Rectoría
Francisco Ponce
Si Carlos Salinas de Gortari le encarga a Raúl González la responsabilidad de ordenar el deporte en el país, debe brindarle todo el apoyo político necesario
Porque el enfermo, en realidad, más que grave físicamente, padece un mal de amor: jamás ha recibido los apapachos ni el cariño de sus progenitores
Su vida ha significado un tormentoso vaivén de caprichos ante la indiferencia de dirigentes políticos y deportivos
De hecho, la tarea tendrá que estar encaminada en tres horizontes básicos: erradicar a quienes han sido dirigentes monserga; darle al menos la fisonomía de un sistema al deporte, y canalizar en una instancia desburocratizadora la rectoría de esa actividad
En el primer caso, a ver si es cierto que don Carlos tiene toda la intención de cambiar las cosas y reubica a Mario Vázquez Raña; despojarlo de su influencia desmedida en situaciones extradeportivas que inciden en lo deportivo, y poner en su sitio al Comité Olímpico Mexicano
Hasta ahora, comparte el poder deportivo con la Confederación Deportiva Mexicana, sólo que ésta, como organismo coordinador de las federaciones nacionales, tiene su razón de ser
El COM, por el contrario, tiene razón de ser pero en lo relativo a la diplomacia olímpica
Originalmente, cuando el general Clark Flores estaba al frente de ambos organismos, había unidad de criterios, propósitos y objetivos, pero ahora, con Mario y Pascual, hay dos poderes coexistentes
Un sistema implicaría el ordenamiento Contemplar la rectoría deportiva sin la necesidad de crear una Subsecretaría o Secretaría
En lo particular, el esquema de Raúl González es muy coherente, según me lo explicó la semana pasada: incluir en el CREA los conceptos de juventud y deporte, tan inseparables en los organismos de las administraciones gubernamentales europeas
Según Raúl, existe ya una estructura básica —el CREA— y sólo se le agregaría el Consejo Nacional del Deporte, más un pequeño detalle: que se le dé carácter operativo, rector, a esta nueva institución
Y, naturalmente, que se persiga un programa intenso de trabajo en las federaciones y que se exija cumplir los objetivos mínimos Porque, hasta ahora, los programas de las federaciones, en su mayoría, se desarrollan muy a ojo de buen cubero
Pero, sobre todo, el apoyo político será fundamental








