Denuncias, cifras, sangre, desvirtuadas

Denuncias, cifras, sangre, desvirtuadas
La voz del Presidente convirtió a La Quina en ejemplo de honestidad
Francisco Ortiz Pinchetti
Lo logró
Reconocido al fin como líder impoluto —ningún otro adjetivo alcanzaría a calificarlo— Joaquín Hernández Galicia recibió el abrazo presidencial del pasado 4 de julio con el orgullo de quien acepta un merecido galardón de triunfo
La Quina es el vencedor Ni hablar
Nada pudieron contra su acrisolada rectitud las denuncias, las evidencias, el escándalo De entre el fango se levantó Mejor dicho: se irguió No: se elevó
A unos cuantos meses de que su nombre parecía incluirse —”por fin”, festejaban sus impugnadores— en la lista oficial de los grandes saqueadores de este país, la justicia lo asiste y es proclamado como líder modelo nada menos que por el Presidente de la República
Claro que no fue fácil para Hernández Galicia llegar a ese encuentro histórico y feliz con Miguel de la Madrid Hurtado en Ciudad Madero La Quina hubo de luchar sin descanso contra intenciones moralizadoras que amenazaban desplazarlo sin darle siquiera las gracias A él, que durante 25 años ha dedicado esfuerzos y sacrificios sin cuento en favor de los petroleros, sus hijos, y de México todo
Valiente, encaró a sus detractores con la contundencia del apoyo libre y entusiasta, clamoroso, de los sindicalistas Generoso, multiplicó las obras sociales e incrementó sus dádivas a los trabajadores Audaz, escapó a las acusaciones y a las trampas Visionario, anunció la moralización del sindicato antes de que el gobierno la intentara Patriota, propuso geniales soluciones a los problemas que aquejan al país en materia económica, alimentaria, social Vigilante, denunció errores y desviaciones en la incipiente administración sexenal de Petróleos Mexicanos Modesto, prometió abandonar este año la dirigencia sindical, a riesgo de pecar de mentiroso Inteligente, promovió una campaña sin precedentes —y sin reparar en gastos— para lavar la imagen de los petroleros Y la suya, de paso
Ciegos aquellos que dudaron Extraviados quiénes prestaron oídos a las denuncias Envenenados los que exhibieron a La Quina como un hombre enfermo de poder y corrupto hasta la médula
Tarde o temprano tenía que brillar la verdad Ahora se sabe que Joaquín es el líder de una sola pieza, el ejemplo a seguir, el guía sindical por excelencia
Aleluya
Imposible dejarlo ir Imposible no ceder y acabar por hacerse amigo de un hombre así: recto, honrado, tierno, prudente, amantísimo, dadivoso, patriota, abnegado Sobre todo en estos momentos en que el pueblo mexicano está urgido de dirigentes en los cuales confiar, a los cuales seguir
Qué importan —humano al fin— sus pequeños pecados Nada son, frente a su bondad esencial, la prepotencia y el abuso, la venta de plazas, el manejo personal de 70,000 millones de pesos en seis años sin rendir cuentas a nadie, el trafique con los contratos, los negocios privados al amparo del sindicato, la represión, inclusive física, contra los disidente, las asambleas espurias, el despilfarro sin límite, la explotación de los trabajadores transitorios, la complicidad con administradores comprobadamente corruptos de Pemex, el terror como instrumento para preservar el poder, los 2,000 trabajadores comisionados a su servicio, la imposición abierta de dirigentes seccionales y nacionales del sindicato, la violación sistemática de los estatutos y tantos otros pecadillos contenidos en alteros de expedientes, en denuncias judiciales, en cientos y cientos de páginas de la prensa nacional cuando el fango brotó como el petróleo y los ilusos pensaron que ahora sí, vaya, por fin, la renovación moral de la sociedad era una intención seria y que no se detendría ante el imperio sindical petrolero encarnado por La Quina
