Petróleo, educación, política
El sistema reverencia la palabra de Reyes Heroles, pero desecha sus obras
Oscar Hinojosa y Enrique Maza
19 de marzo de 1985 Funerales de Jesús Reyes Heroles
Fueron quizá Porfirio Muñoz Ledo y Octavio Paz los que calaron en el futuro, al expresar su pésame por la muerte y su alabanza por el hombre Dijo Muñoz Ledo, embajador entonces en la ONU: “Con su muerte se cierra el ciclo de una generación de conducción política del país” Dijo Octavio Paz: “Personalidad plural Hombre de acción y reflexión Gran historiador en un país donde el olvido histórico se ha vuelto práctica cotidiana” En el caso de Reyes Heroles, el olvido histórico llegó hasta la cancelación de su obra Efectivamente, se cerró el ciclo para no volverse a abrir
Cuando Reyes Heroles fue director de Pemex, luchó contra el cacicazgo sindical de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, que en aquel entonces estaba en plena expansión La guerra entre ambos fue enconada Pero Reyes Heroles ya desapareció y La Quina solidificó su imperio por encima de directores de la empresa y Presidentes de la República
Cuando fue presidente del PRI y secretario de Gobernación, se esforzó por recordar al gobierno los límites y las posibilidades del poder y por romper —por medio de la Reforma Política— la cerrazón mutua entre el gobierno y la izquierda Pero Luis Echeverría y José López Portillo, dos presidentes a los que sirvió, lo corrieron, respectivamente, de la presidencia del PRI y de Gobernación Su gran reforma política sólo duró siete años y sólo sirvió para tres elecciones federales
Solamente queda en la escena política la presencia de la izquierda, sometida a las reglas del juego que se le impusieron
Cuando fue secretario de Educación luchó por romper el cacicazgo sindical de Carlos Jonguitud Barrios y por democratizar la enseñanza Pero finalmente, la enseñanza democrática quedó en manos del caciquismo
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Su obra —hoy lo constatamos— fue transitoria, porque en el fondo fue únicamente una lucha por mantener la forma del poder y la sobrevivencia del sistema El lo dijo: “En política, la forma es el fondo” Siempre prefirió las lacras del sistema a lo que él consideraba caos de la nación Su lucha fue efímera porque quiso avanzar sin salirse de los límites que permite el Estado
De su obra sólo quedan —y quedarán siempre— sus escritos Pero en ellos no dice aquello en lo que creyó, sino aquello en lo que quiso creer Fue su drama Creyó en el poder y quiso creer en la democracia, en la justicia, en la igualdad y en la libertad Quiso luchar contra el contubernio del gobierno con la iniciativa privada, contra la corrupción —que nunca atribuyó al sistema sino a la falla personal—, contra la cerrazón del sindicalismo oficial, contra la represión de la disidencia, contra los fraudes electorales, contra el deterioro político, contra la marginación de las clases populares, contra el centralismo y contra el desprecio de los valores regionales
Pero lo hizo dentro de los límites del poder, en favor del poder y para la sobrevivencia de un sistema que pensó todavía válido para muchos años por venir En consecuencia, colocó su obra política sobre los vaivenes del poder, que acabaron por barrerla Dejó, en cambio, su lucha retórica, por la que hoy lo mitifican pero que nadie cumple, aunque en ello vaya la posibilidad de mejorar al sistema para que sobreviva
Reyes Heroles encarnó en su drama el drama mismo del sistema, porque fue uno de sus hijos más lúcidos: quiso creer en un modo y vivió de otro Como el sistema, luchó por el poder en el que creía y habló de la democracia y de la justicia en las que quería creer Y fue el gran perdedor, no en su muerte, sino en vida Perdió en Pemex, perdió en el PRI y en Gobernación frente a los mismos presidentes a los que servía, perdió en Educación, perdió frente a los sindicatos, perdió frente a la corrupción Hoy, en el segundo aniversario de su muerte, el sistema hace lo mismo con él: lo mitifica de palabra y cancela —canceló desde hace mucho— su obra política
La SEP y el CREA publican en los periódicos: “Don Jesús Reyes Heroles, digno ejemplo para la juventud mexicana
