“Por encima de todo soy muy hombre”

“Por encima de todo soy muy hombre”
“Nadie me detuvo nunca, yo me entregué”: Durazo
Carlos Marín
Con la ansia desbordada en una especie de jadeo, tensos los brazos musculosos y las espalda recta y vertical, Arturo Durazo Moreno da la impresión de que acabara de llegar a la celda en que recibe al reportero para empezar a hablar
Como si de pronto se hubiera descubierto en cautiverio
Seguro en sus afirmaciones, vehemente su gesticulación, pulcro en el atuendo reglamentario, también suscita la impresión de algo imposible: como que en cualquier momento pudiera recoger sus cosas y salir como si nada del Reclusorio Oriente, en el que ha permanecido un año exacto
Al menos físicamente, al “Negro” se le ver fortalecido Moralmente, dice él, aún mejor, debido a que reconstruyó su vida familiar y ha podido conocer mejor a muchos funcionarios, exfuncionarios y periodistas que en el sexenio de su gestión se proclamaron sus amigos entrañables
“Nadie me detuvo nunca, yo me entregué”, dice en la única entrevista que concede en su celda desde que el gobierno logró su extradición y fue enclaustrado en el área de máxima seguridad
En espera de dos sentencias, una por amenazas cumplidas y la otra acopio de armas Durazo se indigna ante la posibilidad de que se le instruya un tercer proceso por amenazas y lesiones contra uno de sus fiscales
“Ya no saben qué inventar; los cargos que me hicieron han sido rotundamente desvanecidos y ahora la Procuraduría de Justicia del Distrito fabrica nuevas acusaciones para mantenerme preso”, afirma
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Las puertas, guardias, corredores y más puertas, corredores y guardias que filtran el acceso a Durazo, terminan ante una reja en la planta alta del Centro de Observación y Clasificación, eufemismo con que se bautizó a otra de las varias cárceles dentro de las cárceles cuya asistencia permite la práctica penitenciaria mexicana
QUEDA ESTRICTAMENTE PROHIBIDO EL PASO A ESTAS ZONA Y A INTERNOS DE OTRAS ZONAS Y DE OTROS DORMITORIOS SOLO SE PERMITIRA CON LA AUTORIZACION DE LA DIRECCION O LA JEFATURA ¡NO INSISTA!
Así reza el letrero fijado a los barrotes Dos custodios uniformados de azul tienen el encargo de asegurar su cumplimiento
Una reja se abre o cierra hacia el corredor de unos quince metros de largo por uno y medio de ancho, que flanquean seis celdas progresivas de quizá dos metros y medio por tres y un pretil paralelo y sin ventanas Al pie del edificio puede verse, en primer término, un patio cerrado con piso de cemento, en el que vegetan varias docenas de presos; más allá, una cancha de basquet; después otros edificios penales y atrás los cerros pelones y terrosos de los que llega el polvo que permanentemente se respira en el Reclusorio Oriente
En ese corredor transcurre el cautiverio del exjefe de la policía capitalina Las cuatro primeras celdas permanecen desiertas, en la quinta duerme y la última está habilitada como cocina
A espaldas de este corredor, en seis celdas idénticas, se encuentran los acusados de la matanza del Río Tula
Para disfrazar lo rústico del dormitorio, una alfombra de color azul cielo cubre el reducido piso y un pedazo de las dos paredes a las que se adosa el camastro del recluso
Casi hasta el techo y enfrente de la almohada, un crucifijo vela los sueños de Durazo De su alimentación, que cada día le llevan o preparan sus familiares, hay alusión mística en el único otro cuadro de la habitación: una Ultima Cena de manufactura artesanal, con dedicatoria pirograbada en el marco; para el “General de División”
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La entrevista se realizó de manera repentina, en los últimos minutos de una tarde de visita
Muy distinta es la versión de Durazo respecto de la que boletinó la Procuraduría General de la República en junio de 1984 cuando se supo que había sido “detenido” en Puerto Rico (Proceso 400)
“Yo no podía vivir huyendo eternamente de la policía Mi nombre había sido girado a la Interpol y un día mi esposa y mis abogados me convencieron de que lo mejor sería entregarme”
Afirma luego que decidió acogerse a la justicia de Estados Unidos, debido a que las autoridades policiacas de ese país “no son tan elásticas como aquí”, dice con sorna
De esa manera, asegura, creyó “garantizada la imparcialidad” de un proceso que ya no se podía evitar
Durazo afirma que en Curazao se entregó a un agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI); que alquiló con su propio dinero un avión particular y así viajó hasta Puerto Rico, que como estado asociado de los Estados Unidos le proporcionaba las garantías que buscaba y que no eran las mismas que pudo tener si se hubiera entregado a la policía brasileña o a la mexicana
“Tan no fui detenido por nadie que conservo el recibo del pago por el alquiler del avión, que me costó 4,000 dólares Yo había estado varias veces en Puerto Rico y en los Estados Unidos Sólo si yo fuera un reverendo pendejo se me ocurriría ir a pasearme o esconderme en Puerto Rico, sabiendo como sé lo importantes que son las relaciones entre los gobiernos de México y de aquel país”
En ese vuelo, dice, viajaron el agente especial Germán Ferriola, otro del FBI, un amigo dominicano de la familia del que se dijo era cónsul, la señora Silvia Garza de Durazo y los dos pilotos a cargo de la nave
En Puerto Rico estuvo confinado en una isla durante ocho días
