CON NUEVOS CHARROS SUSTITUYE A LOS CACCIQUES, ELE GOBIENO FONCIFUGA SINDICATOS A SU CONVENIENCIA E I

CON NUEVOS CHARROS SUSTITUYE A LOS CACCIQUES, ELE GOBIENO FONCIFUGA SINDICATOS A SU CONVENIENCIA E I
Guillermo Correa y Salvador Corro
Eficiente, duro y leal servidor del sistema, Arsenio Farell Cubillas se acerca a siete años de gestión al frente de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social Único entre los actuales secretarios de Estado que repite en su cargo, en el actual sexenio, Farell ha sabido ejecutar fielmente los dictados en política laboral de los administradores de la crisis En ello ha sido implacable
Amigos y enemigos lo califican como el “funcionario de hierro”, capaz de pasar por encima de casi cualquier obstáculo Asó lo ha demostrado a lo largo de sus 16 años de carrera pública Desde que en junio de 1973 sustituyó a José López Portillo en la dirección general de la Comisión Federal de Electricidad, Farell Cubillas ha sabido sortear innumerables conflictos gracias a su mano dura Abogado experimentado, tampoco ha desdeñado astucia jurídica alguna, aun burlando la ley, para cumplir fielmente con sus encomiendas Exento de graves errores políticos, prácticamente no hay nada que no sea capaz de resolver
Líderes sindicales no dudan en calificar su periodo en la STPS como el “más antiobrerista que ha habido en el país desde la época de Miguel alemán”: ha sabido dividir al movimiento obrero, conduciendo a los sindicatos independientes y oficiales por todo tipo de laberintos políticos y legales Personalmente se ha encargado de desbaratar organizaciones gremiales enteras
Desde que se hizo cargo de la dependencia, el 1o de diciembre de 1982, él mismo se fijo su dirección Dijo entonces, ante el procurador Sergio García Ramírez: “Los justos deseos y legítimas aspiraciones de los trabajadores tendrán que ser propuestos para mejores épocas” Y como para confirmar de qué lado del terreno se encontraba, declaró, en el marco del primer conflicto sindical que enfrentó, a principios de 1983, que los culpables de la inflación eran los trabajadores “por solicitar tantos aumentos de salario” Esa ha sido su tónica hasta la fecha
Para Arturo Whaley —exdirigente del desaparecido Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear (SUTIN)— el secretario del Trabajo, lejos de conciliar, procura siempre tomar partido en los conflictos laborales, “y siempre en contra de los trabajadores”
Fue precisamente Farell el encargado de acabar con el SUTIN, a raíz de la huelga de los obreros nucleares, en el verano de 1983, al facilitar la declaración de quiebra de la empresa Uramex y entrometerse en la vida interna de su sindicato
Whaley recuerda: “Arsenio Farell se puso del lado de la empresa cuando ésta consideró improcedente que el SUTIN levantara unilateralmente la huelga Siempre fuimos un gremio con estrategia definida En esa ocasión, decidimos que era necesario para el movimiento, ante la cerrazón del gobierno Pero nos topamos con la sorpresa de que se nos impedía hacerlo Ya se había decidido la liquidación de los trabajadores y la desaparición de Uramex Sólo faltaba que el Congreso lo aprobara”
Pero no paró ahí la intromisión de AFC en el conflicto, ni su complicidad con Uranio de México, para terminar con lo que se consideraba uno de los sindicatos independientes más sólidos En diciembre de 1984, tras de realizar elecciones, la dirigencia del SUTIN acudió con Farell a registrar al comité ejecutivo que tendría a su cargo vigilar el proceso de liquidación Y Farell los paró en seco: “Usted de ninguna manera va a ser dirigente”, le lanzó a Arturo Whaley, ganador en los comicios “Hágale como quiera”
El secretario del Trabajo, continúa Whaley, “ya había inventado el liderazgo de David Bahena Montaron una supuesta asamblea, donde se desconocía al comité ejecutivo, pero les desarmamos la maniobra con una movilización Cuando Farell comprendió que no podía arrebatarnos la dirección del sindicato, comenzó a minarnos con chantajes en lo individual” Así, cerca del 40% de los agremiados abandonó el sindicato para cobrar su indemnización y bajo la amenaza de que, de no hacerlo, no recibiría un solo centavo, lo cual finalmente ocurrió con quienes permanecieron en el SUTIN