Rendimos homenaje a su memoria” El PRI, de cuya presidencia fue corrido, publica: “El Partido Revolucionario Institucional rinde homenaje a la memoria de Jesús Reyes Heroles quien fuera presidente del Comité Ejecutivo Nacional de nuestro Partido; historiador, maestro universitario, honesto servidor público y destacado político mexicano” Firman Jorge de la Vega Domínguez y Humberto Lugo Gil En Aguascalientes, se instalará el ateneo de la juventud “Jesús Reyes Heroles” El PRI y el DDF inician una semana de homenajes El sector educativo, “al que Jesús Reyes Heroles entregó sus desvelos y dedicó sus últimos años”, lo exalta como “ideólogo eminente, político sagaz, educador convencido y convincente, hábil administrador, adversario de altura, amigo y consejero leal fraterno” Y así siguen y seguirán por toda una semana
Reyes Heroles perdió las batallas y ganó las palabras, por eso, él mismo labró su derrota
EL IMPERIO SOBREVIVE
La Quina, Joaquín Hernández Galicia, que fieramente combatió al pensador priísta, con embozo unas veces, a cara descubierta otras, goza en su feudo de paz como no tuvo antes Lo pasado, pasado
Una evidente contraorden revirtió la inicial decisión del gobierno lamadridista de llevar la renovación moral hasta el núcleo del sindicato petrolero Las presiones de la dirigencia sindical, eslabonadas a una cadena de accidentes bajo sospecha, han producido los resultados apetecidos: no sólo han cesado las tentativas gubernamentales de reducir el imperio de La Quina, sino que, al firmar convenios que los líderes sindicales anhelaban, la nueva dirección ha firmado un armisticio que se parece mucho a una rendición
Dos actos de la administración de Reyes Heroles le dieron identidad y renombre hitórico al enemigo de La Quina: la rescisión de los contratos-riesgo firmados en el sexenio de Miguel Alemán y la lucha contra la corrupción quinista
Por lo que a él tocaba, La Quina no dejó nunca en paz a Reyes Heroles
Resuelto a detener la expansión del naciente imperio quinista, Reyes Heroles condenó publicamente la corrupción de la principal empresa del país La Quina atrincherado en Ciudad Madero, pretendió impedir que el director general de Petróleos Mexicanos expusiera la situación prevaleciente Rafael Cárdenas Lomelí, secretario general del sindicato en el primer trienio de la administración reyesheroliana, no quiso o no pudo complacer al cacique del creciente poder
De ahí surgió el enconado odio de La Quina a JRH
Años después, en un libro que refleja el punto de vista del “líder moral” de los petroleros, Jaime Aguilar Briseño reveló el objetivo de presionar a Cárdenas Lomelí: “!Vaya!, únicamente se quería que el licenciado Reyes Heroles comprendiera que la lucha contra los líderes inmorales era una obra del gremio petrolero y no de él Que se le agradecía sinceramente el hecho de que señalara los errores, pero que no lo hiciera al través de la prensa nacional, para que el asunto fuese menos bochornoso, ya que así como se conducía, manchaba de lodo al Sindicato de los Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y esa no era la forma de corresponder cuando el Sindicato se concreta a denunciarle cosas indebidas de su personal, sin meterse para nada en sus sistemas internos” Tan claro era el destino de las críticas herolianas que — como lo reconoce el autor de La Quina La lucha de un líder—Hernández Galicia se vió “en la imperiosa necesidad” de encarar al director de Pemex: “Estos errores que tenemos no son solamente del gremio petrolero sino de otros sindicatos mexicanos y por lo tanto es necesario que entre gobierno y sindicato analicemos la situación y veamos la forma de resolver el problema Se necesita que el gobierno seleccione jueces que actúen con más criterio que aquel que nos dejó en ridículo cuando se liberó a un líder inmoral que acusamos y al que le presentamos pruebas fehacientes de su culpabilidad”
Como lo hizo con el presidente Miguel de la Madrid años más tarde, La Quina se comprometió, en un acto de contrición, a combatir la corrupción en el gremio Dijo: “En la próxima convención, que se celebrará en diciembre de 1967, trataremos de eliminar, por medio de una nueva reglamentación, las viejas costumbres que prohijan esta clase de latrocinios, al mismo tiempo que le haga justicia a varios viejos transitorios que realmente merecen ser contratados”
Aunque Reyes Heroles dejó la dirección de la paraestatal en 1970, el rencor de La Quina nunca se apaciguó
