Chantajean con sus dólares los empresarios
Acorralado por sus errores, el gobierno busca ahora el apoyo obrero
Carlos Acosta y Salvador Corro
Víctima de sus errores económicos, entrampado en su política financiera y sin fórmulas efectivas para frenar la inflación, el gobierno de Miguel de la Madrid no encontró más recursos que echar mano del movimiento obrero oficial para enfrentar a los empresarios La nula respuesta de éstos a los llamados a la concertación y a la solidaridad, que añaden a sus afanes especulativos y a sus exigencias de cambios en la política económica, lo tienen acorralado
En su desesperación, y acicateado por rumores generados en la iniciativa, el gobierno sólo acertó a adoptar medidas que posponen momentáneamente el agudizamiento de la difícil situación económica, pero que ni atacan de raíz los problemas ni resuelven el enfrentamiento abierto con los empresarios
En efecto, la posición de los aumentos en precios y tarifas del sector público —que debieron hacerse en noviembre, pero que se harán pasando este mes, según decisión del gabinete económico, no hecha pública aún— y el anuncio de medidas contra la carestía y el abuso de los comerciantes y productores —control de precios, mayor liberalización, mayor liberalización de importaciones, reducción de márgenes de comercialización— no tienen mayor propósito que estrechar ligas con el sector obrero, enfrentarlo con la iniciativa privada y hacerle a ésta nuevos llamados a la concertación, pero desde una posición de mayor fuerza
El gobierno juega con fuego: alienta expectativas en los trabajadores y amenaza a los empresarios Es todo un albur sabe que su credibilidad está por los suelos Reconoce los riesgos de jugársela Si no responde a las expectativas que está creando en los trabajadores —da un apoyo implícito a la mera amenaza de huelga general, no así su concreción, como fórmula de presión a los empresarios—, y si no recibe la respuesta positiva que espera de la iniciativa privada, corre el riesgo de profundizar la crisis, que irremediablemente —según dijo Fidel Velázquez en el plano privado del Congreso del Trabajo el miércoles 2— llevará a un conflicto social mucho más “que rompería la unidad nacional y haría que el CT dejará de ser el eje del movimientos obrero”
Los obreros están esperanzados El gobierno también Pero los empresarios no muestran mayor preocupación Ciertamente, están molestos y hacen público su disgusto por las medidas anunciadas la noche del jueves 3, que afectan particularmente los intereses de los grandes comerciantes que mostraron su voracidad luego de la devaluación, pero confían en la fuerza que aún mantienen, sobre todo en su sector financiero
Al gobierno, pues, se le acaban las salidas y tiene el tiempo encima El momento político, el malestar generalizado, sus titubeos, la incertidumbre y el nerviosismo que hay en el país, le reducen sus márgenes de maniobras Sabe que no las tiene todas consigo, pero se la juega
El gran pleito, si bien apenas empieza, tiene su origen en la errática conducción de la economía nacional Pero el punto de partida del enfrentamiento que ahora se vive se ubica claramente en la intervención gubernamental en el mercado bursátil, coto que los intermediarios financieros no bancarios quieren para su exclusividad
El 5 de octubre, la Comisión Nacional de Valores —dependencia de la Secretaría de Hacienda encargada de regular ese mercado— suspendió por más de una hora las operaciones en el piso de remates de la Bolsa Mexicana de Valores De no haberlo hecho, dijo, se corría el riesgo de que el índice se disparará de tal manera que era previsible un brusco desplome Se puso en orden en el mercado
Los intermediarios bursátiles consideraron la injerencia gubernamental como una atentado a la “libertad de mercado” allí empezó el distanciamiento Bajaron artificialmente las cotizaciones en el mercado de acciones y el gobierno no pudo hacer mucho por detener la baja manipulada- Esta, a su vez, se vio acelerada por el impacto psicológico que produjo la caída de las bolsas en todo el mundo Los inversionistas, en masa, huyeron