¿Por qué repitió como secretario del Trabajo cuando sus métodos sólo llevan —como se está demostrando en el actual movimiento magisterial— a estallidos sociales? se pregunta Whaley
ENEMIGO DE LA DISIDENCIA
A su paso por la administración pública federal, el alguna vez asesor de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) y de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) —donde su relación con Rodolfo Echeverría lo condujo a la política—, ha dejado constancia de su dureza
Como director de la Comisión Federal de Electricidad —de 1973 a 1976— hizo lo que su antecesor en el cargo, el expresidente José López Portillo, nunca logró: terminar con la disidencia sindical En julio de 1976, en huelga los trabajadores de la CFE y ocupadas sus instalaciones por el ejército, Farell convocó a una reunión a los dirigentes sindicales de sección, la cual se convirtió en un verdadero encerrón destinado a aniquilar a la Tendencia Democrática de Rafael Galván Bajo amenazas, no los dejó salir hasta lograr la capitulación de los líderes de las dos principales secciones del gremio, Víctor Manuel Carreto, de Puebla, y José Aceves Pozos, de Jalisco Además, durante su gestión dio el liderazgo del Sindicato Único de trabajadores Electricistas de la República Mexicana a su actual dirigente, Leonardo Rodríguez Alcaine, La Güera
En 1976, José López Portillo lo designó director del Instituto Mexicano del Seguro Social, puesto en el que se desempeño durante todo el sexenio Pero el cambio de área de trabajo no significó para Farell una variación en sus métodos
Su actuación al frente de la Secretaría del Trabajo fue sintetizada en alguna ocasión por Mario Suárez, dirigente de la Confederación Revolucionaria de Trabajadores: “Cuando se le demuestra que un sindicato tiene razón, no responde Cuando se le demuestra que cierta determinación de la Secretaría del Trabajo está fuera de la ley, se queda callado Tampoco responde cuando no tiene salida Ante él no valen los argumentos”
Y hasta el mismo Fidel Velázquez, líder de la Confederación de Trabajadores de México, acusó a la STPS y a su titular de nulificar el derecho constitucional de huelga y de imponer el tope salarial El viejo líder, durante las 109 asamblea de su organismo, el pasado 24 de marzo, añadió que los movimiento de huelga son declarados inexistentes “valiéndose de subterfugios y haciendo caso omiso de ajustarse a derecho”, refiriéndose a las autoridades laborales, quienes ejercen una política “contraria a lo expresado por el presidente Salinas de Gortari”
Al día siguiente, durante la clausura de la asamblea, Arsenio Farell Cubillas fue abucheado por los asistentes al acto Tuvo, entonces, que buscar refugio entre Sebastián Guzmán Cabrera y Leonardo Rodríguez Alcaine
El rechazo de los trabajadores a Farell no es gratuito Víctor Quiroga, secretario general del Frente Auténtico del Trabajo (FAT), señala las características de la política laboral de Farell Cubillas:
“En siete años, el único sindicato independiente del gobierno que ha obtenido su registro ante la STPS es el de las costureras, y eso porque se trató de una situación de excepción” Según Quiroga, los tres pilares de los derechos de los trabajadores —la libertad sindical, la contratación colectiva y el derecho de huelga— están siendo coartados por las autoridades laborales “Anteriormente había una relativa aplicación de las leyes Hoy, en cambio, el único interés es fortalecer el corporativismo sindical Hemos vivido un recrudecimiento del control de las relaciones conflictivas, en perjuicio de los trabajadores, de la Secretaría del Trabajo
