El debate de definición, ineludible

El debate de definición, ineludible
El PRD contendiente en la disputa por la Revolución
Oscar Hinojosa
Con el registro legal, después de vencer en escaramuzas administrativas al partido oficial —excepto en el aún inconcluso forcejeo por el uso de los colores nacionales—, el Partido de la Revolución Democrática encarará tensiones y eventuales sacudidas internas en cuanto se someta al ineludible debate sobre su definitivo perfil ideológico y político
En el núcleo de la discusión pendiente figurará —de seguro en primer plano— el relanzamiento histórico de los “objetivos populares hasta hoy incumplidos o abandonados” de la Revolución Mexicana, colocados en un sitio relevante de los documentos básicos —aunque provisionales— del PRD
La tendencia a definir al PRD como un partido dispuesto a “recuperar la herencia ideológica y moral” de los movimientos populares de la historia nacional, entre ellos la Revolución Mexicana, es cobijada por las dirigencias de la Corriente Democrática y del disuelto Partido Mexicano Socialista, las dos principales fuerzas del perredismo
Es seguro, sin embargo, que la posición hegemónica se tope con la resistencia de una corriente socialista (encabezada por Eduardo Montes y Marcos Leonel Posadas y armada de Socialismo, una nueva revista de teoría política) que se afana en demostrar que “no puede ir lejos un partido que esté disputando una herencia muy discutible, una revolución que caducó y terminó hace muchos años” e insiste en advertir que “no va a funcionar la mezcla ecléctica de principios e ideas tomados del arsenal de la ideología oficial y del arsenal socialista”
No sólo en el frente interno se ha abierto el debate A partir de la discusión sobre los colores nacionales usados en emblemas partidarios, el PRI, por sí mismo y mediante comentaristas que suelen reflejar o compartir posiciones oficiales, ha reprochado al nuevo partido la “apropiación en forma indiscriminada y acrítica del ideario y los colores que por 60 años ha distinguido e identificado plenamente al Partido Revolucionario Institucional”
En un comunicado de prensa, el PRI sostuvo que “es evidente que la utilización de principios como ‘democracia y justicia social’, ‘nacionalismo revolucionario’, ‘defensa de las instituciones de la Revolución’, ‘sociedad igualitaria’ y otros de similar importancia, constituye, con el emblema tricolor, esencia de identidad característicos del PRI, que no podemos por dignidad, congruencia y decoro político, abandonar o dejar en manos de otros partidos políticos”
Del debate se desprendieron las interrogantes de la actual coyuntura: ¿Cuáles son las diferencias y semejanzas, si las hay, entre el PRI y el PRD? ¿Qué partido quiere ser el PRD?
EL PRI, LA PERVERSION: MUÑOZ LEDO
De los despachos senatoriales, el controvertido Porfirio Muñoz Ledo ocupa uno de los más incómodos y menos espaciosos, al lado de Carlos Jonguitud Barrios, el cacique caído Arrinconado, parece senador en castigo Acostumbrado a oficinas sin esas incomodidades, Muñoz Ledo despacha más a gusto en la cafetería del Senado
Expuso resumidamente:
“Nuestras diferencias políticas con el PRI son obvias y nuestros comunes orígenes son obvios también El PRI es hoy el instrumento electoral de la derecha trasnacional y el PRD es el partido de los sectores progresistas y nacionalistas Si hay dos formaciones políticas radicalmente opuestas en su concepción verdadera del país —no la que está en los escritos— esas son del PRD y el PRI”
Por decenios enteros habitante del monstruo, Muñoz Ledo caracterizó la ruptura protagonizada por la Corriente Democrática como “el cisma más profundo que ha tenido el sistema político mexicano en 50 años”, del que surgieron ” el sector que es heredero, a justo título de los genuinos valores de la Revolución Mexicana” y “el sector conservador, partidario de la refuncionalización del Estado como enclave de una política de modernización, que no en sino de integración a la economía norteamericana”
El senador capitalino consideró que los priístas “se reclaman de una ideología que no profesan “, en el caso de que conozcan los documentos básicos del partido del poder
Explicó:
“Una cosa es que el PRI maneje todavía en sus documentos —no en su discurso cotidiano— los rescoldos de lo que fue el partido revolucionario de antaño y otra cosa es que los priístas profesen esas ideas”
—Senador , si un experto hiciera un análisis de contenido de los documentos partidarios, tanto del PRI como del PRD ¿Qué descubriría?
