Diplomacia de comparsa y obsequio de soberanía
A la dureza de sus acreedores, el gobierno responde dando concesiones
Carlos Acosta y Fernando Ortega
Al tiempo que los negociadores mexicanos topan, en Washington y Nueva York, con la dureza de los bancos, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari juega aquí —en apoyo de la negociación— varias cartas, aunque más con ánimo de acumular méritos frente a sus acreedores que certeza de arrancarles, pronto, los beneficios que implora en materia de deuda externa:
Con la censura abierta, oficial, al hombre fuerte de Panamá, el general Noriega, dio un vuelco en su política exterior, pero ganó el aplauso del gobierno estadounidense Con el reglamento de la ley de Inversiones Extranjeras, dado a conocer el martes 16, ofreció a los potenciales inversionistas extranjeros más de lo que podían: júbilo inmediato de transnacionales Con el paquete financiero por 1,960 millones de dólares otorgado por el Banco Mundial ganó otro ligero respiro, pero pone en entredicho la autonomía en el manejo de la política económica Regocijo de acreedores: la economía mexicana, vigilada por los organismos financieros, seguirá el rumbo que le indiquen
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Para el reinicio de las negociaciones con los bancos acreedores, el miércoles 17, los funcionarios mexicanos llevaban la consigna presidencial de no ceder en la solicitud de un paquete financiero multianual basado en cuatro opciones básicas: reducción del principal, reciclaje de intereses, reducción de tasas de interés y préstamo de dinero nuevo Sin embargo, vista la intransigencia de los bancos comerciales —hasta el día de la suspensión concertada de las pláticas, el 5 de mayo— frente a las solicitudes de los mexicanos, en tiempos y modos, el gobierno optó por arribar al reinicio de las pláticas con sobradas cartas de buena conducta, con un claro propósito de conmover las cerradas actitudes que en Estados Unidos están alargando, lastimosamente para México, el proceso de negociación de la deuda
Los días previos al reinicio de las pláticas con el Comité Asesor de Bancos fueron, uno a uno, la búsqueda afanosa del gobierno de Salinas por allegarse méritos El lunes 15, la opinión pública nacional conoció, con estupor, un giro en la tradicional política exterior mexicana La Secretaría de Relaciones Exteriores, en un comunicado emitido la noche anterior, expuso un juicio en relación a la crisis política panameña, que hasta diputados priístas y voceros oficiales lamentaron
Al gobierno de Salinas poco le importó que ese juicio fuera, desde múltiples tribunas —oficiales y no—, condenado por —fue lo menos que se dijo— atentar contra los tradicionales principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, sustentados históricamente por la política exterior mexicana Lo que importaba en este caso era buscar el aplauso del gobierno de George Bush Y se logró: el mismo día la Casa Blanca manifestó su complacencia por la opinión, sobre el caso Panamá, del gobierno del presidente Salinas
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El martes 16, el gobierno anotó —a los ojos, sobre todo, de la comunidad bancaria y empresarial estadounidense— otro punto a su favor Ese día apareció publicado en el Diario Oficial de la Federación el Reglamento de la Ley para Promover la Inversión Mexicana y Regular la Inversión Extranjera, que viene a hacer realidad sueños largamente acariciados por los potenciales inversionistas extranjeros: se autorizarán nuevos proyectos de inversión con capital ciento por ciento foráneo; se reducen los trámites —en algunos casos bastarán apenas 45 días— para el establecimiento de empresas con capital externo; se eliminan todos los requisitos cuando la inversión sea minoritaria y se reducen a un mínimo de seis las condiciones cuando el capital sea mayoritario; además, el capital foráneo podrá participar en la bolsa, aunque sea bajo la modalidad de “capital neutro”, es decir, los inversionistas podrán participar en los rendimientos de las empresas, pero no en el control ni en la administración de éstas
La concepción que se tiene de la inversión extranjera —su urgencia, su necesidad, su utilidad— en la administración de Salinas es casi idéntica a la que se tenía en la administración De la Madrid Los considerandos del Reglamento publicado en el Diario Oficial, son un auténtico panegírico de la inversión extranjera Con ayuda de ésta, será posible: restablecer un crecimiento sin inflación y con equidad; promover un sistema productivo eficiente, competitivo y capaz de crear bienestar para todos sus habitantes y (que) en consecuencia fortalezca la soberanía nacional; propiciar la inversión productiva que conlleve a la generación de más y mejores empleos; complementar los esfuerzos del ahorro nacional, traer tecnología competitiva y coadyuvar a la inserción del país en los flujos comerciales internacionales
No sólo eso La inversión extranjera directa evitará que México se quede al margen del progreso económico; asegurará la expansión de la capacidad de exportación del país, al abrir los mercados del exterior para los productos mexicanos; evitará también un incrementos en el nivel de endeudamiento externo; complementará el capital de riesgo nacional, necesario para la reactivación económica nacional; incrementará, por la tecnología moderna que introduce, la productividad y competitividad del aparato productivo frente al exterior
