“El Nacional” se convierte en cadena

“El Nacional” se convierte en cadena
Disputa el gobierno lectores a la prensa del norte, “por derechista”
Rafael Rodríguez Castañeda
Una guerra no declarada sacude el norte del país: la guerra de la información periodística Los contendientes son los mismos que se enfrascan en las pugnas electorales en esa región: el gobierno y los grupos empresariales más poderosos
Por el gobierno, El Nacional emprendió ya un ambicioso proyecto de expansión a través del satélite Morelos para llegar a las ciudades provincianas más importantes Por la parte empresarial, el diario El Norte de Monterrey
—sin duda uno de los más influyentes periódicos conservadores fuera de la capital— contrataca: El Nacional, dice, utiliza recursos económicos y tecnológicos del Estado para crear “la más sofisticada, moderna y cara herramienta de propaganda política de América Latina”
Y es en Monterrey —en claro desafío al poderío económico del sector privado norteño— donde Mario Ezcurdia, director de El Nacional, puso el primer eslabón de lo que, según se planea, será una cadena periodística nacional
El proyecto consiste en enviar, a través del satélite, las copias en negativo de las planas del periódico que circula en la Ciudad de México, en una operación que dura escasos segundos En cada lugar incluido en el plan se imprimirá, pues, el mismo contenido, con excepción de la sección destinada a la información sobre el Distrito Federal Esta será sustituida por una sección de noticias locales, para lo cual El Nacional contará en cada ciudad con una pequeña planta de redactores
En una entrevista, en sus oficinas del cuarto piso del edificio de El Nacional, Ezcurdia defiende su proyecto, asegura que el diario gubernamental ejerce un criterio periodístico independiente, denuncia la línea “de feroz oposición derechista” de la mayor parte de la prensa de provincia y enjuicia a los periódicos nacionales:
“No están hechos para los lectores, están hechos para el gobierno”
Ezcurdia niega que se empleen recursos del Estado para impulsar un aparato de propaganda política y afirma:
“Cualquier periódico podría usar el satélite Morelos para llegar a provincia Si no lo hacen es porque o no quieren o ignoran esa posibilidad Pero eso no es mi culpa”
Según los planes de Ezcurdia, a El Nacional de Nuevo León
—que está en circulación desde agosto pasado— se unirán pronto el de Hermosillo, Chihuahua y otras capitales del norte del país
A los señalamientos de que el proyecto está absorbiendo una fortuna de fondos públicos, Ezcurdia, con 40 años en el periodismo, responde:
“Son imputaciones falsas Ni son recursos fiscales, ni son de la magnitud que ellos dicen La inversión proviene de los propios recursos de El Nacional, de sus utilidades Nosotros ganamos dinero en México, sobre todo con la explotación de nuestro taller de imprenta, que es el más grande y fino de América Latina Mucha gente se ha hecho multimillonaria con imprentas Además, entramos al mercado de la industria gráfica en condiciones muy favorables, por la excelencia de nuestro equipo, que permite ofrecer buena calidad y bajos costos
“Por otro lado, tenemos buena publicidad No mucha, porque no sacrificamos espacio de información Administramos todo esto lo mejor posible y vamos haciendo ahorros Cuando juntamos algo, compramos equipo o nos aumentamos el salario Son las dos únicas cosas en las que invertimos Lo único de lujo aquí es nuestro equipo, nuestras máquinas Y nuestros técnicos, que son mucha pieza Pero ya estaban aquí Son de El Nacional y ya lo eran desde antes Los únicos nuevos que hemos contratado son los ingenieros en electrónica para la operación vía satélite”
—¿Cómo se ha desarrollado y qué costo ha tenido el proyecto de expansión?
