Con licencia o sin licencia, están en campaña

Con licencia o sin licencia, están en campaña
Un general, cuatro coroneles, cien oficiales y tropa, al servicio de Salinas
Oscar Hinojosa
Un pequeño ejército de jefes y oficiales del Estado Mayor Presidencial, metido en la campaña política del Partido Revolucionario Institucional en tareas de logística y seguridad, compromete la institucionalidad e imparcialidad de las fuerzas armadas mexicanas en el actual proceso electoral, uno de los más delicados en los últimos 35 años
Un general de brigada —nada menos que el subjefe operativo del Estado Mayor del presidente Miguel de la Madrid—, cuatro coroneles y un número indeterminado de oficiales, que podría llegar a 100, apoyados por varios pelotones de tropa, forman el comando militar sin uniforme que en la campaña de Carlos Salinas de Gortari se encarga de la seguridad de las comunicaciones de los transportes, de los hospedajes y de los programas de actividades del candidato priísta, acompañado siempre de una numerosa comitiva
La presencia de este cuerpo es ubicua: está en todas partes, antes, durante y después de las actividades de proselitismo electoral que Salinas de Gortari realiza de costa a costa y de frontera a frontera Opera, mantiene y supervisa todos los transportes del candidato: aviones (tres), helicópteros (seis), autobuses, camionetas y automóviles; inspecciona edificios e instalaciones que visita o utiliza CSG y permanece en ellos, expectante, mientras el candidato está presente; se apodera, literalmente, de los hoteles reservados para la comitiva priísta; vigila el cumplimiento de la agenda electoral (se ha reclamado, sesgadamente, que trate de cumplir con rigidez los programas de actividades sin tener en cuenta consideraciones políticas: falta de sensibilidad); apoya en todos los ordenes las actividades de la esposa aspirante presidencial, Cecilia Ocelli, que desarrolla una especie de campaña complementaria
Pero sobre todo esto: custodia y apoya personalmente a Carlos Salinas de Gortari minuto a minuto, día y noche, donde sea, llueva o truene Igual que si se tratara del Presidente de la República
El grado de autonomía de este pequeño ejército es amplísimo: aunque suele coordinarse con los hombres fuertes de la campaña priísta —Luis Donaldo Colosio, coordinador general; Enrique González Pedrero, director del IEPES, y Otto Granados, secretario de Información y Propaganda —depende, en línea directa, del propio candidato presidencial del PRI
Es, sin embargo, un cuerpo extraño al partido oficial: pese a toda la influencia que posee en tiempos de campaña, no figura en los estatutos ni en los organigramas del Partido Revolucionario Institucional Su influencia se deriva no sólo de las estratégicas tareas que cumple en la campaña, sino de la posición que adquiriría en caso de que Salinas de Gortari se convirtiera en sucesor de Miguel de la Madrid
Pero no da la cara como fracción, comisión o avanzada del Estado Mayor Presidencial Frente a la opinión pública disimula su participación en actividades político-electorales de un solo partido Los medios de comunicación rara vez aluden al Estado Mayor Presidencial con su título real: la mayoría de ellos prefiere usar el sobrenombre de campaña, Grupo de Apoyo Logístico, una denominación que a fuerza del uso se ha vuelto familiar en la jerga priísta En las primeras semanas era notorio que a muchos el subconsciente los inducía a referirse a este grupo por su verdadero nombre
El carácter que tiene de organismo militar vinculado directamente al Presidente de la República y las condiciones que la ley establece para la participación de soldados en política abierta, pueden ser dos razones que han llevado al Estado Mayor Presidencial a disimular su presencia en la campaña de Salinas de Gortari
