La empresa estaba condenada desde la campaña electoral
Mal conducidos, los trabajadores de la Ruta-100 se ofrecieron al golpe final
Salvador Corro y Raúl Monge
Alentados por sus dirigentes, estimulados por los loros de los maestros, esperanzados de conseguir un amparo contra el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, que de antemano había calificado de ilegal su huelga, los trabajadores de la Ruta-100 decidieron enfrentarse al gobierno, que de inmediatos los arrolló Con una decisión sin precedente, los 14,000 choferes fueron despedidos
En pocas horas les cambió el panorama Cuando pensaban que podían participar en la modernización de Ruta-100, llegó la decisión fulminante del gobierno Se quedaron sin trabajo, sin fuerza sindical y sin posibilidades de participar en los nuevos planes del transporte público para la Ciudad de México Todo porque dejaron sin autobuses a la capital del país
Los trabajadores jugaron su carta final, la carta ciega que los llevaría a perder todo, en la asamblea de su sindicato Creyeron, o les hicieron creer, que podrían con el gobierno
La asamblea realizada en el Palacio de los Deportes fue un maratón de intervenciones en favor y en contra de aceptar el ofrecimiento de la empresa
Sin embargo, la mayoría propuso que se realizara el movimiento hasta lograr un aumento de 25% directo a los salarios La reunión quedó prácticamente sin control Hubo quien solicitaba hasta 60% de aumento
Cuando Gabino Camacho, secretario de Investigación Técnica del sindicato, dio a conocer el último ofrecimiento de la empresa, el rechazo fue automático En ese momento se decidió suspender las labores Además, sus representantes les habían indicado que estaban gestionando el amparo contra el dictamen del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje
Después de varias horas de asamblea, los choferes se distribuyeron para presentarse en los módulos y colocar las banderas de huelga Lo hicieron confiados, según lo que les habían explicado sus dirigentes, en que la empresa tenía que acceder Jurídicamente estaba en trámite el amparo
En la madrugada del miércoles 3, los choferes decidieron ir a la huelga en demanda de aumento de salarios y mejores condiciones de trabajo Unas horas después, cuando estaban concentrados en el Zócalo de la capital, se enteraron ahí de que habían sido despedidos El Departamento del Distrito Federal “informó que en virtud de que Ruta-100 no puede estar operando como está, con el gran perjuicio que representa para la sociedad, y tomando en cuenta que las decisiones que ha tomado el sindicato violan abiertamente una resolución del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje”, daba por terminadas sus relaciones laborales con los trabajadores
En realidad, a suerte de la empresa descentralizada se echó desde enero de 1988, cuando el entonces candidato a la Presidencia por el PRI, Carlos Salinas de Gortari, prácticamente la condenó
“Debemos plantearnos las modalidades de atención a los usuarios de camiones y autobuses En este sentido, la Ruta 100 no ha podido enfrentar con suficiencia, incluso se ha dicho que lo hace con deficiencia, esta demanda ciudadana Tampoco está claro si lo podrá hacer en el futuro”
Salinas había calificado de “serio problema” a la Ruta-100, que deberemos enfrentar con firmeza y mediante un amplio diálogo con los usuarios y los proveedores del servicio Tenemos que pasar a su modernización firme y comprometida; tenemos que acabar con la contaminación provocada por la Ruta-100″ Y concluyó: “El transporte público es un indicador de la intensidad y el sentido de la vida metropolitana En el caso del Distrito Federal, los indicadores son contradictorios Por un lado, la acción pública ha permitido el aumento de la infraestructura y el equipamiento , de modo que la red del metro se duplicó en la presente administración, el tren ligero enlaza algunos sectores de la ciudad y las unidades de transporte público son más numerosas Pero, por otro lado, todavía los sistemas usan medios inadecuados contaminantes y lentos; no hay tarifas, tecnologías ni mecanismos de operación homogéneos; el sistema de transporte colectivo (metro) requiere de financiamiento para su ampliación con autosuficiencia, y los usuarios de automóviles privados no cuentan con las alternativas adecuadas para su traslado Los efectos están a la vista: 80% del transporte sólo da servicio al 20% de los usuarios, mientras que 80% de los usuarios se traslada en 20% de los vehículos y transportes disponibles