—El proyecto es de lo más sencillo Tuvimos que adquirir una máquina de facsímil con rayo láser, que es la que reduce las planas del periódico a una señal electrónica para ser transmitida vía satélite Y máquinas semejantes, que hacen la operación inversa en las ciudades receptoras Hicimos un concurso para designar al proveedor Participaron cuatro empresas extranjeras y escogimos a la que presentó las mejores especificaciones y el presupuesto más bajo Así de sencillo Los miles de millones de que hablan se redujeron, en realidad, a 38,000 dólares, dólares que compramos el año pasado, cuando estaban a trescientos y tantos pesos
—Bueno, a esto habría que agregar los gastos en cada ciudad donde se instalen
—Son mínimos En Monterrey sí adquirimos una rotativa para imprimir la edición que se distribuye en Nuevo León Compramos un Harris B-15, de 25,000 ejemplares por hora ¿Sabe dónde se fabrica la Harris? En Saltillo Además, la adaptación de un edificio, equipos de fotomecánica y fotocomposición, etcétera En total, ahí invertimos 612 millones de pesos En otras ciudades no haremos tanto gasto Nos estamos asociando a periódicos locales, para que nos maquilen el diario Aun así, en Monterrey el periódico está acercándose rápidamente a su punto de equilibrio, porque la mayor parte de los gastos ya están hechos a través del periódico de México y porque va teniendo publicidad, que no pedimos, que solitos los anunciantes regiomontanos nos están dando
Antes de llegar a la dirección de El Nacional, Ezcurdia trabajó para la oficina de prensa de la Presidencia, en tiempos de Adolfo López Mateos, fue director de la revista Línea, órgano ideológico del PRI, subdirector de El Día en la época de Enrique Ramírez y Ramírez y columnista de este mismo diario durante muchos años Además de Fernando Garza, en los tiempos recientes de El Nacional, lo antecedió en el cargo el que después fue gobernador de Nuevo León, Luis M Farías
—Hasta antes de su proyecto de expansión ¿se distribuía El Nacional en ciudades del interior?
—Sí pero poco, como todos los periódicos de la capital El periódico es la mercancía más perecedera, y mientras más perecedera es una mercancía debe tener un mejor sistema de distribución, si no, se amuela Los periódicos tenemos un sistema de distribución enloquecido: a las 530 de la mañana se volatiliza, se van los voceadores Hay que estar a tiempo Y no puede uno estar a tiempo en el interior del país, si el periódico no se imprime ahí No hay vuelo ni otro sistema de transporte que llegue a las 530 de la mañana a ninguna población de provincia, con excepción de las aledañas al DF A todas partes llegamos cuando los voceadores ya se fueron a repartir la prensa local Algunos diarios han hecho intentos por adelantarse, llegan antes que otros, pero los bultos se quedan ahí, sin que nadie los abra, porque los voceadores no van a regresar por un periódico, regresan por todos Resulta, pues, que la prensa capitalina circula en provincia ya tarde y la leen grupos de élite: políticos, intelectuales, hombres de empresa, pero no llega a las grandes masas populares El secreto está en imprimir el periódico ahí Se ahorra uno el transporte y llega uno a tiempo Sólo así se puede entrar en competencia con los diarios locales
—¿Y qué tiene que hacer un periódico del gobierno en competencia con la prensa, digamos, comercial?
—¿Por qué no? Vamos a aclarar una cosa No es un periódico oficial Lo que se publica aquí no es la voz del gobierno Es una paraestatal del gobierno de México, pero es un periódico Punto De la misma manera que Pemex fabrica una gasolina Punto No una gasolina del gobierno Esto es un periódico, un órgano sustancialmente informativo, no de opinión Y no sólo eso, sino que es un órgano que actúa con una lealtad absoluta a sus lectores Aquí actuamos un poco como tenderos que vendemos noticias Necesitamos darle su kilo completo a la gente Damos todas las noticias, no excluimos ninguna Las jerarquizamos, sí, de acuerdo con nuestro criterio, como lo hace cualquiera El aspecto de opinión lo tenemos minimizado, reducido a la página editorial: una página y una columna A veces habla el gobierno y entonces lo decimos así, lo identificamos de la manera más grande posible
“Mire: cuando una gente compra un periódico no pregunta quién es el dueño, lo compra porque le gusta, porque le interesa, porque piensa que está bien o porque le resulta barato Tal vez, en algunos círculos de élite, haya quien no compre un periódico porque es propiedad de fulano o del gobierno Pero son las minorías A nosotros no nos interesan las minorías; nos dirigimos a los trabajadores Y creo que estamos llegando al círculo que queremos”
—Habló usted de la jerarquización de la información ¿En El Nacional el criterio para hacerla no responde a lineamientos gubernamentales?
