Sería mejor festejar las esperanzas que los hechos

Sería mejor festejar las esperanzas que los hechos
La Revolución Mexicana sólo resolvió un problema político electoral: Womack
Francisco Ortiz Pinchetti
CAMBRIDGE, MASS – La Revolución Mexicana —cuyos 75 años serán celebrados oficialmente este miércoles 20 de noviembre—logró un éxito político sin duda importante: sustituir a un hombre mortal, Porfirio Díaz, por una institución perenne, el PRI
“Don Porfirio fue una especie de PRI es su época”, dice muy serio John Womack Jr
Doctor en Historia por la Universidad de Harvard, exdirector del Departamento de Historia y actual profesor e investigador de la propia Universidad, el autor de Zapata y la revolución mexicana opina que quienes ganaron la revolución fueron los empresarios políticos, “los hermanos menores de los grandes capitalistas del norte; quienes la perdieron fueron los campesinos: el pueblo de México
“Resultó que la revolución fue para solucionar el problema político de la sucesión y no para solucionar los graves problemas del pueblo”, resume,
Sobre la celebración del 20 de noviembre, Womack ironiza:
“Está bien que el gobierno mexicano rinda sus honores a los valores realmente populares Lástima que no haga más efectivos sus compromisos retóricos”
El historiador, de 48 años de edad, piensa que “sería mejor festejar las esperanzas en lugar de los hechos: sería mejor festejar los intentos que se harán en lugar de los éxitos que no existen”
Womack recibe a Proceso en su estrecho cubículo de profesor en el Departamento de Historia de la Universidad de Harvard: un cuarto de cuatro por tres metros, atiborrado de libros, en el que el escritorio apenas se ve bajo el montón desordenado de papeles Los libreros, que se desparraman, cubren las cuatro paredes y sólo dejan libre el hueco de la angosta ventana Por ahí, recargados, retratos de jefes indios norteamericanos y una foto de Fidel Castro con Richard Nixon Una banderita mexicana, maltrecha por el tiempo, sobrevive a la hecatombe de papel
Durante toda la entrevista —efectuada mientras la lluvia y el frío otoñales envuelven el campus universitario— el profesor de historia latinoamericana permanece sentado en una silla, como alumno castigado Una y otra vez cree encender su puro a medio fumar, en tanto contesta las preguntas con actitud reflexiva, aunque en todo momento de magnífico humor:
“Alguien dijo que solamente existen dos razones para vivir aquí en Nueva Inglaterra: septiembre y octubre”, bromea acerca del tiempo horrendo
Y así sintetiza su balance cobre la Revolución Mexicana a 75 años de distancia:
“Históricamente —dice— fue un éxito político Lo que hicieron los revolucionarios, los revolucionarios que ganaron —porque hubo otros que perdieron— fue descubrir la manera de arreglar las sucesiones en el poder El problema del porfiriato fue que el partido dominante era un solo hombre, finalmente mortal Don Porfirio fue una especie de PRI en su época
“El problema era ese: que un partido no puede depender del hecho de la mortalidad Mientras vivía, Díaz había resuelto el problema de la sucesión: pero al final esa ya fue imposible Lo que los revolucionarios exitosos lograron en los años veinte y treinta fue solucionar ese mismo problema por medio de un partido político, que toma su forma moderna cuando el general Cárdenas lo reforma para integrar en él a los sindicatos y a las organizaciones campesinas: para integrarlos fundamentalmente al aparato electoral”
Eso fue, dice Womack, “lo más positivo” de la revolución Explica:
“Puede parecer un aspecto poco importante: pero yo creo que es uno de los puntos fundamentales de la vida mexicana moderna México sigue siendo y seguirá siendo una nación soberana Tiene una forma de gobierno republicana Eso quiere decir elecciones: si no puede haber elecciones más o menos ordenadas, más o menos respetables, la cuestión de la soberanía misma está en juego Descubrir y establecer la solución política electoral fue, en ese sentido, algo sumamente importante para la historia moderna del país”
—Fuera de ese aspecto político electoral, ¿qué sería México hoy si no hubiera ocurrido la revolución?