Aparentemente, el gobierno tenía la justificación para eliminar la Ruta-100 A un año de que los trabajadores de Aeroméxico fueron liquidados apenas habían iniciado una huelga, los choferes recibieron la misma medicina En esta ocasión, el cese fue inmediato, Y todavía peor, el trato que les dieron fue prácticamente de delincuentes
En el caso de la empresa aérea, el gobierno indujo a los trabajadores a la huelga, luego declaró en quiebra la empresa y con ese pretexto terminó con los contratos colectivos de los trabajadores de tierra y de aire Ahora, desde que los trabajadores emplazaron de huelga, el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje determinó que la huelga, aun antes de estallar, era ilegal Para ellos, ni siquiera se concretó el movimiento
La historia de las relaciones laborales entre las empresas del transporte urbano y sus trabajadores demuestra que siempre han sido conflictivas Con la municipalización del transporte y la creación del Sindicato Unico de Trabajadores de Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100, se pensó que disminuirían los problemas y empezaría una nueva etapa, sin embargo, el transporte administrado por el gobierno capitalino no mejoró y las relaciones con los trabajadores se fueron deteriorando
De la reestructuración del transporte, de la conveniencia de adquirir nuevas unidades anticontaminantes y de la necesidad de elevar la calidad del servicio se habló durante todo el sexenio pasado, Inclusive, un tercio de los once billones de pesos que se ejercieron durante la administración pasada en el gobierno del DDF se asignó a este renglón Pero el problema, en vez de disminuir, aumentó y Carlos Salinas de Gortari tuvo que atacar una de las causas que motivaron la crisis: la Ruta-100
A partir de entonces, la empresa descentralizada empezó a agonizar El mismo regente de la ciudad, Manuel Camacho Solís, tenía una visión catastrófica del problema: “Hemos llegado a la imposibilidad inmediata de extender el servicio e, inclusive, de mantener en operación lo que ya tenemos Hemos llegado a una situación límite”
Se habló entonces, con más insistencia, de modernizar las operaciones de los sistemas actuales del transporte de la capital y se mencionó, además, la creación de una Autoridad Metropolitana del Transporte Cobraba fuerza la posibilidad de que la iniciativa privada regresara a prestar el servicio que perdió en 1981, con la municipalización
Pero la “modernización” empezó prácticamente el 3 de mayo, cuando desde las oficinas de Manuel Camacho Solís, jefe del DDF, se puso en ación el operativo final que, por un lado, prepara la reestructuración del organismo Ruta-100 y, por el otro, elimina al sindicato independiente
Los preparativos para reestructurar y modernizar Ruta-100 se iniciaron a principios de enero pasado Aunque hoy se demuestra que en esos planes no tienen cabida los trabajadores, desde entonces hubo negociaciones en las que, supuestamente, sindicato y empresa estaban buscando alternativas para elevar la calidad del servicio
El 23 de enero, el DDF emitió el boletín número 100, en el que informaba de una serie de reuniones habidas entre las autoridades de la capital y el Sindicato Unico de Trabajadores de Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100, en las que buscaban nuevas formas de organización y de operación del servicio público Precisaba que habían acordado un compromiso de reestructuración del servicio y que para ello se había instalado una comisión conjunta del gobierno de la ciudad y del comité ejecutivo central del sindicato En un plazo de ocho semanas prepararían un proyecto que tendiera a mejorar el servicio
Ricardo Barco, asesor jurídico del sindicato de Ruta-100, dice a Proceso que, efectivamente, desde enero avanzaron las negociaciones con la empresa “Buscábamos una salida a los problemas de ineficacia y corrupción Las pláticas se dieron a condición de que cualquier acuerdo al que llegáramos respetaría los derechos de los trabajadores Así se comprometió la empresa, cuyos argumentos eran: elevar la productividad y atacar la corrupción Desde un principio hubo buen entendimiento, porque demostramos ampliamente al director Fernando de Garay que si había ineficiencia no era imputable a los trabajadores y que en Ruta-100 hay mano de obra calificada que no debe desperdiciarse El sindicato siempre estuvo dispuesto a demostrar que los trabajadores son eficaces
“También desde un principio, continúa, se usó el argumento oficial de la falta de dinero como pretexto para no impulsar Ruta-100 Propusimos que se fijaran nuevas tarifas, pero esto se rechazó porque es un servicio de interés social Desde entonces se habló de la posibilidad de que se constituyeran cooperativas, de que los trabajadores fueran accionistas de la empresa; en síntesis, de que la reestructuración se diera en forma concertada y no por una decisión unilateral