—Responde a mi criterio político, al mío, por supuesto
—Pero finalmente al del gobierno, puesto que
—No, nada de que finalmente al del gobierno Finalmente al mío Yo soy el director del periódico Nadie me dice a mí pon arriba esto, pon abajo esto otro, publica esto, no publiques aquello
—¿No tiene comunicación con dependencias del gobierno?
—Tengo comunicación con todos Mire, aquí están las redes telefónicas Pero una de las condiciones por las que yo acepté esto es que el director fuera yo El día que me den una indicación que contraríe mi criterio, pues ese día, muy fácil, todos tenemos derecho a decir con permiso, señores, ya me voy No ha pasado
—Pero a cambio ¿puede usted contrariar alguna línea del gobierno?
—¿Por qué voy a contrariarla, si estoy de acuerdo con ella? Yo lo que estoy diciendo es que estoy de acuerdo con mi criterio, no con el de usted, ni con el de otro Con el mío, porque nada más puedo pensar con mi cabeza Esa es la clave El Nacional actúa como cualquier otro periódico, es decir el director decide qué se hace, no gentes que están fuera de la dirección del periódico
—Sin embargo, la relación entre el director y el propietario de un diario es íntima
—Sí, pero en este caso somos más leales a la gente que nos compra, por una razón Le voy a explicar, es muy simple Todos los periódicos de México —y esto lo digo como periodista profesional, no como director de El Nacional— están hechos para el gobierno, no para sus lectores A todos lo que les interesa es si los leyeron los altos funcionarios, y si no ellos, bueno, los grandes empresarios, las élites sindicales o intelectuales No he oído a ningún periodista que diga, me leyeron tantas gentes, se arrebataban el periódico, sino me leyó fulano, el funcionario perengano Pero este periódico, siendo del gobierno, no puede estar hecho para el gobierno Nadie se habla a la oreja a sí mismo, nadie se cuenta secretos a sí mismo Por lo tanto, tiene que estar hecho para las grandes masas populares o no sirve Tiempos hubo en que no sirvió Si un periódico se vende es porque a los lectores les gusta y les parece bien Esa es la única prueba importante del periodismo, para mí Importa cuántas personas me leyeron, no la calidad de la gente que me leyó
—¿Cómo está eso de que los periódicos están hechos para el gobierno?
—Buscan como interlocutor principal al gobierno Les interesa que el gobierno los escuche, para criticarlo o elogiarlo o para influir en él, pero que sea el gobierno el que los lea Eso nos lleva a un estilo de periodismo muy curioso, que no se parece al de ninguna otra parte del mundo Y es que muchas reglas que se consideran clásicas en el periodismo aquí no se aplican Se escribe para gente que tiene una alta escolaridad, con títulos profesionales, diestra como lectora Nadie les quita respetabilidad a ese tipo de periódicos Hay periódicos que nacen para eso, para ser escaparate de un grupo de escritores Ese es el problema de la mayoría de la prensa nacional
—A partir de ese deseo de convertirlo en interlocutor ¿cuáles son las características de la relación de la prensa con el gobierno?