—Descubriría que tienen un origen común: la Revolución Mexicana, pero en dos vertientes distintas, porque nosotros asumimos la vertiente nacionalista y popular con mucha mayor consecuencia y rigor Pero encontraría una diferencia esencial: todo el discurso político del PRI está montado sobre el monopolio del poder y el Estado corporativo y el nuestro esta montado sobre la alternancia del poder y sobre la concepción del poder para la sociedad civil En lo político, los documentos del PRI y del PRD son radicalmente opuestos, en lo económico y en lo social tienen un origen común, nada más que el nuestro asume de modo mucho más riguroso la vertiente nacionalista y popular
—La lucha política en México, ¿hoy es el poder por la herencia de la Revolución Mexicana?
—No La lucha en este país es, primero, contra la perversión de esa herencia y, después, por la reafirmación del contenido esencial de nuestras luchas políticas No estamos disputando una herencia de familia Estamos disputando los valores mismos de la nación, a diferencia del PRI que en un debate medieval reclama la propiedad patrimonial sobre los símbolos y sobre la historia Lutero no luchaba por los bienes de la iglesia, luchaba por lo que, en su criterio, era la idea original del cristianismo Como todo movimiento de escisión política, lo que se disputa es la pureza y la interpretación correcta de los orígenes de esa corriente histórica
—El PRD se reputa como el portador, el intérprete fiel de las mejores tradiciones de la Revolución Mexicana
—De la historia, no de la Revolución Mexicana De la historia nacionalista, popular de este país Nos reivindicamos de los movimientos populares del siglo XIX y de los movimientos sociales posteriores a la Revolución Mexicana que son o fueron opuestos en su tiempo al sistema político
Por la semejanza de algunos conceptos políticos del PRI y del PRD, por el empeño perredista en utilizar los colores nacionales, por el origen priísta de algunos de los principales dirigentes del PRD ¿usted aceptaría que, al menos como tentación, existe en su partido el propósito de presentarlo como una especie de PRI reformado, corregido y aumentado?
—No El PRI no es un episodio de la trayectoria de la Revolución Mexicana En alguna medida el PRD es un antiPRI, si por PRI entendemos sistema corporativo, partido de Estado y abandono de los valores revolucionarios Para explicar la diferencia entre PRI y el antecesor Partido de la Revolución Mexicana, Cuauhtémoc Cárdenas ha enfatizado que el general Lázaro Cárdenas nunca milito en el PRI
Muñoz Ledo asumió implícitamente la defensa del decenio pasado, al meterse en el resbaloso campo de las interrupciones de la Revolución Mexicana
Frases para el debate, de que no escapa la propia carrera del senador: “los 70 fueron años en que se buscaron nuevos equilibrios dentro del sistema y se resucitaron muchos de los valores que estaban perdidos A todo lo largo de los 70 hay una rivalidad interna y una lucha de corrientes dentro del sistema político, del cual salió internamente vencedor —en lo que llamamos un golpe de Estado tecnocrático— el sector financiero El dilema de México —optar por una línea progresista o por una conservadora trasnacional— se resolvió en favor de la segunda Poco a poco nuestra presencia en el sistema se volvió incompatible
“Desde el 1977 (año de su separación del gobierno federal) hablé de la posibilidad de crear un ala progresista dentro del sistema o un nuevo partido que ocupara los espacios que el partido oficial había abandonado Cuauhtémoc Cárdenas pronunció conferencias, formuló declaraciones, elaboró escritos que apuntan en el mismo sentido denunció el apartamiento del PRI de su tradición revolucionaria y la necesidad de reivindicarla”
Rechazó que detrás del empeño de usar, en el emblema perredista, los colores nacionales haya un propósito de parecer un PRI bueno, progresista, que ante los electores aparezca como la alternativa frente al PRI antidemocrático, anquilosado, y antipopular
Negó también que pretenda el PRD usar los colores nacionales como un imán capturador de los votos fáciles “La vieja idea de que el PRI tenía la ventaja por usar los colores nacionales la echamos abajo el 6 de julio Se votó por nosotros sin que tuviéramos los colores nacionales Muchos (la imagen que describe el senador se ubica en comunidades rurales) reflexionaron: ‘Por la banderita ya no voy a votar Voy a votar por la Revolución Mexicana, es decir, por Cárdenas'”
¿Si el PRD quiere diferenciarse del PRI por qué no empleó otros colores?
