“Creyentes en casa, anticlericales en la calle
Dejarán de ser en la noche los encuentros con funcionarios mexicanos: Prigione
Oscar Hinojosa
La Sede Apostólica en México —residencia de plantas y flores religiosamente acicaladas, alarde de cuidados— es un sitio de historias veladas, de encuentros furtivos, de acuerdos nocturnos Gobernantes y eclesiásticos hicieron de esa mansión del sur de la ciudad de México el escenario de una relación secreta A escondidas de la Constitución, los gobernantes mantuvieron un largo trato con los hombres del Papa Lo que tenían vedado a cielo abierto, lo que tenían vedado a cielo abierto, lo hicieron en salones y jardines El de la Sede Apostólica es el jardín de los senderos que se unen: llevan a Roma
Nadie sabe más en México de esa relación oculta que Monseñor Jerónimo Prigione, representante personal del Papa desde hace un decenio Con los responsables de la política mexicana amarró vínculos personales que hoy le permiten describir la condición esquizofrénica de los gobernantes mexicanos: “Creyentes en casa, anticlericales en la calle”
En un gesto destinado a mostrar la coincidencia básica de los obispos mexicanos con el Delegado Apostólico en las actuales circunstancias, el arzobispo de Monterrey, Adolfo Suárez, acompañó a Prigione en la entrevista con Proceso Con la serenidad del que camina con el viento a su favor, Prigione hizo revelaciones sin estrépito, un avance apenas, sin embargo, de las memorias que un día escribirá, segura contribución al esclarecimiento de episodios escamoteados a creyentes y ateos, a liberales y conservadores
Las relaciones ocultas existen desde los tiempos Manuel Avila Camacho, pero en los últimos ocho o nueve años —después de la visita de Juan Pablo II a México— se han intensificado Los hombres del Papa se han entrevistado en distintas ocasiones con José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, como presidentes o como candidatos a la Presidencia
También los encuentros con secretarios de estado forman parte, en los últimos tiempos, de la agenda de los obispos mexicanos Muchas veces en grupo y con el delegado apostólico al frente de ellos, los prelados se han entrevistado con personeros del gobierno, casi siempre de noche, a hurtadillas, como Nicodemus, el personaje que por temor al qué dirán buscaba a Jesucristo cuando la luz del día se había agotado
En todos los hombres del gobierno, el representante papal ha encontrado voluntad de entendimiento
—Monseñor Prigione, ¿En qué personajes del gobierno con los que usted ha conversado a lo largo de estos casi diez años en México, ha encontrado mayor disposición para lograr un entendimiento y una mejor relación?
—En todos, en todos a los que el Presidente ha encargado hablar con los obispos Nunca hablé a solas con los representantes del gobierno, siempre los hice en compañía de los obispos, porque todo se ha hecho no solamente con el acuerdo sino con la presencia y colaboración responsable de los obispos Siempre estuvimos cuatro, cinco, a veces hasta diez, doce, quince obispos platicando con varios funcionarios responsables del contacto con la Conferencia Episcopal y la Delegación Apostólica
Las entrevistas no se han circunscrito a los secretarios de Gobernación: han comprendido a varios funcionarios de primer nivel, “según se ofreciera”, de acuerdo con la expresión de Monseñor Adolfo Suárez, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana
“Si había que tratar algunos asuntos relacionados con la economía, por ejemplo, porque no entendiéramos todo lo relacionado, digamos, con la deuda externa, eran funcionarios vinculados con esa área nuestros interlocutores”, agregó
“Otras veces el diálogo se establecía con la Secretaría de Gobernación, que es usualmente la encargada de mantener la relación con la Iglesia Y también con algunos otros ministros, según las necesidades”, acotó el delegado apostólico
Los encuentros de noche contribuyeron, sin embargo, a abrir brecha en las relaciones Iglesia-Estado Como contribuyeron también las entrevistas que durante la campaña electoral sostuvo Salinas de Gortari con obispos y arzobispos
El arzobispo de Monterrey lo considera así:
Yo pienso que sí, (que la actual situación se deriva de los encuentros con CSG en la campaña), que él tomó en consideración el intercambio que tuvo con los obispos, pues le expresamos distintas cosas Ahora bien, después de ir a lo largo y ancho del país, creo que él algo está convencido de que una fuerza moral importante es la presencia de la Iglesia, que especialmente se acentúa en épocas críticas como la que estamos pasando”
Aunque sostuvo “agarrones” cordiales con el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, ningún disgusto fue el saldo de los encuentros de Prigione con los gobernantes mexicanos De todos habla bien”
SALINAS DISPUESTO
Carlos Salinas de Gortari, por ejemplo, “es un presidente joven, abierto, realista, que se da cuenta de lo que es México y de lo que los tiempos piden para que México siga su camino de progreso Yo considero que su informe (discurso inaugural) fue realista, valiente y constructivo”
—¿Usted cree que él personalmente está interesado en impulsar la modernización de las relaciones Iglesia-Estado?