—Cada periódico tiene su propia relación Yo soy leal a mi oficio Y no como carne de perro Los periodistas, para mí, todos, son respetables Y cuando alguno hace alguna cosa que no es respetable, seguro que no era periodista Ahora, en cuanto a la relaciónpues muy el derecho de cada quien, cada quien hace su periódico como quiere y para quien quiere Es parte de la libertad de expresión, esencia de la democracia ¿Porqué a fuerzas tenemos que encajonarlos?
—¿Qué tan estrecha es su relación con el secretario de Gobernación?
—Pues lo dice la ley: que El Nacional está a cargo de la Secretaría de Gobernación en calidad de paraestatal sectorizada De la misma manera que lo está Pemex respecto de la Semip
—Eso seguramente determina sus criterios
—Cómo va a determinar mis criterios Mis criterios están apegadosclaro, es el criterio del sistema político mexicano Yo soy un hombre de la Revolución Mexicana Toda mi vida he escrito de acuerdo con esa línea, no con otra Además, sigo creyendo que esa es la solución adecuada a los problemas del país
—Pero al manejar un periódico y tratar de llegar a lo que usted llama las grandes masas, los criterios políticos
—Para llegar a ese público lo que se necesita es aplicar una técnica, que es la periodística No es un problema de qué se dice sino de cómo se dice
—Pero no hay periodismo en abstracto Tiene un sentido político lo que usted hace
—Todo tiene un sentido político El que usted y yo estemos hablando aquí tiene un sentido político
—Bueno, se supone que de la misma manera se maneja El Nacional, con una intención política
—Pues ya le dije cuál: la del sistema político, la de la Revolución Mexicana
—O la de algún funcionario
—No, de ningún funcionario Yo soy muy torpe para esas cosas, tengo muy mala memoria y se me olvidan los nombres de los funcionarios Me importa el quehacer político, no quien lo hace Es una característica muy personal Nunca he escrito ad nominem
—Mire, don Mario, en relación con el comportamiento de El Nacional en ciertos asuntos públicos, queda la duda de su objetividad En el caso de la renuncia de Silva Herzog
—Ah sí, el llegue que le dimos
—A mí me pareció que El Nacional esperó varios días para comentar el asunto, como esperando línea
—No, no pasaron varios días Bueno en primer lugar uno tiene que meditar bien sus editoriales, sobre todo cuando son de esa magnitud Nosotros hacemos un editorial sobre la nota del día, pero es en general ligero Lo de Silva Herzog era cosa muy pesada Y el editorial sobre la salida del secretario de Hacienda no se debió a la salida en sí, sino a ciertas reacciones de opinión pública que produjo Entonces, lógicamente tenía que tardar uno o dos días, pero no fue más allá Se pensó: ah caray, qué argüende se está armando con estohay que puntualizar ciertas cosas, ciertos hechos, puntualizarlos de manera comentada, porque ya lo habíamos hecho informativamente Hay que remarcarlos de manera editorial Es la única vez que hemos colocado el editorial en primera plana
—¿Alguna vez le han llamado la atención por algo que haya publicado el periódico?
—No, nunca Bueno, sí, al principio, algunos funcionarios menores que estaban acostumbrados a otras gentes y a otras épocas y pensaban que tenían derecho a reclamarme por algo que no les gustaba Fueron pocas veces; pronto aprendieron que era como hablarle a la pared
—¿Cómo juzga usted la política gubernamental hacia los periódicos?
—Me parece muy favorable hacia la prensa El primer punto positivo es el de haber conseguido romper la dependencia del extranjero en materia de papel periódico Usted sabe que antes era importado, en porcentaje alto Con la situación actual del país, pagar a precios internacionales sería verdaderamente incosteable para la mayoría de los periódicos La tonelada de papel mexicano debe estar ahora a unos 14 dólares por abajo del precio internacional, más el transporte, auméntele unos 20 ó 30 dólares En segundo lugar, el gobierno sigue siendo, en términos generales, el principal anunciante, el que paga más dinero a la prensa por sus anuncios Pero hay libertad, hay independencia Qué prueba mayor puede haber de la independencia del periodismo en México que el hecho de que un altísimo porcentaje de los periódicos sean de absoluta oposición
—¿De verdadera oposición?