—Porque la gente lo pidió Todos los proyectos de emblema venían en verde, blanco y rojo Descartamos los que traían una banderita o un águila, porque no queremos que el emblema se parezca a los símbolos nacionales Por recuperación de los valores nacionales, la gente pidió esos colores, que creemos que no son nuestros, no del PRI No fue una decisión de la directiva del PRD, eso dígalo
Político de verbo agitado y abundante, Muñoz Ledo goza —se nota— con el hallazgo de una expresión de su gusto “El 6 de julio es como el recuerdo de un crimen que se guarda en el desván de la memoria”, repite la frase en el goce de sus propias palabras Orgulloso como muchos otros cardenistas de su emblema “es el mejor de todos”, según Jorge Alcocer, Muñoz Ledo sostuvo que “el sol de PRD ha tenido un éxito fantástico Sin afán de ofender, el nombre mas adecuado para el PRI seria PFMI: Partido del Fondo Monetario Internacional”
NO SOMOS UN PRI REFORMADO: RINCON GALLARDO
En Monterrey 50, sede del desaparecido PMS, una atmósfera de balance, de mudanza, domina el ambiente Los responsables de la administración preparan el inventario de los bienes pemesistas El PMS ya es PRD Gilberto Rincón Gallardo, el último secretario general del partido de la corriente histórica del comunismo mexicano, conversó con el reportero en media hora ganada a las constantes reuniones que consume su vida diaria
El tema no parece de su agrado, pero lo asume sin contrariedad:
“El PRD y el PRI son partidos diametralmente opuestos, con sus proyectos de nación claramente diferenciados y encontrados Los objetivos del PRD son transformar las relaciones políticas del país e instaurar un sistema democrático que refleja la pluralidad de la sociedad mexicana No se trata de desplazar al PRI para convertir al PRD en el partido oficial”
Mayor énfasis, claramente perceptible, se advierte en el tono de Rincón Gallardo cuando describe al PRI:
“El partido oficial es la herencia personal del poder, el monopolio político del poder, la fuerza antidemocrática fundamental y el dique que impide en el sistema político se refleje la pluralidad del país”
Como nunca —dijo— el PRI perdió la vigencia de sus escrituras y sus palabras, sus documentos todos Pero el PRD, puntualizó, “no está rescatando lo que ellos no cumplen”
De la Revolución Mexicana, manzana de la discordia en estos días, dijo: “Es un fenómeno sumamente complejo que no pertenece a un partido La historia es de todos ¿En aras de qué, el PRI se la arroga para sí? ¿Por qué? Si alguien traicionó el legado histórico de la Revolución Mexicana fueron los priístas”
El PRD —expuso— “no quiere parecerse en nada al PRI No queremos un PRI reformado” Nuestros planeamientos democráticos, agregó, están proyectados al futuro: luchamos contra lo que significa el PRI: presidencialismo abusivo, corporativismo y sistema de partido de Estado
Serio, dijo sin embargo que los argumentos del PRI sobre la paternidad del ideario y los colores “me dan risa” “Nada más falta, añadió, que lleven su concepción patrimonialista del poder hasta el exceso de presentarse como dueños de conceptos de valor universal, como la democracia”
Por cierto, hizo notar, en el comunicado de prensa el PRI no aparece el término soberanía —que el PRD utiliza destacadamente— entre los conceptos que reclamo como propios el partido gubernamental ¿Por qué será? preguntó
Rincón Gallardo, sin embargo, se abstuvo de contestar directamente una pregunta: Puestos a analizar los documentos del PMS y del PRI ¿a cuáles se parecen más los del PRD?
