Los obreros empiezan el sexenio desde la derrota
Salinas encabezará un Estado tan pequeño como él planeo
Carlos Acosta, Homero Campa y Salvador Corro
Sin la sexenal expectativa de cambio, sin la esperanza de un mejor porvenir y abrumado por un severo castigo económico, el país presenciará, este jueves, el arribo de Carlos Salinas de Gortari al poder al que llega presto a consolidar la obra iniciada por Miguel de la Madrid
Con la aureola de modernizador y apoyado en el grupo de tecnócratas que han regido los destinos de la nación en los últimos años, Salinas de Gortari asumirá un gobierno cuyas bases de sustentación no son ya las organizaciones sociales sino los grupos de gran poder económico y los apoyos financieros del exterior
En efecto, para el proyecto salinista de modernización económica resultan añejos y rebasados los conceptos de base social y legitimidad popular como fórmulas para mantenerse en el poder
Esto es resultado de lo iniciado por la administración que concluye el miércoles: un realismo económico, que vio como necesario e inevitable el deterioro del bienestar social; la búsqueda de un movimiento obrero organizado sin capacidad de responder articuladamente a las demandas que le son propias y sin efectividad política; el interés por desmembrar a las organizaciones campesinas y centralizar su poder en líderes privilegiados, afines a los proyectos gubernamentales
Más: la necesidad de reducir la capacidad de consumo de la población, de clases medidas para abajo, con el fin de equilibrar las finanzas públicas; y, también con ese propósito, amén de las propias convicciones ideológicas, la reducción de la burocracia, la compactación del aparato estatal y el desmantelamiento del Estado en su calidad de empresario benefactor
Esa es, en parte, la obra que recibe y habrá de concluir el nuevo Presidente Sin mucha dificultad, por cierto: como secretario de Programación y Presupuesto, y jefe real de las finanzas nacionales desde mediados de 1986, una vez caído Jesús Silva Herzog, Salinas de Gortari guió, encabezó, los propósitos privatizadores del gobierno de Miguel de la Madrid, los afanes sin par por congraciarse con el empresariado nacional —sus núcleos de mayor poder económico y político— y la búsqueda intensa de un entendimiento efectivo con los agentes económicos externos, por la vía de un apego cabal y puntual del servicio de la deuda externa
Por otra parte, entre los más cercanos colaboradores de Salinas, sobre todo los del área económica, existe la convicción de que el manejo de la crisis no les será problemático; al menos confían en el instrumental con que cuentan —y con el que no contó De la Madrid cuando le tocó asumir al poder—: reservas en el Banco de México, que aun venidas a menos, (rondan los 10,000 millones de dólares),, les permiten amplios márgenes de maniobra para enfrentar la especulación y encarar las contingencias externas; disponibilidad para enfrentar la especulación y encarar las contingencias externas; disponibilidad de recursos externos para, entre otras cosas, darle servicio a la deuda; un proceso inflacionario a la baja, que aunque no se ha traducido en una mejoría real de las economías familiares, les permite abrigar esperanzas para el equilibrio de las finanzas públicas; un salario deprimido —como nunca en la historia— que les ayuda a contener la inflación; la disposición empresarial de aceptar la concertación a cambio de cuotas de poder, y por último, facilidades para someter demandas de obreros y campesinos que pudieron socavar los propósitos de estabilidad económica
En lo que será, a partir del jueves, el nuevo equipo gobernante no ha dudas, pues, de que podrán llevar a cabo con éxito sus propósitos, los iniciales al menos; continuar con el control inflacionario y el marco de austeridad (ambos contemplados ya en el programa económico para el próximo año), y culminar la “racionalización de la presencia del Estado en la economía” o mejor dicho, el “redimensionamiento del sector público, frases acuñadas por la tecnocracia gobernante”
Es justamente en este último punto donde Salinas de Gortari se moverá como pez en el agua Adicto a la privatización de la economía, como fórmula para su modernización y eficiencia, ha declarado que se acelerará el proceso de desincorporación de las entidades públicas
De los afanes privatistas que se iniciaron en 1983 y continuarán con más fuerza el próximo sexenio, habló con Proceso la investigadora Amparo Casar, autora de una veintena de publicaciones sobre el particular Interpreta: “Desde fines de 1982 se dieron las condiciones para que el grupo (dentro de los varios que suele haber en un gobierno) que juzga negativa la intervención del Estado en la economía, impusiera su posición, muy acorde con los grandes grupos económicos La crisis fue vista por ese grupo, —que poco a poco, pero efectivamente, fue estableciéndose como el dominante—, como producto del excesivo avance del sector público en la economía La empresa pública se identificó como uno d e los factores del deterioro de las finanzas públicas Este diagnóstico lo hicieron los empresarios, pero lo hizo suyo el grupo de Miguel de la Madrid y suyas hizo también las soluciones de la iniciativa privada”
