NILDA MORELL EXPLICA SU DESAPARICION DE UN PROGRAMA
Señor director:
Mi participación diaria, que había durado por cinco años, en el programa Monitor de Radio Red, fue cancelada el día 21 de enero de 1988 Para defender la libertad de expresión —de cualquier expresión independientemente de ideología—, para que conste una relación informada de lo ocurrido, y para que se haga evidente tanto la presión de algunos miembros del gobierno como la ligereza de ciertos comunicadores interesados a ceder frente a ella, hago de su conocimiento los hechos como sucedieron
El 20 de enero el dueño de la estación, Clemente Serna Alvear, instruyó al director de noticias y conductor de Monitor, José Gutiérrez Vivó, para que me comunicara, sin explicación de ninguna naturaleza, que quedaba fuera del aire a partir de ese día, dado que él —Clemente Serna— había tenido “una larga plática con un alto funcionario público” que hasta ahora permanece anónimo para mí Desde entonces no he recibido explicación por parte de la estación de lo sucedido, ni tampoco los comunicadores de Radio Red se han dignado informar al público Para que usted y su público lo sepan, aquí están los hechos tal y como los conozco
El día 21 de diciembre de 1987, se me informó que Clemente Serna había recibido una llamada de Manuel Alonso, director de Comunicación Social de la Presidencia, anunciándole que por decisión gubernamental quedaba yo fuera de la programación de Radio Programas de México El argumento era que era yo extranjera —nací en Argentina— y que había alentado la devaluación del peso al hablar de la debilidad de la moneda mexicana
En esta ocasión la estación pudo “persuadir” al señor Alonso que se me permitiera continuar al aire a condición de que no “saboteara” el Pacto de Solidaridad Económica Es decir, que no pusiera en duda su éxito Se habló, inclusive, del periodo enero-febrero-marzo como clave para la política económica del gobierno
Esperando que la situación se atemperara, y sólo como medida de corto plazo, continúe con mis programas evitando el evidentemente álgido tema del Pacto
El día 8 de enero de 1988, nuevamente Clemente Serna recibió otra de las temidas llamadas, esta vez de Fernando Pérez Correa, subsecretario de Gobernación Una vez más, la orden fue que me quitaran del aire El argumento, sin embargo fue novedoso Se refería a mis comentarios acerca de la reconversión de la deuda externa a través de los bonos cupón no iba a funcionar Aquí se me acusó de “socavar la posición negociadora de México frente a la banca internacional”
A este punto la estación empezó a sentirse un tanto cuanto intimidada y con ganas de arrojar la toalla Sin embargo, el sentido común medio prevaleció y se me pidió que continuara con mis comentarios “hasta que la situación se arreglara”, pero que no tratara temas de México Accedí para que no se me tachara de inflexible Una vez más, a corto plazo
El día 20 de enero el señor Gutiérrez Vivó me informó que la situación estaba en vías de arreglarse, y que ya podíamos pensar en volver a hincarle el diente a temas de actualidad mexicana Gran alivio Al día siguiente sucedió lo que sucedió
Tres días después de mi salida de Radio Red —y no me consta fehacientemente que haya una conexión, pero la experiencia me ha hecho mal pensada—, la estación recibió un permiso de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para extender su cobertura a todo el país Este permiso, extremadamente valioso y que había sido buscado por varios años, le había sido negado tan recientemente como el mes de octubre de 1987
Está muy claro, a mi entender, cuáles fueron los intereses del juego en esta situación Por una parte, el gobierno quiere eliminar cualquier posibilidad de que alguien que se ha ganado una considerable credibilidad, ponga en tela de juicio una política económica artificial en la que se juega la viabilidad de las elecciones de julio Aparentemente, no se dan cuenta que el que yo o alguien más sea amordazado no significa que los hechos no se vayan a dar inexorablemente tal y como se pronosticaron
Por otro lado, los directivos de la estación de radio tuvieron intereses encontrados En un sentido, les interesaba muchísimo retenerme por la visibilidad y buena reputación de mis programas Por no hablar de su rentabilidad Sin embargo, también les interesó eliminarme por a) la amenaza que se esgrimió o b) el premio que se ofreció
En mi caso personal; quizá mi interés dictara que me callara la boca y dejara que la tormenta desapareciera Pero ni mi conciencia ni mis principios me lo permiten Sabiendo que usted piensa igual, quise hacerlo conocedor de esta situación
Nilda Morell di Carlo
México, DF