“Pero el punto fundamental sobre el cual insistimos fue que se respetaran los derechos de los trabajadores La empresa lo aceptó En esos términos seguimos las pláticas”
En cuanto a la reestructuración de la empresa, todo indicaba que las pláticas iban por buen camino El DDF informaba puntualmente de los avances que se lograban En su boletín número 108 confirmaba: “Las reuniones encaminadas a establecer las bases de reestructuración a fondo del servicio público de pasajeros en el DF Habían acordado dos premisas: Una, la supervivencia del organismo Ruta-100 La otra, el respeto a la autonomía del sindicato Sutaur-100”
El comunicado oficial añadía que la reestructuración se proponía reivindicar los derechos de los trabajadores, convirtiéndolos en propietarios de los autobuses, encargados de su mantenimiento y de su operación “Agrupados en sociedades mercantiles, los propietarios de autobuses convendrían con el organismo Ruta-100 la prestación del servicio público”
No quedaba duda de la corresponsabilidad entre empresa y sindicato Según el boletín, con ello se garantizaba la mejoría de los servicios y la expansión futura
Nadie se acordaba de la sentencia dictada en la campaña electoral contra Ruta-100 Se había formado, inclusive, una comisión para evaluar el nuevo tipo de autobuses anticontaminantes que serían incorporados al servicio
El regente de la ciudad daba por hecho que se mejoraría el servicio y citaba cifras Por ejemplo, el transporte colectivo (metro) transportaría a 1,573 millones de pasajeros al año y Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100 a 2,253 millones de usuarios
Pero eso era en el discurso oficial En la realidad, el problema se agravaba Hasta los diputados que integran la Comisión de Transporte empezaron a intervenir para plantear soluciones viables Se estaba dando un debate abierto sobre ese punto Participaban en él los asambleístas, la iniciativa privada, expermisionarios del transporte Sin embargo, poco se hacía para impulsar la empresa La única posibilidad de vida para Ruta-100 dependía y depende aún del Plan Integral de Transporte, que tiene más de mes y medio de retraso
El gobierno hizo todo para que Ruta-100 no se levantara El déficit financiero multimillonario fue insuperable Tan sólo en este año se tenía programado otorgarle un subsidio de casi un billón de nuevos pesos
Todos los análisis sobre la situación se quedaban cortos Héctor Ramírez Cuéllar, coordinador del PPS en la Asamblea de Representantes del DDF, alertó: “No hay recursos de ningún tipo No hay dinero ni siquiera para el mantenimiento de Ruta-100 más allá de agosto entrante, cuando la ciudad podría quedar paralizada Hay una total carencia de recursos En estas condiciones, la Ciudad de México va camino del estancamiento y la recesión (Proceso 636)
A pesar de las supuestas intenciones de reestructurar Ruta-100, el gobierno no disimulaba su decisión de impulsa el transporte privado y otorgaba cada vez más concesiones a minibuses y combis El pretexto, la imposibilidad de Ruta-100 de atender la creciente demanda de usuarios, su improductividad, su corrupción, el deterioro de las unidades, la mala administración y el desgaste de equipos e instalaciones
Se calcula que de las 6,900 unidades, únicamente 3,900 están en circulación De éstas, sólo 35% se encontraba en condiciones de operar El resto requería mantenimiento correctivo
A mediados de marzo, Ricardo Barco, asesor jurídico del sindicato, denunciaba: “En sólo cuatro años, el gobierno ha disminuido su apoyo a Ruta-100 hasta dejarla en el abandono total Por un lado, no ha habido apoyo económico y, por el otro, se han dado más concesiones al transporte privado La situación es tal que pudiera llegarse al extremo de contar con una Ruta-100 de simple parapeto, con unas cuantas unidades rodando, para que el gobierno justifique así la prestación del servicio”
El 2 de marzo, el Sutaur-100 presentó ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje su pliego petitorio para revisar las condiciones generales de trabajo Entra las principales demandas, solicitaba que cesara el incumplimiento general y sistemático de sus condiciones de trabajo, que se incrementaran los salarios en 50% y que se les otorgara el 10% que se había acordado para los salarios mínimos generales y profesionales a partir de 1989
