Aun con desconfianzas, el proceso marcha

Aun con desconfianzas, el proceso marcha
México impulsa la integración con siete países de Iberoamérica
Carlos Fazio
La reunión de los vicecancilleres de los grupos de Contadora y Lima, la semana pasada, en México, tuvo como objetivo principal preparar a nivel técnico un encuentro de ministros de Relaciones Exteriores de los ocho países miembros, que habrá de elaborar, en su momento, las ideas básicas tendientes a integrar una llamada Comunidad de Naciones Latinoamericanas
De acuerdo con fuentes diplomáticas, la reunión de cancilleres tendrá lugar en Brasilia, en diciembre próximo, y de allí surgirá una fecha tentativa para una cumbre de los presidentes de Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela
La historia de la iniciativa, en ésta su fase más concreta, se inició a finales de septiembre pasado, cuando el presidente Miguel de la Madrid lanzó en el foro de la ONU la propuesta de fortalecer los mecanismos regionales tipo SELA, ALADI y Parlamento Latinoamericano, “con el objetivo último de crear una auténtica comunidad de naciones latinoamericanas, integradas política y económicamente, que no excluirá, en un futuro quizá aún remoto, el establecimiento de autoridades supranacionales con capacidad de iniciativa y decisión”
En vísperas del planteamiento del Presidente de la ONU, el canciller Bernardo Sepúlveda declaró que la coyuntura era particularmente favorable para activar el proceso de integración latinoamericana Según Sepúlveda cuando De la Madrid, conversó con el presidente de Uruguay, Julio Sanguinetti, a principios de este año, nació la idea de la constitución de una comunidad latinoamericana de naciones, como un proyecto regional articulado, con una finalidad política, en beneficio de la vertiente económica Al respecto, el canciller mexicano dijo que había que proporcionar a los organismos de integración como el SELA, la ALADI, la OLADE, “un techo político y un propósito común” En vez de estar actuando de manera fragmentaria y fragmentada, “lo que debemos hacer es darles cohesión para un destino latinoamericano”
Los “antecedentes” mexicanos arrojan sombras de duda respecto a las intenciones integracionistas de México con América Latina Lo real, a ojos vista, ha sido lo que ha dado en llamarse la “integración silenciosa” de México con Estados Unidos Además, están los ejemplos tipo OPEP y No Alineados, donde México ha eludido compromisos formales; inclusive ha sido renuente en procesos recientes, latinoamericanos, como el Consenso de Cartagena en materia de deuda externa La fórmula mexicana ha sido la del arreglo bilateral De allí que, internamente, a nivel de la oposición, se desconfiara del discurso de Miguel de la Madrid en la ONU; máxime, cuando en la semana de su alocución estaba en curso una negociación con la banca acreedora internacional ¿Se trataba acaso de ir a presionar en la ONU para obtener mejores dividendos frente a los banqueros?
Los pasos posteriores parecen ir confirmando un giro substancial en los lineamientos de la política exterior global, que estaría abandonando la tesis de negociaciones “caso por caso” para ir hacia un nuevo multilateralismo activo
Por lo pronto, cuando el 1o de octubre el canciller Sepúlveda se reunió en Nueva York con el Grupo Latinoamericano y del Caribe de Naciones Unidas (Grula), cuya presidencia asumió, insistió en la propuesta integradora Y en una junta con sus homólogos de los grupos de Contadora y de Apoyo fue más allá Presentó un documento de trabajo elaborado por la cancillería de Tlatelolco, de carácter exploratorio, que, aprovechando la comunicación existente entre los ocho países (revitalizada después del acceso de varios de ellos a la democracia), sugiere ir hacia la formación de un consejo latinoamericano de ministros de Relaciones Exteriores, similar, en su estructura, al que da basamento a la Comunidad Económica Europea Se trataría de darle al cuerpo una forma política, con consultas periódicas, donde pudieran celebrarse coordinaciones más consistentes y con vínculos con el área económica de los respectivos países miembros
En nombre del presidente De la Madrid, Sepúlveda lanzó la propuesta de que los ocho cancilleres de los grupos de Contadora y Lima elaboraran un proyecto sobre la idea de una comunidad de naciones latinoamericanas La iniciativa fue aceptada; aunque en un principio recibió objeciones del canciller brasileño Roberto de Abreu Sodre, conservador político paulista partidario de un entendimiento con Estados Unidos Fue el ministro del Exterior argentino, Dante Caputo, protagonista de un “diálogo privilegiado” con México en los últimos tres años, quien logró vencer los obstáculos del titular de Itamaraty con el argumento de que, en definitiva, no correspondía a ellos tomar una decisión sobre la viabilidad o no de la comunidad latinoamericana, orgánicamente integrada, sino a los mandatarios
