Calamidades
Francisco Ponce
En nuestro país es preciso echarle la culpa a alguien: de otra manera nada tiene chiste
Por ejemplo, la sucesión presidencial
Y órale: antes de que otra cosa ocurra, pos vámonos tendidos y digamos que el aumento de la gasolina es para tronar a Del Mazo y dejar firme al ministro Bartlett
Así, cualquier disculpa, estará relacionada con el relevo en la Presidencia de la República aunque, como ya lo dijo en su oportunidad y en una de las frases más inspiradas de Don Rubén Figueroa, “la caballada está flaca”
Por ello, cualquier disculpa es, de alguna manera, razonable: la baja en el rendimiento laboral debe estar eslabonada con la incertidumbre de quién es ese que anda allí —sin ofender a Cri Cri, por supuesto— y que llegará, por un lapso afortunadamente efímero —seis años— a la máxima silla
Lo que pasa, ya entre nosotros, es que la esperanza muere al final y, de alguna manera es mejor abrir la mente a una posibilidad real de cambio para recuperar el terreno perdido Yo, de veras, soy optimista Porque, en principio, es preciso estimular a quiénes deben ocupar un puesto de tal envergadura
Porque, como dice el refrán de que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo soporte, pues considero que no hay mal que dure más de tres sexenios consecutivos ni caballada que, entre sus filas, no tenga, aunque escondidito, algún “león rasurado”
Lo que me parece difícil de creer es en las acusaciones aparecidas en un desplegado y sustentadas en él por el Consejo Estudiantil Universitario, sobre el papel del deporte universitario en el conflicto estudiantil Y aquí podría aplicarse la disculpa de que estamos en periodo sucesional, aunque ello no le da, desde ningún punto de vista, la impunidad a grupo o institución alguna, para bombardear sin pruebas
Me preocupa cuando se culpa en ese desplegado a los grupos de animación y a la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas de la UNAM Y en este sentido, debo estar de acuerdo con el rector Carpizo, en la medida en que los conflictos deben tener una salida universitaria Y esto implica el derecho y el honor
He platicado con entrenadores al respecto y me han establecido que desde ningún punto de vista actuarían como golpeadores, y muchos menos manipularían a deportistas Se sintieron ofendidos ante mi pregunta
Puedo, naturalmente, estar equivocado, pero siento que el porrismo en la Universidad está divorciado del deporte en general
Estimo que el deporte universitario, y sus responsables, pueden cometer errores, pero de ninguna manera estimular la violencia