—Yo creo que sí No tengo razón para dudar en este sentido Usted tiene algún motivo para dudar de que él no sea disponible?
—No conozco las intenciones de Salinas, monseñor Prigione
No conserva Prigione, informa al reportero, notas, apuntes sobre las conversaciones con los gobernantes mexicanos, pero ha informado puntualmente de ellas al jefe de la Iglesia Católica
Varias veces se reunió con Miguel de la Madrid, del que también conserva una buena imagen:
“Es un hombre sereno, no se dedica a sacar de quicio Eso es muy importante ene un jefe de Estado Disponible con los obispos Naturalmente se trata de un hombre fiel a la tradición mexicana, pero al mismo tiempo flexible, dispuesto a escuchar”
Escasamente trató a José López Portillo:
“Cuando vino el Papa, lo acompañé Después fui a agradecerle todas sus finezas No lo he vuelto a ver”
Con Echeverría no tuvo contacto nunca Lo conoce por la prensa
De los tres últimos secretarios de Gobernación tiene idéntica opinión:
Jesús Reyes Heroles era “en plan humano, simpatiquísimo, aunque lleno de contradicciones Comí a solas con él en esta casa Era un gran admirador de (Antonio) Gramsci (un teórico marxista italiano de fuste) Platicamos a veces de esto Era un hombre lleno de contradicciones Yo le decía: `Usted, don Jesús, está mirando solamente al pasado y México está más bien en el futuro’ Me regaló sus tomos, enormes, de liberalismo Yo lo quería, en plan humano; teníamos nuestros agarrones, siempre en forma respetuosa y con muchas bromas Guardo buen recuerdo de él”
Con Enrique Olivares Santana mantuvo también varios encuentros “Muy agradable y respetuoso, muy disponible y comprensible”
Pero de los tres secretarios de Gobernación, probablemente el más cercano a Prigione sea Manuel Bartlett, secretario de Educación Pública actualmente Con él, monseñor Prigione resolvió el conflicto planteado por la decisión de los obispos de Chihuahua de cerrar templos como acto de protesta ante el fraude electoral de 1986
—¿La designación del licenciado Bartlett como titular de la SEP constituye un hecho promisorio para usted?
—Yo creo que sí También él es un hombre de experiencia que conoce la realidad mexicana, los problemas nacionales
—¿Considera correcta la apreciación de que el licenciado Bartlett es un hombre cercano a la Delegación Apostólica, a la Iglesia?
—No, cercano no Es un hombre dialogante que reconoce la función de la Iglesia y del Episcopado y los toma en cuenta
—¿Son creyentes los gobernantes, los funcionarios mexicanos?
—Creo que en su casa sí A veces aparentan En la calle no Esta es la gran dicotomía mexicana En la casa ser religioso, en la calle ser anticlerical Esto crea una esquizofrenia interior ¿no le parece?