Para rescatar la bolsa, no se pusieron de acuerdo autoridades e intermediarios bursátiles El gobierno sugería que su aportación (de 500,000 millones de pesos) se hiciera vía Nafinsa, en forma de crédito Los intermediarios no aceptaron Querían que también el gobierno arriesgara, con inversión propia; no que prestar Volvieron a distanciarse
A COMPRAR DOLARES
Los intermediarios fueron fieles a su promesa de refugiarse en el dólar su la bolsa no funcionaba Y no funcionó Todos se fueron por los dólares y más aún porque las tasas bancarias no eran atractivas El banco de México no resistió mucho y tuvo que salirse del mercado libre de cambios para proteger reservas
A la salida del Banco de México, que significó una devaluación inmediata del peso de más de 35% paralelamente se decidió un incremento descomunal en los rendimientos de Cetes y depósitos bancarios, con el fin de desalentar la creciente dolarización Pero no dio resultados Los recursos que estaban en la bolsa no regresaron a ella ni a los bancos Permanecieron en dólares, en poder de los empresarios Las casas de cambio privadas, en su mayoría propiedad de las casas de bolsa, son las que atesoran la mayor parte de las divisas que circulan en el mercado libre de cambios La dolarización ha significado ya una severa merma de la liquidez en el mercado financiero Las autoridades hacen hasta lo increíble porque esos dólares se conviertan en pesos En algunos casos, las tasas de interés superan el 120% anual Pero los empresarios dolarizados no ceden Pretenden mayores recompensas para desdolarizarse Piden un ajuste mayor en los tipos de cambio o un incremento todavía mayor en las tasas de rendimiento, sobre todo en Cetes
En franca pugna, el gobierno tampoco cede Devaluar más implica dar al traste con el programa económico del próximo año elevar más las tasas es apostar nuevamente a la recesión y a mayores presiones inflacionarias
Los desacuerdos afectan ya al gabinete económico, donde afloran las diferencias; el directo del Banco de México, Miguel Mancera, ha sido acusado de fomentar una economía especulativa con las altas tasas de interés, que desalientan la productividad y aceleran aún más el alza en los precios
Aunado a los desacuerdos con el sector financiero del empresariado y a las pugnas internas, el gobierno también debe sortear la irritación de los líderes obreros, que por efecto de ser rebasados por los trabajadores, quienes han recibido directamente el impacto devaluatorio en sus economías familiares
Fidel Velázquez, presidente del Congreso del Trabajo y líder de la CTM, entró en escena como en sus mejores tiempos entendió rápidamente que estaban dadas las condiciones para presionar a los empresarios en demanda de un salario de emergencia y al gobierno para recuperar su credibilidad perdida Al día siguiente de la devaluación, advirtió que era tiempo de pasar del diálogo a la acción Explicó: “El movimiento obrero nunca había previsto esto, pero desde luego estamos en contra de esas medidas, porque nuestro propósito era que se beneficiaria a la mayoría y no es así” Sus palabras sonaron huecas Hasta habló de ya no cuidar tanto las formas
Hasta ese momento, los obreros eran ajenos a la pugna entre los empresarios y el gobierno Más bien, eran las víctimas La reacción del Congreso del Trabajo inicialmente fue, inclusive, contra el propio gobierno, a quien acusó de incapacidad para aprovechar el gran sacrificio obrero en beneficio de la recuperación económica Lo grave, dijo, es que los industriales y comerciantes son los únicos beneficiados
Los líderes obreros están todavía dolidos El gobierno, en su pugna con los empresarios se olvidó, o no tuvo tiempo, de comunicarles la decisión de devaluar Fidel Velázquez se quejó ante el pleno del Congreso del Trabajo: “Me refiero al hecho de haber devaluado, en proporciones inusitadas, a nuestra moneda nacional y dejarla flotando libremente, sin que se hayan tomado la molestia de dialogar con el Congreso del Trabajo, como ha sido costumbre de este régimen, para escuchar sus puntos de vista, actitud que revela de toda obligación y lo que deja en libertad de actuar en defensa de los intereses que representa”