“Quiero reconocerle al sindicato petrolero —dijo Miguel de la Madrid esa misma mañana del 4 de julio, en Ciudad Madero— su tenacidad, su esfuerzo, su sentido de lealtad y su compromiso por hacer de Petróleos Mexicanos, cada días más, un modelo de empresa mexicana; un modelo de honorabilidad, un modelo de honestidad en el manejo de su sindicato”
Así lo dijo el Presidente ante 12,000 petroleros momentos antes de estrechar en un abrazo, cálido abrazo, a Joaquín Hernández Galicia, su amigo
LA QUINA POR LUIS SUAREZ
Hace poco más de un año (Proceso 333) Hernández Galicia llamó “marranos” a los periodistas y dijo que él no daba entrevistas porque sólo servían para que lo atacaran “Cuando queremos decir algo, pagamos para que se publique”, aclaró prepotente
Por aquellos días, el oleaje de la renovación moral parecía ser capaz de derribar los diques levantados por La Quina para proteger su imperio
De entonces a la fecha se han publicado tres libros sobre la luminosa vida del dirigente real del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) En ellos se relatan sus penurias, sus luchas, sus esfuerzos incansables por beneficiar a los trabajadores del gremio, primero, y a todos los mexicanos después
También se editaron dos discos con canciones románticas de su propia inspiración, que son evidencia de su sensibilidad y su espíritu sencillo y popular
Más recientemente, La Quina concedió algunas entrevistas a escogidos periodistas que por supuesto no están incluidos entre los “marranos” que lo atacan Al mismo tiempo, se puso en marcha una costosísima campaña por radio y televisión para ponderar las aportaciones del STPRM al desarrollo del país, al bienestar de los mexicanos “Estamos trabajando por México”, dicen los mensajes publicitarios
Ninguna de esas publicaciones y promociones, sin embargo, tan valiosas como la entrevista hecha al dirigente moral de 80,000 petroleros por el periodista Luis Suárez Fue publicada en la edición del XXXI aniversario de la revista Siempre! el 27 de junio, justo ocho días antes de la visita de Miguel de la Madrid a Ciudad Madero
Entrevistador de grandes personajes —desde Fidel Castro hasta Luis Echeverría— Suárez consiguió lo que nunca antes: descubrir en Hernández Galicia a un ser humano incomparable
La entrevista se titula “La Quina visto por La Quina” Ocupa —cosa insólita— cinco páginas del semanario Está ilustrada con cuatro fotografías: en tres de ellas aparece La Quina, risueño, paternal, juguetón, con uno de sus nietos; en la otra posan muy orondos el líder y su entrevistador, que le hará preguntas tan incisivas como esta: ¿Qué haces para evitar el contagio de los defectos humanos?”
Hernández Galicia se da vuelo Incentivado por las agudas preguntas de su entrevistador, se describe como “un hombre realizado, seguro de sí mismo y el más feliz del país”
Dice, entre otras muchas, cosas como estas —que el semanario destaca en un sumario—: “He dominado la egolatría y la vanidad Mis virtudes: la lealtad, el trabajo y la honradez La pobreza me destroza y deprime; la opulencia y el desperdicio me enfurecen Si yo fallo, o falla alguien por inexperiencia, me pongo triste Soy duro con el ratero, el desleal y el traidor De joven fui parrandero; después y ahora (soy) totalmente organizado y retehogareño No quiero ningún homenaje al final de la tarea, porque lo estoy recibiendo y compartiendo en vida”
La Quina se confiesa también “humilde y sencillo” Dice: “humilde en saber pedir las cosas, no con indignidad, con sencillez Nunca he pensado que seamos petulantes, ni soberbios Ser sensato, sencillo, humano aunque traten de hacer aparentar lo contrario Soy sencillo y muy simple Y nada más pienso que soy un hombre digno El día que el hombre pierda la dignidad, ya no es hombre ni nada”