“Se reprime la libertad sindical en el momento en que la STPS, a través de sus organismos, es la encargada de señalar la legalidad o ilegalidad de un sindicato Esta prerrogativa la utiliza a su antojo, dejando sin registro a sindicatos democráticos y reconociendo sólo a aquellos que le son incondicionales Esto representa una tajante violación al convenio 1987 de la Organización Internacional del Trabajo, que señala la necesaria existencia de la libertad y pluralidad sindicales Además, la Secretaría del Trabajo es la que finalmente reconoce o no a las dirigencias gremiales Bajo el mando de Farell, la STPS ha impedido el ascenso de direcciones democráticas, como sucedió en el caso de los músicos y los petroleros”
Agrega Quiroga que, al margen de la ley, Trabajo se adjudica el derecho de imponer los topes salariales “Aun en convenios donde se acuerda un incremento salarial mayor al máximo estipulado, las autoridades laborales obligan a la empresa a otorgar el porcentaje excedente en prestaciones y no como parte del salario Y en negociaciones como los contrato ley, la STPS ha asumido el papel de patrono, imponiendo el tope salarial al ramo en cuestión”
Para el dirigente del FAT, actualmente impera una inseguridad jurídica en el ambiente laboral “A través de interpretaciones mañosas de la ley y la implementación de medidas ventajosas como la requisa y la `intervención administrativa´, la Secretaría del Trabajo bloquea el uso del derecho de huelga Los procesos laborales son cada vez más dilatados y complejos y la declaratoria de inexistencia de huelga es ya una costumbre”
Costumbre cuyo camino ha abierto Farell a golpes de mano dura De 1983 a la fecha, varios de los principales sindicatos del país han sucumbido en su lucha ante la inflexibilidad del “secretario de hierro” Trabajadores de la aviación, de la industria automotriz, electricistas, telefonistas, acereros, todos, uno a uno, han sido víctimas de las artimañas de Farell Cubillas, quien inclusive llegó a retar a golpes a un grupo de trabajadores de la empresa Acros, en febrero de 1983, cuando acudió a él para acelerar la solución de su conflicto
Una de sus primeras muestras de fuerza se dio en noviembre de 1983, cuando declaró inexistente la huelga de los sobrecargos de Mexicana de Aviación que demandaban aumento salarial y se quejaban de violaciones a su contrato de trabajo Pero Farell se impuso Argumentó que el emplazamiento de huelga no fue acompañado del acta de asamblea en que los trabajadores acordaron hacerla estallar, requisito que, por cierto, no está previsto en la Ley Federal del Trabajo
En marzo de 1986 declaró inexistente también la huelga de los trabajadores de Dina-Renault, los que pedían revisión de contrato y aumento salarial No conforme con ello, el secretario del Trabajo demandó castigo penal para los trabajadores por tomar las oficinas de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y por bloquear la carretera de Toluca Farell, prácticamente, secuestró durante siete días a los líderes para “conciliar” con ellos Instrumentó toda una campaña de prensa contra Juan Ortega Arenas, dirigente de la Unidad Obrera Independiente, a quien acusó de incitar a los obreros a la violencia y utilizó a los líderes nacionales de la CROC, Alberto Juárez Blancas, y de la CROM, Cuauhtémoc Paleta, para deturpar al movimiento de los trabajadores de la industria automotriz
El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) corrió la misma suerte El 3 de marzo de 1987, a los cinco días de huelga en demanda del 23% de aumento salarial, la Secretaria del Trabajo comunicó al sindicato el dictamen de la JFCA que declaraba inexistente su huelga El golpe fue rápido y seco, cuando el movimiento electricista comenzaba a ganar la simpatía de numerosos sectores de la población El 5 de marzo, una vez derrotados, los electricistas fueron convocados por Farell Cubillas a iniciar pláticas para revisar el contrato colectivo, que vencía once días después Una vez más el secretario se había impuesto
EL GOLPE CONTRA AEROMEXICO
En un nuevo alarde de rudeza, volvió a ganar, ante los trabajadores de Aeroméxico, en abril del año pasado Sin propuesta de negociación alguna declaró en quiebra a Aeroméxico y determinó la inexistencia de la huelga que había interrumpido el servicio aéreo De tajo, dio por terminadas las relaciones de trabajo de la empresa con sus sindicatos de trabajadores de tierra, de sobrecargos y de pilotos La maniobra fue calificada por estos como “ilegal, prepotente y autoritaria”
