Del campo no existen ni estadísticas
En la lucha contra la inflación se sacrificaron hasta los alimentos
Anne Marie Mergier
ROMA, Italia – Su sola presencia llena la oficina Su voz hace temblar los ventanales que dan a las calles soleadas del elegante barrio “Eur” de Roma Sin duda, Eduardo Pesqueira Olea, actual representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), tiene algo de orsonwellesco: corpulencia; selva de cejas; mirada directa, dura; arte de ser a la vez amable y desconfiado, campechano y autoritario; brusca espontaneidad que lo aleja mucho de sus homólogos tecnócratas
El exsecretario de Agricultura de México tiene muy poco tiempo de haber llegado a Roma y cuenta que vive empacando y desempacando maletas
Su último viaje fue a Bélgica, donde participó en una reunión de todos los embajadores de México en Europa con el secretario de Relaciones Exteriores, Fernando Solana Antes había ido a París para entrevistarse con el director de la Organización de los Países Desarrollados y ahora se apresta a salir a la Unión Soviética, Bulgaria y Egipto En El Cairo entregará la presidencia del Consejo Mundial de la Alimentación, que asumió hace dos años
—Embajador, en esa reunión de Bruselas con el licenciado Solana, ¿cómo se definieron las relaciones de México con Europa, hubo algún énfasis sobre un punto particular?
—Fundamentalmente, intentar ver qué posibilidades hay de tener mayor interacción, sobre todo con los países de la Comunidad Económica Europea, analizar cuáles van a ser los efectos para México y América Latina de los acuerdos a que lleguen los europeos en 1992
—¿Cuál sería lo ideal para México?
—Multiplicar nuestras relaciones económicas con los europeos Tener mayor inversión europea en nuestro país, poder usar capitales, tecnología europeos Tener mayor mercado europeo para nuestros productos Modificar y diversificar nuestros mercados para no depender tanto de un solo mercado, como dependemos ahora del estadunidense
—¿Es muy pesada esa dependencia?
—Es muy fuerte
—¿La calificaría usted de peligrosa?
—Depender de un solo proveedor siempre es un inconveniente Si usted tiene una sola tienda cerca de su casa, pues debe de comprar todo ahí Si tiene 25 tiendas, puede escoger Tiene más libertad Nosotros queremos tener muchas tiendas
—Por el momento hay un sola
—Por el momento hay una tienda, a la que más se compra y a la que más se vende
—¿Sobre ese punto se ha hecho énfasis en Bruselas?
—Sí
—Si se insistió tanto sobre este punto, ¿no es porque se vislumbra un peligro para la independencia mexicana?
—Un peligro no no Pero se ve la necesidad de fortalecer otros mercados para los productos mexicanos sin disminuir los que estamos colocando en los mercados estadunidense y canadiense
—Esa sería la situación ideal para México
—Sí
—Y la realidad, ¿cuál es?
—La realidad puede traernos algunos cambios y vamos a tener que negociar para que estos cambios sean favorables a México
—¿Puede ser más explícito?
—Creo que el proceso de integración en Europa occidental traerá fatalmente un proceso de distensión entre las dos Europas Va a haber un mejor entendimiento entre las dos Alemanias, más intercambio comercial entre Francia y Checoslovaquia, más acciones industriales entre Holanda y Polonia, y así por el estilo
—¿Todo eso es favorable o desfavorable para México?
—¿En lo económico?
—Sí, por supuesto
—Desfavorable
—¿Por qué?
—Corremos el riesgo de que los países de Europa occidental inviertan su superávit económico preferencialmente en Europa oriental, porque la prioridad europea ahora es la integración y ésta presupone una distensión entre los bloques
—Menos inversión para Latinoamérica y México, entonces
—Es un peligro Ahora, en lo político, esa distensión es excelente, porque traerá paz al mundo Pero tenemos que multiplicar nuestros esfuerzos, nuestras opciones de inversión en México para interesar a los europeos
—¿Y los embajadores de México cómo presentan a su país a los europeos para convencerlos?
