TODOS ESPERABAN Y APOYABAN LA MORATORIA; SOLO SE ANUNCIAN MAS AJUSTES

TODOS ESPERABAN Y APOYABAN LA MORATORIA; SOLO SE ANUNCIAN MAS AJUSTES
Carlos Acosta
La moratoria, finalmente, no será la solución de la crisis económica que vive el país El presidente De la Madrid puso fin a dos meses de especulación —insistente en los últimos días— en torno de una posible decisión gubernamental de tomar una medida unilateral, dadas la poca solidaridad y comprensión de los acreedores, para resolver la complicada situación en que el desplome de los precios petroleros colocó a la economía nacional Dijo, en la entrevista televisada del martes 10, que es inconveniente para el país incumplir sus obligaciones con el exterior
Aún más, el secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, despojó dos días después las dudas que hubieran quedado Ante empresarios dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial dijo que, ciertamente, es probable una suspensión de pagos, que no moratoria unilateral, pero que si se llegara a una decisión así, se haría, además de temporalmente, de común acuerdo con los acreedores y demás agentes externos, de tal forma que ninguna de las partes se viera afectada en mayor proporción que otra
En la práctica, sin embargo, la vuelta a las negociaciones, al juego de concesiones y al desistimiento de medidas unilaterales, implica para el país el inevitable regreso al camino ya andado: más ajustes a la economía, disciplina rigurosa del gasto público, apertura externa, austeridad permanente, reducción del aparato estatal Todos a cambio de dinero fresco y de términos “más razonables”, en tiempo y monto, para el pago del servicio de la deuda externa
Pese a la insistencia con que se le mencionaba desde el gobierno, incluido el presidente y los propios conductores de la economía, nunca hubo, de hecho, convicción respecto de la moratoria Nunca la ha habido La razón no era solamente la tradicional oposición a una actitud de enfrentamiento —”no queremos confrontación”, ha dicho múltiples ocasiones el secretario de Hacienda—, sino que por el momento una decisión como la moratoria unilateral resultaba improcedente por estos hechos: no hay dinero para hacer frente a las posibles represalias (embargos, cierre de fronteras, bloqueo comercial y financiero); el país está prácticamente solo en el problema de la deuda, respecto a los demás países fuertemente endeudados, resultado innegable de haberles dado la espalda cuando aquellos urgían a una acción conjunta de deudores, el malogrado club de deudores, Internamente, no hay las condiciones políticas ni la suficiente cohesión social como para dar un respaldo unánime al gobierno en caso de que tomara una decisión de ese tamaño
Con el reconocimiento de estos hechos, sin embargo, el gobierno la emprendió en forma velada y abierta en pro de una actitud mexicana distinta, más dura, en la relación con los acreedores y el FMI Y las razones que sustentaban la posibilidad de tomar medidas unilaterales eran irrebatibles: no era posible ya aceptar más imposiciones del FMI, cuyo seguimiento fiel ha significado hasta ahora un empobrecimiento brutal de los mexicanos y el deterioro permanente de la economía; y tampoco era posible que el país absorbiera, él sólo, los efectos de la drástica caída de los precios petroleros
Con esos argumentos se soltó la andanada de “posibilidades” y “advertencias”, se debe romper con el Fondo se declarará la moratoria los acreedores tienen que entender no nos someteremos a más presiones no más sacrificios para los mexicanoscumpliremos según nuestra capacidad Ideas todas generadas y alentadas en el propio gobierno Pero con un propósito que se hizo claro la semana pasada: nunca la toma de medidas unilaterales, sino más bien la búsqueda de respuestas: internamente, para ver el grado de unidad política nacional; de fuera, para ver la disposición de los acreedores y agentes externos respecto de un trato más equilibrado, “razonable y accesible”, de los problemas económicos del país”