La investigadora —miembro del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y el Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales (ILET)— afirma que los grandes empresarios no forzaron al actual gobierno para que adoptara sus medidas; hubo las presiones de siempre, claro; pero la aceptación de sus propuestas no necesariamente se desprenden de esas presiones El equipo gobernante —sugiere la investigadora— tiene el convencimiento de que la liberación de las fuerzas del mercado, el dejar hacer y dejar pasar, es el camino correcto No hay de otra: “Hay un acercamiento ideológico del gobierno con los grandes empresarios”, dice
Carlos salinas de Gortari, pues, recibe y propiciará aún más una economía privatizadora, con más juego para los empresarios, llamados que son a apuntalar y orientar el desarrollo económico nacional
DESCONTENTO SOCIAL
Por contra, así como recibe un empresariado fortalecido, con un porvenir promisorio todavía mayor, Salinas de Gortari asumirá el poder en medio de un descontento social, que ya tuvo sus manifestaciones más candentes en la coyuntura post—electoral, pero que ahora se expresa nítidamente en la irritación —condición muy suya durante los últimos años— de los trabajadores, que ven el proyecto modernizador del nuevo gobierno más incertidumbre, más dificultades económicas y menos poder político para los organizados
El investigador universitario —UAM Iztapalapa— Enrique de la Garza, apoyado en varios grupos y paraestatales sujeta a reconvención o desincorporación del sector público, hizo el estudio Reconvención industrial y nuevos sujetos obreros —es autor también de innumerables ensayos sobre situación y perspectivas del sindicalismo en México—, en el que se analiza los efectos de la política económica de estos años en las condiciones de vida de los trabajadores y en la vida sindical
“Para la clase obrera —dice Enrique de la Garza—, desde el punto de vista técnico, político, y social la crisis y la reconvención ha significado su derrota y parcial recomposición”
Explica: “Desde el punto de vista técnico, la mayoría de la clase obrera en México no ha cambiado, sigue ubicada en procesos no reconvertidos o ha sido desempleada” Es aquí donde la reducción del empleo y del salario son más notorios Socialmente, algunos sectores reconvertidos reconocen una nueva clase obrera, como los que laboran en las maquiladoras del norte, donde hay una mayor presencia de mujeres y de jóvenes sin experiencia laboral y sindical y un mayor nivel educativo Se trata también de una nueva composición cultural, con repercusiones en la manera de concebir el trabajo, a la empresa y el sindicato
Políticamente, continúa, “en muchas empresas la reconvención se ha traducido en el cercenamiento de prestaciones económicas y cláusulas de contratos colectivos que permitían la injerencia de los sindicatos en las decisiones del trabajo Y en una parálisis sindical, impotencia para resistir a las reconvenciones empresariales o proponer una propia”
Los efectos alcanzan también a los trabajadores del sector público, sobre todo en los servicios de salud y en la burocracia del Estado, donde en 1987 y 1988 se registró la mayor cantidad de conflictos democráticos asociados a reclamos de mayores salarios y contra los despidos
“Sin duda que la ofensiva contra el trabajo, en el sentido del empleo, ha sido mucho más amplia que la asociada a la reconvención y esto ha obligado a que la resistencia obrera no haya quedado reducida al sindicalismo independiente, sino que ha involucrado en forma creciente al oficial Sin embargo, a pesar de la reactivación de la lucha obrera en 1987 y 1988, esta ha sido menos espectacular por la ausencia de polos de aglutinamiento suficientemente amplios como para sincronizarlas”
Sin embargo, las consecuencias también las resienten, no en menor medida, las organizaciones sindicales oficiales
“La crisis, dice De la Garza, y la reestructuración que vive el país, han cuestionado los términos del pacto corporativo autoritario Han disminuido el espacio de negociación, influencia y clientilismo del sindicalismo oficial Con esto vino el distanciamiento del corporativismo sindical con el Estado durante el régimen de Miguel de la Madrid”
“Cuando este Presidente asumió el poder, pareció que el rumbo de la negociación con los sindicatos corporativos iba a reanudarse las reformas a los artículos 25, 26 y 28 constitucionales, incorporando las peticiones de los sindicatos relacionados con la rectoría económica del Estado y el sector social, parecían mostrarlo Se sentaron las bases jurídicas del sector social, demandado por la CTM desde 1978”
“Sin embargo, en la práctica, el sector social ha sido poco apoyado por el gobierno y poco se ha desarrollado, sin formar parte real de la estrategia económica gubernamental de salida a la crisis También el sindicato corporativo, sindicato de garantía mínima de salario y empleo, ha funcionado defectuosamente ante el viraje de la política económica, que da poca importancia a la distribución del ingreso y a la expansión del mercado interno”
El salario mínimo se ha deteriorado en grandes proporciones (de 1980 a 1987 el salario se deterioró 405%), los salarios en la industria manufacturera han decaído todavía más La relación entre salarios contractuales en la industria manufacturera y los mínimo, ha bajado de 217 en 1981 a 15 en 1987, continuando el achatamiento salarial de los contractuales hasta el mínimo