Bajo la denominación postiza, la avanzada del EMP es encabezada por el general Arturo Cardona Marino, subjefe Operativo de la institución Artillero guerrerense de 58 años, dos cargos han sido decisivos en la carrera administrativo-militar de Cardona: secretario particular del general Miguel Angel Godínez, jefe del Estado Mayor Presidencial de José López Portillo, y el actual, que lo coloca como prospecto de jefe del Estado Mayor Presidencial en el sexenio venidero El otro subjefe del EMP es el general Eliut Casiano Bello, responsable del área administrativa
Con Cardona Marino, los coroneles Domiro García Reyes, Roberto Miranda, Jorge José Rodríguez Carbajo y N Mendoza Morales —todos diplomados de Estado Mayor de la Escuela Superior de Guerra— se distribuyen las responsabilidades que entraña la preparación, realización y consumación de las actividades de Carlos Salinas de Gortari en todo el territorio nacional Mendoza Morales es responsable directo de la logística en el Distrito Federal; García Reyes, Rodríguez Carbajo y Miranda en el resto del país El jefe de seguridad personal es el mayor Marco Antonio López y el edecán personal de CSG, el mayor Jorge Vázquez El médico de la comitiva —no del candidato— es el teniente coronel Chavit Toledo Cruz
Los coroneles forman un equipo —no totalmente a salvo de tensiones internas— experimentado en logística electoral, por lo menos en las campañas políticas de José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari, bajo el mando sucesivo de los generales Miguel Angel Godínez, Carlos Humberto Bermúdez Dávila y Arturo Cardona Marino que sucesivamente han ocupado las primeras posiciones del EMP en los últimos doce años En caso de ascender, Cardona Marino sería el tercero, consecutivamente, de los jefes del EMP que en la antesala de ese cargo fueron responsables de la seguridad y logística de uno solo de los candidatos en la disputa electoral por la Presidencia
¿CON LICENCIA O SIN LICENCIA?
La presencia del EMP en campañas presidenciales —que se remonta, hasta donde Proceso pudo precisar, a la campaña de Gustavo Díaz Ordaz por lo menos— coloca a los citados altos jefes militares en las arenas movedizas de la política electoral, que los soldados pueden pisar únicamente se disponen de una licencia especial, que sólo el Presidente de la República puede conceder
Otro dato, rigurosamente oficial, contribuye a establecer el origen de la participación militar en campañas priístas: según el curriculum del actual secretario de la Defensa Nacional, el general Juan Arévalo Gardoqui desempeñó el cargo de jefe de los servicios de seguridad de la campaña presidencial de Adolfo López Mateos a partir del destape del sucesor de Adolfo Ruiz Cortines, 1957 fue el año del ingreso de Arévalo Gardoqui al PRI Concluida la campaña de López Mateos, Arévalo Gardoqui fue nombrado jefe de ayudantes del Presidente de la República
En el pasado, la participación política de militares sin licencia produjo incidentes próximos al escándalo (uno especialmente agitado ocurrió en el proceso electoral de 1952, cuando dos generales presidían partidos políticos: Rodolfo Sánchez Taboada el PRI, Octavio Véjar Vázquez el Partido Popular, recién creado), pero al final la Secretaría de la Defensa Nacional dijo la última palabra: los militares en activo tienen vedada la actividad política-electoral
Desde que grupos del EMP participan en importantes actividades electorales del PRI, nunca se ha sabido oficialmente que lo hagan con la licencia especial que la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana señala como condición para que los militares en activo desempeñen tareas de esa índole En el caso actual, sólo el subsecretario de la Contraloría General de la Federación, Enrique del Val, sostuvo el 12 de enero de este año que la escolta personal del candidato priísta “está integrada por miembros del Estado Mayor Presidencial, quienes están de permiso y su sueldo es cubierto por el PRI” La declaración de Del Val, en conferencia de prensa, se dio en el contexto de una aseveración igualmente polémica: afirmó que en las campañas políticas está prohibido el uso de personal, equipo o recursos económicos del gobierno federal