“Fueron a recogerme cuatro marshals para custodiarme hasta Los Angeles Permanecí un año y ocho meses atrás de la Corte Federal, en una casa de seguridad, en la que se me trató como persona (durante mi proceso, fíjese usted en la diferencia que hay con los que estamos sujetos a un juicio en México, me podía vestir como se me diera la gana porque era inocente mientras no se probara lo contrario) y en los últimos meses, debido a las quejas de los representantes del gobierno mexicano que dijeron que yo era tratado con privilegios, pasé 29 días en una mazmorra de Terminal Island”
Cuenta que ese mes lo vivió en completa soledad, sin posibilidad de bañarse y con dieta vomitiva, bajo reflectores encendidos ininterrumpidamente
“Mis abogados lograron mi traslado a la Prisión Federal de San Diego, que es como un hospital”, dice “Las uñas las tenía de este tamaño”, recuerda, gesticulando con las manos En este lugar trascurrieron sus últimos dos meses antes de que fuera extraditado
De las acusaciones por las que se le procesa aquí Durazo comenta que ni en el juicio federal por acopio de armas ni en el común por una especie de extorsión —técnicamente “amenazas cumplidas”— hay pruebas de su culpabilidad
“Todos los testigos de cargo por las amenazas han desmentido las imputaciones de que yo recibía dinero y centenarios de los Comandantes de la Policía Auxiliar y de los jefes de las Oficinas Auxiliares de Licencias”, expresa
Respecto del acopio de armas, casi todas son de colección y muy antiguas, otras de utilería, y una de ellas explotó cuando el perito de la Secretaría de la Defensa Nacional trató de hacerla disparar
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Una invisible camisa de fuerza contiene su cuerpo sin grasa después de miles de horas de ejercicio acumuladas en los casi tres años que ha vivido preso
Frente a su camastro, un pequeño librero sirve de soporte a un televisor y una videocasetera En la misma pared, separado del librero por una barda de mampostería, el miniespacio de la regadera
En la pared del fondo, un lavabo y un excusado remozados no logran hacer menos deprimente la celda Este día (2 de abril), en su primer aniversario como huésped de una cárcel mexicana, tampoco hay agua corriente
Un metro de tubo sujeto al techo, por encima de su almohada y letrina sirve de clóset para el guardarropa de quien hizo el Partenón y la casa panorámica del Ajusco, al igual que una de las fortunas personales de mayor escándalo
Si los cargos oficiales en su contra son de pacotilla, se le inquiere, ¿de qué manera explica una residencia familiar que incluye detalles como una plaza de toros, una pista de caballos y una discoteca idéntica, se dice, a la más reputada que hay en Nueva York? Sobre todo —se le comenta— con los ingresos de un servidor público (Proceso 306 y 377) “Esa casa la construí hace más de 20 años”, se apresura a contestar y afirma que ese conjunto paradisíaco lo fue haciendo “poco a poco”, a partir de la compra “legal” de los terrenos
(En entrevista por separado, Arturo Marbán, exdirector Operativo de la policía capitalina y de los pocos fieles a Durazo que acuden a visitarlo a la cárcel hasta tres veces por semana, afirma que lo que se construyó en el Ajusco en el sexenio pasado fueron la pista para caballos, la discoteca, la alberca y la plaza de toros “La casa tiene más de 20 años y Arturo la construyó con donaciones de sus amigos, esencialmente las que le hacían don Carlos Trouyet, que fue dueño de Teléfonos de México y quien regaló, entre otras cosas, todo el mármol que hay ahí”, dice)
¿Acepta usted que cuando menos parezca sospechosa la operación de venta que se hizo en vísperas de que el sexenio concluyera?
“¿Por qué ha de parecer sospechosa? Hablé con mis amigos, quienes podían comprarla, se constituyeron unas sociedades inmobiliarias y se requirió de trámites, permisos y más trámites para que las autorizaran ¡Hombre! Una operación así no se realiza de la noche a la mañana Juro por Dios que aquella venta comenzó a principios de 1982 Se tuvieron listas las inmobiliarias dos días antes de que terminara el gobierno, de la misma manera que pudieron estarlo dos meses antes o cinco meses después”
¿Y en realidad las vendió? O fue una venta simulada (Proceso 356) “Mire usted: Alejo Peralta es mi amigo y soy su amigo desde hace 40 años A él y a los demás compradores les interesó la compra porque imaginaron convertir la casa en club, Esta es la verdad”
La fama pública, se le comenta, lo señala como narcotraficante
“Absolutamente falso Yo iba y venía con absoluta seguridad a los Estados Unidos ¿usted cree que si eso fuera cierto me iban a dejar andar como en mi casa?
En Miami —se le precisa— existe un expediente en su contra que fue sobreseído Hay funcionarios estadunidenses que afirman que el asunto se arregló entre los expresidentes López Portillo y Ford (Proceso 405 y 493)
“Le repito que es absolutamente falso Es mentira, es una calumnia y no quiero decir más”
Si lo que usted dice fuera cierto, ¿a qué atribuye su situación actual?
Durazo frunce el ceño, mira de frente, pero sus ojos parecen ver algo que bulle en su cabeza y que prefiere no dejar salir Hace una mueca y declara: “prefiero no contestar”
De sus angustias de animal acechado cuando se le intentó cazar en cualquier parte del mundo; de su reclusión en Los Angeles y su prolongación en México, afirma, obtuvo una sola “pero muy valiosa” recompensa:
“Me reconcilié con mi esposa, de la que me había separada por dos años También por eso quise vender la propiedad del Ajusco, pero ahora estamos más juntos que nunca”, comenta
Y la entrevista concluye cuando dice que la señora lo revaloró “porque se dio cuenta de que todo ha sido una calumnia y que por encima de todo soy muy hombre”