“De la misma manera, el carácter protector del empleo del sindicalismo corporativo ha sido también cuestionado La mayoría de los conflictos obreros de los últimos años han estado asociados al problema de los ajustes de personal, implicando a sindicatos independientes, pero sobre todo a los oficiales La CTM y el Congreso del Trabajo han tenido serias dificultades en las negociaciones de los salarios mínimos Los dirigentes oficiales han manifestado en muchas ocasiones que han sido prácticamente excluidos de las negociaciones De la misma forma, se ha forjado la imagen de un distanciamiento entre la CTM y el gobierno: no fue tomada en cuenta en la elección presidencial pasada ni en la actual, en el plan básico de gobierno, etcétera”
“La CTM ha hecho fuertes críticas a la política económica y social del gobierno, como la venta de paraestatales, los aumentos de precios, la reducción de subsidios y la apertura externa de la economía”
“Todo esto se ha manifestado en un debilitamiento del liderazgo de la CTM y del CT Los últimos años han estado marcado por fuertes conflictos de esta central con la CROC, la CTM, la COCM y la CROM por la titularidad de contratos colectivos de sindicatos Asimismo, en el seno del CT en 1986, por primera vez, se presentaron dos planillas para la presidencia La firma del Pacto de Solidaridad Económica, a finales de 1987, pareció más una imposición concertada entre gobierno y empresarios, que una reapertura de la negociación estatal con los sindicatos corporativos Este pacto, si bien logró contener momentáneamente el ritmo de la inflación, al traducirse en el congelamiento real de los salarios, ha significado un deterioro mayor del poder adquisitivo del salario obrero y potencial recesión asociada a la disminución del gasto público”
LOS OBREROS CAPITULARON
Estudioso de los procesos industriales de otros países, De la Garza tiene elementos para identificar el nacimiento de un nuevo sujeto obrero mexicano “La mayor parte de la clase obrera en México, dice, no está siendo recompuesta sino descompuesta Sufre simplemente los efectos del desempleo, la caída de su salario real y el aumento de las cargas de trabajo La reconvención industrial, como se vio, si bien es una realidad, no adquiere formas generalizadas sino restringidas a grandes empresas y es polarizante y no existen todavía encadenamientos productivos suficientes con el sector estancado o en crisis”
Agrega: “El surgimiento potencial de nuevos sujetos, con su carácter incompleto en lo material y, sobre todo, en lo práctico político, sindical, puede ser analizado a partir de dos grandes tipos: aquellos posibles sujetos resultado de la reconvención en empresas preexistentes, que combinan situaciones nuevas con antiguas prácticas productivas y sindicales; y los nuevos sujetos sociales, por ejemplo un nuevo proletariado, sin una tradición precisa, pero que, sin embargo, es una nueva fuerza de trabajo”
“Para el nuevo sujeto potencial de la reconvención, hay dos modalidades Primero, aquel `recompuesto’ sin graves efectos en el empleo y las conquistas laborales hasta ahora, con una reconvención mediada por la negociación, cuyo ejemplo típico es el de Teléfonos de México Y, segundo, el obrero `recompuesto’ salvajemente, casi sin negociación, con una reestructuración por la vía de la capitulación”
Algunas de las características del obrero reconvertido o en reconvención por la vía de la negociación, es la dirección del sindicato y los trabajadores de base han tenido la suficiente sensibilidad como para comprender que la simple oposición a la modernización es una táctica, en las condiciones actuales, condenada al fracaso En esta medida han empezado a asumir los retos del aumento de productividad y a convertir su estrategia en una “científica” La basan no en el simple sentimiento de injusticia, sino en el análisis de la situación del cambio mundial de las telecomunicaciones, de sus efectos en otros países para los trabajadores, de los planes detallados de la empresa, de la coyuntura económica—política y sindical del país Es decir, se trata de una reconvención negociada, con la participación del sindicato
Una reconvención diferente es la que se emprendió con Aeroméxico y Ford Cuautitlán Se trata de una reconvención no por “posiciones” sino por “guerra de movimientos”, de ataque y aniquilamiento En Aeroméxico se tendió una trampa al sindicato, que estalla la huelga La empresa se declara en quiebra y meses después vendida a la iniciativa privada
Desaparecieron dos contratos colectivos del personal de tierra, sobrecargos y pilotos Estos contratos poseían cláusulas muy ventajosas dentro del contexto mexicano; obligaban a que los cambios tecnológicos y de organización del trabajo estuvieran sujetos a convenios bilaterales empresa—sindicato; obligaban a la empresa a capacitar; el personal de tierra participaba en el consejo de administración de Aeroméxico, etcétera Todo esto cambió Aquí la conversión del sujeto obrero pasa por el golpe a sus tradiciones sindicales, contractuales y de lucha, además de las que se presenten en el futuro relacionados con nuevas tecnologías y formas de organizar el trabajo
El trabajo es semejante al seguido en la Ford Cuautitlán Cierre de empresas y reapertura con menos personal y un contrato más flexible y desventajoso En la VW de Puebla la empresa lo ha intentado en varias ocasiones, sin conseguirlo hasta ahora
A pesar de que las condiciones están moviendo a una mayor participación de base, las inercias de la cultura de la delegación de las negociaciones en la dirección y las prácticas sindicales antidemocráticas, siguen pesando como un lastre en forma importante en la configuración efectiva de nuevos sujetos “reconvertidos”