—Les ofrecemos algo que el presidente Salinas ha estado propiciando en forma muy importante: un país más ordenado, más estable, con importantes avances democráticos, con una estructura burocrática reducida, con una negociación económica con el exterior pujante, cumplida y respetuosa, un país que no hemos malbaratado con la crisis
—Perdón, embajador, no entendí lo último
—Quiero decir que no hemos caído en la tentación de declarar moratorias unilaterales en el proceso de la deuda Eso nos hubiera traído embargos de organismos internacionales e instancias europeas Ofrecemos un país
Pesqueira Olea se interrumpe de repente Reflexiona unos segundos
Y arranca de nuevo:
—Bueno, eso de ofrecer un país está mal dicho Ofrecemos relaciones con un país cada vez más serio y con una mejor posición en el concierto económico y político internacional Finalmente, ofrecemos relaciones con un país que ha tenido que llevar la vecindad más difícil de todo el mundo
EL PRECIO DE LA DEMOCRATIZACION
—Me gustaría volver al tema de los avances democráticos
—¡Cómo no!
—En Europa occidental, como en México mismo, el resultado de las elecciones presidenciales planteó muchas interrogantes Se puso en tela de juicio el proceso democrático mexicano
—Para mí no es novedad ese cuestionamiento que se hizo del proceso electoral El simple hecho de tener un partido poderoso, que ha tenido la virtud pero también el problema de aglutinar las fuerzas revolucionarias de un país durante más de 60 años, afecta la imagen de nuestro proceso democrático, indiscutiblemente
—Usted reduce las interrogantes mexicanas y europeas a un problema de imagen ¿No piensa que parten de problemas reales?
—El proceso mexicano ha requerido y está requiriendo modificaciones sustanciales Y creo que, precisamente, todo ese cuestionamiento se dio porque hubo una apertura política enorme en México, porque se dio un proceso democrático muy intenso en un sistema que antes estaba cerrado Eso conllevó a riesgos Son riesgos que se asumen, que se tienen previstos y, ni modo, hay que jugar con ellos
—¿Es el precio de la democratización?
—Así es
—¿Entre estos riesgos hay la creación de nuevos partidos?
Pesqueira Olea guarda silencio
—Considera usted provechoso para el proceso democrático mexicano que el licenciado Porfirio Muñoz Ledo y el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se hayan salido del PRI y hayan fundado, con otras fuerzas, un frente y ahora un partido político?
—Desde luego considero provechoso que el licenciado Muñoz Ledo se haya salido del partido
Me mira con ironía
—¿Fue provechoso que saliera porque era como una oveja negra en el partido o porque puede hacer más por la democracia en México en el PRD que en el PRI?
—Eso lo último definitivamente no lo creo En cuanto a la oveja negra pues tampoco Muñoz Ledo se salió del partido porque no logró satisfacer sus ambiciones personales dentro del PRI En cuanto a Cárdenas Solórzano, se trata de una persona respetable, un político talentoso, que tiene tras de sí el peso tremendo del nombre de su padre No aceptó la disciplina del partido y escogió otras opciones Hay más honestidad en el caso de Cuauhtémoc Cárdenas que en el de Muñoz Ledo
—Embajador, ¿la creación del PRD es o no es saludable para la vida democrática del país?
—Eso lo ha definido la ley En ese proceso de apertura democrática ha habido cambios muy sustanciales en el proceso electoral mexicano Hay cambios en el país, no han terminado No están a punto de terminar Creo que el proceso de evolución, de modernización, de reestructuración de la vida política nacional y el partido mismo llevará años y años
—¿Pero usted diría que la creación del PRD se inscribe en esa reestructuración de la vida política nacional?
—Definitivamente sí
—Cuando usted hace valer ante sus interlocutores europeos la seriedad del proceso de democratización de México, ¿da como ejemplo la existencia del Frente y ahora del PRD?