La respuesta inmediata fue que todos, dentro y fuera, creyeron inminente la moratoria, o alguna solución radical y unilateral Pero las reacciones fueron distintas El movimiento obrero, el Senado, la mayoría de los diputados, organizaciones populares, las agrupaciones políticas, entidades académicas, asociaciones civiles y hasta industriales, manifestaron que apoyarían al gobierno si decide suspender pagos unilateralmente El argumento generalizado fue que el país no está en condiciones de liquidar su pesada deuda externa Inclusive, Fidel Velázquez, el líder de la CTM, garantizó públicamente el respaldo del movimiento obrero a una acción radical del gobierno
Lo mismo hizo el presidente del Congreso del Trabajo, Rafael Rivapalacio Dijo que declarar la moratoria no puede esperar más; debe hacerse ya, dijo, porque equivale a cortarnos el “cordón umbilical que nos unía a los mecanismos financieros internacionales, y tendremos que aprender a vivir sin él, porque cuatro años de sacrificio para los trabajadores de nada han servicio”
Tan enfáticos fueron en su apoyo a la posible moratoria que decidiría el gobierno, que después que el presidente descartó la idea, no supieron qué decir Solo los partidos de oposición, sindicatos no oficiales y entidades académicas repudiaron el rechazo presidencial a la moratoria: fue un paso atrás, el gobierno apuesta nuevamente a; la buena voluntad de los acreedores, dijeron
Los empresarios, y también la Iglesia, mantuvieron, en cambio, su tradicional postura de rechazo Cuando más fuerte se hablaba de la moratoria, fueron claros: el Consejo Coordinador Empresarial; la Coparmex y la Canacintra coincidieron en que la iniciativa privada no apoyaría una moratoria unilateral, “porque sus efectos serían catastróficos para la economía nacional y quedarían cerrados los caminos para la recuperación del país, que quedaría gravemente aislado Después de la entrevista televisada, lo mismo: “no podemos caer de ninguna manera en una moratoria que pueda poner en peligro nuestras relaciones con la comunidad financiera internacional” Las palabras del presidente les fueron “tranquilizadoras”
Tan insistente fue la idea de que México estaba a punto de declarar la moratoria, que la reacción externa no se hizo esperar, y para fortuna del gobierno, hasta con cambios de matices y con visos de una actitud más flexible de parte de los endurecidos acreedores Así, el presidente del Chase Manhattan Bank, el tercer banco más grande de Estados Unidos, consideró que ningún país puede pagar toda su deuda y que hay que darle facilidades a los endeudados para que no dejen de pagar los servicios de la deuda
El subsecretario del Tesoro norteamericano, David Mulford, recomendó a los involucrados mayor “paciencia” en el trato de los problemas económicos mexicanos y reconoció que México ha dado “pasos positivos” en el reordenamiento de su economía, aunque “no ha podido evitar los efectos indeseables del déficit financiero” Además, dijo, México no ha recibido el reconocimiento que merece por los “difíciles pasos” que ha dado para resolver su crisis económica
Por su parte, un grupo de senadores estadounidenses señaló que a su país de nada le sirve perpetuar los problemas económicos de México Dijo: el bienestar nacional estadounidense en su relación con su vecino del sur puede ser promovido por la “negociación directa y el respeto mutuo”
El propio presidente estadounidense, Ronald Reagan, dijo que su gobierno está dispuesto a ayudar a México “tanto como le sea posible” para enfrentar el problema de la deuda externa Sin embargo, dijo, ello sólo será posible en el marco de un acuerdo entre el gobierno mexicano y los acreedores, el Fondo y el gobierno estadounidense, mediante el cual México se comprometa a hacer serias reformas económicas a cambio de ayuda financiera
Paul Volcker, presidente de la Reserva Federal, habló en el mismo sentido; la única solución al problema de la deuda mexicana es la combinación de “severos ajustes internos” a cambio de ayuda externa
Hasta el viernes, lo único que había en claro era el desistimiento del gobierno mexicano de tomar medidas unilaterales, pero el posible acuerdo con el FMI y los acreedores; nada