DIAZ SERRANO Y LA QUINA, GRANDES AMIGOS EN LA FORTUNA, SE OLVIDAN MUTUAMENTE EN LA DESGRACIA
Carlos Puig
Se solaparon, se alabaron, se mimaron, y después se olvidaron; juntos crecieron en la época del boom petrolero, con la tolerancia de José López Portillo Los dos terminaron en la cárcel Los dos callaron Nada dijo Joaquín Hernández Galicia en 1983, cuando se encarceló al hombre cuya honorabilidad se había comprometido a defender “hasta con nuestras vidas”, ni una línea dedicó Jorge Díaz Serrano al líder petrolero, ni al Sindicato, en su libro Yo, Jorge Díaz Serrano
Vidas entrecruzadas las del líder y el funcionario: en 1976, cuando Díaz Serrano llegó a la dirección de Pemex acababa de ser nombrado secretario general del STPRM Oscar Torres Pancardo, incondicional de La Quina Eran tiempos de abundancia y a ellos les tocaba administrarla
En los cinco años de gestión de JDS el Sindicato creció como nunca lo había hecho: se le concedió el 40% de los contratos de perforación de pozos que Pemex otorgaba a terceros, permitiéndole al Sindicato subcontratar por su cuenta: En 1979, con el apoyo de la empresa, La Quina pudo consolidar el programa “la revolución Obrera que consistía en el establecimiento de granjas en todo el país Se le otorgó al Sindicato el 2% de todos los contratos que Pemex firmaba con otras empresas
En 1980 JDS realizó un sueño de Sindicato, según él mismo lo explicó en Guadalajara, el 18 de marzo: “Desde hace más de diez años el sindicato venía solicitando la construcción de un dique que permitiera reparar integralmente, en territorio nacional, la flota marítima de la institución” El día que, concesionado al Sindicato, fue inaugurado en 1983 por el presidente De la Madrid
Los petroleros encabezados por La Quina pagaron con creces la generosidad del director de Pemex El 9 de marzo de 1981, Salvador Barragán Camacho “candidato” a Díaz Serrano para la Presidencia de la República:
“Jorge Díaz Serrano, como tres funcionarios se han estado mencionando como posibles sucesores, son gente honesta capacita da y buenos colaboradores del Presidente” Nueve días después, el director respondió al halago “El sindicato de Trabajadores petroleros de la República Mexicana ha sabido defender, con gallardía y con eficacia, los derechos de sus miembros y de la misma manera ha sabido entender los superiores fines de la nación”
Había sido un sexenio de halagos en voz de Oscar Torres Pancardo, que habían sido recompensados “Patriota es Jorge Díaz Serrano, decía el líder, cuando usa la más elevada técnica al servicio de la industria”
Para el 6 de junio, día de la renuncia de JDS a Pemex se calcula que la empresa había dado al STPRM aproximadamente 14,000 millones de pasos por concepto de educación, servicios médicos y recreación “Relación perfecta” la calificó Torres Pancardo
“Supo conquistar el respeto y la admiración de los trabajadores y tuvo una constancia pocas veces vista”, le dijo Barragán Camacho al despedirlo
Dos años después cuando Díaz Serrano fue sujeto a juicio político y encarcelado por fraude a Pemex los líderes obreros guardaron silencio (Proceso 350) No era su asunto dijeron y se concentraron en conquistar la amistad del nuevo presidente u el muevo director Mario Ramón Beteta, con quien nunca pudieron llevarse bien
Seis años después de Díaz Serrano fue apresado Joaquín Hernández Galicia, por posesión y tráfico de armas, Libre desde julio del 88, el exdirector de Pemex no hizo ningún comentario público En noviembre pasado entregó a editorial Planeta Yo, Jorge Díaz Serrano, que recientemente salió a la venta A lo largo del texto no hace mención del Sindicato ni de Hernández Galicia
Sin embargo, Díaz Serrano podría volverá a la cárcel El 25 de febrero pasado, el juez tercero de distrito en materia penal, Juan Wilfrido Gutiérrez Cruz lo sentenció a dos años de prisión por el delito de encubrimiento de fraude en el caso de la compra de unas turbocompresoras, en sus tiempos como director de Pemex
Esta acusación, hecha por el Ministerio Público en 1984, originalmente era por fraude contra JDS, Jesús Chavarría e Ignacio de León, quienes se encuentran prófugos de la justicia, pero al no reunirse las pruebas suficientes contra el exsenador, el MP cambió la acusación en sus conclusiones el año pasado, por la de encubrimiento Este delito es aparte del de fraude en la compra de barcos para Pemex, por el que Díaz Serrano ya fue juzgado y sentenciado a diez años de prisión, pena que cumplió hasta la mitad