—Bueno yo diría
El embajador calla Se ve un rato perplejo Reflexiona
—La creación del PRD es un caso Sólo un caso Yo no basaría la reestructuración política nacional en la creación del PRD sino en todo un proceso homogéneo y coherente desde el punto de vista político y económico, que procura más participación de la gente
EL CAMPO, PEOR QUE LA DEUDA
—Embajador, quisiera hablar con usted también de la situación agropecuaria mexicana
Pesqueira Olea se endereza en su sillón
—¿Quiere saber mi opinión al respecto?
—Por supuesto
—Sostengo que es el problema económico y político más grave que tenemos en el país
—¿Incluyendo el de la deuda?
—Sí, incluyendo el de la deuda La crisis económica ha llegado a afectar fundamentalmente la producción, la modernización, la infraestructura, el problema de los precios, la tecnología disponible, los mercados, la irrigación Creo que los campesinos mexicanos han dado muestra de una responsabilidad verdaderamente asombrosa, han hecho esfuerzos gigantescos para que ese problema nacional tan grande no haya explotado todavía
—Precisamente hay mucha frustración entre estos campesinos Muchos tienen el sentido de haber sido sacrificados Cuando usted encabezó la Secretaría de Agricultura, hubo manifestaciones protestas, toma de carreteras Entre otras cosas, se cuestionó su negativa a incrementar los precios de garantía de los productos agrícolas
—No estoy acostumbrado a defenderme en lo personal
—Embajador, no se trata de un ataque personal
—Mire, formé parte de un gobierno Lo hice con mucho orgullo y sigue siendo orgulloso haber tenido la oportunidad de trabajar con el presidente De la Madrid
—Embajador, eso no se pone en tela de juicio
—Se trataba de la acción conjunta de un gobierno que decidió dar prioridad a la lucha antiinflacionaria Por tanto, se redujo la inversión pública, se restringieron los mecanismos de financiamiento y el proceso de pago de los productos agrícolas Se consideró que era capital acabar con un proceso inflacionario que estaba sumiendo el país en una crisis económica, política y moral
—¿Moral?
—El deterioro de la economía mexicana estaba afectando el espíritu de solidaridad y los grandes valores mexicanos Hay un ejemplo muy claro de cómo una crisis económica puede afectar todos los valores de un país: es el de la Alemania de los años treinta Fue tan vertiginosa esa pérdida de fe en sus propios valores, que los germanos se volvieron presa fácil del nazismo
—Me imagino que no se escoge casualmente ese ejemplo En su opinión, ¿la crisis económica hace correr un riesgo semejante a México?
—Podría haberlo
—¿Podría haberlo?
—Podría haberlo
—¿La sombra del fascismo flota sobre México?
—Podría flotar si no se toman medidas drásticas, como las que se tomaron para combatir la inflación Por eso le digo que no sólo intervinieron razones económicas en todas las decisiones Hubo también razones políticas importantes
—Pero el hecho de restringir tan brutalmente los precios de garantía también tuvo consecuencias económicas y políticas Especialistas mexicanos consideran que eso agudizó la baja en la producción nacional y aumentó la necesidad de comprar más alimentos fuera; hablan de 12 millones de toneladas de granos ¿Para prevenir un peligro potencial de fascismo no se hizo correr un riesgo real a la soberanía del país?
—Sus datos son un poco alarmantes
—¿Cuáles son los suyos?
ESTADISTICAS DESCONFIABLES
—No soy la persona más indicada para dar estos datos pero calculo que se necesitarán comprar entre 9 y 10 millones de toneladas de granos Las importaciones fluctúan mucho; en 1983 importamos 105 millones de toneladas de granos; en 1985, sólo 55 millones; en los últimos años importamos más porque se sintieron mucho las consecuencias de la crisis y el incremento de la población
—También porque bajó la producción
—No No bajó la producción Aumentó la demanda
—¿No bajó la producción?