—Por lo que usted sabe, monseñor Prigione, los funcionarios mexicanos están casados por la Iglesia?
—Si, bastantes Empezando por el presidente de la República, seguro
Suárez, de Monterrey, la tierra de hecho de Salinas de Gortari, acotó en este punto:
“Tiene un hogar bien integrado Eso no deja de ser importante, como el anterior Porque como se sabe, en México la familia es un gran valor Aunque haya sufrido por impactos diversos Es bueno que cuando sean funcionarios —pues los medios de comunicación penetran en todos los ángulos de ellos— tengan un hogar integrado”
Concluye su idea Prigione:
“Siempre se mira a la primera familia Da ejemplo a las demás familias”
—¿Los familiares de los mandatarios o funcionarios mexicanos han influido en la conducta de éstos hacia la Iglesia, monseñor Prigione?
—Yo no conozco a nadie Sí conozco a la esposa La encontré hace unos meses Es medio italiana Su papá era de origen italiano, de Turín Nada más No conozco a los familiares del Presidente personalmente Pero creo que el Presidente actúa en esas cosas con mucha visión El mira por el bien de México, por encima de las opiniones familiares Se da cuenta de la situación
—¿El presidente De la Madrid se entrevistó alguna vez con usted? ¿Solicitó una entrevista con el Papa?
—Con los obispos, conmigo, sí se entrevistó varias veces, en un diálogo muy respetuoso y franco Pero no solicitó entrevista con el Papa La señora fue a ver a Juan Pablo II El presidente estaba en Alemania, la señora fue a Roma
ALEMAN CON EL PAPA
Con el Delegado Apostólico, el reportero repasa brevemente las entrevistas de los Presidentes con los Papas El tema evidentemente entusiasma a Prigione Cita textos de Juan Pablo II en tarjetas preparadas, al parecer, para la entrevista y rescata de su biblioteca una carta personal del presidente José Joaquín Herrera al Papa Pío XI, expulsado de Roma
—El presidente —o expresidente— Miguel Alemán se entrevistó alguna vez con un Papa?
—Con el papa Juan Pablo II, cuando vino aquí a México En los sillones que usamos usted y yo en este momento conversaron ellos Alemán vino a visitarlo aquí, a solas Permanecieron media hora conversando Tengo una foto de los dos Muy cariñoso
—¿Díaz Ordaz?
—No me consta, no me consta No creo
—¿Portes Gil?
—No, Portes Gil, no Eran otros tiempos: el México bronco
—¿Avila Camacho? ¿Cárdenas?
—No, tampoco
Acotó aquí el arzobispo Adolfo Suárez:
“No tuvieron oportunidad, como ahora”
En la entrevista al alimón, Suárez y Prigione complementan entre sí, a veces, las frases del otro Prigione en ocasiones no concluye las respuestas o bien las palabras finales se pierden
Apenas se escucha cuando dice:
“En el fondo, Cárdenas no era tan malo”
“El balance de las relaciones de Prigione con los gobernantes mexicanos es ilustrativo:
“A los que yo he tratado, los he encontrado abiertos, disponibles Y también han evolucionado, creo El contacto con nosotros los ha ayudado a evolucionar He sentido más disponibilidad A veces, de lejos, la Iglesia se mira con prejuicios Pero cuando uno se acerca a los obispos, los oye hablar y escucha sus ideas, se da cuenta de que en el fondo son mexicanos que quieren muchísimo a su país”
En la primera parte de la entrevista, Prigione y Suárez expusieron sus puntos de vista sobre la discusión abierta por el discurso de Salinas de Gortari La aportación de ambos prelados al debate nacional parte de estas líneas:
Prigione:
—Ya se platicó con los obispos Sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado yo desearía más bien una solución no del todo radical En este momento en México se niega la existencia jurídica de la Iglesia Ahora, un reconocimiento total sería pasar de un extremo a otro Yo buscaría una fórmula intermedia Diría que no se le desconozca Entre reconocerla y no desconocerla hay mucha diferencia
—¿Eso implicaría la modificación del artículo 130?
