Daniel Cohen, asesor del Banco Mundial
El esfuerzo de México para pagar, desmedido, injusto y peligroso
Anne Marie Mergier
PARIS – “En los tres últimos años, México ha hecho un esfuerzo de reajuste económico y financiero totalmente desmedido Lo hizo bajo presión de los bancos Eso no puede seguir así Es injusto y peligroso”
Quien habla no es un tercermundista incondicional: se llama Daniel Cohen y es uno de los jóvenes economistas más destacados de Francia
Investigador en el Centro de Estudios Prospectivos de Economía y de Matemáticas aplicadas en la planeación, y en el no menos respetado Centro Nacional de Investigación Científica, Cohen es además asesor del Banco Mundial
Su especialidad: América Latina Su misión más importante hasta ahora: asesorar al presidente boliviano Paz Estensoro Su obsesión: que se cambien las reglas del juego entre prestamistas y endeudados Pero ya Su tesis: es fundamental que el pago de la deuda siga el ritmo de crecimiento de los países endeudados De esta manera, la deuda debe poder crecer sin que ponga en peligro la solvencia de estos países Eso implica un esfuerzo de reembolso mucho menor que el que se ha hecho hasta ahora
A petición del Banco Mundial, Cohen expuso su tesis en un largo ensayo, muy técnico: Cómo evaluar la solvencia de una nación endeudada
El trabajo provocó discusiones, polémicas, pero sobre todo mucho interés: el 8 de enero, el Financial Times le dedicó una página entera Como Cohen, el comentarista concluía:
“Debe existir un amplio abanico de compromisos racionales que permita conciliar las necesidades de los deudores y de los bancos”
Sentado en el informal salón de su departamento parisiense Cohen dice a Proceso:
“Los criterios de solvencia que por lo general se utilizan hoy son inadecuados No es ilusorio pensar que un país pueda seguir un camino un poco menos drástico que el de reembolsar la totalidad de los intereses de su deuda, como se ha hecho en los tres últimos años Al contrario Seamos realistas: Propongamos una estrategia que tienda a estabilizar, ya no a hacer decrecer, la proporción entre deuda y exportación Esto es defendible ante el FMI y ante los organismos financieros
—¿Se puede aplicar su teoría en México?
—Por supuesto A mi juicio, el esfuerzo que debe hacer México no es reembolsar la deuda Debe reembolsar una parte de los intereses, pero esencialmente debe estabilizar la proporción entre deuda y exportación
“Veamos lo que ha pasado en estos últimos años: México ha hecho mucho, pero mucho más que eso Reembolsó los intereses de la deuda y logró acumular muchas reservas En 1982 éstas habían bajado a menos de 800 millones de dólares El 1984 subieron a 7,000 millones Fueron multiplicadas por siete
“Fue un esfuerzo enorme, gigantesco Demasiado brutal a mi juicio, demasiado rápido Todo se hizo bajo la presión de los bancos Hay que hablar claro: los bancos no tienen en mente una estrategia de crecimiento armonioso de la deuda y del PNB, por ejemplo Ni mucho menos Lo único que les interesa es recobrar sus fondos y salirse de América Latina Así de sencillo Eso no puede ser Por lo tanto, me sentí obligado a hacer sonar la alarma en el Banco Mundial Tengo que decir que no soy el único en hacerlo
“Mas que nunca es preciso encontrar un compromiso: se debe pagar a los bancos, cierto Pero pagar no significa reembolsar todo, significa pagar parte de los intereses Punto Que los bancos no vengan con cuentos y catastrofismos No es molestia alguna estabilizar la deuda en el nivel en el que se encuentra y hacerla crecer al mismo tiempo que aumentan las exportaciones, por ejemplo, o la tasa de crecimiento”
—Eso puede ser válido para Brasil, pero en el caso de México, con la caída del precio del petróleo
—Cuidado Vamos a tomar las cosas por orden: una cosa es la crisis coyuntural del petróleo, otra es la deuda exterior mexicana Sigamos hablando del endeudamiento México debe pagar alrededor de 11,000 millones de dólares de intereses de la deuda Vuelvo a mi demostración: pagar 11 ó 12,000 millones de dólares equivale para México a darse como objetivo mantener una deuda perfectamente constante Si México tiene alguna perspectiva de crecimiento, se puede fijar un objetivo ligeramente más bajo que eso Puede decir, por ejemplo, que su deuda aumente a un ritmo de 30%, al igual que su tasa de crecimiento A sabiendas que las tasas de interés internacionales son de 10%, uno se da cuenta que México sólo debe reembolsar el 10% de los intereses, menos el 3 o 4% de la tasa de crecimiento Eso nos da, digamos, el 6% de la deuda a pagar cada año
—Es precisamente una de las cosas que propuso Miguel de la Madrid en su reciente mensaje a la nación
—Tiene razón Dejémonos de cuentos Lo que importa en este momento es fijar para México objetivos razonables, que este país pueda cumplir Exigirle más sacrificios, pedirle que pague todos los intereses ahora mismo, es imposible de cumplir Es, además totalmente irracional Es un reajuste demasiado brutal en un período en el que ese país necesita repartir un poco en el tiempo el peso de ese reajuste Por eso repito: lo que se debe proponer es que México se dé un objetivo de crecimiento de su deuda proporcional al de su crecimiento económico Pero, por favor, que deje de querer mantener constante esa deuda: es ridículo e irrealizable
Cohen va más lejos aún: considera que esa necesidad de armonizar las perspectivas de pago con las de crecimiento debe ser objeto de reglas fijas, de reglas automáticas:
—Es preciso que México, el FMI y los bancos se pongan de acuerdo sobre eso y definan una estrategia para cinco o diez años México tiene todo el derecho del mundo a exigir reglas fijas Las necesita para evitar que haya crisis con cada reembolso Es preciso estabilizar todo eso Por no tener estas reglas automáticas el sistema financiero mundial se encuentra a cada rato al borde del pánico Es absurdo
—¿Esa necesidad de reglas fijas es válida para todos los países endeudados?
