Pena, penita, pena
Francisco Ponce
No está tan unida como aparece en los escaparates masivos de comunicación, pero allí estará: la familia futbolística, juntita, como siempre, en las buenas y en las malas, rodeada por políticos y por los viejos zorros dueños de la cancha internacional, hará el tradicional, honroso y nunca bienponderado acto de presencia en el estadio Corregidora
Este martes la fiesta será en la capital del estado de Querétaro, y sin duda uno de los rostros más felices será el del gobernador Rafael Camacho Guzmán, exsenador y exlíder del sindicato de la radio y la televisión
Y cómo no va estar contento: habrá legado a la comunidad uno de los estadios más modernos y cómodos del mundo, para 41,473 espectadores, con costo de 2,500 millones de pesos, aunque en el estado no haya ningún equipo profesional de primera división Ah, claro: esperan que las Cobras —filial de Televisa— o los Gallos de la UAQ, asciendan algún día al máximo circuito
Por lo pronto, un estadio de superlujo para la subsede mundialista, y en qué mejor ocasión: en el año del relevo gubernamental local, y en el LXVIII aniversario de la Constitución
Como el acontecimiento es especial, don Rafael decidió que fuera don Jaime Haro, con todo el apoyo de Televisa, quien manejara los festejos deportivos que no se concretaron con la inauguración del estadio —y a cuatro partidos en el 5 y 6 del presente—, sino a una función de box y una corrida de toros, actos que se iniciaron desde el sábado pasado
Cuando menos, en este tipo de actos, el problema de la diferenciación de clases sociales queda disipado por el alarido en el estadio, aunque a pesar de los festejos y mimos a nuestra Carta Magna, no haya sido posible —en 75 años de revolución— lograr lo que pretende el presidente De la Madrid: una sociedad justa
Por el contrario: en ciertos aspectos, los festejos se producen en un momento que se está convirtiendo en algo críticamente normal en nuestra cotidianeidad: agudización de problemas económicos —escasez de alimentos y salarios de hambre hasta la ignominia para los más pobres— y sociopolíticos —fuertes pleitos en el norte del país entre panistas y priístas, mayores diferencias entre los ricos y los pobres y la caída del petróleo y, nuevamente, las insolentes críticas del tal Gavin, quien se le quiere ver ya de regreso a su hogar
De cualquier manera, Querétaro aspira entonces a ser una ciudad de auge futbolístico, como lo es en otros aspectos económicos Cuando menos ya se cuenta con el estadio
Total Primero la fiesta, hombre: se trata de la familia futbolística Y de la Constitución
Las penas con fiesta son, desde cualquier punto de vista, menos Aunque no dejen de seguir siendo penas