A partir de entonces, el gobierno no quedó acorralado; sin arreglos con el sector financiero privado, sin modo de parar la inflación —la concertación no prende la apertura comercial no resulta todavía—, presionado por la facilidad con que cunden los rumores pregueñados desde la iniciativa privada, enfrentando la irritación de los líderes y el acelerado proceso de reetiquetación en el comercio
EL PLAN DE FIDEL
Desde un principio, Fidel Velázquez tuvo claro, sin embargo, su plan de ataque Y le fue dando resultado poco a poco Ofreció al gobierno la posibilidad de combatir a los empresarios de manera efectiva con la amenaza de una huelga general De esa manera se fueron estrechando las ligas El 27 de noviembre, por la mañana, el experimentado líder obrero expuso su plan:
“Desde un principio, el movimiento obrero, consciente de su responsabilidad y deseando que el país salga de la crisis que le afecta desde hace cinco años, vinculó sus intereses con los del Estado Pero ha sido inútil Hemos llegado a la conclusión de que lo que hemos hecho hasta ahora ha sido inútil La clase empresarial, lejos de renunciar a sus privilegios, ha tratado de aprovechar la crisis y hacerse más rica en menos tiempo que antes, consiguiendo con esto que la desigualdad se acentúe”
El viejo zorro consideró que las circunstancias lo requerían: “Si el movimiento obrero no actúa de inmediato, habrá un trastorno social muy grave, que será peor que el trastorno económico que está ocurriendo Para evitarlo y servir una vez más al país, para salvarlo de este caos, estamos actuando con responsabilidad, sí, pero con decisión” A partir de entonces no se ha apartado de esa línea Su enemigo son los empresarios y su aliado, el gobierno, aunque éste tenga parte de culpa
El apoyo de Fidel no era para menos El enfrentamiento entre gobierno y empresarios era público y frontal El 1o de diciembre, el secretario de Trabajo, Arsenio Farell Cubillas, dirigió un documento a los líderes obreros para que lo entendieran los empresarios En él, respondió negativamente a la protesta del Congreso del Trabajo por la devaluación y le dio pie para tomar la decisión de amenazar con una huelga general
En el documento, Farell Cubillas acusó y responsabilizó a los empresarios de la devaluación del peso y de sus efectos: “fue consecuencia del ataque especulativo realizado por quienes sólo reconocen sus propios intereses y, no entienden la trascendencia de la lucha histórica que libramos hoy los mexicanos para preservar y fortalecer nuestra nación y nuestro desarrollo independiente; lucha, por cierto, en la que los trabajadores han participado de manera singular con altura de miras y fortaleza ejemplar”
Ese mismo día, el presidente De la Madrid definió todavía la inclinación gubernamental: “en estos años de dificultades recurrentes, nunca he sentido flaquear el espíritu y el vigor de la mayoría de los mexicanos El hecho de que haya medrosos en una notable minoría, en forma alguna doblega el carácter y vigor de los mexicanos”
Al día siguiente, por la tarde, el Congreso del Trabajo analizó la respuesta del gobierno a su propuesta y fijó la fecha de la huelga general para el 18 a las doce horas Fidel Velázquez, en privado, insistió ante los 33 representantes que integran el Congreso del Trabajo que “la huelga general será patriótica porque con ella el Congreso del Trabajo mantendrá la paz social y evitará que la unidad nacional se rompa Estos dos factores son lo más importante con que cuenta el país para soportar la actual situación Hacemos un gran servicio a México Si no nos hubiéramos reunido a tiempo para tomar esta determinación (emplazar de huelga general), otros hubieran enarbolado las banderas; lo hubiera hecho la oposición o los propios trabajadores hubieran rebasado a los dirigentes”
Para Fidel Velázquez la huelga va en serio Por experiencia sabe que, ahora sí, si el Congreso del Trabajo no cumple, los efectos serán en su contra “La prensa dice que no cumpliremos con lo que estamos diciendo No tenemos intenciones de hacer huelgas por hacerlas Las estallamos cuando agotamos los recursos Pero si no emplazamos los patrones no aceptarán y así seguiríamos discutiendo inútilmente en la Secretaría del Trabajo”
EN BUSCA DE CREDIBILIDAD