Fortalecido inconteniblemente a partir del sexenio de Luis Echeverría, pese a la resistencia del nuevo director Antonio Dovalí Jaime, La Quina quiso borrar de Pemex toda huella de Reyes Heroles Como culminación de esta empresa el cacique petrolero inhabilitó sindicalmente a Samuel Terrazas Zozaya, secretario general del sindicato en la segunda mitad de la administración de Reyes Heroles, al que siempre consideró “pelele” al servicio del director de la empresa
Siempre que creyeron conveniente La Quina, sobre todo, pero también Salvador Barragán Camacho, alter ego del real jefe sindical, increparon a Reyes Heroles, pese al notorio ascendiente del patriarca priísta
En convenciones sindicales, en conmemoraciones de la nacionalización o en no importa qué otro foro, si lo juzgaban necesario, los líderes volvían a la carga
En el 45 aniversario de la nacionalización del petróleo, Barragán dijo de Reyes Heroles: “Hombre muy preparado en teorías, cátedras y doctrinas ideológicas, con buenas ideas, pero con procedimientos inadecuados y totalitarios Aplastó, con su dureza característica, la autonomía sindical, convirtiendo a la industria petrolera en una institución política futurista” En opinión de Barragán Camacho, Reyes Heroles había aplicado en Pemex la mano dura que Díaz Ordaz había usado frente al país
“Esta dureza —dijo Barragán Camacho en aquella ocasión, en Tula, Hidalgo—caracterizó lamentablemente al gobierno del presidente Díaz Ordaz, que casi nos orilló a una guerra civil” Tres meses antes de la muerte del maestro de políticos y administradores, La Quina descalificó la capacidad administrativa de su consistente enemigo en una extensa entrevista en el programa Hoy Mismo
En frases inconexas, La Quina dijo que Reyes Heroles “es un buen ideólogo, un buen escritor según me dicen No, director de Pemex no fue Sería un buen este como se dice maestro de Ciencias Sociales”
Acusó de nuevo: “Entonces don Jesús Reyes Heroles quiso manejar la planta con discursos, con ideas tecnocráticas, políticas, sociales, y las plantas no saben de eso Saben de mantenimiento de las refacciones a tiempo y nos volaron muchas plantas Nadie tuvo la culpa, sino quien lo puso, porque ahí debió haber habido un auténtico petrolero” Afirmó también que, como director de Pemex, Reyes Heroles trató de manejar a los líderes sindicales como “peleles”, pero él, “defensor a muerte de la autonomía sindical”, se opuso a los reprobables propósitos del teórico del liberalismo mexicano
En esas fechas, vísperas de la convención petrolera que consumó un cambio de la dirigencia formal en el sindicato de Pemex, La Quina aseguró que a través del periódico La Jornada el entonces secretario de Educación Pública atacaba a los dirigentes petroleros, porque “todavía respira por la herida”
Por la herida más bien parecía respirar apuradamente La Quina, que mantenía frente a Reyes Heroles una belicocidad que no mostró frente a ningún otro funcionario público
El ideólogo priísta, en cambio respondió con desdén e indiferencia al cacique sindical
En una aseveración que rechazó editorialmente La Jornada, en diciembre de 1984, La Quina dijó que el diario era dirijido por el hijo de Reyes Heroles: “Es como si yo tuviera aquí a mi hijo dirigiendo el sindicato”
Acusó a Reyes Heroles de causar graves trastornos a los presidentes Luis Echeverría y López Portillo desde los cargos que le confirieron: “Hizo pelear a todos los gobernadores ¿No quiso modificar el artículo 82 constitucional? Y a ver ahora los problemas que está causando a los maestros, dividiéndolos Y no quería decir esta verdad que todo el pueblo sabe: pero es un elemento que realmente perjudica al sistema, que debe estar, como dije una vez, escribiendo libros, estudiando teorías y palabras parabólicas, frases de mucho recoveco, que a veces ni el mismo entiende, menos nosotros”
Si bien La Quina dio la cara en los ataques al casi intocable santón del sistema político, también fue perceptible su estilo en maniobras dirigidas a enturbiar la imagen del exdiputado federal, exdirector de Pemex, exdirector del Seguro Social, expresidente del PRI, exsecretario de Gobernación y secretario de Educación Pública
Cuando ocupaba este último puesto, precisamente, Reyes Heroles enfrentó una acusación de peculado por 1,000 millones de pesos formulada por cuatro personas de las que por lo menos una tenía vinculaciones con La Quina