—Yo creo que sí A la larga tendría que pasar por eso A la larga
Suárez:
“No hay nada de que espantarse si se reforma con el tiempo un artículo Se han reformado tantos en otros aspectos La constitución debe ser viva, de manera que las leyes no sean anacrónicas o que suceda que la ley dice una cosa, pero se hace otra en la realidad”
Ambos prelados consideraron una apertura al diálogo la declaración de Gutiérrez Barrios (“La Iglesia existe”, “dialogaremos bajo tres premisas”), porque “la Iglesia es una realidad que los ciegos ven”
Prigione, sin embargo, no piensa que el problema se resuelva “de la noche a la mañana, es un proceso de maduración” y se mostró complacido de que “estos temas se discutan para el bien, la paz y la concordia nacional”
La reanudación de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede no forma parte de la agenda inmediata de discusiones, a juicio del representante del Papa Discutir en este momento ese tema significaría “poner los bueyes delante de la carreta”
LA SEPARACION, BUENA
En síntesis, para Prigione, el problema, de fondo es la existencia jurídica de la Iglesia y, como acto último, la relación diplomática con la Santa Sede Ambos hombres de Iglesia sostuvieron que el debate se debe realizar “de manera sensata y no con posturas arbitrarias ni descabelladas o viscerales”
Prigione:
“Yo digo esto; en el pasado se han cometido errores de ambos lados La iglesia también ha cometido sus errores y hemos pagado a través de décadas por ellos”
Prigione y Suárez reciben con gusto la definición de que el Estado y la Iglesia deben mantener una separación, porque ambos eclesiásticos parten de la premisa de que en México “más bien hay sometimiento y sujeción”
Definió el delegado del Papa
“Nosotros queremos una verdadera separación: que cada entidad en su esfera de acción se sienta autónoma, sin interferencias mutuas, pero que cuando haya problemas comunes se busquen soluciones comunes Como pasa en todo pueblo civilizado de este mundo”
Suárez:
“La Iglesia debe tener su propio estatuto jurídico y no ser considerada como si fuese una casa mala: tolerada”
La afinidad Prigione-Suárez es redonda Uno a otro complementan sus opiniones Así es cuando ambos niegan que una nueva relación con el Estado despierte en los eclesiásticos deseos de revancha y poder material y político
Prigione no se considera a sí mismo arquitecto de la situación que coloca a la Iglesia como una institución a punto de entrar en un nuevo régimen jurídico Simplemente dice: “Yo he tratado de acercar a los grupos de la Iglesia y el gobierno para que platiquen He llamado a no echarse lodo, piedra y palos, sino a decirse, aún las cosas, de manera educada”
HAY OTRAS PRIORIDADES
Menos entusiasmados con las posibilidades abiertas por gestos y declaraciones gubernamentales, los obispos Samuel Ruiz, de San Cristóbal las Casas, y Arturo Lona Reyes, no consideran prioritario el reconocimiento jurídico de la Iglesia Para ellos, la prioridad es la solución a los problemas populares El obispo Samuel Ruiz advirtió al corresponsal Juan Balboa:
“Sería desgastante buscar pistas para la solución de este asunto que hemos tenido desde tiempo atrás, si eso es a costa de dejar a un lado o darle menos importancia a los problemas vitales que tiene el país”
Como si fuera una expresión familiar a los obispos, Samuel Ruiz definió, igual que Prigione y Suárez, las relaciones Iglesia-Estado como relaciones “nicodémicas”
Para el obispo de San Cristóbal, “empezaron a ser relaciones individuales por problemas existentes, pero en los últimos tiempos se han hecho más constantes en la medida en que los problemas son mayores y reclaman un trato urgente”
