FEDRO GUILLEN, SOLIDARIO CON EL SANDINISMO

FEDRO GUILLEN, SOLIDARIO CON EL SANDINISMO
Señor director:
A la muerte de Carlos Pellicer heredamos la presidencia del Comité Mexicano de Solidaridad con el Pueblo de Nicaragua Dimos albergue a jóvenes luchadores de entonces en el local de una institución de escritores, para juntas y encuentros Hablamos con Cuauhtémoc Cárdenas para que ayudara contra la persecución de siempre de fiscales migratorios: ¡Ay del extranjero que alza la voz por la libertad! Estuvimos, Thelma Nava ha de recordarlo, cuando iba a plantearse la operación de Edén Pastora contra el edificio del congreso Y la misma Thelma, que tanto luchó en el Comité, como su esposo Efraín Huerta, recordará que en lo personal nos opusimos a la propuesta de guardar en el Comité Mexicano parte del dinero que suponían iban a lograr con “el operativo”, como se dice en esa jerga que danza hasta en la lucha política
La propuesta era correcta Pero guardar dinero ajeno y en sumas altas, al menos para nosotros, era distinto del objetivo de nuestro Comité
En Nicaragua no han faltado alusiones a porqué jamás se nos invitó a ir Edelberto Torres en su libro Sandino algo dice de nosotros, referido, sobre todo, a la actitud adoptada hace 30 años, desde nuestro cargo del Servicio Exterior Mexicano, cuando la “gloriosa victoria” de Foster Dulles En la Guatemala de Jacobo Arbenz
Indagando logramos averiguar que uno de los jóvenes a quiénes dimos hospitalidad en nuestro local de escritores, se molestó porque cuando estaban sesionando les rogamos marcharse Ellos sabían que no todos los de la Directiva de nuestra comunidad eran sandinistas Que iban a llegar Y que ya había tenido el autor de estas líneas alguna controversia por ese motivo
Obviamente, amigo Julio Scherer, somos más sandinistas que antes Elementales principios señalan que debe quitarse la hojarasca que dejan caer, en medio de su lucha, jóvenes coléricos Un movimiento tan importante como el de Nicaragua no puede ser ajeno a pequeñas pasiones Contra ellas debe lucharse también Un día iremos por nuestra cuenta a la reconstruida, moral urbanísticamente, Nicaragua, jurando sobre una de esas Biblias en arameo bélico— que le hacen a RR profetas del pentágono— que nada nos hará dejar la solidaridad con Sandino
De quien oímos hablar por nuestro padre, gobernador revolucionario de Chiapas, donde se vendían unos cigarros “Sandino”, nombre que hizo decir al viejo, contradictorio, maravilloso Unamuno: “Ha nacido un Quijote en Nicaragua”
Fedro Guillén
México, DF