El movimiento petrolero independiente “Lázaro Cárdenas” —presuntamente mezclado en la denuncia contra JRH— hizo un claro deslinde: Máximo Ayala Hernández, dirigente del MPI, advirtió: “No tenemos nada que ver con la denuncia ni con José Luis González Meza (uno de los acusadores), a quien conocimos a través de un incondicional de Joaquín Hernández Galicia, el cual se había infiltrado en nuestra organización”
Después se supo que Carlos Jonguitud Barrios estableció comunicación con Reyes Heroles para expresarle que, enfrentados como estaban, él sería incapaz de una acción tan turbia contra el entonces secretario de Educación “No es mi estilo, usted lo sabe”, habría dicho Jonguitud
De los sucesores del político y administrador tuxpeño, sólo Dovalí Jaime y Mario Ramón Beteta mantuvieron una relación crítica con el poderoso sindicato quinista Pero a ambos, finalmente, les faltó el respaldo presidencial Al segundo, antiguo amigo y exjefe del Presidente, lo retiraron de una pelea que estaba a punto de perder, para enviarlo como gobernador al estado de México
Francisco Rojas, actual director, desde el primer día manifestó su afán de conciliación y acuerdo con la dirigencia sindical que pocos días después se tradujó en la firma de un convenio para acabar con los odiados “pitufos” —empleados de confianza contratados en demasía por Beteta, según las denuncias insistentes de La Quina— prenda de triunfo del grupo quinista
Rojas presentó los acuerdos como fruto del diálogo respetuoso y cordial entre empresa y sindicato, que prueba la madurez, serenidad y firme propósito de acudir a la solución de las diferencias por la vía de la concertación
Director al gusto del sindicato, el contador público Francisco Rojas abatió la lucha contra la corrupción, en el grado que aún existía En el 49 aniversario de la expropiación petrolera, aseguró que en Pemex no caben los personalismos ni las confrontaciones estériles, calificó de “responsable, madura y altamente participativa” la organización sindical y sostuvo que no existen posiciones irreductibles entre administración y sindicato, ya que “nuestros enfoques no nos obligan a la confrontación porque perseguimos los mismos objetivos”
Fortalecida como nunca la dirigencia sindical, la herencia de Reyes Heroles se desintegra, pese a los panegíricos que hoy se escuchan en las ceremonias luctuosas
REFORMA CORTADA
Entre 1972 y 1975 Reyes Heroles conduce al PRI y lleva a él su espíritu doctrinario En octubre de 1972 decía: “Si practicamos la política con autenticidad, lamentaremos muchas cosas, pero no nos arrepentiremos de lo que creímos haber hecho posible Y, así como en los umbrales de la muerte, quien ha vivido plenamente, balanceando goces y sacrificios, triunfos y amarguras, se vuelve hacia atrás y dice con optimismo vital: Si ésta es la vida, qué vida, que venga otra vez; así, viviendo plenamente la política, cuando ella nos retire, si hemos sido auténticos en su ejercicio, volveremos hacia atrás y podremos decir: Si ésta es la política, que venga otra vez” La política, de momento lo retiró Cuando se acercaba al destape del sucesor de Echeverría, Reyes Heroles les arrojó la frase a los precandidatos: “En política nunca se llega: se sirve a la colectividad o no se sirve”
El pretendía que primero fuera el programa y después el hombre Y, cuando está a punto de dar a conocer el programa, Echeverría le hace saber la designación del sucesor Y lo destituye del PRI Reyes Heroles no era jefe realmente de un partido, sino funcionario de un Presidente
Sin embargo, el presidente López Portillo lo rescató y lo hizo secretario de Gobernación Desde allí emprendió la reforma política La anunció en 1977 Se realizaron audiencias públicas Y la reforma se concretó en la LOPPE, Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales
Reyes Heroles, años antes, mayo de 1974, había dicho en Tlaxcala: “Un análisis sereno demuestra que los problemas existían, pero no se debatían; que había prisioneros del ayer y del antes de ayer empeñados en ocultarlos; y demuestra también que las agudas contradicciones existían, pero que los partidarios del disimulo y los simuladores trataban de ocultarlas, creyendo que, a fuerza de repetirse que no las había, dejaban de existir; que, a fuerza de vendarse los ojos, de dejar de ver los problemas, las contradicciones, prodigiosamente, desaparecían Lo inverso es la verdad: problema que se oculta, se agrava; contradicción que se niega, se agudiza, se convierte en tensión y conduce, sin lugar a dudas, a estallidos y al desbordamiento de los cauces pacíficos y democráticos”
