A LA SOMBRA DEL PODER DE ROJO LUGO, ZORRILLA HIZO Y DISFRUTO SU PROPIO PODER EN HIDALGO Y SE ESFUMO
Pascal Beltrán del Río y Fortino Mohedano
Pachuca, Hgo En menos de tres años de paso por las cumbres de la política estatal, José Antonio Zorrilla Pérez hizo y deshizo a sus anchas
Plebeyo en la “familia real” hidalguense El Güero Zorrilla —como es mejor conocido en la entidad— aprovechó sin embargo el apoyo de su compadre y amigo de juventud, Jorge Rojo Lugo, para instalarse en a las puertas del poder en Hidalgo y ahí crear los feudos que le permitirían sembrar de influencias el estado
Durante los 31 meses de un dominio concienzuda pero velozmente construido, Zorrilla Pérez conoció pocos límites y muchos excesos De la dirigencia estatal del PRI, la cual asumió en el verano de 1979, a la Secretaría General de Gobierno, que dejó en enero de 1982, el hoy exdirector General de Seguridad hizo política a lo Rojo y a lo Lugo: fortaleció y creó cacicazgos, puso y quitó funcionarios, jugó al poder procurando no ensuciarse Al menos en Hidalgo, así sucedió
Y es que los inicios de su vida pública, Zorrilla se codeó con la “realeza” estatal En las filas juveniles de la CNC, cuando fue dirigida por Javier Rojo Gómez, conoció a Jorge Rojo Lugo, hijo de éste La relación entre ambos se profundizaría Al asumir la gubernatura de Hidalgo, en 1975, Rojo Lugo tuvo presente a su amigo y consiguió que Zorrilla fuera postulado candidato del PRI a diputado federal, por el IV distrito electoral, con cabecera en Huejutla En diciembre de 1976, Jorge Rojo Lugo pasó a formar parte del gabinete del Presidente José López Portillo, como secretario de la Reforma Agraria Sin embargo, en junio de 1978 renunció y tuvo que retornar a Hidalgo para concluir su período
Un año después, Rojo Lugo invitó nuevamente a Zorrilla a su lado, gestionando que fuera nombrado presidente del comité directivo estatal del PRI
En agosto de 1980, al ser inminente la designación de Guillermo Rossell de la Lama como aspirante priísta a la gubernatura, Rojo Lugo depositó en Zorrilla la confianza de la familia para obstaculizar la labor del nuevo mandatario Rompiendo con la regla no escrita de que cada candidato a gobernador renueva a su antojo la dirigencia local del partido, Rossell no se atrevió o no pudo remover a José Antonio Zorrilla del cargo y éste tuvo la responsabilidad de coordinar la campaña electoral
Pero no sólo eso, Rossell —quien es llamado el “mejor secretario de Obras que haya tenido el estado”, por lo restringido de su mandato— debió aceptar a Zorrilla Pérez como secretario general de Gobierno Eran tres, en realidad, los señalados como posibles ocupantes del cargo, una vez que Rossell tomara posesión: José Guadarrama Márquez, incondicional del exgobernador Manuel Sánchez Vite, cacique del municipio serrano de Jacala y hoy delegado general del CEN del PRI en Michoacán; Ernesto Gil Elorduy, expresidente municipal de Pachuca y actual secretario de Gobernación del estado; y José Antonio Zorrilla, a quien la Familia eligió finalmente para asegurar posiciones en el gobierno
Desde su nuevo puesto, Zorrilla se encargó de cumplir la encomienda, debilitando a Rossell, fortaleciendo a grupos de poder, pero aprovechándose asimismo para sentar sus propios reales Fue Zorrilla quien hizo crecer el llamado Grupo Universidad, también conocido como la Sosa Nostra, por el apellido de su dirigente y actual secretario general de la UAH, Gerardo Sosa Castelán, y su brazo armado, la Federación de Estudiantes de Hidalgo (FEUH)
Pero también en el campo estableció alianzas el “vicegobernador” En Tepehuacán de Guerrero, un municipio enclavado en la sierra, Zorrilla solapó las actividades del eterno cacique local, Francisco Austria Cabrera, con quien, según el documento Breve reseña política del municipio Tepehuacán (1987), firmado por una veintena de profesionales de la comunidad, “mantenía negocios muy lucrativos, relacionados con el cultivo y tráfico de enervantes”
A la sobrina de Francisco Austria, Saraí Mendoza Austria, Zorrilla la hizo diputada local, en una práctica que siguió con la mayoría de sus incondicionales: Marcos Raciel García, su secretario particular en el PRI estatal, llegó a la alcaldía de Zacualtipán Otro de sus asistentes, Isauro Salanueva Camargo, fue designado subprocurador de justicia del estado, sin ser abogado
