El Castigo al gobernador, una historia de golpe bajo

El Castigo al gobernador, una historia de golpe bajo
Convicción en Guanajuato: a Velasco Ibarra lo removió Gobernación
Elías Chávez
Complot, “madruguete” y golpe político son, en el fondo, las acciones que realizaron en Guanajuato facciones priístas y que provocaron la caída —26 de junio— del gobernador Enrique Velasco Ibarra
Y aunque todo fue incruento, las peores mañas de la política —traición, hipocresía, mentira— resplandecieron como las mejores armas que los priístas pueden usar para dirimir sus conflictos
Fue el propio gobernador Velasco Ibarra quien, primero, auspició el complot, cuya finalidad era adelantarse al “centro” en la designación de su sucesor Para ello, en alianza con los empresarios de la entidad, principalmente el poderoso Grupo León, alentó la precandidatura de su secretario de Finanzas, el también empresario Raúl Robles
Grande era la fuerza y popularidad de Robles, al grado que, si el PRI no lo postulaba, podría haber ganado fácilmente las elecciones, apoyado por cualquier otro partido
Ante el peligro de que por primera vez un candidato ajeno al PRI ganara una gubernatura, intervino la Secretaría de Gobernación y ejecutó el “madruguete”, no en favor de determinado candidato, como es costumbre, sino en contra: “sugirió” al gobernador la destitución de sus tres principales colaboradores, entre ellos Raúl Robles, con lo que prácticamente quedaba desactivado el complot
Una vez lograda esta meta, había que culminar el proceso Era necesaria la caída de Velasco Ibarra para, desde ahora, empezar a rehacer al PRI en Guanajuato, fortalecerlo y, llegado el momento —principios del año próximo—, “destapar” candidato a gobernador tal y como mandan los cánones: sin que ningún complot estatal obstaculice al gran dedo en su designación
Así sucedió, en su momento, con Velasco Ibarra, quien llegó a gobernador de Guanajuato no porque tuviera fuerza, sino por su cercanía al entonces presidente José López Portillo, de quien era secretario particular Ajeno a grupos políticos y sin mayor militancia partidista, Velasco Ibarra tuvo que pactar con los grupos de poder en el estado, principalmente con la iniciativa privada Tolerante, adoptó la política del “dejar hacer” y los vacíos de poder pronto fueron llenados por empresarios y caciques
En el PRI tampoco estableció el control tradicional Nombró líder del partido a Jorge Núñez López, expresidente municipal de Acámbaro, a quien el diputado federal Alvaro Uribe Salas, presidente de la Comisión Nacional Política del sindicato ferrocarrilero, acusa de fraude por más de 20 millones de pesos En casi cinco años de gobierno, Velasco Ibarra no logró crear un grupo político que lo apoyara Su fuerza dependía de López Portillo, por lo que ahora, no grato a la administración de Miguel de la Madrid, se había convertido en un típico “emisario del pasado”
Por su parte, Raúl Robles se había convertido en el hombre fuerte del estado Subtesorero en el gobierno de Juan José Torres Landa, se inició como diputado local con Velasco Ibarra Ascendió a secretario de Finanzas e instrumentó lo que sería la punta de lanza de su precampaña: el llamado Programa de Vigorización Municipal Pronto, los empresarios lo hicieron su candidato natural, en tanto que los presidentes municipales lo veían como benefactor Y es entonces —agosto del año pasado— cuando el gobernador comete su gran error: como si no le constara la forma en que se deciden las gubernaturas, “destapó” a Robles:
“Si hubiera cabida a una decisión local —comentó ante un grupo de políticos—, qué duda cabe que Raúl sería el candidato”
Con la anuencia del gobernador, Robles vigorizó su precampaña, pactó alianzas y empezó a asumir, en la práctica, el gobierno del estado, mientras Velasco Ibarra, hace un par de meses, quizá alentado por la pretendida democratización del PRI, reincidía:
“Raúl es el mejor el que conviene a Guanajuato”
Y ya no lo perdonaron En el mismo estado y desde la capital de la República desataron una campaña en su contra Lo acusaban de ausentismo, de debilidad, de dejar el poder en manos de Robles, de efectuar negocios ilícitos
“No pasa nada”, comentaba el gobernador a sus allegados, hasta que en la mañana del 7 de junio, en la Secretaría de Gobernación, le “sugirieron” destituir a tres de sus principales colaboradores: el secretario de Finanzas, Raúl Robles; el secretario general de Gobierno, Mauricio Clark, y el procurador General de Justicia, Enrique Gómez Guerra Y también le sugirieron los nombres de los sustitutos: Salvador Rocha Díaz, diputado federal y oficial mayor de la CNOP, para secretario general de Gobierno; Fernando Gutiérrez Ortega, administrador fiscal regional de Occidente, para Finanzas, y Miguel García Domínguez, doctor en Derecho Fiscal y exsubprocurador Fiscal de la Federación como Procurador