Después, “hubo una iniciativa de los candidatos del PRI, no me refiero a éste último, buscaban en el inicio de su campaña una comunicación previa con algunos de los obispos mexicanos
En los contactos extraoficiales Iglesia-Estado, el subsecretario de Gobernación, coronel Jorge Carrillo Olea, ha desempeñado un papel relevante en la región sur del país, donde el problema de los refugiados centroamericanos ha sido atendido en gran medida por los obispos católicos
“Ante cualquier problema en el que tuviera que ver el gobierno, llamábamos al coronel Carrillo Olea”, declaró el obispo de San Cristóbal
De los contactos con presidentes, Samuel Ruiz explicó que se han desarrollado sobre todo a partir de JLP “En tiempos de Echeverría también se dieron algunos contactos, pero no fueron muy notorios En cambio, con Salinas de Gortari hubo una cierta concertación En Chiapas nos reunimos con Carlos Salinas de Gortari el obispo de Tuxtla Gutiérrez y yo En esa reunión debió estar el obispo de Tapachula, pero se encontraba de viaje”
UNO DE LOS SEIS
Una opinión similar a la de Prigione y Suárez es la del obispo de Tlalnepantla, Manuel Pérez Gil, secretario ejecutivo de la Conferencia Episcopal Mexicana, uno de los seis invitados a la toma de posesión de Carlos Salinas de Gortari
De la posibilidad de relaciones diplomáticas con el Vaticano, como resultado de la situación creada a partir del primero de diciembre, dijo al reportero Miguel Cabildo:
“Yo no creo que se piense de inmediato tanto, tanto Con que a la Iglesia se le considere en México que simplemente existe y que existe para bien del país, ya tendríamos mucho y no buscaríamos ninguna otra cosa
—¿En todo caso será un proceso a largo plazo?
—A largo plazo efectivamente Y si vamos subiendo una montaña, a largo plazo un día nos vamos a encontrar arriba
También consideró prematuras las probables reformas a la Constitución Expuso:
“Esas son cosas que tienen que venir naciendo de las aportaciones de los diputados, en último término La situación de nuestras leyes es tal que algunas cosas se contradicen y a veces se ignoran Todo ese ajetreo que se traen de querer procesar al presidente, es una cosa demasiado boba, ¿no? Porque han surgido una serie de cosas chistosísimas Quesque somos extranjeros, aunque nacidos en México Entonces todos los mexicanos somos extranjeros porque somos católicos En ese caso estaríamos muy chistosamente: como hombres de dos reinos”
—¿Los tomó por sorpresa la invitación?
—En cierto sentido fue una sorpresa No la esperábamos
—¿La invitación se las formularon con mucha anticipación o a unos días de la toma de posesión?
—Fue a quemarropa, como si nos hubieran encontrado en la calle Llegó a la secretaría ejecutiva de la Conferencia Episcopal Era para cinco personas Las repartimos y se acabó
—¿La invitación era de la Presidencia de la República?
—No Era de la Cámara de Diputados Solamente el congreso puede invitar a entrar o a participar como invitado a una sesión del Congreso La invitación la tengo en casa La voy a poner en un cuadrito O por lo menos la guardaré en el archivo, como un documento histórico
—¿Quién firmaba la invitación?
—No me la aprendí de memoria Pero dice más o menos así: “El Congreso de la Unión lo invita a usted” No venía firmada por nadie Es una tarjeta como las que les mandaron a otros invitados especiales, personas a las que de alguna manera quieren honrar con su atención el Presidente y el Congreso
—¿Y cuál fue la reacción suya al recibir la invitación?
—Qué bueno que se haya dado No me puse a brincar, desde luego, pero qué bueno La Iglesia Católica empieza a ser considerada como una entidad existente, que algo puede aportar en la vida de la patria Y, por otra parte, es lo que hemos buscado siempre Sobre todo en los últimos tiempos