La crisis de 1968 —entre otras causas— había generado una pérdida de legitimidad del Estado mexicano, al grado que el candidato presidencial del partido oficial fue candidato único en las elecciones Tenía que venir la reforma política La LOPPE mantuvo requisitos draconianos para obtener el registro definitivo, pero abrió las puertas a nuevos partidos por medio del registro condicionado a la obtención del 15% de la votación total Su mayor éxito fue el registro del Partido Comunista Mexicano Se abrió también el registro del PDM y del PST
La LOPPE rigió las elecciones federales intermedias de 1979 y de 1985, y la elección presidencial de 1982 Duró siete años
En julio de 1982, el día de las elecciones, Luis Echeverría ataca a Reyes Heroles y lo acusa de mentiroso, de traidor, de persecutorio y de alcohólico Dice, entre otras cosas: “Saldremos adelante gracias a esa apertura que el presidente López Portillo ha iniciado El señor Presidente, porque cuando el licenciado Reyes Heroles, desde la Secretaría de Gobernación, empezó a divulgar subrepticiamente que él era el autor de la reforma política, estaba cometiendo un acto de traición Desde joven, el licenciado López Portillo, como estudiante, como joven profesor de teoría del Estado, pensó en la reforma política” Luego habla de su alcoholismo, de sus “cosas visionarias” y de sus “persecuciones contra quien consideraba sus enemigos” E insiste: “Reyes Heroles cometió realmente un acto de deslealtad al proclamar que era cosa suya la reforma política”
Cuando Reyes Heroles fue nombrado secretario de Gobernación, Luis Echeverría le habló por la red federal y le dijo: “Te felicito, Jesús Fue la mejor decisión del presidente López Portillo haberte nombrado secretario de Gobernación Tú eres el mejor para ese cargo Me da mucho gusto y sé que lo harás muy bien Por eso te hablé, para felicitarte y para pedirte lealtad, colaboración” Reyes Heroles le había cortado la palabra: “Espera, Luis A quien debo lealtad y colaboración es al presidente López Portillo El me nombró Y a ti te voy a rogar que, cuando quieras hablar conmigo, no lo hagas por este medio” Se refería a la red federal que, todavía en ese momento, conectaba al Centro de Estudios del Tercer Mundo con la Secretaría de Gobernación
Y Reyes Heroles también sería corrido de allí En febrero de 1979, en la Segunda Reunión de la República, dijo: “El Estado federal no es montón de fragmentos carentes de sentido, desconectados; ni el Estado es un ser inanimado, inmóvil por sus contradicciones internas, neutralizado por un manojo de intereses antitéticos o contrapuestos El Estado es sustancia y debe ser fuerza, fuerza regida por el derecho y obediente a los intereses populares” Era la crítica, entre líneas, a la confusión y a los acomodos de López Portillo, que condescendía con todos, que se movía por presiones, que carecía de ideas Reyes Heroles: “Tratar de satisfacer a todos es admitir que se carece de banderas, que no se tiene ideología ni objetivos trazados, ni tampoco capacidad para alcanzarlos Siguiendo líneas ajenas, indefectiblemente se acaba por carecer de línea propia”
Todavía lanzó un ataque más: “Los excesos en planeación han reducido el campo de acción de la iniciativa personal y de la iniciativa social, y han sofocado tendencias naturales de comportamiento y conducta que una buena planeación debe auspiciar La suplencia es cambiada por la sustitución: el aliento por los dictados; los estímulos por coerciones Amargas experiencias de planeación totalitaria y consecuentes fracasos en contra de la libertad, del bienestar e incluso de los objetivos cuantitativos estrictamente económicos, han llevado a un importante principio: intervenir en todo y reglamentar las minucias es practicar la antiplaneación”
López Portillo recogió el desafío y eliminó a Reyes Heroles Miércoles 16 de mayo de 1979, poco antes de las seis de la tarde El secretario de Relaciones Exteriores, Santiago Roel, el secretario de Programación y Presupuesto, Ricardo García Sáinz, y el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, llegaron al despacho presidencial de Los Pinos Los esperaba José López Portillo, acompañado de Jorge Castañeda, de Miguel de la Madrid y de Enrique Olivares Santana Les dijo el Presidente: “Señores, a partir de hoy, el profesor Olivares Santana sustituye al licenciado Reyes heroles; el embajador Castañeda al licenciado Roel, y el licenciado De la Madrid, al licenciado García Sainz Espero su renuncia, señores Muchas gracias”
