LA APERTURA COMERCIAL, RECURSO DESESPERADO CONTRA LA INFLACION; TRIUNFO DE ESPECULADORES

LA APERTURA COMERCIAL, RECURSO DESESPERADO CONTRA LA INFLACION; TRIUNFO DE ESPECULADORES
Carlos Acosta
Más con el ánimo de no quedarse con los brazos cruzados que con la certeza de dar un buen golpe a la inflación, el Gabinete Económico hace lo que se le ocurre, en su desesperación, para “abatir” el crecimiento de los precios, que es ya no sólo alto, sino también descontrolado: el Banco de México maquilla cifras y presenta una tasa de inflación mucho menor que la que esperaban incluso las más optimistas estimaciones gubernamentales, y la Secretaría de Comercio abre las fronteras a casi todos los productos del exterior, con el propósito de combatir la inercia inflacionaria
El Banco de México parece empeñado en dar las sorpresas de cada semana La antepasada enfrentó a los intermediarios bursátiles, las casas de bolsa, que le exigían una tasa de rendimiento superior al 150% en los Certificados de la Tesorería Haber aceptado, dijo la institución, hubiera implicado jalar al alza las demás tasas y entrar de lleno a los desequilibrios financieros, a la restricción crediticia, a la recesión y la hiperinflación Optó, el miércoles 2, por dejar intactas las tasas de Cetes para “no hacerle el juego a la especulación”
Por supuesto, los intermediarios respondieron: no le compraron los papeles al Banco y se dio una descolocación neta de Cetes por casi cuatro billones de pesos El Banco se vio en apuros Si no había colocación no podría pagar intereses y capital de la parte de deuda interna que vencía en esas fechas La semana pasada tuvo que rectificar Antes que seguir malgastando las reserva, optó por doblar las manos y conceder un aumento, de entre 6 y 611 puntos porcentuales, en los rendimientos de los Cetes: pagaron en la semana rendimientos de 1203% y 130% en los plazos de 28 y 91 días
En la misma semana, el Banco de México dio otra sorpresa: informó que el Indice Nacional de Precios al Consumidor, en noviembre, sólo se incrementó en 79% en relación con el mes anterior O el Banco manipuló las cifras o la Secretaría de Comercio y el propio presidente de la República exageraron los efectos que la reciente devaluación produjo en los precios En efecto, el presidente De la Madrid criticó el viernes 4, con voz tan enérgica como desusada, el hecho de que a partir de la salida del Banco de México del mercado libre de cambios, se haya suscitado “una serie de movimientos especulativos que han afectado los precios en forma desproporcionada; se han aumentado los precios de artículos —dijo— que nada tienen que ver con el contenido importado o con las divisas”
Y advirtió que frente a ese hecho el gobierno no se quedaría con los brazos cruzados Tocó a la Secretaría de Comercio tomar las medidas correspondientes “para inducir los precios adecuados”: se reforzó, aunque tímidamente, el control de precios de los artículos de la canasta básica; se dieron recursos a la Conasupo para que mantenga al abastecimiento de productos básicos a precios “razonables”; se instruyó al ISSSTE para que, a través de sus tiendas, cuide el nivel de los precios de bienes de consumo generalizado
Además, se instrumentaron medidas para que las tiendas del DDF y las sindicales tengan el abasto suficiente y puedan mantener los precios “en la línea que hemos indicado” También, instrucciones a la Procuraduría Federal del Consumidor y al Instituto Nacional del Consumidor para que orienten a la opinión pública y atiendan quejas y resuelvan diferencias entre comerciantes y consumidores
En fin, que la reacción presidencial ante los efectos posdevaluatorios y las medidas correctivas de Secofi, sobre todo contra la desmesurada reetiquetación, quedaron para el Banco de México como mera exageración: la inflación en noviembre fue menor que la de octubre (83%), mes en que no hubo ni devaluaciones ni alzas escandalosas en las tasas de rendimiento en los instrumentos de ahorro e inversión
Sin embargo, al margen del cuchareo en las cifras, la inflación acumulada en lo que va del año y la anualizada (noviembre-noviembre) alcanzaron tasas récord: 1258% y 1435%, respectivamente Así, se ve imposible cumplir el último pronóstico oficial de cerrar el año con una inflación de 145% Falta considerar el impacto que producirán los ajustes en algunos precios oficiales, en salarios, además del consumismo decembrino y las expectativas al alza
La inflación, pues, sigue su curso ascendente, rápido y sin control Las autoridades agotaron ya su instrumental, y cifran prácticamente todas sus esperanzas en la apertura comercial como antídoto contra la inercia y las expectativas inflacionarias Pero tienen sus reservas, sus temores, pues todo lo que han hecho contra la inflación les ha dado efectos contrarios
En efecto, cuando ubicaban al déficit del sector público en el centro de los elementos generadores de la inflación, se abocaron a comprimirlo lo más que se pudiera por la vía de incrementar los precios y tarifas públicos y de bajar drásticamente el gasto público Hoy, esos precios no tienen el rezago de otros sexenios y el Estado, más flaco, participa menos en la economía El resultado: el déficit para este año se espera en una tasa récord cercana al 20% del PIB y la inflación está sin control
Además, las autoridades dijeron primero que guardar y no gastar las abultadas reservas, era un mecanismo antiinflacionario; hacer uso de las reservas para inyectar dinero a la economía, dijeron, generaría presiones inflacionarias Era mejor, pues, guardarlas Meses más tarde, empero, rectificaron: en sus respectivas comparecencias recientes ante la Cámara de Diputados, los secretarios de Hacienda y de Programación reconocieron que la acumulación de reservas tuvo efectos “indirectos desfavorables”, pues provocó “un aumento en la liquidez y un deslizamiento cambiario más elevado que el requerido para el equilibrio de la balanza de pagos, factores ambos que han contribuido a aumentar las presiones inflacionarias”
Quedó claro también que la reducción brutal de los salarios a lo largo de la administración sólo ha traído una caída sustancial en las condiciones de vida de la población, pero como instrumento antiinflacionarios resultó inoperante
Entonces, agotados casi todos los instrumentos, las autoridades recurren desesperadamente a la apertura comercial