La empresa intentó provocar un paro, dicen las operadoras

La empresa intentó provocar un paro, dicen las operadoras
Teléfonos lleva su campaña antisindical hasta los golpes a trabajadores
Salvador Corro
En la sala de descanso del tercer piso de la central telefónica San Juan, un grupo de operadores de larga distancia (02), directorio (04) y servicio al extranjero (09), esperan, platican y tejen Otro grupo, cerca de ahí, plantea sus problemas a las delegadas y coordinadoras sindicales Desde temprano han recorrido los pasillos discutiendo los problemas que se han acumulado en los últimos dos meses En total están ahí unas 100 operadoras
De pronto, unos 30 hombres armados, que se han ido juntando de tres en tres, ordenan a las sindicalistas que abandonen el edificio Las operadoras se defienden unas a otras Los guaruras, que forman parte del “personal confidencial” de Teléfonos, sacan sus armas, disparan los extinguidores de fuego contra las trabajadoras y, las patean Minutos después, 30 operadoras van rumbo a Urgencias Otras tantas, a pesar de los golpes, reanudan su trabajo Otras, también maltratadas, deciden irse a sus casas
La escena del 4 de enero sintetiza y ejemplifica la política antisindical de la empresa, que el mismo gobierno solapa
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“Las instalaciones de Teléfonos de México, son campos de concentración para sus trabajadores Nuestro mundo es sórdido Hay grupos de guardias blancas que reprimen, controlan e intimidan”
Gloria Peinado, secretaria del sindicato de telefonistas, secuestrada con otras dos compañeras ese día 4, denuncia: “El departamento que más resiente la política antisindical es el de operadoras En general, el sindicato está siendo agredido Pero es a las operadoras a las que más vigilan, reprimen y controlan”
No es casual Las operadoras del 02 y del 04 son piezas clave para la empresa y para el sindicato Fueron ellas las que prácticamente llevaron al poder a Francisco Hernández Juárez Son las más combativas Sin embargo, son también las que más frecuentemente tienen problemas
Martha Heredia, secretaria de Trabajo del sindicato, expone: “Desde noviembre, la empresa tiene aplicada una requisa privada El personal de confianza ejerce tal presión, que prácticamente ya no tenemos derechos sindicales Contra las operadoras llegan al extremo de lo absurdo Por ejemplo, para ir al baño no nos podemos tardar más de 10 minutos Hacemos un promedio de 16 a 20 llamadas por hora No pueden ser menos porque te llaman la atención
“Hablamos con un lenguaje preciso Con las palabras medidas para ahorrar tiempo Pero si nos equivocamos, también nos llaman la atención Por ejemplo, en larga distancia, tenemos que contestar de acuerdo con el manual: ¿A dónde desea hablar? Si te equivocas, porque ya estás cansada, y contestas: ¿A dónde quiere hablar?, lo más probable es que te estén grabando y que inmediatamente la supervisora se te acerque y te llame la atención”
La empresa lo tiene todo calculado, hasta la represión “Ahorrar tiempo, siempre ahorrar, eso quiere la empresa”, dice un grupo de operadoras indignadas Como si hablaran en coro, en momentos arrebatándose la palabra, las telefonistas reseñan su mundo: “Todo está medido: tres minutos para cada llamada; dos intentos solamente cuando la línea está ocupada; dos minutos solamente para que la otra central conteste; no más de 20 minutos para proporcionar tiempo costo Todo está perfectamente checado Cuando no es la supervisora, es la grabadora Conectan la grabadora cuando menos lo esperamos Y la dejan hasta 20 minutos Con ella nos controlan todo: fraseología, trato al público, tono de la voz, cuánto te tardas en cada llamada, si platicas o no platicas
“Pero la grabación no sólo sirve para controlar la calidad y la productividad También si has tenido algún conflicto con la empresa, si tienes mucha relación con las demás compañeras o si simplemente te consideran peligrosa Usan las grabaciones en tu contra para correrte Esto, en el mejor de los casos Porque con la grabación, con las supervisoras, con la carga de trabajo, con los problemas personales, terminamos por autocontrolarnos”
Otra operadora confiesa: “Además, tenemos un espacio muy pequeño Hay mala iluminación El clima que se respira es muy represivo, muy tenso Lo que menos le importa a la empresa es la operadora Por ejemplo, el equipo que utilizamos es muy delicado, muy costoso La empresa cuida más al equipo que a nosotras
Todos esos elementos se van acumulando Poco a poco van minando nuestra salud, nuestros oídos y, sobre todo, nuestro sistema nervioso Fácilmente nos desesperamos y chocamos con la desesperación correspondientes del abonado, que resulta del mal servicio Se genera así un círculo vicioso”
Pero eso no es todo “Sólo se nos reconocen como enfermedades profesionales la neurosis y la hipoacusia (oído) Pero las otras, que son resultado de la mala iluminación, del aparato circulatorio por estar mucho tiempo sentadas, o de la columna vertebral porque no tenemos las sillas apropiadas, ésas no cuentan”
La lista de problemas no termina En el departamento 02 trabajan unas 2,000 operadoras De éstas, unas 500 tienen turno fijo; otras 500, además de turno fijo, tienen descanso fijo El resto tiene que trabajar en todos los turnos, porque se requieren unos 10 años de antigüedad para tener turno fijo “Por eso nos pueden tocar turnos mixtos Cuando eso pasa, se nos desquicia todo nuestro ritmo de vida Un día vamos de 4 de la tarde a 11 de la noche; al día siguiente, de 8 a 4; después descansas unas dos horas y vuelves a entrar, y así sigues Laboras horas discontinuas En realidad hay más de 500 turnos diferentes Pero a la empresa le convienen porque aumenta la productividad”