—No, señora
—Eso no concuerda con mis datos Se estima que bajó la cosecha de granos para consumo humano y que disminuyeron las cabezas de ganado
—No lo creo
—Tengo datos precisos para el ganado
—Quizás el ganado es algo cíclico
—En 1982 había 372 millones de cabezas de ganado bovino en México; en 1986, sólo 319 millones
—¿Y de quién serán esas cifras?
—De José Luis Calva, coordinador del área de Investigaciones sobre Economía Agrícola de la UNAM Es autor de un estudio sobre este tema: Crisis Agrícola y Alimentaria de México 1982-1988
—Mire, no tengo elementos para decir que el señor Calva esté bien o no Pero sí para decir que él no tiene elementos para decir lo que dice ¿Me explico?
—Pues
—Desgraciadamente, uno de los problemas que tenemos en México, lo reconozco, es un proceso de estadísticas agropecuarias muy incipiente, un proceso de información agropecuaria muy deteriorado
—¿Usted me está diciendo que las estadísticas que se manejan en el país, en la prensa, en las investigaciones universitarias no son fiables?
—Si alguien puede demostrarme que lo son, me quito el sombrero; puedo decirle cuánto importa la Comapañía Nacional de Subsitencias Populares (Conasupo) eso sí pero cuántos millones de reses hay en el país nadie lo sabe, señora
—Pero, embajador, es muy grave que un país como México carezca de estadísticas agropecuarias fidedignas
—Claro que es grave
—Entonces, ¿el gobierno no tiene estadísticas fiables para trabajar?
—Sí sí tiene, pero son estadísticas más gruesas
—¿Qué quiere decir con gruesas?
—Que no se van ajustando año tras año como nos gustaría
—Perdone mi insistencia, ¿pero cómo se puede planificar seriamente la política agropecuaria de un país si no se tienen datos actualizados para hacerlo?
—Es difícil muy difícil Por eso le digo que el problema agropecuario es el problema más grave que tenemos en México No exagero, señora No exagero Hay información general a través de la banca, de la Conasupo, de las delegaciones de la Secretaría (de Agricultura) pero un mecanismo adecuado, idóneo, ciento por ciento confiable en materia de estadísticas agropecuarias, desgraciadamente no lo tenemos
—Es como manejar un barco sin brújula
—En cierta forma, sí Y a pesar de eso, hay que dirigir bien el barco Claro, al mismo tiempo hay que comenzar a fabricar una brújula
Pesqueira Olea calla unos segundos Juega con unos papeles esparcidos en su escritorio Y vuelve a tomar la palabra
—Precisamente como secretario de Agricultura, uno de mis esfuerzos principales fue avanzar en los mecanismos de recopilación de datos agropecuarios
—En sus pláticas en los foros internacionales o con sus interlocutores europeos, ¿no le hacen falta estadísticas?
—¿Por qué? A los europeos puede interesarles comprar frutas, aguacates, mangos Ellos no necesitan saber cuántos mangos producimos, sólo quieren saber si tenemos los mangos que desean comprar
—Sí, pero me imagino que usted debe tener de vez en cuando negociaciones más complicadas que simples operaciones de compraventa de mangos
—Por supuesto Cierto, siempre resulta mejor tener información para sustentar alegatos, pero a mi juicio esta falta de estadísticas ciento por ciento fiables no afecta de manera directa los procesos de negociación Ahora, reconozco que usted señaló un punto importante y es precisamente uno de los temas que abordé recientemente con las autoridades de la FAO
—¿Realmente?
—Sí Hablé con el director de la organización acerca de la posibilidad de que la FAO apoye el proceso de planeación e información estadística en materia agropecuaria en México
De repente el embajador se para, camina por la oficina Toma un vaso de agua Vuelve a sentarse y con voz de trueno advierte:
—La información estadística no es lo único en que estamos mal en el campo mexicano: tenemos escasos y antiguos sistemas de financiamiento, escasos y antiguos sistemas de aseguramiento, múltiples problemas de carácter legal para el uso comercial de nuestra producción de semillas, problemas de disponibilidad de agua ¿Agua para quién? ¿Para qué? ¿Y en cuáles condiciones?