Habla también de la ardua tarea del líder:
“Pienso que la misión de líder no debe ser únicamente el representar a sus trabajadores en los derechos con la industria, sino también defenderlos en la vida social Es muy hermoso que un líder se preocupe de sus compañeros cuando están enfermos y tienen problemas de otra índole, menos (de) deshonestidad Es muy hermoso ayudar a la gente Yo me siento muy satisfecho Termino a las 12 de la noche, a la una de la mañana de atender a la gente, y ya estoy un poco cansado”
Del placer:
“Los placeres me gustan a base de hacer el bien A cualquiera que sea; hasta a mis enemigos Me gusta sembrar, hacer fábricas, tiendas para darle baratos los alimentos a la gente Ver los rostros contentos cada vez que abrimos una tienda donde se cobra más barato Tener el sindicato unido en su mayor parte Placer de ver el sol, de ver la luna De vez en cuando me doy un poquito de tiempo para ver la luna El placer de estar programando obras nuevas para la colectividad El placer de mis niños Mi nieto es muy travieso Me encanta jugar con mis nietos, con mis hijos Ver a la gente contenta Los demás son placeres mundanos”
¿Te impresiona la pobreza que a veces nos rodea? pregunta Luis Suárez
“Me destroza y deprime la pobreza”, responde La Quina “Yo fui niño pobre Muy pobres fuimos Y, naturalmente, ahora que tengo, no poder como se dice, sino el derecho que me ha dado la gente de hacer cosas bonitas, mi principal actitud es la de atender siempre a la gente pobre, darles a la gente pobre Y lo más bello, pienso yo, es que mi gente, mis compañeros han comprendido esa labor Porque si ellos no quisieran, no haría esas cosas Es decir, si yo hago una escuela, si yo regalo una silla de ruedas o si yo dictamino dar los alimentos baratos, es porque mis compañeros me lo autorizan, lo aprueban en las asambleas donde me han dado facultades sin necesidad de contar previamente con ellos, para que yo siempre haga el bien Por eso ves tú que andamos regalando pollitos, pollitas, nopales, árboles frutales, sembrando en las colonias pobres, diciéndole a la gente que se defienda, que no se dedique a quejarse, que siempre comida barata Porque hay gente pobre que no se da cuenta de eso”
Suárez formula otra agresiva pregunta: “Eres un ser pasional o apasionado? Hernández Galicia responde:
“Pasional es otra cosa Soy apasionado Pasional es el que pierde los estribos Soy apasionado de las cosas buenas, pasión buena, trabajo, lealtad, creatividad, realizaciones Soy apasionado de todas las causas nobles ¡Cómo admiro a un hombre leal yo, cómo admiro a un hombre trabajador, cómo admiro a un hombre honrado! Los admiro En muy pocos sale lo otro: ser apasionado en la soberbia, la vanidad, la egolatría”
Hacia el final de la larga entrevista —en la cual hay muchas pero muchas otras linduras— Suárez pregunta a La Quina qué le hubiera gustado ser de no ser líder La respuesta es un poema:
“De chiquillo yo pensaba en ser trailero, al ver aquellos camiones grandotes De grande he analizado que es la experiencia lo que al final sirve al hombre, más que el dinero Lo mejor es ser un sembrador de comida, de calles con luz, de agua potable, de amor, de amistad La agricultura va a ser para mi, hasta la muerte, mi pasión, porque sembrando alimentos damos comida a la gente pobre Así que eso va a ser, hasta que el Supremo Creador disponga mi meta final: ser un sembrador permanente”
Ciegos aquellos que dudaron
HOMBRE CON FUTURO
En un vacío absoluto cayeron ya las denuncias que en alud se precipitaron contra Hernández Galicia y su incondicional Salvador Barragán Camacho, dirigente formal del STPRM Los disidentes, una vez más, fueron derrotados Las evidencias del saqueo, arrumbadas Y Héctor García Hernández, El Trampas, en su lugar: la cárcel
