INSUFICIENCIA SALARIAL

INSUFICIENCIA SALARIAL
Señor director:
El artículo 123 fracción VI de la Constitución vigente determina lo siguiente: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural y para proveer a la educación obligatoria de los hijos ” No se puede negar que el párrafo anterior es una bella utopía y la realidad otra cosa Y para decir esto me respaldo en números: Costo diario DF: Modesta vivienda, 33300; 2 litros de leche, 120; medio kilo de huevos, 60; medio kilo de plátano, 25; medio kilo de frijol, 16; medio kilo de arroz, 35; pan, 20; legumbres, 25; café, 10; medio kilo de tortillas, 8; luz eléctrica, 10; gas, 10; pasajes, 8; Total: 68000 pesos
En este cálculo estoy considerando las necesidades de una familia de cuatro personas No da para más Como hay otras necesidades imperiosas aparte de las alimentarias, necesariamente hay que reducir estas últimas para satisfacerlas Para que una familia normal pueda satisfacer sus necesidades en un nivel adecuado, se requieren 5,44000 pesos diarios, que representan ocho veces el salario mínimo En este cálculo considero el injusto 15% de valor agregado que hay que erogar al adquirir bienes de consumo necesario, del que somos cautivos Ejemplo: zapatos, ropa, etcétera
Permítaseme referirme al Plan Nacional de Desarrollo, Fracción 7346 pág 242, que dice: “Se establecerá un programa de vigilancia epidemiológica para llevar un seguimiento del estado de nutrición comunitario” Lo que yo creo urgentemente necesario
Los precios de los productos que enlisté son del día de hoy, por lo que hay que considerar el aumento inflacionario general del 8% mensual que reduce el poder adquisitivo del salario mínimo drásticamente, por lo que para el próximo diciembre se necesitarán $1,24600 para adquirir lo que ahora se compra por $68000
Por lo anterior se podrá observar que el sacrificio de la clase trabajadora es el basamento que permite el desahogo económico del país; pero el agobio y el sofoco se vuelven insoportables
Cordialmente
Gonzalo Izaguirre Aguilar
México, DF