—Sí Por supuesto
—¿Deberían ser elaboradas globalmente para toda América Latina, por ejemplo?
—Creo que los países de América Latina deben exigir juntos estas reglas, pero adaptarlas a su propia realidad
En cuanto a la crisis provocada por la caída del precio del petróleo, Cohen preconiza la urgencia de una ayuda excepcional de los países industrializados a México Estima que es totalmente injusto dejar a México debatirse sólo En este sentido, por cierto, se han expresado otros economistas europeos Algunos estiman que el FMI debería brindar a México una especie de “facilidad petrolera”, similar a la que se creó para ayudar a los importadores golpeados por el aumento del precio del crudo hace unos años
El tema preocupa igualmente a analistas y políticos europeos, que estiman que urge un enorme esfuerzo de “imaginación internacional” para resolver el problema de la deuda
Sólo los gobiernos de los países industrializados, y sobre todo los organismos internacionales, parecen hacerse los sordos
—Una lastima si no se entiende la necesidad de otorgar urgentemente una ayuda a corto plazo a México para compensar la baja del precio del crudo, por una parte, y por otra la urgencia de establecer con ese país una política de deuda a largo plazo, se le va a acorralar para que se declare una vez más en cese de pagos Y tendrá todo el derecho de hacerlo Es ya evidente que nunca México podrá pagar su deuda Es también evidente que México está en una posición que le permite exigir algo diferente
—¿La misma debilidad de México sería su fuerza?
—Exactamente Que lo aproveche para redefinir las reglas de refinanciación Es fundamental Que siga exigiendo ese tope de 6% A pesar de lo que dicen, los acreedores no tienen ninguna razón profunda para rechazar eso Lo importante es convencer, primero, al FMI Si él acepta, entonces los bancos deberán seguir Los bancos no tienen los medios de oponerse a un acuerdo que se firmaría entre el FMI y los países endeudados De todos modos es eso o un cese de pagos
—Si se va a tener que llegar a nuevas reglas, como este tope de 6% ¿por qué esperar a estar al borde de la catástrofe para lograrlo?
—Es cierto Ese es el funcionamiento habitual de las crisis financieras Hay que esperar que se manifiesten para que se vaya pensando en las medidas que se debe tomar para resolverlas No se bien como contestar a su pregunta Tal vez el papel de las grandes instituciones internacionales debería ser, entre otras cosas, corregir las deficiencias del mercado financiero La situación de crisis permanente que vivimos desde hace unos diez años revela hasta que punto los organismos internacionales carecen de imaginación, de creatividad Actúan con prudencia extrema, siguen al pie de la letra sus reglas de funcionamiento, que se hacen cada vez más ciegas El FMI es un organismo terriblemente conservador Su política en los últimos años ha sido pensada muy a corto plazo Quería evitar la crisis financiera, sacar excedentes, pero no se preguntó —y eso es muy claro en el caso de México— hasta dónde iba a llegar con eso Las tecnologías y los métodos del FMI son terriblemente cortoplacistas Debería ser guiado para realizar también acciones a mediano plazo Y ese debería ser el papel del Banco Mundial Pero no lo es El Banco Mundial tiende a asumir, como el FMI, una especie de papel de guardián Tiene sus propios programas de reajuste Es peligroso El Banco Mundial debería seguir su vocación original: definir políticas a mediano plazo e imponerlas al FMI, en caso de necesidad
Cohen explica que cada vez hay más gente que reflexiona sobre estos temas y que se puede hablar de una nueva corriente de economistas que si bien en un principio estuvo de acuerdo con las medidas de ajuste aplicadas por los organismos internacionales en los países endeudados, con los sucedido en 1985 dio marcha atrás y vio que ajustes tan drásticos eran un error
Y concluye: “Una cosa es segura: crece la impresión de que el esfuerzo de reajuste es demasiado rápido y, además, que es inconcebible que no haya mecanismos de seguridad que eviten oscilaciones como las que regularmente llevan a los países al borde de la quiebra Creo que todos tenemos que aprovechar la crisis de México para crear reglas internacionales que sean menos miopes”