Fue precisamente el caso de El Trampas el que sirvió de detonante para el escándalo petrolero Acusado por sus exsocios de fraude por 985 millones de pesos, García Hernández contratacó destapando la atarjea: exhibió a La Quina y a Barragán Camacho como dirigentes de una mafia criminal, “que recurre inclusive al asesinato para eliminar a sus enemigos y proteger sus ganancias ilícitas”, en carta que envió al presidente Miguel de la Madrid el 22 de agosto del año pasado (Proceso 356)
El Trampas dio cifras, pormenores, ejemplos
Algo por supuesto intolerable para un hombre de la rectitud de La Quina que, diligente, le hizo el favor a la policía de atrapar al prófugo: tres de sus hombres, armados, lo secuestraron en refugio de McCallen, Texas y lo llevaron directamente a la casa del líder moral en Ciudad Madero Es de imaginarse la justa reprimenda que La Quina dio a su excolaborador Y, naturalmente, lo entregó a las autoridades como generosa, espontánea aportación a la renovación moral
Desde la cárcel, El Trampas ratificó y amplió sus acusaciones Denunció que la denuncia en su contra fue previamente acordada por él y los dos dirigentes del STPRM para fingir la moralización del sindicato Ofreció pruebas de sus denuncias Dio detalles de la forma como La Quina y Barragán Camacho disponen a su antojo del dinero entregado por Pemex y de la forma en que controlan la organización sindical a base de terror e intrigas (Proceso 359)
En pleno escándalo, el Movimiento Nacional Petrolero, refugio de la disidencia, renovó sus viejas denuncias sobre la corrupción en el STPRM y aportó nuevos cargos, con pruebas Así, señaló que los dirigentes petroleros fueron avales y cómplices de la administración corrupta de Pemex dirigida por Jorge Díaz Serrano, actualmente, también, encarcelado
Y hubo inclusive líderes seccionales del STPRM que creyeron que era el momento de destapar la cloaca y denunciaron, como David Ramírez Cruz, de la sección 10, la venta de plazas, con nombres y detalles
Parecía la debacle No se podía ya decir más sobre un estado generalizado de corrupción que quedaba ahí, a la vista, al público
La Quina no se cruzó de brazos Actuó, otra vez movido por sus afanes de servicio, para presionar por una lado a la administración de Pemex y por el otro para aplastar la renaciente disidencia y recapturar el control absoluto de la organización Dispuso adelantar las elecciones de dirigentes en las secciones y, en asambleas muy a su estilo, impuso otra vez a incondicionales suyos Por supuesto, puros dirigentes de probada rectitud
Como Onésimo Escobar, de la sección 26, de Las Choapas Como además el líder petrolero es diputado local por Coatzacoalcos, Veracruz, tuvo que hacer su declaración de bienes que marca la ley Honrado hasta las cachas, declaró propiedades por 2,000 millones de pesos: ranchos, automóviles, camiones, centenarios, una colección de relojes, un jet particular (El Universal, 9 de junio de 1984)
Buen ejemplo
La tormenta se apaciguó, poco a poco Firme en el timón, Hernández Galicia convirtió las acusaciones en calumnias, las evidencias en falacias, las denuncias en insidias Lavó, otra vez, su buen nombre Doblegó a todos
A Mario Ramón Beteta, el director de Pemex, primero
Empeñado en la creación del “nuevo Pemex”, Beteta se había mostrado rejego a la amistad de La Quina Como ocurrió en su tiempo con casi todos los directores de la paraestatal que en algún momento trataron de sanear al gremio petrolero
El pasado domingo 27 de mayo, Beteta fue invitado por La Quina y Barragán Camacho a una asamblea extraordinaria de la sección I, en Ciudad Madero Ahí se “reafirmaron las relaciones de entendimiento y amistad entre los trabajadores y la administración de Pemex”