Según el sindicato, las violaciones eran las siguientes: no se les pagaban viáticos a los operadores que realizan servicios especiales; no se ha instalado el sistema de radiocomunicación de largo alcance y de radiomóvil; no se ha completado la dotación de 129 automóviles para gestoría ni repuesto las 21 unidades robadas, no se ha cumplido con la reconstrucción, equipamiento y mantenimiento, en cada una de las seis divisiones, de un taller mecánico industrial; no se ha repuesto la camioneta pick-up, el camión de volteo, el camión de doble eje, dos pipas para agua, el camión de mudanzas y nueve autobuses para uso social del sindicato
Son más de cien demandas, entre peticiones, denuncias de violaciones y modificaciones a algunos acuerdos convenidos con la empresa Barco explica que se empezaron a revisar algunos puntos, pero las cláusulas económicas se dejaron hasta al final En la última semana, el DDF llegó a ofrecer 14% de aumento y 8% en prestaciones Pero el sindicato rechazó las propuestas
Sin llegar a un acuerdo, Sutaur-100 presentó el 19 de abril un emplazamiento de huelga ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje Posteriormente, el 22 de abril, el Tribunal dictaminó que era ilegal el movimiento de huelga Se notificó, el 26 de abril, tanto al sindicato como a la empresa
De acuerdo con el expediente 780-89, el Tribunal consideró que el emplazamiento no se ajustó a lo que establece la Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado, porque no se acreditó que hubieran sido las dos terceras partes de los trabajadores de la dependencia los que decidieran emplazar a huelga, dado que se desconoce cuál es el total de los trabajadores de base del organismo público descentralizado
Sin embargo, los trabajadores alegan que el dictamen del Tribunal no se ajustó a la ley Decidieron entonces interponer un recurso de amparo ante el Juzgado Tercero de Distrito en Materia de Trabajo, contra la decisión del TFCA Según se argumenta en la solicitud de amparo, el TFCA priva de sus derechos a los trabajadores y viola el artículo 14 constitucional, que establece que nadie podrá ser privado de sus derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos
Además, considera que el Tribunal no analizó debidamente el pliego de peticiones Tampoco los documentos en los que se demuestra que se cumplieron los requisitos previstos en la Ley Federal de Trabajadores al Servicio del Estado
Mientras se libraba la lucha jurídica, los choferes convocaron a una asamblea general en el Palacio de los Deportes, donde se llevó a cabo la última negociación con la empresa No hubo ninguna variación en las posturas de ambas partes El director de la empresa, Fernando de Garay, y su equipo habían presentado por escrito su último ofrecimiento El secretario general del Sutaur-100, Ignacio Chicuéllar Vela, acompañado de su comité central, dio por terminada la negociación Se había tomado el acuerdo de que, en caso de no haber solución, los choferes colocarían las banderas de huelga en todos los módulos a las seis de la mañana, hora de entrada del primer turno
Mientras eran colocadas las banderas, los responsables de la empresa se presentaron en las oficinas de Camacho Solís, donde permanecieron hasta pasado el mediodía
Inesperadamente, la ciudad amaneció sin Ruta-100 La posibilidad de huelga ni siquiera se había manejado antes Eso hizo que cientos de miles de usuarios esperaran en vano el paso de un vehículo para trasladarse a sus centros de trabajo Al filo de las nueve horas, las colas de usuarios rodeaban manzanas completas Las estaciones terminales del metro se sobresaturaron Las avenidas cercanas fueron invadidas por usuarios Muchos tuvieron que pedir aventones a automovilistas particulares
Los sistemas alternos de transporte no bastaron Reforma, Insurgentes y otras de las principales avenidas fueron inundadas por una ola verde Las camionetas combi salieron de todos lados
En tanto, los choferes se congregaron en diferentes puntos de la ciudad y participaron en una manifestación hacia el Zócalo, donde realizaron un mitin En el DDF todo era silencio Reunidos con Manuel Aguilera Gómez, secretario general de Gobierno del DDF; con Diego Valadez, coordinador general jurídico, y con Enrique Jackson, coordinador general del Transporte, los directivos de la empresa Ruta-100 preparaban el final
Alrededor de las 14:00 horas, el director de Comunicación Social del DDF, Leonardo Femat, entregó un comunicado a los medios de difusión: “En virtud de que Ruta-100 no puede seguir operando como está, con el gran perjuicio que representa para la sociedad, y tomando en cuenta que las decisiones que ha tomado el sindicato violan abiertamente una resolución del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, el organismo Ruta 100 ha tomado la decisión, en cumplimiento de lo resuelto por el TFCA, de dar por terminadas las relaciones laborales existentes entre el organismo Ruta-100 y sus trabajadores sindicalizados
