero de la mayoría aquella a que se refirió Octavio Paz, de los que sin militar en partido político, nos preocupa el rumbo que le den a nuestro país quiénes por la causa que sea tienen la oportunidad de dirigirlo
Yo no voté por Salinas de Gortari como creo que no lo hicimos muchos mexicanos; sin embargo, debo reconocer, queriendo ser honesto, que hasta ahorita el rumbo que ha marcado es para mí el correcto y sus determinaciones, si bien es cierto que algunos no se han ajustado estrictamente al Derecho, políticamente eran necesarias y urgentes pues ya es tiempo de acabar con el criterio de conducción de nuestro pobre país, considerándolo botín de caciques con nombres tales como Hernández Galicia, Salvador Barragán, Arturo Durazo, etc etc, sin que los enuncie a todos por respeto al espacio de su revista pues tendría que prestármela completa
Según mi interpretación, el sentido que el reportero quiso dar al artículo en general, es de crítica ácida ya que desde el título que escogió: “Con Azcárraga por las calles de Nueva York”, contiene una carga de ironía digna de Naranjo, el mejor cartonista con que contamos los mexicanos
Sin embargo, y he ahí el objeto de mis reflexiones, la honestidad profesional del reportero no se deja vencer por el deseo de criticar y relata sucesos que contribuyeron a justificar más el criterio que como mexicano me estoy formando de la actuación del licenciado Salinas al frente del Poder Ejecutivo por lo que, abusando de su espacio, quisiera pasar a lo que leí entre líneas del artículo en mención con los respectivos comentarios producto de mis reflexiones
1- Señala el reportero refiriéndose al licenciado Salinas que:”regañó a Estados Unidos por proteger a su economía y presumió de haber convertido a México en solo diez meses en uno de los mercados más abiertos del mundo para los productos y la inversión extranjera”, respecto a esto quiero patentizar que como mexicano, me sentí muy orgulloso de que el representante legal de nuestra patria se haya permitido “regañar” a los estadounidenses desde el siglo pasado hasta nuestros días creo que nos han dado bastantes motivos a los mexicanos para guardar sentimientos contra ellos que no sólo nos incitan a poder regañarlos sino que, si pudiéramos, nuestra actitud hacia ellos sería de consecuencias más serias que un regaño; sin embargo, dada la desproporción histórica de poderíos es consolador que ahora contemos con alguien que con habilidad e inteligencia aproveche el momento oportuno para “soltar la piedra” tal y como la Biblia nos enseña hizo David ante Goliat
En relación a su “presunción de haber convertido a México en sólo diez meses”, parodiando la canción, yo digo que “él si tiene de que presumir” pues es un hecho innegable que contra todos los pronósticos (incluido el mío), ha hecho en este lapso lo que su antecesor y muchos otros no hicieron en su sexenio Por lo que se refiere a la apertura hacia la inversión extranjera, también, qué bueno que lo haga porque el problema más delicado al que nos enfrentamos en México es la falta de trabajo por la explosión demográfica y la vida de ochenta y tantos millones, no puede esperar al tiempo en que la estructura económica de México, con recursos propios, se consolide como para ofrecerles el trabajo honesto y remunerado que todos necesitamos para vivir con dignidad, por lo que considero urgente para nuestro país el crear ahorita las fuentes de empleo necesarias, con dinero de quien sea y de donde venga
Manifiesta el articulista que cuando se le pidió su opinión sobre el conflicto centroamericano, de plano contestó: “nosotros no hablamos de eso”, y ante el Congreso anunció “la virtual renuncia de México como promotor de la paz en la región”; al respecto hago patente mi beneplácito ante tal actitud pues ya es necesario que los presidentes de México dejen de sentirse émulos de Don Benito Juárez, por acrecentar su egocentrismo y para autopromoverse políticamente hacia puestos en organismos internacionales, o lograr reconocimientos como el Nobel de la Paz, se valgan de nuestra pobre economía repartiendo lo poco que tenemos como nuevos Midas, o involucrando nuestro prestigio internacional con actitudes demagógicas de “Compañero Presidente”, y ofreciendo regalos a Cuba o a Nicaragua lo que tanta falta nos hace a millones de mexicanos Con el respeto que se merecen nuestros hermanos latinoamericanos y considerándolos compañeros del mismo dolor, creo