Reyes Heroles volvió a perder El nuevo Código Federal Electoral sustituye y reforma la LOPPE y, en varios aspectos, regresa al sistema anterior, que Reyes heroles quiso cancelar
Parte de la reforma política de Reyes Heroles había sido el derecho a la información, que López Portillo elevó a rango constitucional Pero ese derecho suponía una reglamentación, que nunca se volvió realidad Luis M Farías, que encabezaba la Cámara de Diputados después de las audiencias públicas que se realizaron por todo el país sobre la reglamentación, le dio la sentencia final: “No se le encontró la cuadratura al círculo”
PUDO MAS EL CACIQUE
En Educación, Reyes Heroles dio rienda suelta a la visión del futuro con increíble pasión por las ideas y por el hombre Quizá sólo pasión retórica: “La revolución en la educación demanda muchas cosas, tales como prescindir de hábitos, costumbres o verdaderos atavismos; archivar precedentes; enfrentar viejos y recientes problemas con nuevas soluciones, saber que tenemos la obligación de resolverlos, desechando indecisiones, indefiniciones y carencia de voluntad política”
Define su revolución educativa:
“Indica la necesidad de combatir desigualdades regionales, sobre todo las existentes entre el sector rural y urbano y de hacer que la educación, mediante una creciente participación democrática, sea el medio capaz de suprimir o reducir desigualdades de origen Entraña defender y afirmar nuestros valores fundamentales, superar o desechar hábitos administrativos viciosos Prescindir de lo obsoleto, aplicar racional eutanasia a lo que está incurablemente enfermo, mejorar la calidad de la educación, combatir el analfabetismo y democratizar la enseñanza para llegar a sustentar en ella la renovación moral de la sociedad
“Para la Revolución Educativa son prioritarias las medidas encaminadas a vigorizar la cultura nacional e impulsar el desarrollo de las culturas étnicas, populares y regionales; fortalecer la formación y superación profesional del magisterio y reorganizar la educación normal; relacionar adecuadamente la educación con el sistema productivo; alfabetizar el mayor número posible de mexicanos hasta ahora privados de este ejercicio; atacar las causas de la deserción y la reprobación y avanzar hacia la educación básica de diez grados para todos los mexicanos; acrecentar la eficiencia y calidad de los servicios de la educación básica y normal mediante la descentralización”
Su objetivo final es, nada menos, un hombre nuevo: “Se ha dicho, y con razón, que después de una revolución entra en furor educativo, porque los revolucionarios estan deseosos, ávidos de construir una nueva sociedad y un nuevo hombre; ese furor hubo en México, ese entusiasmo, esa mística Pero, desgraciadamente, se ha ido perdiendo y esto no significa una crítica a los maestros de México Al contrario, parte de la Revolución Educativa tiene por objetivo reivindicar y revalorar en su dignidad la profesión del maestro en este país”
Pero sí era una crítica a los maestros: “Hay una crisis en la educación, una crisis extensa, profunda y persistente que afecta a todos los niveles educativos Lo primero que hay que hacer para enfrentarla es reconocer y diagnosticar su existencia Lo segundo, no desesperar de resistencias e incomprensiones y dejar de lado estériles polémicas que sólo tienden a ocultar los hechos reales, a extender una cortina de humo, desviando la atención de lo primordial”
Manifestaciones de la crisis son, entre otras: “baja calidad educativa, desde primaria hasta los estudios superiores; y, por encima de todo, falta de fe y de emoción en la educación”
Objetivo primario de la revolución educativa fue la descentralización: “Padecemos una centralización económica, política y cultural que constriñe muchas posibilidades vitales de la nación Hay que volver a México sobre México, descentralizando, abriendo puertas, dando salida a nuestra rica y complicada realidad nacional Ayer, federalizar la educación era estimular nuestra identidad; hoy, hacer más sólida y depurada esta identidad en su variedad y unidad exige descentralizar La descentralización no va en contra de nada; va en pro de la educación a que todos nos debemos, de la corrección de deficiencias, de la alimentación de prácticas viciosas, no siempre imputables al sindicato del magisterio La descentralización tiene que ser un proceso de democratización”
