Patos o Aguilas

Patos o Aguilas
Francisco Ponce
Desde la primera almohadilla, Gil Hodges solía silbar You’ve gotta have heart
La tonada era característica de la obra Malditos yanquis, que Hodges (1924-1972) retomó para infundir ánimo a sus compañeros y no dejarse impresionar por los Mulos de Manhattan, en aquellos primeros años de integración de los Mets
Eran los tiempos de una escuadra de suicidas o de payasos, según la óptica Inicialmente eran tan malos, que provocaban risa, aunque intentaban un béisbol agresivo, espectacular
Y quizá por ello, se convirtieron en los Sorprendentes Mets, en 1969, y seguramente por ello The Sports Book (Ed Bantam, 1976), eligió como una de las siete mejores series mundiales la de aquel año, cuando los Mets, dirigidos precisamente por Hodges, conquistaron su primer gallardete, frente a los Orioles de Baltimore
Y, entre otros motivos, la elección se debió a que “fue ganada por el equipo más improbable y quizá el peor en la historia del béisbol”
Y así ocurre con frecuencia en el deporte el equipo con menos probabilidades, sorprende a todos y conquista lo aparentemente inalcanzable
Así le ocurrió a las Aguilas de Mexicali, recién ganadores de la Serie del Caribe, transmitida desde Maracaibo, Venezuela, por Imevisión
El equipo mexicano estaba considerado como el patito feo, ante escuadras de la categoría de Dominicana, Venezuela y Puerto Rico Y así abrieron su participación los mexicanos con una paliza de 0-11 ante los Tiburones de La Guayra
Finalmente, ligaron tres victorias para llevarse la corona: un espléndido desquite de 14-0 sobre los Tiburones locales, victoria apretada de una carrera con squeeze play ante las Aguilas cibaeñas (toque perfecto de Nelson Barrera con hombres en primera y tercera) y otra victoria de 5-4 sobre los Indios de Mayagüez puertorriqueños, con hit decisivo del veterano de siete series caribeñas, el receptor Paquín Estrada
Se apreció en los juegos —lástima que los genios de producción de Imevisión cortaron por la noche el juego para pasar su prodigioso noticiero— un enorme espíritu de lucha del equipo mexicalense Y por ello, sus triunfos finales fueron emotivos, dignos de un magnífico espectáculo, a pesar de los errores que marcaron el toque de la mancha en el torneo
Pero se trajeron no solamente el título del mejor equipo en la serie sino también la distinción para el mejor manager —Cananea Reyes, quien logro después de 1976 con Hermosillo su segundo gallardete en este evento— y el título de mejor pitcher para Jaime Orozco
Todo lo contrario de lo que vimos en el estadio Azulgrana, el domingo 9 de febrero: un partido de fútbol de basura, mezquino, indigno de primera división entre América y Atlante
Y luego se quejan los dirigentes y entrenadores de por qué la gente se aleja de los estadios
¡No faltaba más después de tanta ignominia!