Sabe también que se la está jugando Que de esta maniobra depende si recobra su credibilidad o la entierra definitivamente Así lo reconoce:
“El Congreso del Trabajo ni ha perdido el camino ni pretende desviarse de la ruta que se ha señalado Tiene el compromiso de servir a los trabajadores a cualquier precio La masa está inquieta Hay incertidumbre Pero hay confianza en la organizaciones Si defraudamos a la masa, estamos cometiendo un grave error y perderíamos la fuerza que el Congreso del Trabajo tiene y que es indiscutible Además, seríamos criticados y jamás el Congreso del Trabajo podría reponerse de la derrota, porque los patrones se aprovecharían de ello”
La amenaza de huelga del Congreso del Trabajo sirve al gobierno como fuerza para presionar a los empresarios en correspondencia, el gobierno toma medidas paliativas, temporales, que frenan la voracidad de los comerciantes
El jueves 3, en las negociaciones en la Secretaría del Trabajo, los empresarios, encabezados por Agustín Legorreta recibieron un baño de agua helada El secretario de Comercio, Héctor Hernández, les comunicó que el gobierno había decidido tomar una serie de medidas encaminadas a defender la capacidad adquisitiva de los salarios y que entrarían en vigor al día siguiente Entre ellas, reforzar el control de precios; garantizar el abasto nacional con estabilidad de precios; mantener precios sin variación durante diciembre; garantizar el acceso de la población al cuadro básico de medicamentos; apoyar a los sectores privado y social que comercialicen en franjas fronterizas y zonas libres, y la participación de la Cámara de Diputados como vigilante y controlador
Legorreta no pudo ocultar su disgusto Su actitud contrastó con la de Fidel Velázquez Mientras que el dirigente empresarial criticó y rechazó las medidas del líder cetemista consideró que se abría la posibilidad de llegar a una arreglo antes de que estalle la huelga
En realidad, el sector empresarial había estado asistiendo a las negociaciones como simple espectador, sin aceptar ninguna responsabilidad A partir de ese día fue más clara la coordinación entre el gabinete económico y los líderes del Congreso del Trabajo
Durante el viernes, prácticamente todo el día, los secretarios del Trabajo y Hacienda y Fidel Velázquez dialogaron y estudiaron la elaboración de un pacto, que sería puesto a la consideración de los empresarios
Hasta el viernes, el Congreso del Trabajo caminaba de la mano del gobierno En diferentes actos realizados en la CTM, Fidel Velázquez insistió en que de no obtener una respuesta de los empresarios, estallaría la huelga general De esa misma forma, dijo, responderán si su aliado, —el gobierno— tampoco les responde Los sindicatos más fuertes de la central son de la industria paraestatal
El gobierno, pues, está jugando con fuego, mientras el candidato del PRI a la presidencia, Carlos Salinas de Gortari, en Acapulco, tuvo que reconocer que la queja más repetida que ha escuchado en su campaña es sobre la inflación, por lo que es necesario hacer algo para detener el crecimiento de los precios Sin embargo, en lo que podría considerarse como una crítica, voluntaria o involuntaria, a las medidas anunciadas por el gobierno, dijo que la inflación “no puede reducirse por decreto no en un solo día”
El viernes 4 por la tarde, el presidente de la República hizo una acusación a los comerciantes en particular, y una advertencia a los empresarios en general Sugirió que los primeros han desatado una “serie de movimientos especulativos que han afectado los precios en forma desproporcionada; se han aumentado los precios de artículos que nada tienen que ver con el contenido importado o con las divisas; y frente a este fenómeno el Gobierno de la República no puede permanecer paralizado, no puede permanecer pasivo y hemos tomado medidas fundamentalmente para inducir precios adecuados para el consumo popular”
La advertencia a los empresarios fue en el sentido de que si no están dispuestos a llegar con el gobierno a la concertación, éste se paralizará y, por el contrario, “asumirá” su responsabilidad y tomará las medidas que justifiquen los intereses superiores de la nación”