La panacea, pues
El anuncio del Reglamento, el lunes 15, y su publicación al día siguiente, causó el efecto publicitario esperado por el gobierno mexicano —al que, otra vez, tampoco importó la crítica de partidos, instituciones, y las reservas y dudas de la población en general respecto de su contenido—: al día siguiente hubo muestras de beneplácito en los Estados Unidos, dentro y fuera del ámbito de las negociaciones Diarios de ese país dieron cuenta del gusto con que acogieron los empresarios las nuevas disposiciones mexicanas sobre la inversión extranjeras Y gusto causó, también, a las autoridades económicas, lo que dijo William R Rhodes, presidente del Comité Asesor de Bancos, interlocutor casi cotidiano de José Angel Gurría y equipo Dijo aquel, el miércoles 17: “En el contexto del continuo esfuerzo realizado por México en materia de ajuste económico y reforma estructural, como manifiesta en el nuevo Reglamento de la Ley para Promover la Inversión Mexicana y Regular la Inversión Extranjera, el cual ha sido muy bien recibido, todos (acreedores y deudores) nos estamos movilizando para encontrar una solución tan rápida como sea posible”
Más allá, sin embargo, de júbilos compartidos, una revisión somera del documento en cuestión permite advertir que el gobierno mexicano, si bien ya desde administraciones anteriores venía flexibilizando cada vez más la aplicación de la ley de inversiones extranjeras, hoy hace concesiones, formaliza otras, que nunca antes había hecho
SE ATIENDEN PETICIONES
En agosto de 1988, las Cámaras de Comercio europeas, japonesa y americana, además de hombres de negocios representando diversas empresas extranjeras, entregaron al entonces candidato a la Presidencia de la República, Carlos Salinas de Gortari, un documento en el que exponían sus puntos de vista para “lograr el mejoramiento de la inversión en el país, tanto nacional como extranjera” Sus peticiones se centraron en cuestiones administrativas: considerar a la inversión extranjera equiparable a la nacional, fomentar ambas e incentivar la creación de centros de riqueza en el país, a través de seguridad jurídica y de apoyos de tipo económico, tales como financiamiento y políticas fiscales y tributarias apropiadas
No hay, en realidad, ninguna petición expresa sobre las áreas en que desean invertir El Reglamento de la Ley para Promover la Inversión Mexicana y Regular la Inversión Extranjera colma no sólo las demandas expresas, sino las implícitas Les dieron más de lo que pedían y, en algunos casos, con el reglamento, se le da la vuelta a la ley para que puedan incursionar en áreas reservadas al Estado
A través de fideicomisos y de la figura de “inversión temporal”, se va a permitir a los extranjeros incursionar en la generación de energía eléctrica y energía nuclear, por ejemplo Igualmente, mediante estos dos mecanismos podrán traspasar los límites accionarios del 49% e incursionar en las actividades reservadas a los nacionales
El Reglamento, inclusive, abre un resquicio a la aplicación de los swaps (intercambio de deuda por acciones), que negó el secretario de Comercio, Jaime Serra Puche, por obvias razones que derivan de la negociación de la deuda externa, en que México pide dólares frescos y los acreedores swaps Pero el artículo 39 del reglamento dice: “La Comisión (de Inversiones Extranjeras) podrá expedir reglas, mediante resoluciones generales, que establezcan instrumentos o mecanismos especiales para el financiamiento de nuevas inversiones que estén asociados a la adquisición, por inversionistas mexicanos o extranjeros, de participaciones en el capital social de sociedades” Los departamentos jurídicos de las empresas transnacionales en Washington, Nueva York, Japón y Londres entienden que, con otras palabras, se está hablando de los swaps
Los requisitos para que una empresa se establezca con 100% de capital extranjero son fácilmente salvables El reglamento establece un tope de 100 millones de dólares (242,000 millones de pesos), cuando una inversión tradicional no exceda de los 40 ó 60 millones dólares También señala que la empresa extranjera debe mantener un saldo favorable en su balanza de divisas, más no en su balanza comercial Los presupuestos de divisas para las empresas extranjeras siempre han existido en México, pero siempre se han violado Mientras menos divisas deje una empresa extranjera en e país, mejor Pero el realmente establece que ese equilibrio se debe establecer en los primeros tres años de operación, lo cual da una ventaja a las empresas extranjeras Si en el primer año la balanza de divisas de la empresa es deficitaria, no se le podrá decir nada, pues tiene un margen de tres años Pero puede ocurrir o tiene la posibilidad de que al segundo año se vaya y perjudique el presupuesto de divisas de México
El reglamento no especifica nada respecto a la telefonía Serra Puche tuvo que responder a una pregunta expresa que ese asunto queda sujeto a la aprobación de la Comisión Nacional de Inversión Extranjera “Es un sector que tendrá que verse si se decide que haya algún proyecto de inversión específico en materia de telefonía”