En contraste, allegados al PRI dijeron que seguramente la avanzada del EMP no disponía de la licencia especial de ley, pero pidieron al reportero que no se les citara Una de las razones que induce a pensar que los militares que custodian a Salinas carecen de licencia es el perjuicio sensible que suele causar en la carrera militar: obstaculiza los ascensos —porque se suspende el cómputo de antigüedad para promociones— y coloca al soldado que la solicita en desventaja frente a colegas en igualdad de circunstancias y aleja las posibilidades de obtener condecoraciones por perseverancia
El curriculum oficial del general Bermúdez Dávila —”pertenece al PRI”, dice el documento— apuntala la hipótesis de que los militares que colaboran con el candidato priísta —igual que los que, como el mismo Bermúdez Dávila lo hicieron en otras campañas— no se desprendieron del EMP mientras servían al PRI
En primer lugar, en la ficha biográfica de Bermúdez, publicada por la Presidencia de la República, aparece como subjefe del Estado Mayor Presidencial en el periodo 1976-1982, es decir, conservó el puesto toda la temporada que sirvió al candidato priísta Miguel de la Madrid No es esa la única evidencia: los mismos datos biográficos de Bermúdez Dávila revelan que desempeñó dos comisiones (sic) partidistas: “secretario auxiliar del presidente del partido (textual en el curriculum) durante la campaña presidencial del licenciado Gustavo Díaz Ordaz” (es decir, bajo las ordenes de Alfonso Corona del Rosal) y “coordinador general de logística y seguridad en la campaña presidencial del licenciado Miguel de la Madrid”
En el caso actual, ni la Presidencia de la República ni el Partido Revolucionario Institucional han aclarado la situación de los militares colocados bajo las ordenes de Salinas de Gortari De ese vacío se derivan algunas preguntas: ¿Continúa el general Cardona como subjefe operativo del Estado Mayor Presidencial? o, en el caso de que goce de licencia, ¿quién lo sustituyó en el cargo? ¿También la tropa solicitó licencia?
En el caso de que hayan solicitado la licencia especial que reclama la ley, los militares estarán colocando sus conocimientos, experiencia y habilidades al servicio de un partido político bajo las condiciones que la legislación de las fuerzas armadas establece Si, en cambio, conservan sus puestos actuales dentro del Estado Mayor Presidencial, comisionados en el PRI, la lectura de esta situación es inequívoca: consideran al candidato priísta como el virtual sucesor de Miguel de la Madrid, dejan claro que para ellos no hay disputa entre seis candidatos por la Presidencia, sino sólo un recorrido por el país que equivale a un rito propiciatorio de la transmisión del mando En tal circunstancia, el Estado Mayor Presidencial había tomado partido claramente por uno de ellos, había votado con nueve meses de anticipación
PARA EL PRI RECURSOS DEL GOBIERNO
A una conclusión similar llegó el investigador universitario Juan Molinar, experto en cuestiones electorales, en un análisis del “aspecto limitante de la democracia electoral mexicana, que consiste en el flujo ilegítimo y muchas veces ilegal de recursos financieros, humanos, materiales e informáticos desde el gobierno federal hacia el PRI”
Dice Molinar:
“Otro indicador notable y grave de esta fusión (PRI-gobierno) es el papel menos publicitario, pero también conocido del ejército en la campaña: desde que el PRI destapa a su candidato, el Estado Mayor Presidencial se hace cargo de su seguridad y con esto señalo qué opina el ejército sobre el resultado de una elección que aún no se realiza (Nexos, 123, marzo de 1988)”
Por lo pronto reporteros fotógrafos de Chihuahua, Monterrey y el Distrito Federal tuvieron una evidencia de que elementos del EMP utilizan recursos oficiales en el desempeño de sus tareas dentro de la campaña priísta Durante la visita de CSG a Delicias, Chihuahua, un grupo de periodistas —entre ellos el reportero de Proceso— paró en la estación de servicio 1375 para abastecer a su vehículo de gasolina Mientras aguardaban a ser atendidos, uno de ellos observó que un miembro del Estado Mayor Presidencial pagaba el combustible no con dinero en efectivo sino con cupones especiales El empleado de la gasolinera, evidentemente ajeno a la significación del pequeño documento, aceptó que los periodistas tomaran fotografías de los vales Son vales de carretera de la Secretaría de Comunicación y Transportes que utilizó el automóvil que llevaba las placas PVV-652 del estado de Morelos