que lo correcto para nuestra común miseria es jerarquizar las necesidades comprendiendo que “primero son mis hijos” y lo contrario a ello es ser “candil de la calle”; al respecto, como Licenciado en Derecho que soy, tuve la fortuna de aprender Derecho Civil con el Maestro Jorge Sánchez Cordero quien, con la enorme maestría que lo caracterizaba de un plumazo me enseñó y para que nunca se me olvidara la naturaleza jurídica de la figura legal de la gestión de negocios, manifestando: “el gestor de negocios es un metiche, ya que sin que nadie lo llame se mete en problemas que no son suyos y al momento de meterse, y por ello, queda obligado de acuerdo a los artículos del Código Civil, con alguien quien, por tal y tan espontánea actitud de buena fe, no queda con obligación recíproca alguna a menos que la gestión le beneficie”; en el aspecto internacional nuestros ególatras presidentes han ejercido muy frecuentemente la función de “gestores” a costa de nuestro pueblo y ya es tiempo que pensemos como el buen juez, que por su casa empieza, limitando nuestra gestión internacional al marco digno que nos legó el Señor Estrada
Felicito, aquí si, al articulista por el tono irónico que emplea al referirse a Rodolfo Macías como “autoproclamado presidente en el exilio”; pobre iluso que para vergüenza de los mexicanos anda haciendo el ridículo y empezó su “labor patriótica”, poniendo en entre dicho al Ing Cuauhtémoc Cárdenas, e iniciando su “campaña” en Washington protestando por el fraude electoral para que muchos, de allá y de acá, pensáramos que Cárdenas apoya a quiénes piensan que lo único que nos podría salvar del golpe a la democracia sería la “benevolencia fraternal” y “la guía moral” de los Estados Unidos, para “guías de tal naturaleza”, con las de los Jonguitud y anexos hemos tenido; pobre tonto, y lo menos que puede decir el Ing Cárdenas respecto a su actitud es: “no me defiendas compadre” Por mi parte le aconsejo que si de verdad quiere luchar por la democracia en México, se deje de payasadas y siga el ejemplo de Don Manuel J Clouthier (que Dios tenga en su Santa Gloria y los mexicanos veneremos por siempre junto a Don Francisco I Madero como mártires de la democracia), de luchar sin descanso; con riesgo hasta de la vida; aquí en México y ¡Sin rajarse!, pues me extraña que se diga mexicano y actúe en forma inconcebible par cualquiera que se precie de serlo Los verdaderos mexicanos cuando tenemos problemas entre nosotros, los resolvemos aquí mismo sin andar por fuera de chillones, por que aquí nos enseñaron que “la ropa sucia se lava en casa”
Me permití el largo preámbulo acerca de mi persona como fiel lector de Proceso, para justificar la cabida que espero dé a esta larga carta en la sección —Palabra de Lector— de su prestigiada revista; lo hago no para criticar a Don Carlos Puig por su interpretación personal de la gira presidencial (que se me hace respetable a pesar de su crítica irónica) sino para demostrar agradecido a nuestra publicación semanal que su lectura cotidiana forma criterios para leer entre líneas hasta en personas modestas como el que ésto escribe Como podrá usted comprobar, es primera carta que suscribo; no acostumbro hacerlo y menos para adular a nadie; tampoco quiero que el Lic Salinas interprete que quiero quedar bien con él; no me interesa pues para ello podría haberme dirigido personalmente y no lo hago, ni lo haré nunca por temor; fundado éste en la experiencia de ver el poder omnímodo que han tenido los presidentes en México y lo nocivo que nos ha resultado a los mexicanos sus transformaciones paranoicas empujados por la adulación servil Al respecto guardo la lección que recibí a través de un querido paisano que después de la visita de Díaz Ordaz a Guadalajara en Agosto del 68, e ingenuamente conmovido por sus explicaciones sobre el conflicto estudiantil que ya se vivía, le envió un espontáneo telegrama manifestándole su solidaridad y apoyo; con toda educación le contestó el Presidente por la misma vía en respuesta cuyo texto iniciaba: “mucho alentome solidaridad manifestado respecto mi política conducción nuestra patria” fechada el 2 de octubre de 1968 Por ésta experiencia, y ahora sí dirigiéndome al Señor presidente, permítame decirle: Por favor Lic Salinas de Gortari, de ningún modo quiero que interprete mis reflexiones como manifestaciones de solidaridad y apoyo para alentarlo
Atentamente
Lic Francisco Javier Torres Plank