—Embajador, tengo entendido también que la mecanización del campo ha sido duramente afectada Se calcula que se vendieron tres veces menos tractores en 1987 que en 1981 Claro, me va a decir que mis estadísticas no son fiables
—No estoy de acuerdo con lo de tres veces Pero es obvio que se compraron menos tractores
—Se compraron menos fertilizantes
—Con menos dinero se compra menos Se deja de fertilizar la tierra, de trabajarla de manera adecuada
—O se abandona la tierra, embajador
—Sí sí sí Todo eso tiene un nombre, señora: la descapitalización de la tierra contra la que he luchado sin descanso, contra la que lucha todo secretario de Agricultura en México
—Y, sin embargo, sigue
Largo silencio
—Creo que tiene que comenzar a frenarse
—¿Se frenó cuando usted encabezó la Secretaría de Agricultura?
—No No se frenó Bueno, déjeme explicarle bien eso Creo que sí se frenó, porque se redujo, pero no se evitó La pendiente de la descapitalización venía así
Con un gesto de la mano el embajador imita una pendiente abrupta Y sigue hablando
—Pues pudo aligerarse la caída ¿Me entiende?
—Disculpe no muy bien
—No quiero decir que haya dejado de caer Sólo digo que la aceleración por la descapitalización no fue tan vertiginosa Y eso, ¿por qué? Por el proceso de desinflación
FALTA TOTAL DE RECURSOS
—Y así volvemos al tema de los precios de garantía
—Así es Cuando se fijan los precios de garantía, se toma en cuenta el aumento de los precios de los fertilizantes, de la maquinaria, de las semillas Pero como consecuencia del proceso antiinflacionario, no pudimos evitar que los precios de garantía fueran inferiores a estos precios En eso fracasamos
—Sí, y ése fue uno de los grandes reproches que le hicieron los campesinos
Pesqueira Olea se sobresalta sobre su sillón Su mirada se hace dura y la voz más fuerte que nunca
—Señora, es una organización como la del gobierno mexicano, ¿sabe usted de quién dependen los asuntos financieros?
—Usted me lo va a decir
—No, ahora yo hago las preguntas
—Embajador, usted está invirtiendo los papeles
—No me importa espero su respuesta
—Hacienda y Programación y Presupuesto deben tener un papel importante en eso
—¿Usted cree que el secretario de Agricultura señala los niveles de la inversión pública?
—¿Me sigue entrevistando, embajador?
—Sí
—Es lógico pensar que señala lo que necesita
—¿Y quién decide lo que se da? ¿Quién decide lo que se resuelve en materia de inversión pública? ¿Quién lo decide? ¿Quién? ¿Quién? Busque usted en su Directorio del Gobierno Federal dónde se encuentra la oficina de precios
Su voz hace temblar las paredes
—¿Qué busca decir con todas estas preguntas? ¿Que usted fue prisionero de una política gubernamental? ¿Que no tuvo capacidad de decisión en materia de precios de garantía?
—Yo era parte de un gobierno
—¿Parte o prisionero?
—Parte de un gobierno que tenía metas fundamentales antiinflacionarias No es materia de defensa personal Lo repito
—Le repito también que no se trata de ataque personal
—Repito que me siento orgulloso de haber pertenecido al gobierno del presidente De la Madrid, pero es conveniente que quienes me critican sepan cuáles son las limitaciones Si creen que el secretario de Agricultura fija los precios de los productos agrícolas, están muy equivocados El secretario de Agricultura dice cuánto necesita y se apega a lo que le dan Y ve lo que hace con eso
—Tienen un margen de acción muy limitado entonces
—Todos Todos Todos Incluso el secretario de Hacienda está limitado No lo culpo Es una preocupación constante, un dolor de cabeza, una angustia toparse siempre con la insuficiencia de recursos para resolver los problemas de millones de personas Créame, señora
—Se habla de 40 millones de mexicanos con carencias alimentarias ¿Qué le inspira esa cifra, embajador?