—Pienso que mucho de lo que ha sucedido en México desde 1910 habría pasado de todas maneras, sin la revolución Mire: las grandes sociedades anónimas que ya existían en México en 1910 todavía estaban ahí en 1920 y muchas todavía están: no desaparecieron por la revolución Sindicatos sí aparecieron durante los años de la revolución Sindicatos serios y fuertes como el de los electricistas o de los ferrocarrileros: pero esos sindicatos habrían surgido de todas maneras, probablemente en la misma década Hay que recordar que don Porfirio murió en 1915 A final de cuentas era un ser mortal: iba a desaparecer tarde o temprano Entonces, como ocurrió en otros países latinoamericanos, es muy probable que habrían surgido diez o a más tardar en los años veinte
“Y algo muy importante: esos sindicatos serios y fuertes surgieron en forma autónoma, sin depender del gobierno En los años veinte, la CROM había formado su propio partido político, el Partido Laboristas La CROM y los sindicatos más importantes de esa central fueron independientes del Estado En los años veinte, el gobierno dependía más de la CROM que de la CROM del gobierno La revolución, entonces, fue la ocasión para el surgimiento de los sindicatos: pero la revolución no creo los sindicatos”
La tendencia, dice el historiador, “los repetidos intentos” de reforma agraria fueron, eso sí, algo especial, distintos “En los años diez, veinte y treinta, no hay intentos de reforma agraria en ningún otro país de América Latina”, explica Y aclara: “Sin embargo, hay que entender que la reforma agraria en México no fue propiamente una generosidad del Estado: fue al principio algo impuesto por los campesinos, que exigieron sus tierras”
Reflexiona, inútil fumada al puro de por medio:
“Viendo históricamente a la Revolución Mexicana, yo diría que no ha tenido mucho éxito que digamos en los aspectos sociales y económicos: pero sí ha resuelto hasta el momento uno de los problemas más difíciles de cualquier país que sufre problemas de desarrollo: la cuestión electoral”
LOS QUE LA PERDIERON
John Womack —jean y suéter azules, camisa a cuadros rojos y blancos, botas café claro— atribuye a su propia concepción el que la Revolución Mexicana no haya tenido éxito en los aspectos sociales y económicos
“La única manera de superar esos problemas, para enfrentarse con otros de otra etapa, habría sido llevar a cabo una revolución socialista”, dice desde su silla con la vista clavada en el librero que está frente a él, como quien escudriña en busca del volumen que apoye su dicho “En aquel entonces, los años diez, habría sido bastante difícil concebir tal revolución socialista Después de 1917, después de la revolución rusa, México habría tenido que enfrentarse con Estados Unidos si las corrientes en serio socialistas hubieran ganado terreno en el país Claro, una revolución socialista no acaba con todos los problemas, pero cuando menos es ya otra etapa Y los problemas actuales de México son todavía los de un país capitalista”
—Usted hablaba de los que ganaron la revolución ¿Quiénes la perdieron? ¿Como merma su derrota el destino mismo de la Revolución?
—Los que perdieron fueron, ante todo, los campesinos Los zapatistas, en el caso de Morelos, ganaron cierto terreno militar y político: es uno de los pocos estados, quizá el único, que tuvo una reforma agraria local en los años veinte; pero en lo general, los campesinos perdieron en los años diez la oportunidad de conocerse los de una región con los de otras No fue suficiente el encuentro de Zapata y Villa en la capital en 1915 Habría sido necesario que los dirigentes de los pueblos, del norte y del sur, de Michoacán, de Guerrero, de Yucatán, etcétera, se hubiera encontrado y unido Eso no sucedió
Womack arquea las cejas tras sus anteojos redondos:
“Probablemente, dadas las condiciones de la época, eso ya fue imposible Pero creo que cuando menos en los años diez hubo la oportunidad de la formación de algo que funcionara como partido campesino, un partido nacional campesino Y eso no sucedió Al final lo que quedó fue el movimiento morelense, aunque ya muy diezmado porque los carrancistas lo habían amolado para fines de la década
“Así se perdió la oportunidad de formar un partido que les habría dado a los campesinos una fuerza política tal vez crucial en los años veinte y treinta Eso habría sido fundamental, pero
—¿Pero qué doctor?
