DE UN INFORME A OTRO 84-85, LA IMAGEN DEL TRIUNFO SOBRE LA CRISIS SE ALEJA

DE UN INFORME A OTRO 84-85, LA IMAGEN DEL TRIUNFO SOBRE LA CRISIS SE ALEJA
Pedro José Alisedo
Balance de la primera mitad de su sexenio, el III Informe de Gobierno del presidente Miguel de la Madrid despertó poca expectación a pocos días de llevarse a cabo Varios diarios lo adelantaron: sería poco espectacular
Y es que mucha de la información contenida en el informe ya había sido adelantada en varias semanas por tres de sus principales secretarios de Estado —los de Hacienda, de Programación y Presupuesto y de Comercio— al dar a conocer los nuevos recortes presupuestales del gobierno
Además, muchos de esos datos revelaron que los principales resultados alentadores mencionados por De la Madrid en su segundo informe se esfumaron en 1985 Así, en este tercer informe había pocos motivos para el optimismo, en contraste con el existente a la mitad del sexenio anterior
En efecto, en septiembre de 1979, en pleno despegue del auge petrolero, José López Portillo, en su tercer informe, se mostró plenamente satisfecho por lo alcanzado Por ejemplo, se ufanaba de que la deuda externa del sector público apenas fuera, al 30 de junio de ese año, de 27,939 millones de dólares e informó que se avanzaba en mejoras su estructura y en abatir sus costos
Otro motivo de orgullo era que en los últimos doce meses el tipo de cambio hubiera tenido variaciones mínimas, manteniéndose a un nivel promedio de 23 pesos a la venta
La euforia y la confianza brotaron cuando se refirió al tema petrolero: “Tener abundancia de petróleo —dijo López Portillo— en un mundo ávido de energéticos y económicamente desordenado, nos colocamos en posición prominente para impulsar nuestro crecimiento económico y socia independiente y autosostenido y, por primera vez y quizá la única en nuestra historia, nos permite delinear un modelo de país factible y a la altura de nuestra más ambiciosa filosofía política”
Y agregaba: “El petróleo es nuestra potencialidad de autodeterminación, porque nos hará menos dependientes del financiamiento externo y mejorará nuestras relaciones económicas internacionales
El único nubarrón en ese tercer año de gobierno había sido el escándalo provocado por el incendio del pozo Ixtoc I, a cuyos críticos López Portillo salió al paso invocando “el espejo negro de Tezcatlipoca” y diciendo que “la Malinche salió a aullar, pidiendo sacrificios humanos, para apaciguar al dios del fuego”
Triunfante, López Portillo decía al final de su tercer informe: “Tenemos el camino y tenemos el rumbo”
Diecinueve meses después, a principios de junio de 1981, los precios internacionales del petróleo se derrumbaban y, con ellos, todo el proyecto gubernamental lopezportillista
El presidente De la Madrid, cinco años después, en su segundo informe de gobierno, también se ufanó de ir por el camino correcto El 1o de septiembre de 1984 dijo: “Estamos dejando atrás los aspectos más graves de la crisis” y añadió: “Se observan ya resultados alentadores: desciende el ritmo de la inflación, se mantiene la planta productiva y el empleo, repuntan gradualmente los indicadores de la actividad económica, continúa el saneamiento de las finanzas públicas, mejoran nuestras cuentas económicas con el exterior y se recupera el crédito del país; la deuda externa se reestructura a plazos más amplios, mantenemos bajo control el tipo de cambio y reconstruimos la reserva monetaria”
Estos logros lo alentaron a agregar: “Si bien este informe de gobierno ha reconocido y subrayado los avances que se han logrado en el combate de la crisis económica, debemos advertir que no procede, y debemos evitar, cualquier actitud prematura de triunfalismo Al superar sus manifestaciones más alarmantes e iniciar el camino de la recuperación, podemos afirmar objetivamente que vamos en el camino correcto, pero de ninguna manera que hemos alcanzado la victoria, aunque ésta empiece a vislumbrarse No bajaremos la guardia antes de tiempo”
Sin embargo, parece que la guardia, a pesar de la advertencia presidencial, fue bajada, pues la mayor parte de los signos alentadores mencionados hace un año han desaparecido ahora
La inflación, que en 1984 fue oficialmente de 59%, será este año de por lo menos 55% La meta oficial era que no fuera superior a 35% El crecimiento del Producto Interno Bruto, que en 1984 fue de 35% se reducirá este año a cerca de 2% La inversión privada hace un año creció en 88% y en este lo hará sólo en 6%; la inversión pública, a su vez bajará del 6% de 1984 a 2%
Por lo que hace a las cuentas con el exterior, en 1985 se esperaba obtener un superávit de más de 10,000 millones de dólares Los pronósticos oficiales señalaban que las exportaciones no petroleras crecerían en 12% y las importaciones en 11% Sin embargo, en los primeros seis meses de ese año las exportaciones no petroleras bajaron en 15% y las importaciones crecieron en 44%; así, el superávit comercial, del que ya se esperaba una reducción del 25%, bajará en realidad en más del 40% y será sólo de 7,000 millones A esta reducción en el ingreso de divisas se debe sumar una fuga de dólares cercana a 4,000 millones
También se perdió el control sobre el mercado monetario, y el peso en el transcurso del año se ha devaluado en cerca del 40% Las reservas internacionales, lejos de aumentar, se redujeron en 1,900 millones de dólares, según informó el secretario de Hacienda a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión
Y aunque la deuda externa se sigue renegociando, en la misma sesión de la Permanente el secretario de Comercio reconoció que México tiene cada vez más problemas para acceder al mercado de créditos internacionales
En relación con el empleo, una evaluación del Instituto de Investigaciones Económica de la UNAM informa que la tasa de desempleo abierto se ubicará este año en 135%, de tal manera que la población desempleada será superior a 4 millones 800,000 personas En 1984 se estimaba que el número de mexicanos sin ocupación fija remunerada era de 4 millones 640,000 O sea, que en un año el número de desempleados creció en 160,000 Esto, sin incluir a los burócratas recientemente despedidos, que pueden rebasar los 100,000
De esta manera, la victoria sobre la crisis que el presidente De la Madrid comenzaba a vislumbrar en 1984, se alejó durante 1985