De peso debieron ser los argumentos para que el gobernador aceptara las sugerencias Inmediatamente se comunicó a Guanajuato y citó para las tres de la tarde, en su despacho del Palacio de Gobierno, a los funcionarios a los que solicitaría la renuncia Ellos nada sabían, hasta que Velasco Ibarra, acongojado, los sorprendió:
“Con mucho dolor debo pedirles sus renuncias Vayan a sus despachos y redáctenlas Que sean sencillas, breves Y no digan que `por motivos de salud’ Simplemente digan que `por motivos personales’ Tampoco digan que son `irrevocables’: todas las renuncias son irrevocables Los espero a las siete de la noche para que hagan entrega a quiénes sustituirán”
Ninguno de los tres se atrevió a preguntar por qué tenían que renunciar Obedecieron A las siete de la noche entregaron los despachos a los nuevos funcionarios Al salir de lo que había sido su oficina, Raúl Robles intentó sacar algunos documentos que, según dijo, eran personales, pero agentes de la Dirección Federal de Seguridad se lo impidieron Y todavía después, durante 10 días, ahí permanecieron los agentes custodiando la Secretaría de Finanzas
Al día siguiente, el propio gobernador se encargó de intrigar y sorprender, todavía más, a los guanajuatenses En un desayuno con periodistas, en vez de dar a conocer los verdaderos motivos de las renuncias expresó:
“No obedecieron (las renuncias) ni a cansancio, ni a ineficacia, ni a asomo de deshonestidad”
Y luego de la sorpresa, la indignación:
“Esos funcionarios no renunciaron; fueron removidos, en una más de las acciones del centralismo político El pueblo no es idiota para que le hagan creer que se trata de renuncias”, declaró, en nombre del PAN, el diputado Antonio Obregón Padilla
“Ni nosotros ni nadie nos tragamos el cuento de las renuncias Los corrieron por cuestiones políticas, los corrieron porque estorbaban para preparar el terreno de la sucesión gubernamental”, dijo a su vez el representante del PDM, diputado Juan González Avila
“Los cambios en el gabinete guanajuatense, desde luego, se gestaron en la Secretaría de Gobernación para frenar el desorden político existente en la entidad”, aseguró el diputado federal priísta Luis Leoncio Vaquera
A falta de una explicación, durante dos semanas las especulaciones se multiplicaron en Guanajuato Y surgió entonces una reacción, casi unánime, de apoyo a Velasco Ibarra, a quien sus paisanos consideraban una “víctima del centralismo político” El PAN, el PDM y los empresarios se convirtieron en abiertos defensores del gobernador
El 16 de junio Velasco Ibarra efectuó una gira de trabajo en la ciudad de León, donde los empresarios lo ovacionaron Pero eso también fue un error: quienes le aplaudían eran los mismos empresarios que en septiembre del año pasado expresaron reproches y exigencias al presidente Miguel de la Madrid
Animado por el apoyo de los empresarios, que en la granja del alcalde leonés Rodolfo Padilla —considerado por algunos como el industrial más rico de la entidad—, le ofrecieron una comida y le manifestaron su reconocimiento “por la grande, trascendental y visionaria obra de gobierno”, Velasco Ibarra aseguró:
“No hay ningún motivo para que yo renuncie al gobierno de Guanajuato Seguiré al frente del estado hasta el último día de mi mandato Todo lo demás son rumores”
Se sintió todavía más seguro el sábado 23 de junio cuando presidió, en el Teatro Juárez, la asamblea estatal del PRI, preparatoria de la que a nivel nacional celebrará próximamente ese partido En su discurso de clausura, Velasco Ibarra elogió las demandas de sus correligionarios, en el sentido de democratizar la selección de candidatos a cargos de elección popular Y en el colmo de la ironía, terminó así su intervención:
“Guanajuato suscribe plenamente la política internacional del ciudadano presidente Miguel de la Madrid Puedo decir que estamos totalmente de acuerdo con él, y mandamos nuestros respetos y saludos al ciudadano Presidente por los esfuerzos que hace, en Centroamérica, por mantener la paz, la tranquilidad, la autodeterminación de los pueblos y la justicia, como lo hace en el interior de México”
Sólo dos días más le duró el gusto de ser gobernador El lunes 25, en la noche, el diputado Luis Mónem, presidente de la Comisión Permanente del Congreso local y hombre de confianza de Velasco Ibarra, recibió una consigna: convocar para el día siguiente, a las 11 horas, a sesión extraordinaria