—No es esa la medida que podemos tomar Es una síntesis de las fuerzas que lo componen A eso se asemejan los documentos del PRD El PMS es un partido que puso por delante el encuentro con la historia nacional y el valor de la democracia Este camino nos llevó al PRD Hay congruencia entre los valores de la democracia y lo que plantea el PRD
A pesar de que la Declaración de Principios proclama al PRD como el partido de Revolución Mexicana en sus objetivos populares “hasta hoy incumplidos o abandonados “, Rincón Gallardo aseguró que nadie piensa que el PRD “hará lo que le PRI no fue”
Dijo:
“Nadie ganará con revivir eso Del PRI sólo quedan los signos de un poder remanente Mal haríamos en voltear la vista atrás para traer el pasado Todos miramos hacia adelante”
Insistió en negar todo lo parecido del PRD con el PRI:
“Perderíamos si nos pareciéramos al PRI Si la población llegara a pensar que estamos fundando un nuevo PRI perderíamos prestigio ¿Qué necesidad tiene el pueblo de revivir algo que caducó y que no tiene futuro ni capacidad para conducir el país por rumbos populares y nacionales?”
“Yo no podría decir eso”, respondió Rincón Gallardo a la pregunta ¿predominó ciertamente la Corriente Democrática de la formulación de los documentos básicos y en la composición de la dirección del PRD?
“Nunca nos planteamos números: tanto para unos, tonto para otros No es el camino pensar la vida interna por posiciones El primer Congreso del PRD hará la elección de dirigentes de manera directa y ojalá secreta”
En una frase se advirtió la futura colocación de Rincón Gallardo en el debate sobre el perfil ideológico del PRD:
“Los documentos son insatisfactorios, dijo, pero lo fundamental —el contenido— lo compartimos plenamente”
No sólo los textos, también la práctica política del PRD estará en la discusión Por ahora, el dirigente socialista aseguró que “es temprano para observar” si al PRD se han trasladado los vicios de los partidos de origen, pero reconoció que “lamentablemente se reproducirán vicios de ese tipo: manejo de grupos, vicios de secta y autoritarismo, entre otros”
INVOLUCION EN LOS ESTATUTOS: MONTES
Eduardo Montes reprochó que la elaboración de los documentos básicos —obra de un “grupo muy reducido”— no tuvieran oportunidad de exponer sus puntos de vista todos los interesados y reprobó la modificación del artículo 7 de los estatutos que representan una “involución” en cuanto a los derechos y existencia misma de las corrientes ideológicas y políticas dentro del nuevo partido
“Tal y como quedaron los estatutos, se diferencian en lo esencial de los que rigen la vida de agrupamientos como el PRI y el PAN Si prevalece la actual redacción, el PRD tendrá una estructura muy vertical”, dijo
La “involución” es atribuible, en opinión de Montes, al “temor de algunos dirigentes del PRD a participar en la construcción de un partido verdaderamente democrático Es la nostalgia por un partido muy centralizado, con mecanismos de decisión que finalmente dejen en manos de un pequeño grupo la determinación de las principales políticas del PRD”
Para Montes la diferencia entre el PRD y el PRI es radical: el primero enarbola la bandera de la democratización de la sociedad y la vida política de México, mientras el segundo es el obstáculo principal para la democratización del país
Sin embargo, advirtió que “naturalmente hay semejanzas que no debieran existir” En primer lugar, señaló, la definición del PRD como ” Partido de la Revolución Mexicana evidencia esa proximidad, esa semejanza de carácter ideológico, que disminuye sus posibilidades”