Igualmente, sobre la participación de la banca internacional en el país, como consecuencia de las negociaciones de México en GATT, Serra Puche dijo que por el momento no se contempla el ingreso de estas instituciones, per dejó abierta la posibilidad “En servicios no hay ningún cambio con lo que se establecía ya, justamente porque todavía es un grupo de sectores, todos los servicios —no nada más el de la banca—, que está sujeto a todas las negociaciones dentro del GATT”
ENTREGA TOTAL
El pastel de inversiones al 100%, en que podrán participar los extranjeros, es el siguiente: agricultura, ganadería y caza; recolección y tala de productos forestales; edición de periódicos y revistas; fabricación de coque y otros derivados del carbón mineral; edificación y urbanización industrial y residencial; instalaciones hidráulicas, eléctricas y de telecomunicaciones; cimentaciones, excavaciones, demoliciones; perforaciones petroleras y de agua y demás formas de construcción; transporte marítimo de altura, partiendo de puertos mexicanos; alquiler de embarcaciones turísticas; sociedades operadoras de fondos de inversión; servicios privados de educación preescolar, primaria, secundaria, preparatoria, universidad, comercial, idiomas, técnica, artística y especial; servicios jurídicos; servicios de contratación de centrales camioneras de pasajeros; administración de caminos, puentes y servicios de grúa; servicios a la navegación aérea; administración de aeropuertos y helipuertos; asesoría en inversiones y valores; servicios de agentes de seguros y fianzas; servicios de asesoría en pensiones; oficinas de representación de bancos extranjeros, principalmente
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El miércoles 17, el mismo día que se reanudaron las pláticas con los bancos comerciales, en Nueva York, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Pedro Aspe Armella, “informó” —como siempre, no admitió preguntas y nada explicó sobre el curso de las negociaciones con los bancos— sobre la contratación, con el Banco Mundial, de un paquete financiero y un crédito para el financiamiento de proyectos por un monto total de 1,960 millones de dólares
El paquete financiero está integrado por tres préstamos —”de rápido desembolso”, dijo Aspe, pero que aún no los aprueba el Director del Banco—, por 500 millones de dólares cada uno El crédito de 460 millones, también sujeto a la aprobación del Banco, es para financiar proyectos hidroeléctricos Los otros tres préstamos servirán para dos cosas: “apoyar las medidas de cambio estructural en los sectores financieros, industrial, comercial y paraestatal” y también para apoyar esquemas de reducción de deuda
En marzo pasado, el secretario Aspe, en una carta dirigida a la comunidad financiera internacional, había sostenido que el Banco Mundial, para acceder a las solicitudes de México, planteadas desde el inicio de la administración Salinas, exigía condiciones “extremadamente severas” (Proceso 646) El miércoles 17, sin embargo, nada dijo de ellas Antes bien, como lo había hecho con el Fondo Monetario Internacional en ocasión de la más reciente Carta de Intención, sostuvo que el dinero facilitado por el Banco Mundial significaba un reconocimiento de esa institución a “los logros obtenidos en materia de estabilización de la economía y control de la inflación” y un apoyo “a los objetivos fundamentales del programa económico de México para los años 1989-1994”
La información oficial, pues, quiere hacer aparecer los préstamos del Banco como un premio a la buena conducción de la economía mexicana Sin embargo, el secretario de Hacienda omitió —actitud que ya resultaba obvia— lo que México deberá hacer a cambio de esos recursos; los compromisos a que se obligó para recibirlos
Desde marzo pasado, sin embargo, se filtró a la prensa nacional un proyecto de acuerdo entre el gobierno mexicano y el Banco Mundial —el diario El Financiero lo dio a conocer el día 14 y jamás fue desmentido por autoridad alguna—, en el que éste compromete a liberar los servicios financieros y reorganizar el sistema bancario, profundizar la apertura comercial y aumentar la disciplina presupuestal
Y además de una vigilancia más estrecha de la evolución de la economía nacional, el Banco establece una serie de condiciones en el manejo de la política económica, entre las que destacan la obligación de abrir puertas a instituciones financieras internacionales y permitir que las casas de bolsa capten directamente recursos del público, cosa que sólo está permitida a los bancos; mayor restricción crediticia, reorganización de la banca de desarrollo para reducir los subsidios; efectuar una reducción adicional de las barreras no arancelarias; y poner mayores controles a las finanzas públicas, reducir subsidios y transferencias; eliminar préstamos forzosos de los bancos al sector público; incrementar los ingresos tributarios vía una mayor cobertura y una mejor fiscalización y reducir drásticamente el gasto en subsidios al desarrollo regional, salvo cuando el Banco apruebe lo contrario
Esos son, entre otros, los compromisos Pero el secretario de Hacienda no informa