Por eso es importante, dicen las operadoras, “que las delegadas sindicales, las coordinadoras y los integrantes del comité ejecutivo nacional del sindicato estén siempre en los centros de trabajo para gestionar, para buscar solución a los problemas
“Hasta antes de la requisa de septiembre había una mesa de trabajo en la que dirigentes sindicales y representantes de la empresa discutían y solucionaban los problemas Pero se suspendió y ya no dejaron entrar a los dirigentes sindicales a los centros de trabajo”
Gloria Peinado añade: “La empresa se niega a resolver los problemas, los permisos, los cambios de turnos, las vacaciones, el aspecto de las guarderías, etc Además, agrega una dosis de tensión a través del personal confidencial, de las supervisoras, de la sobrevigilancia Se crea entonces un ambiente muy difícil Para entrar en cualquiera de las instalaciones de teléfonos, las operadoras se tienen que identificar, decir su turno y pasar por la supervisión de por lo menos ocho policías apostados en la entrada”
Así estaba el ambiente el día 4 En total, en toda la empresa, había cerca de 15,000 problemas sin solucionar En el centro San Juan, el número estaba cargado Los problemas eran urgentes
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Martha Heredia, Gloria Peinado y otras delegadas entraron por la mañana en la central San Juan, sin ningún problema Las vieron los policías y, a diferencia de otras veces, no les dijeron nada Comenzaron a recorrer el centro sin meterse a las salas de trabajo, para que la empresa no pudiera tomarlo como un paro o interrupción de labores
Ellas mismas relatan:
“Había muchos problemas, pues unas 56 cláusulas del contrato colectivo están siendo violadas por la empresa Pero se habían agudizado en los últimos dos días La empresa no estaba cumpliendo su compromiso firmado el 24 de octubre
“Desde que entramos a la central, en todo momento fuimos vigiladas por un policía uniformado y por Clara Herra, trabajadora de confianza, que nos siguió hasta el baño
“Pasadas las tres y media, llegaron unos 10 policías uniformados, encabezados por Guillermo Ortega, de la gerencia de relaciones laborales Nos dijeron que nos saliéramos Les contestamos que estábamos tratando problemas, que queríamos negociar con ellos para solucionarlos No quisieron hablar y se fueron Nosotras seguimos trabajando
“Ya en la sala de descanso del tercero piso, cerca de las 6:30, de pronto irrumpieron unos 30 hombres Nos ordenaron que saliéramos de la central Como no quisimos, un grupo de guaruras se retiró a pedir instrucciones a la directora de Tráfico, Herlinda Villanueva Cuando regresaron, tenían la orden de atacarnos y sacarnos a como diera lugar
“Pero estaban fuera de sí Cuando nos quisieron jalar, nuestras compañeras nos defendieron y nos colocaron detrás de los escritorios Ellos ya estaban armados con los extinguidores, con sus pistolas, y tiraban golpes a diestra y siniestra Le pegaban a quien se les ponía enfrente
“Virginia Prieto Castillo, María Guadalupe Martínez, Juana Hernández, recibieron la embestida más fuerte Araceli Casas fue alcanzada en los ojos por el líquido del extinguidor La cegó por varias horas Elvira Mora, María del Rosario Dávila, Ramona Navarro, también recibieron golpes Se trataba de defender a sus delegadas y a las coordinadoras, para que no se las llevaran
“Pero el personal confidencial está muy bien entrenado En cuestión de minutos nos alcanzaron Nos arrastraron de los cabellos hasta el sótano”
Gloria Peinado da los detalles: “Me arrastraron por las escaleras Lo mismo hicieron con Martha Heredia, Isabel Martínez y Virginia Díaz Nos subieron a una camioneta de Teléfonos de México Nos tiraron en el suelo e impidieron que levantáramos la cabeza La camioneta a alta velocidad, salió del edificio Nosotras alcanzamos a oír que uno ellos decía: `no te detengas ante nada; si se te ponen enfrente, échales la camioneta’ Se subieron a los camellones Tuvimos la suerte de que Magdaleno de la Rosa nos viera en la camioneta Y nos siguió en otro coche Cuando los guaruras se dieron cuenta de que nos iba siguiendo; se bajaron, metralleta en mano, para intimidarlo A la altura del hotel Paseo, se pararon Uno de ellos habló por teléfono con alguien Unas calles más adelante nos dejaron libres”
Laura Buensuceso, delegada sindical, relata lo que entre tanto ocurría en el centro San Juan: “La histeria se apoderó de muchas trabajadoras La directora de Tráfico quería que nos saliéramos Quería provocar un paro y justificar la represión Los guaruras seguían golpeando a las trabajadoras La policía de la empresa había cerrado las puertas y no dejaba entrar ni salir Cuando llegaron los reporteros, los fotógrafos, los socorristas y otros miembros de la policía, no pudieron entrar A las lesionadas las pasaron por las rejas
“Como a las 9 de la noche todavía había operadoras que, con todo y golpes, decidieron reanudar su trabajo Con la tensión nerviosa, no aguantaron más Y ahí, sentadas ante los conmutadores perdían el sentido”
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En respuesta inmediata al ataque, las operadoras manifestaron su indignación de casi todas las formas En sus asambleas llegaron a proponer la suspensión temporal de labores, manifestaciones, mítines y otras medidas Sin embargo, será la convención, que se inició el sábado, la que acuerde las medidas
El sector clave del sindicato y de la empresa ha sido golpeado Las operadoras demandan que se les haga justicia