—Que no ocurrió así para 1920, que es cuando se cierra la época de violencia armada a gran escala; el destino de la revolución estaba marcado: habían ganado los empresarios políticos, sobre todo los del norte del país
Womack identifica a esos ganadores como “los hermanos menores de los capitalistas norteños: los primos mediantemente pobres de los grandes ricos” Menciona como ejemplos a Antonio Villarreal, a los Treviño, a los González de Nuevo León Y los sonorenses: “Alvaro Obregón, Calles, son los primos de los grandes del norte”
Fueron ellos los que ganaron, repite, “y por supuesto no eran nada socialistas La palabra socialismo significaba muchas cosas en sus propias vidas, en su propia historia y la de sus familias Hubo momentos, en los años veinte, en que Obregón o Calles se llamaron socialistas, es cierto, pero eso no tiene nada que ver con un socialismo en serio Esos señores querían un capitalismo más mexicano Nada más No podían ni imaginarse un México socialista en esos años”
Otro aspecto importante en el destino de la revolución fue el establecimiento, hacia 1920, de “ciertos sindicatos”
“Los nuevos burgueses que ganaron en 1920 no tendrán sin embargo el campo totalmente abierto ni una libertad perfecta: tendrían que tratar con sindicatos que no podían controlar En este sentido, podemos decir que para 1920, la revolución dejó ya presentes a los dos poderes del México moderno: los empresarios y los sindicatos”
Los campesinos, “dispersos y políticamente desarmados”, quedaron al margen
“Y los campesinos —subraya Womack— formaban la mayor parte de la población del país”, es decir, admite, “el pueblo mexicano perdió la revolución”
—Usted menciona en su libro Zapata y la Revolución Mexicana que con el asesinato de Alvaro Obregón los campesinos perdieron a su mejor campeón en la ciudad de México ¿Qué tan importante fue en el rumbo de la revolución el hecho mismo de la muerte de Obregón en 1928?
—Fue importante, sí porque Obregón había ganado la reelección y dependía entonces de varios grupos fuertes: algunos sindicatos ferrocarrileros que lo apoyaban contra el callismo y la CROM, también ciertas organizaciones campesinas o arraigadas en distritos campesinos, como San Luis Potosí, Morelos, Michoacán
“Ahora bien, ¿campeón de campesinos? El campesino, siendo pobre, nunca tendrá campeones que no sean campesinos y por lo tanto suficientemente leales Obregón —ríe Womack— fue en muchos aspectos un pobre campeón Pero en ese momento fue el mejor que tenían los campesinos, aunque haya sido por que necesitaba su apoyo”
—¿Los usó?
—Los usó —interrumpe— como tantos otros a lo largo de la historia de México
John Womack habla de los campesinos mexicanos con un tono que parece nostálgico de los años en que realizó en México la investigación para su doctorado, que sería la base de su libro sobre Zapata, un clásico de la bibliografía de la Revolución Mexicana
“Con excepción de los zapatistas de Morelos, que sí realizaron un movimiento propio y lucharon por sus propias demandas, los campesinos de México participaron en la revolución como soldados de los diferentes ejércitos, pero no en defensa de sus intereses
“El ejército de Obregón, el ejército de soldados de Pablo González, fueron también ejércitos de soldados de origen campesino, lo cual no quiere decir que fueran ejércitos campesinos: lucharon y murieron por los intereses de líderes de origen distinto al suyo
“El pueblo mexicano dio su sangre no por sus causas propias, sino por uno de los problemas políticos del país, el problema de la sucesión del poder Aunque durante la revolución ocurrieron muchas otras cosas, lo fundamental es que se trató más bien de una guerra larga, política, entre distintas facciones”
—¿Hasta qué punto la actitud agrarista del presidente Lázaro Cárdenas significó una reconsideración o una rectificación hacia los postulados originales de los campesinos?
—Creo que sí, que fue en efecto una reconsideración acerca de uno de los problemas todavía no resueltos en los años treinta
“La pérdida de tierras por los pueblos durante el porfiriato había creado un problema enorme para 1910 Viene la revolución, no hecha por los campesinos sino por los políticos: luego unos campesinos, en especial los de Morelos, aprovechan la coyuntura política para rescatar sus tierras perdidas Tienen poco éxito durante la década de los diez, pero cuando menos pudieron establecer como causa respetable el llamado entonces reparto agrario en los años veinte hay poca reforma: repartos aislados, esporádicos Nada serio y nada masivo Así, ya en los años treinta, el problema seguía sin solución
“Hay que aclarar algo: sin la crisis económica que afectó al país en los años treinta, probablemente ese problema agrario habría seguido sin modificación hasta los años cincuenta, como sucedió en otros países latinoamericanos: pero en los treinta, cuando sobreviene la crisis, cuando llega el presidente Cárdenas y entra en conflicto con el expresidente Calles, aquel necesita apoyos de donde sea Y entonces reconoce como una potencia política enorme a los campesinos que reclamaban sus terrenos Y en dos o tres años Cárdenas realiza una reforma agraria inmensa, que afecta a todo México Establece como 10,000 ejidos en esos pocos años; es decir, establece como 10,000 centros de apoyo al gobierno cardenista”
Womack se interrumpe, esta vez no para reencender su puro sino para confesar que los historiadores, como él, no han estudiado realmente a fondo, ampliamente, la reforma agraria cardenista y sus verdaderas causas “Todavía no entendemos bien las razones específicas que tuvo el presidente Cárdenas”, dice
El profesor de Harvard se encoge de hombros mientras guarda diez, veinte segundos de silencio “Creo que no podemos pensar inocentemente”, agrega luego, dubitativo “Sería falso pensar que el general Cárdenas hizo la reforma agraria simplemente porque quería mucho a los campesinos Eso sería tanto como decir que era un santo o algo así Y el señor llegó a presidente porque era un político muy listo Naturalmente, es probable que tuviera sus sentimientos para el campesino, pero las razones de fondo tuvieron que ser políticas”
La explicación, dice, tendría que partir de la crisis económica y de sus efectos sociales al principio de los treinta, como el cierre de muchas empresas y la vuelta al campo de un gran número de exobreros “Eso, y los conflictos políticos entre Cárdenas y Calles Le repito: esa reforma Agraria antes de la segunda guerra mundial es algo muy especial en América Latina Sin embargo, hay que estudiarla también históricamente y no fuera de su contexto”
RETORICA REVOLUCIONARIA
—¿Podría calificarse a la Revolución Mexicana como un intento fracasado?