“Sin perjuicio de esta decisión, el organismo considera liquidar a los trabajadores que se sujeten a los procedimientos legales”
En el documento de cinco cuartillas, el DDF justifica y argumenta su decisión: De 1982 a la fecha, por ejemplo, los ingresos de los trabajadores se incrementaron cada año en 11% por encima del salario mínimo En 1988 alcanzaron el doble que en 1982 Los salarios del personal de Ruta-100 son los más altos de todo el país para un servicio urbano y superiores en 100% al promedio de los que se perciben por trabajos equivalentes
En 1982, los subsidios eran de 5,700 millones de pesos Para este año, según lo aprobado por el Congreso, más las deudas que tiene la empresa y el déficit de operación previsto, el subsidio llegará a más de 900,000 millones de pesos
Sintetiza, además, las negociaciones sostenidas con el sindicato, las cuales, a su juicio, iba por buen camino, hasta antes de la decisión de irse a la huelga Y concluye: “Cuando los dirigentes, que habían reconocido el hecho de que se trataba del esfuerzo máximo, convocaron a la asamblea de ayer, se gestaron en ellos dinámicas de conflictos que nadie pudo controlar y que condujeron a la decisión de estallar el paro, sin medir las consecuencias para los trabajadores y pensando que pondrían en jaque a la ciudad al afectar el servicio de transporte”
La noticia llegó a los choferes en plena manifestación Algunos ni siquiera se enteraron, porque dormitaban en los portales del edificio del DDF
Alrededor de las tres de la tarde, el presidente del TFCA, Andrés Melo, confirmaba la decisión del gobierno y argumentaba que la huela había sido ilegal, por lo que las liquidaciones podrían empezar en cualquier momento
La posibilidad de obtener aumentos semejantes al de los maestros entusiasmó a otros gremios Ese mismo día, los trabajadores del metro habían anunciado, antes de que se supiera la liquidación de los trabajadores de Ruta-100, que realizarían una manifestación al día siguiente, en demanda de mejoras salariales En las oficinas de la Federación de Trabajadores al Servicio del Estado corrió la versión de que se haría una petición general de aumento
Casi al mismo tiempo, la Presidencia de la República comunicó que, en reunión del gabinete económico, se había acordado que el aumento otorgado al magisterio nacional “significa un esfuerzo financiero considerable del gobierno de la República, ya que representa un gasto federal por 800,000 millones de pesos”, que de ninguna manera “se hará extensivo a ninguna otra dependencia del gobierno federal Asimismo, la política salarial en el ámbito de las empresas paraestatales se mantendrá en estricto apego a los lineamientos congruentes con el Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico”
Entonces, los trabajadores realizaron una asamblea en la que decidieron, de acuerdo con las circunstancias, levantar la huelga y regresar a trabajar Pero la policía lo impidió Los que intentaron sacar los autobuses fueron detenidos “Ustedes ya no trabajan en Ruta-100”
Ese día, los medios de difusión, sobre todo las televisiones oficial y privada, pusieron del asco a los trabajadores
Al día siguiente, el DDF informó de la detención de diez extrabajadores de Ruta-100 “por haber incurrido en delitos del orden común, por el robo de refacciones y partes de autobuses”
En el local sindical, en la mañana del día 4, se había insistido en regresar a trabajar Ricardo Barco, en su oficina, decía: “La decisión de liquidar a los trabajadores obedece a razones de Estado” Disperso, cansado, no alcanzaba a explicar lo que estaba pasando Durante todo el día esperó, junto con el comité ejecutivo, un llamado del DDF, que no llegó
Por la noche se presentó en las oficinas de Camacho Solís Fue atendido, empero, por Manuel Aguilera y Fernando de Garay, quienes fijaron la posición oficial: Ruta-100 se reestructurará a fondo, con o sin sindicato Barco expresó luego de la reunión, que duró una hora, que “el proyecto de copropiedad que se venía impulsando es un proceso que no se puede violentar de la manera como lo pretenden las autoridades: desaparecernos de un plumazo”
En respuesta, los trabajadores recibieron la oferta oficial de incorporarse a las cooperativas de transporte, en las que participará el DDF
En una segunda reunión, el viernes 5, las autoridades capitalinas informaron a los representantes sindicales que las liquidaciones se iniciarían el sábado Esta semana se dará a conocer la forma en que operará la nueva modalidad de transporte
Por la mañana cerca de 15,000 personas, entre choferes, colonos y estudiantes, se concentraron frente al edificio del DDF para reiterar sus demandas anteriores