El secretario del Trabajo ha creado la división entre las centrales obreras agrupadas en el Congreso del Trabajo, con su abierta toma de partido a favor de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos De esta central, opositora de la CTM, ha dicho que es la organización destinada a ser la vanguardia del sindicalismo, “la central obrera del futuro”
Asimilado totalmente a la postura oficial del “sacrificio nacional” necesario para sobrellevar la crisis, Farell es, según Enrique de la Garza —investigador universitario en cuestiones sindicales—, más que un secretario que tiene una posición propia, como Manuel Camacho Solís, un simple instrumento de la figura presidencial, un eficiente ejecutor de los dictámenes salinistas No tiene concepción propia que pueda diverger de la del Presidente Por esto y por su eficacia fue recompensado con la reiteración en su cargo Farell es lo que en el lenguaje priísta se llama un funcionario leal”
El coordinador de la maestría en Sociología del Trabajo en la UAM-Iztapalapa asegura que a Farell le ha tocado ejecutar órdenes que ningún otro secretario del Trabajo había escuchado: “Propiciar el golpe a sindicatos oficiales que han caído del favor gubernamental, como el de los petroleros y el SNTE” Añade que, “por la buena o por la mala”, el secretario ha sido, desde el sexenio pasado, el “brazo jurídico” para flexibilizar los contratos de trabajo a favor de las empresas y de la reconversión industrial
El proyecto modernizador de la joven clase política se ha reflejado en el terreno laboral en una “acelerada corporativización de la vida sindical”, opina Arturo Whaley “Se está demostrando que la etapa que a Farell le ha tocado conducir es la de la despolitización de los sindicatos, hasta dejarlos convertidos en organismos incoloros que se limiten a cumplir con su tarea de gestoría de mejoras gremiales Y en esta labor no ha habido discriminación La STPS ha golpeado por igual al sindicalismo independiente que al oficial Los charros, al dejar de ser polos de control político, ya no tienen utilidad Por eso no se ha tenido empacho en deshacerse de aquellos líderes que se niegan a entregar al gobierno sus esferas de poder”
Para el exlíder obrero, las demandas de los trabajadores han disminuido ante la “brutal práctica del poder” y la intensificación del centralismo “Vivimos una etapa de creciente conservadurismo en los sindicatos Los golpes de Farell han retraído a los gremios a lidiar con sus problemas internos”
Contrariamente, presto a defender a Farell de todo ataque, Homero Flores, dirigente de ASPA y expresidente del Congreso del Trabajo, dice de él que es una “gran visionario” que trata a toda costa de defender los intereses de México por encima de los de la clase obrera, “que al menos tiene el privilegio de un contrato colectivo” Para el líder de los pilotos, el secretario del Trabajo —a quien conoce desde finales de los 50, cuando fue asesor de ASPA— intenta “conservar el equilibrio entre el sector privado y sus trabajadores, impidiendo así el desempleo y las quiebras” Y lo define como un hombre de “mano dura para llevar a cabo su misión Firme Al grano Con él no puede uno andar con rodeos”
Amigos de la infancia, José López Portillo no se olvidó de Farell al escribir sus memorias En su libro Mis tiempos, el expresidente dice que “Arsenio Farell y Luis Echeverría entraron al bufete de don Jesús Rodríguez Gómez (en 1942) y algunas experiencias vivimos juntos Arsenio tenía una vocación por la abogacía tan definida que podía equipararse a la de Ricardo Martínez de Hoyos como pintor Llegó a ser uno de los primeros litigantes de México”
Más adelante, añade, en su nota del 9 de junio de 1980: “El lío de los residentes médicos del IMSS se resolvió con la intervención de (Pedro) Ojeda (Paullada) y el desaliento de Farell que creó el problema con su energía y no supo o no pudo resolverlo con energía” La misma energía con la que hoy sigue combatiendo a los trabajadores, esa vez, excepcionalmente, falló