Womack responde así:
“Depende de la definición que le demos a la propia revolución Si uno dice que el intento fue solucionar los problemas socioeconómicos del país, entonces sí, ha sido un fracaso, pero creo que decir eso sería inventar algo que no existió, sería negar la verdad histórica de la revolución Los señores que hicieron la revolución en México buscaban solucionar un problema político Y, al fin y al cabo, lo solucionaron El resultado es el PRI ¿Pobre resultado? Tal vez Sin embargo, es mejor el PRI que una situación en la que no fueran posibles elecciones más o menos ordenadas, aunque no sean justas ni honestas Si uno piensa que el intento de los primeros revolucionarios fue político, entonces la revolución fue un éxito”
—O podríamos hablar entonces no de una, sino de dos revoluciones mexicanas enfrentadas entre sí, ¿no es cierto?
—Por lo menos de dos Hubo varias Hay que pensar que en 1910 nadie sabía lo que iba a ocurrir en los siguientes diez años Que yo sepa, fue hasta 1920 cuando se celebró por primera vez el 20 de noviembre y cuando se habló por primera vez de la Revolución Mexicana
“Antes se hablaba de la revolución maderista, la revolución del sur, la revolución constitucionalista, la revolución de reconstrucción como decían los carrancistas Fue hasta 1920 cuando se empezó a hablar de la Revolución Mexicana, como símbolo de la unificación de los distintos movimientos bajo la hegemonía de los sonorenses”
Resume:
“Hubo varias revoluciones y varios movimientos, algunos auténticamente populares Unos ganaron y otros perdieron Los que perdieron fueron los campesinos; los que sobrevivieron fueron los sindicatos y los que ganaron fueron los políticos del norte”
—¿El término “Revolución Mexicana” fue entonces un invento retórico?
—Si Evidentemente sí Se inventó después
Sobre el hecho de que los sucesivos gobiernos de México, hasta el actual, han utilizado los “postulados revolucionarios” como bandera y centro de sus programas, Womack aclara que “eso lo hacen todos los gobiernos, incluido el de Estados Unidos Aquí tenemos que soportar cada cuatro años la misma retórica que se remonta inclusive al Acta de Independencia”, dice sonriente
Y ya en serio:
“Sabemos que todo eso es por lo menos mentira Aunque es algo más: al menos es un gesto de reconocimiento de que esos son los valores que deberían ser respetados Que no son efectivamente respetados, pero que deberían serlo en ese sentido hay algo valioso cuando el gobierno reconoce que los valores que deberían respetarse son los que harían posible una vida mejor para los pobres del país”
Sin embargo, añade el historiador, a fuerza de repetirlo, ese discurso se ha gastado “Finalmente es un engaño y ya nadie lo cree”
Hace un comentario lateral:
“Es muy difícil para cualquier gobierno no reconocer la verdad y decir la verdad Mucha gente no quiere oír ni reconocer la verdad Muchos mexicanos, como muchos norteamericanos en el caso nuestro, quieren que el gobierno les diga la verdad; pero muchos otros no, en parte porque se están aprovechando de esas mentiras y en parte porque simplemente tienen miedo a la verdad Evidentemente es un engaño y por eso el Estado Mexicano sufre una buena falta de hegemonía moral, como también ocurre aquí”
—¿Cuál ha sido históricamente la actitud y el papel que ha jugado Estados Unidos frente al proceso de la Revolución Mexicana?