Esa definición proviene, en la visión de Eduardo Montes, “del hecho de que una buena parte de los principales promotores del PRD no han roto con el pasado Siguen tratando de basar su proyecto de nueva sociedad en una revolución que caducó y terminó hace muchos años Lo que hoy se requiere es someter a crítica rigurosa la trayectoria de la Revolución Mexicana y de sus gobiernos, porque la revolución mexicana es Cárdenas (y no hay que olvidar que con él surgió el corporativismo), pero también es Miguel Alemán, Díaz Ordaz, De la Madrid y Salinas El PRD tiene la obligación de someterse a un ajuste de cuentas con el pasado, sin el cual no puede acometer una nueva revolución”
Montes reconoció que “una parte del PRD está en disputa por la herencia de la Revolución Mexicana, limitación muy grande, porque no puede ir lejos un partido que esté disputando una herencia muy discutible La herencia no concierne sólo a los postulados y principios, sino a una trayectoria y práctica, porque si sólo fueran los postulados, nosotros también reivindicamos la postulación de la Revolución Francesa”
La corriente socialista que encabeza Montes decidió dar pelea dentro del PRD, atrincherada en Socialismo, en cuyo Consejo Editorial figuran también Jaime Avilés, José Encarnación Pérez, Jesús Sosa, Marcos Leonel Posadas, José Ramón Enríquez y Ramón Sosamontes Herreramoro
En los documentos básicos Montes nota “una gran fuerza e influencia del democratismo procedente de la CD y un esfuerzo conciliador excesivo de los comunistas que han participado en la redacción”
Montes se hace cruces con el cambio de posición de ideólogos comunistas que después de hacer, tiempo atrás, “un ajuste de cuentas ideológico y teórico con la Revolución Mexicana, hoy comparan o admitan o concilien con la posición de que el PRD es el partido de la Revolución Mexicana” Se abstuvo, empero, de citar nombres
La interpretación de la Revolución Mexicana ha sido un quebradero de cabeza para los comunistas mexicanos, pero a partir de 1960 se produjo una ruptura con “la ilusión de la eterna perdurabilidad de la Revolución Mexicana” y se planteó la necesidad de una nueva revolución Arnoldo Martínez Verdugo ocupaba la secretaría general del PCM
El director del Socialismo observó que la “cierta mezcla” de la ideología oficial con la ideología socialista “no va a funcionar en el PRD, excepto en los capítulos sobre la democratización del país, que tienen mucha claridad y precisión, aunque no diría que superen los planteamientos democráticos del PSUM y PCM, frente a los cuales los documentos del nuevo partido constituyen un retroceso Tal vez sea el costo que deba pagarse por la creación de un partido que puede atraer a grandes masas Veremos si ese es un costo necesario o no”, dijo
Puntualizó que la semejanzas con el PRI “exigen una ruptura, un deseable ajuste de cuentas”, advirtió —en un punto de clara colisión con planteamientos expuestos por Cuauhtémoc Cárdenas y Muñoz Ledo— que “están mal quienes creen que la desviación revolucionaria empezó con Miguel de la Madrid”
Añadió:
“Si hacen una revisión seria de los gobiernos y de la trayectoria de la Revolución Mexicana, las cosas mejorarán, si no, no marcharán”
Aseguró, sin embargo, que el PRD “cuajará como partido, pero en los próximos meses se verá que partido será éste” Cuajará, explicó, porque es una necesidad del país, aunque enfrenta grandes riesgos derivados de que se trata de un ensayo extraordinariamente complicado y lleno de obstáculos: unir, por ejemplo, a culturas políticas diferentes, con dirigentes con trayectorias, formación y vivencias y formas de quehacer político distintos y aun opuestos