En su discurso, que empezó con un “amigo Joaquín, amigo Chava”, Beteta puso en marcha la santificación oficial de La Quina Dijo, por ejemplo:
“Siempre atentos como están ustedes, y quiénes los encabezan, al acontecer nacional y apoyados como lo están en su patriotismo acrisolado, los dirigentes del sindicato, encabezados por Joaquín Hernández Galicia y por Salvador Barragán Camacho, han comprendido la necesidad de apoyar sin reservas, como lo hemos venido a ratificar aquí esta mañana, la política de Miguel de la Madrid”
No dejó lugar a dudas:
“Yo estoy seguro de que este no es solamente el principio, sino la ratificación de un compromiso, de una relación cada vez mejor, cada vez más sólida, cada vez más sincera y cada vez más llena de afectos verdaderos entre el sindicato y la dirección de Petróleos Mexicanos”
Brilló el sol
La escena culminante sobrevendría 38 días después El 4 de julio, el Presidente Miguel de la Madrid asistió a otra “asamblea extraordinaria” de la sección I, en Ciudad Madero Delirante, multitudinario, apabullante fue el recibimiento que los petroleros le brindaron, con el generoso apoyo de los colonos, desde que arribó a Tampico
En el nuevo Centro de Convenciones de la Sección I, atiborrado, el Presidente de la República escuchó las conmovedoras palabras de Joaquín Hernández Galicia:
“Señor Presidente: por lo que nos está pasando y lo que nos pueda pasar, hay que echar fuera, pero ya, a los envidiosos, a los ególatras, a los soberbios, a los deshonestos, a los intrigantes, a los incapaces, que son los que siempre nos dividen, los que siempre en el pasado y en el presente están arruinando a nuestro país”
Los hechos, proclamó La Quina, “echan abajo los infundios, las calumnias, las tácticas, las informaciones Ya usted lo está comprobando y lo va a seguir comprobando, porque siempre hemos sido y seremos leales con usted”
En uno de sus gestos de generosidad característicos, el líder moral del STPRM anunció:
“Para celebrar como un recuerdo imperecedero de su visita a Ciudad Madero —dijo a MMH— la directiva de nuestro grupo (Unificador, Revolucionario, Nacionalista y Humanista), ha acordado a partir del primero de agosto, no cobrar ninguna cuota sindical más que la de defunción, seguro de vida y ayuda voluntaria
“El manejo honesto desde hace 25 años de los fondos sindicales —aclaró— sus utilidades de las obras de Pemex, de sus reinversiones, nos dan ya la firmeza sólida debido a nuestra autonomía económica a realizar esta decisión, que prueba que cuando se respeta la autonomía sindical, los obreros también podemos ser buenos comerciantes sin lucrar, buenos banqueros sin extorsionar y fabricantes capaces sin explotar Y, lo más meritorio: colaborar y respaldar a nuestro gobierno, sin romper el equilibrio, sin irnos a los extremos, sólo pensando y actuando en forma nacionalista y humanista”
La respuesta del Presidente vino a ser el reconocimiento pleno a los esfuerzos del sindicato y sus dirigentes para sanear al gremio y servir a México, con lealtad y patriotismo “Un modelo de honorabilidad, un modelo de honestidad”, calificó textualmente Miguel de la Madrid
La purificación gubernamental de La Quina, además, ocurre justo en los momentos en que la estrella del líder cetemista Fidel Velázquez parece, ahora sí, declinar Los enfrentamientos inclusive públicos entre el viejo dirigente y el Primer Mandatario, aparentemente zanjados, son una evidencia
En esa coyuntura, Joaquín Hernández Galicia es proclamado dirigente modelo Logró imponerse inclusive a la renovación moral Su fuerza se redobla El camino hacia la secretaría general nacional del STPRM (que ocupó ya en 1962 y 1964), aun con los impedimentos estatutarios que existan, se mira expedito Eso, por lo pronto
El abrazo presidencial iluminó, por fin, a los extraviados Aleluya