—Contra el proceso popular, una actitud y un papel muy negativos: ha tratado siempre de frenarlo Actualmente lo trata Los que mandan en este país no quieren a los pobres de México tengan una vida mejor Es simplemente eso Tienen miedo a los pobres de México Los que mandan actualmente aquí creen que todo pobre será tarde o temprano un comunista y un enemigo de Estados Unidos Por eso tratan directa o indirectamente de prevenir cualquier intento, desde arriba o desde abajo, de solucionar los problemas de los pobres
—¿En algún momento la actitud del gobierno de Estados Unidos fue clave en el destino de la Revolución Mexicana?
—Fue un factor, uno de los tres o cuatro factores más importantes de la revolución —responde Womack luego de unos instantes de reflexión
“Uno no puede escribir la historia de la Revolución Mexicana sin tomar en cuenta el papel de los Estados Unidos junto con otros elementos políticos de México Pero factor determinante en algún momento, creo que no Creo que no”
Recuerda que en los años treinta el gobierno de Washington quiso mantener buenas relaciones con el gobierno de Lázaro Cárdenas
“Eso sí fue clave —dice Cárdenas tuvo que enfrentarse a un problema de fascismo latente, profundo y enorme en el país Monterrey pudo haber sido la base de un fascismo nacional en México Y el fascismo no se dio finalmente en México Pero no porque no hubiera elementos dispuestos, sino porque Cárdenas encontró la forma de debilitar a los grupos fascistas de Monterrey y el gobierno de Washington, más o menos, lo apoyó Y cuando vino la crisis de 1938 por lo del petróleo, fue la clave que Washington no presionó, que respetó la expropiación petrolera cardenista Se quejó pero la respetó”
La historia mexicana, agrega, “ha sido mucho más el resultado de elementos propiamente mexicanos —en lucha y en conflicto con presiones norteamericanas— y menos la historia de una larga opresión y una larga historia de derrotas”
Se para en seco, para aclarar:
“Claro que hubo derrotas, públicas y privadas, pero el gobierno mexicano sigue siendo cuando menos algo soberano en sus tratos con Estados Unidos y puede resistir presiones de Washington Washington no ha podido, en ningún momento de la historia de México, dictar un arreglo que dure y que quede como un hecho definitivo en la historias”
Womack escribe actualmente un nuevo libro, ahora sobre la historia del movimiento obrero en Veracruz entre 1880 y 1945 Piensa volver al de Zapata, para revisarlo (el libro apareció en 1969) Dice que en los últimos años hubo importantes hallazgos históricos sobre la Revolución Mexicana, a tal grado que la historiografía sobre el tema se ha modificado en 50%
“Espero volver pronto sobre Zapata, buscar en los archivos que recientemente se han conseguido Veré qué se puede o se debe cambiar, aunque pienso que lo central del libro no, probablemente hay aspectos que se pueden ampliar, enriquecer”
A la luz de su conocimiento sobre las historia de la revolución, se le pide su opinión acerca de los gobiernos mexicanos más recientes, incluido el actual
Dice:
“Pienso que han podido hacer algo fundamental y positivo: mantener la soberanía del país y mantener ciertos nivel de orden constitucional, respetable En los últimos 15 años los mexicanos no sufrieron lo que sufrieron los argentinos, los brasileños, los chilenos, los guatemaltecos, los colombianos Eso es algo muy positivo
“Claro que en cuestiones económicas, sociales, políticas —me refiero a elecciones honestas— los gobiernos mexicanos recientes han perdido, visto desde aquí, magníficas oportunidades Aunque hay que pensar otra vez en las circunstancias de México: tener Guatemala al sur, cliente de Estados Unidos, y tener Estados Unidos al norte Esto significa que las libertades internacionales que México tiene en cuestiones económicas y políticas no son muy amplias Cualquier gobierno mexicano tiene que medir sus pasos, porque el coloso del norte sigue siendo enemigo de la soberanía de México”
Eso es cierto, dice, aunque reitera: “Hubo oportunidades que México perdió” Luego postula: “La vida es dura y la vida que resulta de una historia como la mexicana es más dura que la que resulta de una historia como la norteamericana, que no es justa tampoco Bueno, la historia no es justa: es una larga serie de injusticias”
De vuelta al tema de la celebración del septuagésimo quinto aniversario de la Revolución Mexicana se le pregunta a Womack si no resulta una falacia festejar, en los términos que lo festeja el gobierno mexicano, una revolución que en esos términos no existió jamás
“Sería mejor festejar las esperanzas que los hechos —responde— sería mejor festejar los intentos que se harán en lugar los éxitos que no existen”
—¿Cómo se definiría entonces el festejo oficial?
—Como algo subreal, otra vez Bueno, los mexicanos creen que son los únicos que tienen un gobierno subreal Pero aquí también: nada más vea lo que tenemos como Presidente