Marco Antonio Briones, líder de la FEUH en 1981, ingresó al Congreso estatal
Esta organización se vio especialmente favorecida por su relación con Zorrilla Pérez Más de veinte egresados de la Facultad de Derecho de la UAH fueron empleados en la Dirección General de Seguridad, una vez que José Antonio Zorrilla abandonó el estado También son frecuentes las versiones de que Zorrilla entregó un cargamento de armas a la FEUH, en 1983, año en que se incrementaron las actividades delictivas de este grupo porril, pudiéndose ver a muchos de sus integrantes ambular por las calles de Pachuca, portando metralletas
En todo caso, Zorrilla no se olvidó de su estado natal al ingresar al gobierno federal Cuando en 1984, el entonces edil de Pachuca, Eduardo Valdespino, ordenó retirar del mercado de Barreteros un puesto de barbacoa, propiedad de un amigo de Zorrilla, éste envió cuatro automóviles de la DFS, llenos de agentes para darle una “calentadita” al alcalde Aunque Valdespino no se encontraba en la presidencia municipal, los policías irrumpieron en el edificio y obligaron al tesorero Jorge Martín del Campo y al secretario particular del edil, Guillermo Peredo, a huir por una puerta trasera y refugiarse en el Hospital Civil
Eduardo Valdespino, actualmente dedicado a actividades empresariales, recuerda: “Le llamé y me dijo que él no había enviado a los agentes, pero me pidió que reinstalara el puesto En realidad tuve muy poco contacto con él durante el tiempo que radicó en Pachuca Pero lo recuerdo como una persona muy atenta, muy diligente, siempre encerrado en su oficina Aunque orgánicamente dependí de él por cerca de seis meses, cuando fui director de Gobernación (jefe de la policía política estatal), nunca acordamos nada Sólo me daba algunas indicaciones de cómo debía desempeñarme en el cargo Nunca convivimos, únicamente me invitó a la primera comunión de su hija, ya como director Federal de Seguridad La última vez que lo vi fue durante su campaña para diputado federal, en 1985”
El 18 de febrero de ese año, día en que Zorrilla fue destapado candidato por el distrito electoral, con cabecera en Pachuca, marcó la culminación y el inicio de su declive en el estado Giras sumamente concurridas y jugosos premios para la prensa caracterizaron su campaña Los más altos políticos estatales no tenían empacho en llamarle “priísta e hidalguense distinguido”, como Nicolás Licona Spíndola, entonces líder del PRI y actual secretario de Desarrollo Social del gobierno del estado
Marco Antonio González Pineda, entonces compañero de fórmula de Zorrilla Pérez, dice a Proceso: “Fue una campaña de gran expectación Aunque la candidatura de Toño Zorrilla no era esperada, él todavía tenía los contactos necesarios para asegurar grandes contingentes, sin necesidad de recurrir a un acercamiento especial De las seis campañas, la nuestra sin duda era la más concurrida”
Una semana antes del destape, la prensa local comenzó a “manejar intensamente el nombre de Zorrilla Pérez” Ya destapado, casi a diario El Sol de Hidalgo le dedicaba media plana o más a informar de sus giras Abundaban las fotos del extitular de la DFS, a caballo, entre multitudes
Quien estaba inconforme con la designación era el gobernador
Rossell había peleado la postulación, por el mismo distrito, para el exsecretario general del Gobierno y vocal ejecutivo del Patrimonio Indígena del Valle del Mezquital, Efraín Arista Ruiz, pero el entonces líder nacional del PRI y actualmente mandatario hidalguense, Adolfo Lugo Verduzco, vetó a Arista por haber sacado a patadas de la Secretaría General de Gobierno, en 1976, a su hermano Fernando Lugo Verduzco, durante el interinato de José Luis Suárez Molina Y el mismo Zorrilla había provocado a Rossell, en su discurso de aceptación poniendo énfasis en los errores de la gestión del gobernador y cómo corregirlos
Pero a la euforia siguió el silencio El 27 de mayo de 1985, dos días después de que El Sol había informado que “miles de electores ya están comprometidos con Zorrilla Pérez”, el diario daba a conocer la designación de Germán Corona del Rosal como candidato José Antonio Zorrilla se había esfumado
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