Así lo hizo Pero la sesión no pudo empezar sino hasta las 14:30, cuando al fin los diputados recibieron un oficio en el que el gobernador solicitaba, en un párrafo, “licencia para retirarme del ejercicio del Poder Ejecutivo por más de noventa días a partir de esta fecha”, y añadía:
“Las razones que me obligan a hacer esta solicitud son de carácter estrictamente personal”
Y otra vez el estupor, acompañado de mentiras y traiciones de quienes buscan acomodarse a la nueva situación El diputado Luis Mónem olvidó rápidamente que él era uno de los principales defensores de Velasco Ibarra, e inmediatamente justificó y apoyó las “razones de carácter estrictamente personal” para que se otorgara licencia al gobernador Al día siguiente obtuvo su premio: lo nombraron nuevo líder del PRI estatal, en sustitución de Jorge Núñez López
Al igual que Mónem, ningún otro priísta se atrevió a dar la cara por su gobernador, no obstante que apenas tres días antes, en la asamblea estatal del PRI, en el Teatro Juárez, lo vitoreaban y le echaban porras
No tanto por defender a Velasco Ibarra, sino por la soberanía estatal, fueron los diputados de oposición quienes votaron en contra de la solicitud de licencia del gobernador
Juan González Avila (PDM) decía en la tribuna:
“La soberanía estatal se verá violada si se otorga la licencia a Velasco Ibarra Será una vergüenza que este congreso ejecute, aquí, en Guanajuato, instrucciones que vienen del centro”
Javier Pérez, diputado del PAN, preguntaba:
“Vivimos en un Estado de derecho o en una dictadura? Eso es lo que debemos preguntarnos, ante una situación tan grave en la que no es admisible que un gobernador deje su cargo por `razones personales'”
José Argueta, dirigente estatal del PSUM, advertía:
“Ahora, más que nunca, se está clarificando el tipo de gobierno dictatorial que padece el país Ayer fue pisoteada la soberanía de Yucatán, hoy la de Guanajuato ¿Mañana dónde?”
Juan José Torres Landa, hijo del que fue gobernador de la entidad, presidente municipal de San José Iturbide —donde triunfó como candidato independiente— buscaba la forma de ser rehabilitado en el PRI Inclusive asistió a la asamblea estatal Pero ante la caída de Velasco Ibarra, vuelve a rebelarse:
“Estamos en contra de que se le haya obligado a renunciar Definitiva, contundentemente, la licencia de Velasco Ibarra fue ordenada por el gobierno federal Ningún guanajuatense cree que haya sido por motivos personales Y puesto que el Congreso del estado no tuvo valor para oponerse, si las decisiones van a seguir siendo tomadas desde el centro, entonces mejor sería que desaparezcan las Cámaras de Diputados ¿Para qué pagar sueldos a los diputados y gastar en el mantenimiento de los Congresos? Mejor que ese dinero se invierta en obras prioritarias para el pueblo Aquí, en Guanajuato, se violó la soberanía estatal, representada tanto por el gobernador como por la Cámara de Diputados”
“Estas renuncias son humillantes para los guanajuatenses, son producto de una violación a la soberanía estatal y hacen evidente el centralismo autoritario, en contradicción con los postulados de democratización de la vida nacional enarbolados por el presidente Miguel de la Madrid”
Entre los escritores, Benjamín Cordero, Nicole Vaisse, Jorge Arturo García Salazar, María Concepción Montiel y Arnoldo Cuéllar, hay una convicción:
“En todo esto (las renuncias) se ve la mano de la Secretaría de Gobernación, que sustituye al PRI en la labor de garantizar la continuidad en el mantenimiento del poder Como en Juchitán, en Puebla, en Yucatán, el PRI pasa a segundo término y es directamente el gobierno federal el que interviene Esto tiene implicaciones graves que dan paso a la represión”
Todos ellos mencionan al líder nacional de la CNOP, Enrique Fernández Martínez, como uno de los principales instigadores del conflicto guanajuatense Explican que Fernández Martínez, cuyos enfrentamientos directos con Velasco Ibarra fueron evidentes, es amigo del secretario de Gobernación y de Salvador Rocha Díaz, el nuevo secretario general de Gobierno que, coincidentemente era oficial mayor de la CNOP
Lo cierto es que el martes 26 los diputados priístas aceptaron la renuncia de Velasco Ibarra y designaron gobernador interino al senador Agustín Téllez Cruces, expresidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
Olvidaban que tres días antes, en la asamblea estatal del PRI, habían expresado su reconocimiento a “Los esfuerzos del gobernador Enrique Velasco Ibarra para realizar una acción permanente que tiende a lograr los objetivos que nuestro partido se propone”
Y olvidaban también que una de sus principales demandas, la cual aprobaron para ser presentada en la asamblea nacional del PRI, establecía:
“Debe quedar claro que los puestos de elección popular no son botín sujeto a disputa o a compadrazgos”