Que la iniciativa siguió adelante más allá de las aprensiones de Itamaraty (guiadas por razones geopolíticas donde subyacen concepciones de seguridad nacional y regional), lo demuestra el hecho de que Abreu Sodre ofreció como sede de la reunión de cancilleres, su país Esto, en principio, revela que, por lo menos, Brasilia no se quiere quedar fuera de la jugada
De acuerdo con información obtenida de una fuente diplomática, uno de los problemas planteados en la reunión de Nueva York, el 1o de octubre, fue acerca de quiénes integrarían la comunidad de naciones latinoamericanas Por ejemplo ¿podrían formar parte los países centroamericanos que después de varios años de negociaciones no logran superar sus diferencias y obstruyen con su acción la labor negociadora de Contadora? ¿Acaso sí países como Chile y Paraguay, catalogados internacionalmente como dictaduras? ¿Sólo los países democráticos? ¿En qué categoría entrarían Cuba y Nicaragua? Ante este cúmulo de interrogantes salió adelante la tesis gradualista mexicana: inicialmente, el núcleo básico de la comunidad de naciones habrá de reducirse a los ocho países que forman los grupos de Contadora y de Apoyo de Lima
La reunión de vicecancilleres de la semana pasada, en México, de nivel técnico y de carácter privado, tuvo como objetivo avanzar en la búsqueda de ese esquema de consulta y concertación que recoja, en su dimensión política, la visión latinoamericana La idea de una reunión de presidentes de los ocho países está, pues, en su etapa preparatoria
NUEVOS VIENTOS
En julio pasado, el acuerdo de complementación económica argentino-brasileño dio nuevo brío al añejo problema de la integración latinoamericana, tan traído y llevado por la tecnocracia continental y objeto reiterado de desbordes retóricos Convenios similares posteriores entre el pequeño Uruguay y sus vecinos Brasil y Argentina parecieron confirmar la tendencia hacia ese vocablo devaluado de tanto ser usado en vano
Las iniciativas, a las que se suma la mexicana en el seno de los grupos de Contadora y Lima, parecen avalar que existe una coyuntura favorable para el esfuerzo de integración; pero la evidente asimetría de los procesos en unos casos, y el tamaño de la tarea en el otro, mueven a algunas reflexiones
De acuerdo con el diccionario, integración es que las partes hagan un todo Una América Latina unida, concertada o integrada, puede constituir, potencialmente, una fuerza de gran importancia en el mundo actual, por su extensión geográfica y por su población Como masas humanas y como masas geográficas América Latina y el Caribe juntos constituyen un volumen de tierra con posibilidades de explotación muy grandes y un volumen de gente que tiene que pesar sobre un mundo de grandes organizaciones internacionales Estados Unidos es la mitad de América Latina; la Unión Soviética la supera, pero por muy poco
La integración es un problema económico; pero es, en primer término, un problema político América Latina debe romper la balcanización, fruto de la organización colonial y, después, del interés ajeno Ese es el objetivo estratégico Los medios para lograrlo pueden variar de acuerdo con el espacio y el tiempo: área de libre comercio, unión aduanera, mercado común, por un lado; por otro, integraciones subregionales o integración continental
América Latina es un gran espacio territorial, lingüístico, con buena parte de historia y cultura común Pero no es menos cierto, también, que existen fuerzas centrífugas: la coexistencia de razas y aun civilizaciones distintas; la dificultad de las relaciones a causa del espacio; la carencia de transportes; la no complementación de las economías; la inexistencia de un mercado intrarregional; la falta de planificación en el ámbito nacional y continental; la vigencia de instituciones políticas no sólo diversas sino contrapuestas; las variadas estructuras sociales; el propio estado de inflación, deuda externa y desorden económico
No obstante, la unidad es el signo de los tiempos, al margen de los grandes —EU, la URSS, China— otros países se han unido La Comunidad Económica Europea; el mundo árabe; los países africanos en la OUA Por su parte, América Latina, que inició el proceso de descolonización del Tercer Mundo y que es la zona más industrializada del mismo, ha intentado en el pasado varios esfuerzos de integración, sobre una base fundamentalmente arancelaria, es decir, aduanera América Latina conoce la ALALC, que fracasó para dar paso a la ALADI; el Mercado Común Centroamericano; la Comunidad del Caribe; el Pacto Andino; el SELA Estos esfuerzos demostraron que no todas las tentativas son viables
La integración de América Latina no es un fin en sí misma Tampoco la necesaria integración económica se limita a la eliminación de las barreras al comercio intrarregional (zona de libre comercio); a la creación de una tarifa común frente a terceros países (mercado común) La integración no puede detenerse ahí Tiene que ir a una especie de unión económica que implique la coordinación de las políticas económicas, fiscales y sociales de los países Es decir, que los capitales, las inversiones, el mercado de trabajo, las garantías sociales, etc sean comunes entre los distintos integrantes