—Que es igual de aventurada que las otras
—Suponiendo que haya “solamente” la mitad
—Nadie puede negar que hay muchísima gente mal alimentada en México
MAL ALIMENTADOS, PERO NO HAMBRIENTOS
—¿Usted diría que hay hambre en México?
—No, afortunadamente no hay hambre en México, hay hambre en pocos países de América Latina En Haití sí hay y existe riesgo de hambre en los países amenazados por guerra
—El rector de la Universidad de Chapingo deplora que por falta de oportunidades de México los ingenieros agrónomos egresados de su universidad tengan que ir a trabajar en Estados Unidos ¿Qué opina al respecto?
—Conozco muy bien a Carlos Manuel Castaño Ya hemos platicado de eso, él y yo
—¿Y?
—Castaño es un demagogo Es un personaje pintoresco, que juega su papel al encabezar la compleja comunidad de estudiantes agropecuarios de México Chapingo es una universidad autónoma que no debería tener dependencia alguna de la Secretaría de Agricultura Sin embargo, ésta le otorga muchísimos recursos para financiar sus actividades sin poder decir absolutamente nada sobre los programas de trabajo ni saber cómo se gastan los subsidios No hay realmente compromisos de reciprocidad de Chapingo
—Aparte de formar buenos ingenieros agrónomos, ¿qué otra reciprocidad se espera de Chapingo?
—Pues ésa: formar buenos ingenieros
—¿No forma buenos ingenieros?
—Forma algunos buenos ingenieros, pero también hay muchos estudiantes que se dedican a la grilla universitaria, que se especializan en tomas de calles, secuestros de camiones para organizar protestas contra las oficinas públicas
—Perdón, embajador, pero el hecho de que la Secretaría de Agricultura financie parte de las actividades de Chapingo no implica que los estudiantes no tengan el derecho de disentir de la política gubernamental ¿No es cierto?
—Claro que no Jamás hemos intentado modificar la opinión de los jóvenes ni de los maestros Lo que pasa es que casi todos los egresados de Chapingo quieren ser burócratas y eso no debe ser así Deben ir al campo
—Sin embargo, a lo largo de toda esta entrevista usted no ha dejado de insistir sobre la tremenda crisis agropecuaria de México y
—Precisamente para eso se prepara a los ingenieros en Chapingo, para que vayan ayudando a la gente
—¿Cómo pueden ayudar a los campesinos si cada vez hay menos medios para hacerlo menos créditos?
—Que enseñen a los campesinos a trabajar con menos créditos
—Pero si los campesinos están dejando el campo por carecer de medios para cultivarlo, ¿qué pueden hacer los ingenieros?
El embajador vuelve a pararse Se ve muy agitado
—Que les enseñen a tener una producción más equilibrada para no tener que dejar el campo
—Embajador, los campesinos no pueden arar la tierra con las uñas
—Sí pueden arar con las uñas, si rascan la tierra con las uñas
Pesqueira camina por su oficina
—Esa no es una solución para México Además, ¿para qué se necesitan ingenieros agrónomos si se debe arar la tierra con las uñas?
—Pues para enseñarles que no necesitan arar la tierra con las uñas, señora Para enseñarles cómo usar mejores semillas Para mostrarles que con instrumentos rudimentarios pueden tener una mejor cosecha Para indicarles el momento y las condiciones más adecuados para sembrar
—Lo siento, embajador, pero para comprar semillas se necesita dinero
—Lo sé Lo sé Los problemas son inmensos en el campo
—¿Usted cree que hay realmente oportunidades de trabajo en México para todos los egresados de Chapingo?
