DERROCHE FUNEBRE

DERROCHE FUNEBRE
Señor director:
Por si lo cree de interés para los lectores de Proceso, le transcribo la carta que con fecha 24 de febrero de 1986 envié, un tanto ingenuamente, a Foro de Excélsior, en relación con la conveniencia de mostrar moderación en la publicación de esquelas de parientes de funcionarios públicos
Desde la fecha de mi carta han ocurrido otros “sensibles decesos” con la misma estampida de esquelas en los principales y más caros diarios metropolitanos La carta decía:
“De ser este un país sensato y los funcionarios que lo gobiernan lo fueran también, sería de esperar que al derrumbe del petróleo y colapso de la economía, se introdujeran automáticamente recortes en los gastos no necesarios para poder efectuar aquellos específicos de la función pública
“Pero las cosas no son así y cualquier oportunidad es buena para mostrar el grado de incongruencia que priva en el sector público Ejemplo de ello es la orgía de esquelas mortuorias que nuevamente se desató con el motivo de la muerte de un ilustre padre El año pasado perdimos varios progenitores, madres, hermanos (carnales y políticos) de altos funcionarios con un millonario costo para los presupuestos de las secretarías de estado, dependencias de toda índole, paraestatales, etcétera
“¿No es tiempo de poner un alto a tan fatuo y provinciano dispendio? Declaremos una moratoria general e indefinida para las esquelas pagadas con el dinero de los empobrecidos contribuyentes mexicanos”
Dejo a su criterio publicar esa carta y lo saludo atentamente
Lic Federico Siller
México, DF