Pero, además, y fundamentalmente ¿es posible hablar de integración sin una concepción política general común? Como apuntó en la ONU Miguel de la Madrid, la unidad de América Latina es una empresa esencialmente política
Así lo demuestran las interrogantes generadas por los intentos de integración recientes La integración entre Brasil y Argentina fue vista desde Chile como un cambio geopolítico regional sustancial, dado que significa la unión de dos tradicionales rivales en la disputa de la hegemonía comercial y política de Sudamérica, que rompe, a la vez, una de las alianzas informales más antiguas: la de Brasil y Chile Incluso, tiene complicaciones al interior de los esfuerzos bilaterales Por ejemplo, el convenio argentino-brasileño desató una campaña centrada en el hecho de que estimula el trueque de “trigo por máquinas”, agitada por grupos económicos nacionales del país, convencidos de que perderán el mercado local sin llegar a conquistar jamás el mercado brasileño Y no se oculta, tampoco, que la integración de Argentina y Brasil cuenta con poderosos defensores en la industria trasnacional: la Ford y la Volkswagen, por ejemplo Pero, además, la resistencia de los sectores industriales de capital argentino se apoya en consideraciones geopolíticas de mediano y largo plazo, acerca del papel de Brasil en el hemisferio
Aquí, en México, hay quien coincide con la visión de los industriales argentinos En lo que presentó sugerentemente a manera de “proyecto sexenal”, José Juan de Olloqui, dirigente de la banca nacionalizada, exsubsecretario de Relaciones Exteriores y exembajador en Washington y Londres señaló, en un adelanto periodístico de su libro Consideraciones sobre dos gestiones: Servicio Exterior y Banca, que Brasil, “el mejor aliado” de EU, será, en realidad, “su próximo rival en la zona Brasil avanza paulatinamente en el camino que se trazó: llegar a ser una gran potencia Este trayecto lo alejará de algún modo del concierto latinoamericano, a pesar de los recientes tratados que firmó con Argentina y Uruguay”
Según De Olloqui, el acercamiento a Argentina ha sido “una brillante maniobra” de Brasil para romper con la ancestral idea de un cerco de países hispanoparlantes Bajo la idea de que Brasil será tarde o temprano rival de EU en el continente, el exsubsecretario de Tlatelolco sostiene en su proyecto sexenal la conveniencia de que México, en lo económico, se alíe con algún país que por su ubicación geográfica y por su grado de desarrollo le asegure una complementación industrial que sirva de base para la creación de otro polo de desarrollo, que no sólo iguale sino que supere al que, a su juicio, se está creando en el sur del continente Sugiere la posibilidad de elaborar proyectos conjuntos con Venezuela y Colombia, pero advierte que no hay que obsesionarse con esa idea “dado que la geopolítica y el equilibrio de fuerzas latinoamericano se ve periódicamente alterado” Su convicción, a contramano de la actual política exterior latinoamericanista de Miguel de la Madrid, es que ese país debe ser Canadá “por razones de simetría con México” Señala que ambos comparten el problema de un vecino activo y poderoso; ambos miran hacia los océanos Atlántico y Pacífico y pertenecen a la parte norte del continente; y existen, también, economías complementarias
SEPULVEDA EN BRASILIA Y BUENOS AIRES
La reciente gira del canciller Sepúlveda por Brasil y Argentina confirmó la nueva política exterior en sus dos vertientes: comunitaria e integracionista
La idea de la comunidad de naciones latinoamericanas comenzó a tomar cuerpo ante la crisis del sistema interamericano, ejemplificada por la OEA y el TIAR, confirmada por la guerra de las Malvinas en 1982 Allí quedó claro el papel que ambos organismos cumplen según el punto de vista norteamericano Y comenzó a gestarse la posibilidad de formar una organización de Estados latinoamericanos La base de la idea es el reconocimiento de que los países de América Latina tienen intereses nacionales y continentales distintos y contrapuestos a los de Estados Unidos Cuando el 17 de octubre pasado, en Lima, el presidente peruano Alan García inauguró la reunión del SELA, volvió a impulsar, concretamente, la idea de formar una “Organización de Estados de América Latina y del Caribe” (OELAC) De fuente diplomática Proceso pudo saber que Alan García retomó, en esencia, los lineamientos del documento de trabajo cursado por Tlatelolco a los cancilleres de los grupos Contadora y de Apoyo México y Perú estarían viviendo un momento de gran afinidad diplomática, aunque la propuesta “herética” del presidente peruano, de formar una OELAC que permita a la subregión “negociar en pie de igualdad con EU”, pueda no ser vista como oportuna en el tiempo por la diplomacia de Tlatelolco, ni aún viable en el corto plazo