El PRD, en las alternativas que vislumbra Montes, podría desembocar en un partido socialdemócrata que sirva al proceso de modernización capitalista, al estilo de los socialdemócratas europeos, o en un partido democrático, radical, avanzado, que no tendrá otro camino que llegar a las propuestas socialistas
FALTA TODAVIA LA DISCUSION: PEÑALOZA
Pedro Peñaloza, exdirigente del trotskista Partido Revolucionario de los Trabajadores, exdiputado federal y actual promotor de Movimiento al Socialismo, incorporado al PRD, aseguró que el partido de la construcción —”de masas, revolucionario”— de ninguna manera está cimentado en necesidad de dar origen a “un hermano gemelo del PRI”
“No nos parecemos ni queremos parecernos al PRI” dijo, pero anunció: “Daremos una lucha implacable contra quienes quieran construir UN PRI restaurado, pretensión monstruosa si la hay”
Tampoco a Peñaloza repugna —”no es vergonzante”— que en los documentos básicos del PRD se incorporen expresiones tradicionales de los nacionalistas revolucionarios, hecho que refleja que en el seno del PRD simplemente “hay una fuerte corriente de ese tipo” Para él “lo importante es preguntarse si esos conceptos se van a llevar a sus últimas consecuencias o si les va a ocurrir lo que les pasó en el PRI, que los convirtieron en fórmulas propagandísticas y huecas”
Rechazó —en coincidencia con Muñoz Ledo y Rincón Gallardo— que los documentos básicos representen una “derrota de las corrientes socialistas, porque aún no se ha entablado una discusión sobre muchos temas y se van a romper los esquemas de grupos y pregrupos”
De la controversia sobre el uso partidario de los colores nacionales, sostuvo que el problema de origen radica en que el PRI “se ha apropiado perversamente de los colores nacionales y ha vendido con eso a los electores la idea de que representa los intereses de la nación”
El exdiputado perredista se opuso a que los colores nacionales sean usados por partidos políticos, porque se presta que se utilicen como señuelo para captar el voto de los sectores atrasados políticamente
Por lo demás, “la tentación de utilizar los colores nacionales —según recordó Luis Javier Garrido, autor del clásico Partido de la Revolución Institucionalizada— la han tenido muchos partidos mexicanos, tratando de pelearle al PRI en sus mismos terrenos”
El Partido Acción Nacional no de ha librado de esa tentación El artículo séptimo de los estatutos panistas establece que el emblema partidario es “un rectángulo de color plata enmarcando una franja rectangular colocada en la parte media, dividida en tres campos de colores verde, blanco y rojo” El blanquiazul es su distintivo electoral
El Partido Mexicano Socialista —explicó Garrido— “también incurrió, en 1987, en la tentación de utilizar el verde, el blanco y el rojo, aunados al amarillo” La lógica pemesista, agregó el investigador de asuntos políticos, era irrefutable: no había una prohibición expresa en ningún cuerpo legal de usar esos colores en la “sandía” o “media luna” del partido socialista
El Pequeño Partido Socialdemócrata es otro de los organismos políticos que han utilizado los tres colores nacionales en su emblema, sin que haya enfrentado obstáculos como los que obligaron al PRD a convertir las boletas electorales en una especie de “lámina de colorear”
Garrido, doctor en ciencia política, fijó además su posición sobre el uso de los colores nacionales en la parafernalia política:
“El PRI es un partido que ha buscado, de manera ilegal, sustituir a la nación Los partidos independientes del Estado, que son desde luego más representativos que el PRI, no debería a su vez intentarlo”