Salvador Navarrete dice que es venganza personal
Expulsa la Codeme al presidente de los pesistas
Francisco Ponce
La Confederación Deportiva Mexicana (Codeme) asume la bronca más seria del 87: aplica el estatuto y suspende por un año al presidente de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas, Salvador Navarrete Cantú
Los motivos de Codeme: Navarrete estaba amonestado públicamente por ese organismo en febrero pasado, porque la FMLP participó en una competencia en Tucson, Arizona, sin permiso de Codeme Y, el 14 de mayo fue suspendido por haber celebrado sin avisar a Codeme, el 7 de marzo, en el Comité Olímpico Mexicano
El sancionado, de acuerdo con el Capítulo X (Sanciones) artículo 40o del estatuto de Codeme, puede apelar en una asamblea extraordinaria, que deberá celebrarse dentro de los próximos 90 días luego de la notificación de su castigo
Y Navarrete Cantú lo hará de acuerdo con tres principales argumentos:
1 No fue asamblea la celebrada el 7 de marzo, sino la continuación de una reunión en la que se abordarían “asuntos generales”, estipulada desde el congreso de la FMLP celebrado en Irapuato el 21 y 22 de noviembre de 1986 Para ello, la FMLP envió circular recordatoria para la reunión donde se abordaría el único punto: cambiar, por razones técnicas, la fecha de la celebración de la Copa México y llevarla a cabo 20 y 21 de junio, en lugar del 7 de marzo, día de la reunión
2 La misma Codeme no ha tomado en cuenta quejas emitidas en torneos nacionales anteriores, concretamente el celebrado en San Luis Potosí, en diciembre de 1984, donde se produjeron irregularidades que merecían de la Codeme verdadera atención, por tratarse de circunstancias en contra de la seguridad de los atletas y de la promoción del deporte mismo
En ese sentido, a pesar del memorándum dirigido a la Codeme por la Asociación de Levantamiento de Pesas de la UNAM —de la que Navarrete Cantú es presidente—, la Confederación impuso como presidente interino o sustituto, precisamente, a Antonio Rosalío Alvarado del Angel, presidente de la Asociación de San Luis Potosí, quien ni siquiera asistió con atletas al campamento nacional del año pasado, ni participó en el congreso nacional
3 Y lo más importante: la existencia de cuestiones personales de dirigentes de la Codeme contra Navarrete Cantú
“Es la única forma como me explico, señala el dirigente de la FMLP, que se haya tomado tal decisión por un asunto tan trivial como la celebración de una reunión que estaba ya prevista y que se llevó a cabo porque así se acordó en el congreso Nada más”
Navarrete Cantú manifiesta a Proceso que para él, la clave del asunto radica en un reciente problema laboral ocurrido a principio de año en el Club Terranova
Después de quince días de huelga, un grupo de trabajadores apeló a sus derechos para ser reinstalados y a organizarse sindicalmente A Navarrete Cantú, empleado de confianza, se le despidió por defender a los empleados Agrega:
—Y ya me lo habían advertido los dirigentes del Club: que había asesores de la Codeme en el Terranova y que me iban a ajustar cuentas Tuve grave problema precisamente con uno de los máximos dirigentes de Codeme, Damián Piza, porque los trabajadores finalmente ganaron su pleito Eso fue lo que más le molestó
Y en torno de este problema extradeportivo, estima Navarrete, se produjo la suspensión Sin embargo, jamás deja de lado dos antecedentes: son dos acusaciones contra el entonces titular de la FMLP, Manuel Mateos de la Rosa —por cierto el mejor pesista en la historia nacional—, las cuales desoyó la Codeme, por motivos que Navarrete sigue ignorando aún
La primera se produjo el 16 de agosto de 1985, cuando Navarrete, como presidente de la Asociación de Pesas de la UNAM, dirigió un oficio a Codeme, en el que denunció las anomalías del campeonato nacional de San Luis Potosí, celebrado el primero de diciembre de 1984
Navarrete lamenta haber denunciado la situación tardíamente, “pero es que pensé que la Federación respondería y corregiría anomalías que le habíamos señalado varios presidentes de asociación: pero no ocurrió así”
En su documento, Navarrete señala la desorganización total del evento, la pésima atención a los atletas, el peligro al que estuvieron expuestos atletas y público ya que se permitía fumadores en el escenario y hasta niños jugando futbol, entre otros problemas
Codeme no resolvió el problema Al menos formalmente, porque Mateos de la Rosa renunció hasta 1986: piensa Navarrete que de haber medido presiones de la Codeme, la renuncia del expesista se habría consumado inmediatamente después de la investigación de su denuncia
Finalmente, el 14 de agosto de 1986, cuando las elecciones en la FMLP para sustituir a Mateos, Navarrete derrotó a la planilla del expesista Andrés Santoyo por 8-2 votos
Pero antes, el 25 de octubre de 1985, envió un documento al ingeniero Pascual Ortiz Rubio, titular de la Confederación Deportiva Mexicana, —con copia para el Comité Olímpico Mexicano—, para informarle sobre “desagradables hechos sucedidos durante nuestra participación en la Copa Guatemala”, celebrada los días 18 y 19 de octubre del 85
La denuncia fue sobre un asunto grave, y Navarrete Cantú ignora aún qué fue lo decidido por los máximos organismos deportivos del país, ante tan delicado caso
Relata Navarrete:
—Al cruzar la frontera de México y Guatemala, el presidente de la Federación Mexicana de levantamiento de Pesas, licenciado Manuel Mateos de la Rosa, que iba al frente de la delegación, aceptó transportar hasta Guatemala, previo pago, a un grupo de ciudadanos nicaragüenses
“Después de la competencia y al regreso a la ciudad de México, el mismo grupo de nicaragüenses (tres mujeres, un hombre y tres niños) abordó el vehículo oficial del Comité Olímpico Mexicano y viajó con la delegación, dándole nuevamente una cantidad de dólares al citado presidente de la Federación”
Agrega Navarrete que “los trámites migratorios en la frontera de Guatemala y México fueron sin contratiempo por la magnanimidad de los oficiales de migración, quiénes pensaron que todos los que viajábamos a bordo del vehículo oficial éramos del equipo representativo de México Particularmente, la situación se simplificó cuando les informamos que habíamos ganado Ni siquiera nos pidieron que bajáramos del autobús, supuestamente porque estábamos cansados”
Señala también a Proceso el dirigente pesista, que en Chiapas, Mateos de la Rosa —octavo lugar en la Olimpiada de 1968 y 3 medallas de oro en los Panamericanos del ’71— pidió dinero a los pasajeros ilegales para seguir viajando Aunque enojados, se lo dieron Fueron bajados, finalmente, en la Central Camionera del Norte
En su denuncia, termina así Navarrete:
“Por considerar que lo expuesto pone en mal el deporte mexicano, que hay uso indebido de un vehículo oficial, que representa una burla a la buena disposición y atenciones del personal de migración y por suponer que el hecho representa un delito, consideramos que es nuestra obligación como deportistas y universitarios, hacerlo de su conocimiento para que usted, en su calidad de dirigente del deporte nacional, tome las medidas que crea pertinentes”
Y ahora, a un año y siete meses de la denuncia, Navarrete Cantú no ha recibido notificación alguna de la Confederación Deportiva Mexicana ni del Comité Olímpico Mexicano, sobre el particular
Por lo pronto, el suspendido tendrá tiempo para apelar Y entre las partes, aclarar, ratificar o rectificar, los argumentos principales que están en disputa Para bien de la honestidad en el deporte mexicano