El intento comunitario latinoamericano, de carácter político e integrador (económico) se ve facilitado por varios hechos Uno sería el enorme giro de México que, según un diplomático, parece tener por primera vez una política latinoamericana (después del tercermundismo de Echeverría y del giro centroamericano de López Portillo), lo cual es visto como muy positivo por algunos cancilleres del área como Dante Caputo, el venezolano Simón Alberto Consalvi y el peruano Allan Wagner
Las otras dos patas de este trípode comunitario son Brasil y Argentina, que desde el retorno a la democracia viven un fecundo romance que ha eliminado aparentemente viejos recelos mutuos, desaparecidas las teorías expansionistas de Golbery da Couto e Silva (uno de los cerebros del régimen militar brasileño y cultor geopolítico) y la simétrica evaporación de las tesis antibrasileñas de los estrategas argentinos La necesidad de dar salida a los productos industrializados hacia el mercado mundial llevó a Brasil, a mediados de los 70, a redefinir sus lazos con EU, tirando al canasto el alineamiento automático con Washington El “nuevo pragmatismo” exterior brasileño llevó a aproximarlo a las excolonias portuguesas de Africa negra (Angola, Guinea-Bissau, Mozambique), tendió redes en Medio Oriente, asumió la no intervención en Centroamérica, dio su apoyo a Contadora y reanudó relaciones con Cuba
Es decir: la vieja frase acuñada en los 60 por el canciller Juracy Magalhaes, “lo que es bueno para EU es bueno para Brasil” ha sido archivada Itamaraty abandonó su aislacionismo y prioriza, hoy, a América Latina y en particular a su vecino Argentina Y en la base del elevado perfil que Brasil otorga hoy a la Argentina no está sólo el eliminar toda base de fricción con sus vecinos; figura también la búsqueda de alianzas sólidas para afirmar la posición de Brasilia ante Washington (que no es de enfrentamiento) y para perfilar su liderazgo en el Tercer Mundo
De la mano de los nuevos vientos integracionistas y comunitarios se mencionó a México como un “factor de equilibrio” entre los dos países sureños, dadas las diferencias estructurales existentes entre las economías de Brasil y Argentina La idea es ciertamente factible Lo que no es contradictorio con que, a su vez, Argentina pueda jugar, en la emergencia, un papel similar entre Brasil y México
En el plano económico, el hecho de que Brasil y Argentina hayan reconocido que su programa de integración mutua se enmarca en el contexto de la ALADI facilitó las cosas a México, en tanto que miembro activo de esa asociación Aunque se sabe que Brasil, si bien acepta incluir a México sobre la base de que éste debe intensificar su comercio en los países sudamericanos antes de integrarse a dichos acuerdos, hizo reserva sobre tres áreas conflictivas que considera competitivas: petroquímica, sidero-metalúrgica y textiles
En perspectiva, una cooperación económica de los tres “grandes” tiene una proyección impredecible: Argentina, Brasil y México suman un espacio económico de 240 millones de habitantes con un producto bruto de más de 400,000 millones de dólares El intercambio comercial bilateral Brasil-México, que hasta 1982 era superior a los mil millones de dólares anuales cayó, en 1985, a 500 millones En comparación, el comercio argentino-brasileño fue de más de 3,000 millones de dólares De allí que la gestión de Sepúlveda en Buenos Aires haya sido considerada un éxito; de concretarse definitivamente la construcción del gasoducto Loma de la Plata-Bahìa Blanca-Buenos Aires, con una extensión de 1,600 kilómetros y con financiamiento y tecnología mexicanos, se estaría dando un paso real hacia la complementación económica de los dos países Para México, según el canciller Sepúlveda, la operación constituiría la exportación unitaria más grande en la historia de México El sector de bienes de capital mexicano sería reanimado y el país se vería compensado en la balanza comercial con Argentina, actualmente desfavorable a México en cerca de 200 millones de dólares al año
En todo el actual proceso integracionista la voluntad política parece ser una condición del progreso Las dos economías más grandes del continente Brasil y México, coinciden en dejar atrás su aislacionismo regional y volcarse a un multilateralismo activo Sin embargo, Itamaraty sigue manteniéndose a distancia de Tlatelolco Brasil ve a México integrado al norte: a Estados Unidos, principalmente Y piensa que la opción de México por América Latina recientemente revigorizada por su política exterior tiene que ser todavía comprobada por los hechos Además, Brasilia ha definido su esfera de influencia en el contorno de Sudamérica; en lo inmediato, en el Cono Sur De allí que mire con cautela un esfuerzo comunitario de ocho países del área Pero está visto que tampoco quiere perder el tren, así deba aferrar su frío pragmatismo al supuestamente lírico vagón de la integración latinoamericana Por distintos motivos esta sería, también, en la hora, la apuesta de México