El líder del sindicatos de maestros, Carlos Jonguitud Barrios, entendió el mensaje Si no todas las prácticas viciosas se deben al sindicato, sí se debe una parte Si hay que democratizar, es porque no hay democracia, sobre todo en el sindicato Si hay que descentralizar, es porque hay que romper el poder centralista de los líderes del sindicato
Jonguitud también recogió el guante: “Alguna vez tendremos que ir a la guerra y tenemos que prepararnos Vamos a dar la pelea, si la buscan La vamos a dar al precio y a la altura que quieran”
Reyes Heroles había declarado otra guerra Y también la perdería La descentralización amenazaba el poder de Jonguitud, por la vía de los hechos Era una lucha de poder, no de ideas Y Jonguitud —1973— llevaba más de diez años de ejercer el dominio del gremio magisterial, aunque —como en el sindicato petrolero— no fuera ya el secretario general Ese puesto ocupaba, recientemente nombrado, Alberto Miranda Castro, que confirmó la declaración de guerra a causa de la descentralización: “Este proceso nos fue ajeno y ha provocado la creación de múltiples problemas, que ha lastimado la estructura unitaria de nuestra organización sindical Si es necesario, convocaré al magisterio nacional para enfrentar los ataques que se le hagan a nuestro líder y maestro Ya es tiempo que le digamos al mundo político quién es Carlos Jonguitud”
Aunque los intentos de descentralización habían empezado desde 1978, cuando la SEP estableció en cada estado de la República una delegación general, fue el gobierno de Miguel de la Madrid, a través de Reyes Heroles, el que lanzó con fuerza la descentralización Reyes Heroles apuntó al centro: “el caciquismo” Quería dispersar la fuerza del sindicato
Pasó con el sindicato de maestros lo que pasó con el sindicato petrolero Carlos Jonguitud ha servido al sistema político y el sistema se ha servido de Carlos Jonguitud Entre otras cosas, para impedir que estalle una huelga nacional de maestros por incrementos salariales En el Congreso del SNTE, realizado en Cozumel en 1983, quedó todo claro: “En los tiempos por venir será difícil lograr aumentos sutanciales al sueldo de los maestros”
Tres meses más tarde, unos 40,000 maestros de varios estados, principalmente Chiapas, Oaxaca, Hidalgo, Morelos, Puebla, Baja California, Chihuahua, Valle de México y Distrito Federal, participaron en paros de labores, marchas y manifestaciones, en demanda de incremento salarial Jonguitud era necesario, después de todo
Todavía en vida de Reyes Heroles se empezó a mochar su revolución educativa Por acuerdo presidencial, informó el SNTE en abril de 1985, se suspendió el proyecto de la educación básica de diez grados
Para agosto de 83, el SNTE apoyaba ya la descentralización educativa, sin dejar de amenazar con una huelga nacional El SNTE pidió que desapareciera la Dirección General de Delegaciones, y se desapareció El lunes 8 de agosto apareció en el Diario Oficial el acuerdo presidencial de descentralización Miranda Castro declaró: “El decreto garantiza el proceso gradual y eficiente de la descentralización, que no está hecha a la ligera” Y agradeció al Presidente “el haber consultado permanentemente al magisterio, por lo que respetamos sin reservas la disposición presidencial, que no menoscaba la estructura del sindicato ni los derechos laborales de los trabajadores” Se difirió el emplazamiento de huelga Se reconoció que los aumentos salariales y compensaciones concedidas por la SEP “habían sido satisfactorios” y todos juntos se dedicaron a enfrentar a la disidencia magisterial, como hacen hasta la fecha Se volvió a la paz con Jonguitud, igual que con La Quina La descentralización educativa quedó en manos del centralismo sindical y la democratización de la enseñanza quedó en manos del caciquismo
Finalmente, la obra política de Reyes Heroles ha sido borrada y sus grandes enemigos triunfan, los expresidentes son abrazados en el PRI y todos mitifican la figura de Jesús Reyes Heroles, que fue derrotado en su retórica, en sus batallas personales de poder y en su obra política concreta, por el mismo sistema en el que creyó y al que defendió Esa fue su contradicción