—Claro que las hay Se les preparó para trabajar con los campesinos de México, no para irse a ganar dinero en Estados Unidos Ahora, si quieren hacerlo, que lo hagan Pero que no vengan a decir que lo hacen porque no tienen trabajo en México Rechazo esa acusación Hay muy pocos recursos en el campo en México, de acuerdo, pues aprovechemos lo poco que hay La maquinaria está descompuesta, la vamos arreglando Los pozos están tapados, los destapamos
—Se estima que 90% de la tecnología de la planta productiva agrícola es obsoleto
—Vamos a trabajar con 10% y, por favor, señora, ya olvidémonos de sus estadísticas Que los ingenieros trabajen con el restante 10% Ahora debo ser justo; hay muchachos que trabajan en el campo Muchos son hijos de ejidatarios Lo hacen muy bien Y prosperan
—¿Prosperan?
—Sí, prosperan
—Entonces, su respuesta a Carlos Manuel Castaño es ésta: hay trabajo en México para los ingenieros de Chapingo y hay posibilidad de prosperar
—No sé si por mujer, por periodista o por francesa, pero usted es muy mañosa, señora
—¿No es lo que dijo?
Pesqueira Olea vuelve a sentarse
—Digo que algunos, con los pocos medios que tienen, pueden lograr algo Y eso no significa, desgraciadamente, que ocurra lo mismo con toda la agricultura del país
DEPENDENCIA ALIMENTARIA
—Volvamos al problema de la dependencia alimentaria de México
—En este momento es el tema de un gran debate nacional Además, en la FAO estamos también discutiendo sobre la relación entre la soberanía nacional y la seguridad alimentaria Hay enfoques políticos muy distintos Personalmente, considero que debemos producir los alimentos básicos en una proporción tal que la alimentación del pueblo no corra riesgos Estos productos básicos son el maíz, el trigo, el arroz, el frijol, las semillas oleaginosas y el sorgo
—¿Cuál sería esa proporción?
—El 80% del consumo nacional: eso es lo que debemos producir para satisfacer nuestra soberanía en materia alimentaria Así podríamos dedicar tierras al cultivo para la exportación Por cierto, usted me habló mucho de importaciones, pero no mencionó las exportaciones, que de 1985 a la fecha han crecido mucho
—México dista mucho de producir ese 80%
—Sí
—¿Cómo está el balance importación-exportación?
—Superavitario Ahora, debo reconocer que tenemos problemas con la producción de maíz Eso es grave, porque en México el maíz es más que un alimento: es cultura, religión, identidad nacional Sin embargo, soy optimista Hay gran potencial en el ámbito de investigaciones, búsqueda de nuevos procedimientos de irrigación y nuevas técnicas de mecanización
—Para todo eso se necesitan recursos
—Por eso, le repito, es fundamental que el sector agropecuario tenga la prioridad económica que merece
—¿Es un llamado que lanza desde Roma?
—Es el llamado que lanzan todos los secretarios de Agricultura Cuando digo agropecuario, incluyo al sector forestal Es otro problema que tememos Y es un problema serio Nuestro potencial forestal es gigantesco Podríamos vivir solamente de ser un país forestal Es un potencial más grande que el petrolero Pero volvemos otra vez al mismo tema: nos faltan infraestructura e inversiones Sin embargo, ese potencial me hace sentir optimista pese a todo
—¿A corto plazo no sirve mucho tener un potencial si no se tienen los medios de explotarlo?
—A corto plazo los problemas del país pueden resolverse con una economía más sana Por eso el presidente Salinas ha planteado muy claramente la necesidad de que crezca el país
—¿Con los nuevos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional podrá crecer?
—Definitivamente sí En todas las negociaciones México ha dejado claro que necesita recursos para el servicio de la deuda y recursos adicionales para el crecimiento económico del país Yo, personalmente, alego que la parte fundamental de estos recursos adicionales tiene que dedicarse a los sectores agropecuario y forestal