—Absoluta, total, rabiosa Le aconsejo que vea la prensa de provincia Es una oposición que llega al extremo de alterar casi cotidianamente la verdad, de inventar falsedades, de calumniar, de agredir, de todo, de una manera pasional que se sale de las normas del periodismo 80% de los periódicos del interior del país está en esa posición
—Pero no la prensa llamada nacional
—Bueno, pero esta prensa circula sólo en la ciudad de México Estamos hablando del país Qué importancia tiene que a una población lleguen en total 2,000 ejemplares de los periódicos nacionales, cuando ahí se tiraron en conjunto 150,000 ejemplares de los periódicos locales Insisto: en general, el tono del periodismo mexicano, desde el punto de vista global, es crítico y en algunos casos de oposición feroz, de oposición de derecha Hay estados en que hay cadenas locales propiedad de gente de abierta militancia política en la derecha, que usa sus periódicos como voceros de ella Esos periódicos viven, nadie les hace nada, y son además muy buen negocio Si no lo fueran, no los harían Creo que ese panorama es muy ilustrativo y una prueba fehaciente de cómo están las cosas Sin embargo, respeto el derecho de todos los periódicos de decir lo que quieran Si no lo hiciera así, estaría poniéndome el puñal para hacerme el harakiri como periodista profesional Y además, negando el principio esencial de la libertad de expresión
—Hay, no obstante, mecanismos de control, como la PIPSA
—¡Qué tiene que ver la PIPSA! PIPSA es una empresa en la que somos miembros del consejo todos los directores de periódicos que decidimos la política que sigue Tenemos junta de Consejo ahora una vez cada dos meses, porque ya les dio a los demás pereza, pero antes era cada mes, donde se revisan las cuentas a fondo Hubo una época en la que hubo problemas, debido sobre todo al sistema de las dotaciones PIPSA opera como banco de los periódicos Vamos a decirlo con toda claridad: todo periódico del mundo tiene que tener en su bodega reservas de papel para un mínimo de dos meses Ningún periódico las tiene Para qué, si PIPSA lo tiene aquí en su bodega y lo tiene y me lo trae luego luego en su camión ¿Qué pasa entonces? Los costos financieros de tener muerta esa inversión los está pagando PIPSA, no los estoy pagando yo Y eso es para todos los periódicos; no hay ningún periódico en México que se imprima con otro papel que no sea de PIPSA
—¿De veras hay igualdad de oportunidades para todos los periódicos? ¿Cualquiera podría usar el satélite Morelos?
—Cualquiera Yo lo uso por una razón Porque el día que ví que ya se aproximaba la fecha de lanzamiento, invertí el dinero necesario en una hoja de papel de El Nacional para escribir una solicitud diciendo: me apunto como usuario del satélite La mandé, me la sellaron, y dije, ahora sí, soy el primero en el tiempo, el primero en derecho Pero uso solamente la mitad de uno de los 16 transponders que tiene un satélite Ahí están los demás, para quien los quiera alquilar
—¿Y El Nacional paga renta?
—Naturalmente La verdad jaloneamos un poco Las tarifas nos parecen muy altas Estamos pagando bajo protesta
—¿Cuánto pagan?
—Veinticuatro millones de pesos al mes Pero ese no es ningún secreto Ahí están las tarifas, publicadas en el Diario Oficial El satélite no lo estamos usando muchos Lo usamos, desde luego, Televisa, Imevisión, nosotros, tal vez algunos particulares, creo que algunos bancos, Pemex, Marina, cosa así Pero los periódicos no Si nosotros, con nuestra escasa capacidad financiera, hemos podido invertir en esto, cómo no van a poder hacerlo otros periódicos tan ricos como hay en México