Los vales para compra de gasolina —cada uno con valor de 3,000 pesos— llevan, entre otros datos, un número de folio (062013, 06014, 062015) y el número de cuenta 398700-0, más una advertencia: “El mal uso de este documento es delito federal” en letras rojas
En la sucesión presidencial 1952, el general Octavio Véjar Vázquez —que fue a dar a prisión, acusado de desacatar ordenes superiores— fue presionado para que dejara la política activa o solicitara licencia Contra el entonces presidente del PP fueron utilizados la Ley de Disciplina Militar y un Acuerdo Presidencial de 1945, que establecen terminantemente las limitaciones a la acción política de militares en servicio activo
El artículo 17 de la Ley de Disciplina Militar advierte:
“Queda estrictamente prohibido al militar en servicio activo inmiscuirse en asuntos o trabajos políticos, directa o indirectamente, sin que por esto pierda los derechos que le otorga la Constitución General de la República”
El acuerdo del presidente Manuel Avila Camacho, tomado una vez que desapareció el sector militar del PRI, también fue invocado para sacar a Véjar Vázquez de las presidencia del PP y obligarlo a licenciarse
El documento presidencial es enérgico:
“Todos los miembros del ejército y de la armada en servicio activo que deseen participar en actividades políticas electorales, deberán proceder a solicitar la licencia que corresponda
“En caso de que infrinjan las presentes disposiciones se procederá a su consignación por el delito de desobediencia, toda vez que no se podrá alegar la ignorancia de estos preceptos y, en consecuencia, caen dentro de la situación prevista y penada en el Código de Justicia Militar”
Curiosamente Véjar Vázquez, también abogado, se había aplicado al estudio de la legislación militar que se invocaba en su contra El mismo fue anotador y concordador de una edición del Código de Justicia Militar autorizada por la Secretaría de la Defensa Nacional
En otro caso más reciente, el secretario de la Defensa Nacional en el sexenio anterior, Félix Galván López, reiteró, como lo había declarado varias veces antes, que “los militares si pueden dedicarse a actividades políticas y pertenecer a cualquier partido de esa índole, siempre y cuanto estén separados del servicio activo” En un desplegado periodístico, la Secretaría de la Defensa Nacional acotaba el 3 de julio de 1981: “Así lo expresan nuestras Leyes y Reglamentos que todos los militares conocen”
La inserción periodística respondía a una interpretación errónea de declaraciones anteriores de Galván López: aprovechando el viaje, la Asociación “Leandro Valle” había invitado, también a través de desplegados, a los militares en activo a afiliarse al PRI
Era el punto final: no pueden los militares en activo participar en política
De los tres tipos de licencia que se conceden a militares en activo —ordinaria, limitada o especial—, la tercera correspondería en todo caso al personal del EMP comprometido en la campaña priísta Según la Ley Orgánica del Ejército, la licencia especial se concede para:
I- Desempeñar cargos de elección popular
II- Cuando el Presidente de la República los nombre para el desempeño de una actividad ajena al servicio militar que dure más de seis meses o que sea por tiempo indeterminado; y
III- Desempeñar actividades o empleos civiles en dependencias del Ejecutivo de la Unión, de los gobiernos de los estados, del Departamento del Distrito Federal, de los municipios, en organismos descentralizados o empresas de participación estatal y otras dependencias públicas siempre que esas actividades o empleos requieran separarse temporalmente del servicio para estar en aptitud legal de desempeñarlos Es facultad del Presidente de la República conceder o negar esta licencia, y en caso de que la conceda será para el desempeño específico del empleo o comisión señalados en la solicitud y por el término que se haya establecido autorizarla
Otro artículo de la misma ley establece que toda licencia —excepto la concedida para ocupar cargos de elección popular— “podrá ser cancelada por la autoridad que la concedió, aún antes de fenecer su término”
Con licencia o no, hay una gran diferencia entre las tareas que cumplen los oficiales y los jefes militares en la campaña del PRI y los fines para los que fue creado el Estado Mayor Presidencial el 12 de enero de 1942, modificados el 15 de abril de 1971
Documentada, sin dudas, la presencia de miembros del Estado Mayor Presidencial en la campaña político-electoral de Díaz Ordaz, en las sucesiones posteriores crecieron el personal militar y los recursos al alcance de este “Hoy es la militarización y helicopterización de la campaña”, comentó uno de los entrevistados
HOMBRES, HISTORIAS
En la campaña de GDO las responsabilidades de logística y seguridad recayeron sobre dos hombres cercanos al general y licenciado Corona del Rosal: Miguel Angel Godínez Bravo y Carlos Humberto Bermúdez Dávila, que volvieron a desempeñar similares actividades en la campaña de Luis Echeverría Sin embargo, LEA no designó a ninguno de ellos como jefe del Estado Mayor Presidencial, sino a un militar de talante liberal, el general Jesús Castañeda Gutiérrez, jefe del Cuerpo de Guardias Presidenciales y exdirector del Colegio Militar
De nuevo en la campaña, Godínez Bravo sirve a José López Portillo con eficacia y empeño Al convertirse en mandatario del país, JLP designa a Godínez jefe del EMP y a Bermúdez Dávila subjefe Llegado el momento, éste es el coordinador de logística de MMII en campaña y, en cuanto asume el poder el presidente De la Madrid es designado titular del Estado Mayor Presidencial El ciclo se cumple
Bermúdez Dávila es considerado como un militar de amplia experiencia e historial impresionante En el aciago 1968, además de tareas específicas, se desempeñó como jefe de la sección segunda del EMP, la responsable de las tareas de inteligencia militar Echeverría lo nombró jefe de ayudantes, pero tras un conflicto con los allegados de Castañeda Gutiérrez el coronel Jorge Carrillo Olea, actual subsecretario de Gobernación, entre ellos —desplazado: pasa a ser segundo comandante del primer regimiento de artillería del Cuerpo de Guardias Presidenciales—
Sin embargo —según una versión recogida en dos fuentes enteramente desconectadas entre sí—, un año antes del destape de JLP el presidente del PRI, Jesús Reyes Heroles, lo rescata de esa posición para asignarle una oficina fantasma en el CEN (Comité Ejecutivo Nacional) del PRI
Este alto jefe militar es uno de los que ha desarrollado una asidua y directa relación con el PRI, tanto que en la campaña de Miguel de la Madrid no sólo se ocupó de la logística y la seguridad sino que participó como ponente en una reunión del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales en San Luis Potosí
Con él han estado, en colaboración estrecha, el general Cardona y los coroneles García Reyes, Miranda, Mendoza Morales y Rodríguez Carbajo, este último el más allegado al actual jefe del Estado Mayor Presidencial
Considerado un cerebro en actividades logísticas, Bermúdez cumplió también con eficacia la responsabilidad de coordinar las actividades de jefes de Estado visitantes del país Puede presumir de su desempeño en la visita de Juan Pablo II y de los gobernantes que participaron en la reunión cumbre Norte-Sur en Cancún Es coautor de Táctica de artillería, una publicación de la SDN
Los coroneles que —con el general Cardona hoy— integran el pie veterano del EMP en logística electoral, poseen amplia experiencia en distintos campos de la técnica militar: seguridad, inteligencia y contrainsurgencia Mendoza Morales —miembro de una familia vinculada durante muchos años al Estado: su hermano Enrique fue director de Información de la Secretaría de Gobernación— recibió instrucción militar en Fort Gulick, una instalación militar norteamericana que, sobre todo a partir de 1961 —como consecuencia de la Revolución Cubana y los brotes guerrilleros— se dedicó básicamente a cursos de contrainsurgencia popular
Organo militar escasamente conocido —ninguno de los estudiosos del ejército mexicano (Guillermo Boils, Ramiro Bautista, Jorge Alberto Lozoya, Edwin Lieuwen, José Luis Piñeyro) han penetrado al tema—, la participación de Estado Mayor Presidencial en la campaña de Salinas de Gortari ha sido una de la más evidentes de todas, de tal modo que varios candidatos opositores han manifestado su disgusto
Pero también como nunca ha recibido críticas por errores de desempeño, excesos y abusos Presente en la custodia de Salinas de Gortari desde antes del destape, el EMP empezó a recibir críticas en Monterrey, la ciudad donde formalmente inició su campaña el aspirante priísta La prensa regiomontana, dolida, publicó incidentes que reflejaban las arbitrariedades de los militares, nacidas quizá del celo empeñado en custodiar al candidato Quejas similares se han producido en la mayoría de los estados recorridos por CSG
Del excesivo celo del EMP el propio presidente del PRI, Jorge de la Vega Domínguez, se enteró en carne propia, por los menos en dos ocasiones
El columnista de El Universal Francisco Cárdenas, reveló el 6 de noviembre de 1987:
“Triste papel el que sigue haciendo Jorge de la Vega Domínguez, lider nacional priísta: en reciente reunión en la que se discutían detalles de la campaña electoral del candidato presidencial del partido, anunció a quienes participarían en ella que Carlos Salinas de Gortari utilizaría un determinado transporte para cubrir el itinerario de la primera etapa, cuando fue secamente interrumpido por el general Arturo Cardona, subjefe del EMP, quien le aclaró que no sería así porque estaba decidido que lo hiciera en otro medio La respuesta del chiapaneco fue el silencio”
En su propia tierra natal, De la Vega volvió a sufrir un descolón: Salinas de Gortari y Donaldo Colosio iniciaban en el autobús del candidato una conversación con dirigentes del magisterio democrático cuando De la Vega intentó abordar el vehículo Como a cualquier hijo de vecino, al líder del PRI se le impidió la entrada
El columnista Luis Gutiérrez relata (Contracolumna, Unomásuno 17-IV-88) que en algún punto del sur de Veracruz, varias personas de la comitiva de Salinas escucharon a un distinguido invitado exclamar:
“—Conmigo se han portado a toda madre Pero acabo de ver algo quea la primera oportunidad me regreso a México
“¿Qué vio el invitado?
“Que la acción logística ordenó que de un helicóptero bajaran a Octavio Sentíes Gómez, exregente del DF; a Marco Antonio Muñoz, exgobernador veracruzano, y a Agustín Acosta Lagunes, también exgobernador”
El autor de esta nota presenció otro incidente —Necaxa, Puebla— que da idea de la importancia que pueden llegar a tener en la campaña los miembros del Estado Mayor Presidencial: un joven capitán se empeñaba en que el secretario de Organización del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, moviera de lugar la valla humana que recibiría a Salinas de Gortari, porque según los cálculos del militar el autobús del candidato tendría dificultades para llegar hasta la sede del Sindicato Mexicano de Electricistas Coldwell se mantuvo firme —hubiera sido un gran problema mover la valla, aducía— y logró que el capitán se comunicara con sus superiores, que finalmente atendieron la postura del secretario de Organización, el cuarto en la jerarquía priísta
Además de los reproches, empañan el desempeño del EMP en la presente campaña un accidente con cuatro muertos y cinco heridos ocurrido en la sierra de Oaxaca en noviembre pasado (Proceso 579) y un aterrizaje de emergencia sobre la carretera federal Xalapa-Veracruz, el 29 de febrero Pero la imagen completa del Estado Mayor Presidencial se empaña sobre todo al tomar partido en medio del clamor nacional de democratización