La deuda, quizá impagable, es lo de menos; que se pague el interés
Los países deudores, imposibilitados de escapar de la máquina bancaria
Enrique Maza
La situación crítica de los países en desarrollo, por la carga de su deuda exterior, no es casual Aunque en la concesión y petición de préstamo cometieron muchos errores tanto prestamistas como prestatarios, la deuda de los países en desarrollo responde a una estrategia: que los países deudores pierdan el control de su política económica interna, con los costos sociales y políticos que eso implica No importa recuperar el capital inicialmente prestado —irrecuperable, por lo demás—, sino que funcione la máquina financiera y se someta a los países prestatarios a través del rejuego de intereses
Este es el análisis que hace, en la Televisión Francesa, el economista Denis Kessler, profesor de la Universidad de París Antes de la entrevista, la televisión presentó el siguiente relato:
En el Zócalo, una mañana de invierno, un ficticio Presidente de México que electriza a la multitud con su retórica de combate, anuncia ante la nación y ante el mundo que el país no puede seguir soportando los decretos tiránicos del Fondo Monetario Internacional, que estrangulan la economía en el nudo corredizo de los préstamos bajo condición México no tiene con qué pagar ni siquiera los intereses de su deuda En consecuencia, el alumno modelo del FMI se rebela El Presidente declara la guerra financiera: México no pagará más
El Canal 2 de la Televisión Francesa, con Ives Montand como relator, presentó una serie de programas sobre la crisis mundial, sobre los grandes cambios de decenio de los 80 Uno de esos programas es el relato de periodismo ficción que imagina la huelga mexicana de pagos y sus consecuencias, día por día, lugar por lugar, en el mundo y en el sistema financiero internacional Los ahorradores enloquecen La bolsa se desploma La trombosis financiera enferma de gravedad a occidente Es el relato de la quiebra monetaria que amenaza a la economía occidental
El periódico francés Libération, en coedición con la editorial Le Seuil, publicó, en febrero pasado, en forma de libro, la transcripción de esos programas, bajo el título de Viva la crisis Después del relato detallado y sombrío que imaginativamente cuenta la crisis mundial a partir de México, se entrevista al economista francés Denis Kessler, profesor de la Universidad de París en Nanterre, sobre la posibilidad de que la ficción se convierta en realidad, de que se desfonde el sistema financiero mundial
Denis Kessler: Es posible, pero poco probable Haría falta una conjunción singular de acontecimientos desfavorables para desembocar en una crisis financiera internacional de esta amplitud Eso establecido, uno nunca sabe
Libération: ¿Cuáles serían esos acontecimientos?
Kessler: Hay que distinguir entre crisis de solvencia y crisis de liquidez El relato de ficción que acabamos de ver parte de la primera para llegar a la segunda Crisis de solvencia: un país prestatario no tiene la fuerza económica para reembolsar sus préstamos y hay que acudir en su ayuda La crisis de liquidez es más dramática, es lo que pasa cuando un país ya no tiene la posibilidad de reunir fondos para enfrentar un vencimiento de pagos Eso supone que no logra obtener ni una reestructuración de su deuda, ni un préstamo de relevo en otros bancos, ni un adelanto del Fondo Monetario En consecuencia, está obligado a declararse en cese de pagos
Libération: ¿Por qué es poco probable que eso suceda?
Kessler: Porque son demasiado graves las repercusiones de semejante acontecimiento sobre los bancos prestamistas y sobre el conjunto del sistema financiero En caso de accidente, los bancos acuden a su banco central y eventualmente harán un llamado al Fondo Monetario Internacional, para que apruebe nuevos créditos al país en dificultades De hecho, los acreedores de tal o cual país se agrupan para actuar en común En este momento, los países acreedores obtienen de los países deudores las políticas económicas destinadas a que puedan pagar un día, casi siempre a través de una deflación Se las arreglan de hecho para que las pérdidas eventuales de los bancos no aparezcan nunca en los balances como lo que son, y también para que ningún banco sea nunca llevado a la quiebra, de modo que no se merme la confianza general en el sistema bancario
Libération: Se dice que los países prestatarios están de hecho en una posición de fuerza
Kessler: Es falso Todos los prestadores están coaligados Si alguna vez un país declara que no quiere pagar, se le aísla por un tiempo indefinido del mercado internacional de capitales y se interrumpen con él las relaciones comerciales normales Todo converge de hecho en el FMI, que impone condiciones draconianas para la concesión de nuevos préstamos Los países deudores pierden el control de su política económica interna, con los costos sociales y políticos que eso implica El PIB de Brasil, por ejemplo, bajó seis puntos, a consecuencia de las medidas impuestas por los países prestamistas Se conocen bien las consecuencias sociales y humanas de esta recesión impuesta
Libération: Pero la reestructuración indefinida de préstamos y pagos, ¿no viene a ser lo mismo que una condonación de la deuda?
Kessler: La reestructuración significa que se establece un nuevo registro de vencimientos de pago, y se hace específicamente para que los intereses sean abonados, de tal manera que se pueda considerar que no se ha perdido el crédito Es probable que los países en desarrollo nunca sean capaces de reembolsar el capital de los préstamos Pero lo importante es que la máquina funcione, que se paguen los intereses A fin de cuentas, llegará un momento en que, por el juego de las tasas de interés, el total de los intereses abonados compensará en gran parte el capital inicialmente prestado Una gran parte de los préstamos concedidos se conformó a tasas variables de interés El alza de las tasas, a finales de los años 70, implicó un aumento considerable de la carga de la deuda para los países deudores
Libération: De todos modos habrá pérdidas del crédito, cualquiera que sea la manera como se exprese ¿Quién las va a sufragar?
Kessler: Esquemáticamente, hay dos hipótesis Una es la de la fiebre Los bancos centrales de los países prestamistas pueden acudir al rescate de los bancos otorgándoles préstamos Pero este mecanismo es inflacionario En este caso, el cuerpo social —o más exactamente, aquellos en el cuerpo social que están menos protegidos contra la inflación — será quien pague los préstamos no reembolsados La otra hipótesis es la operación quirúrgica Quiebran los bancos más comprometidos y sus accionistas y depositantes pagan los platos rotos
Libération: ¿Qué hipótesis es más probable?
Kessler: Se ignoran las consecuencias de quiebras bancarias sobre el conjunto de la economía Bien pueden pasar inadvertidas, pero pueden también degenerar en que la confianza, a nivel internacional, entre en crisis, lo que pondría en peligro el conjunto del sistema Es la hipótesis desarrollada en el relato ficción que se acaba de presentar La autoridad política deberá arbitrar entre ese riesgo y los costos sociales y políticos De hecho, toda la táctica de las instituciones financieras consiste en ganar tiempo para amortizar las pérdidas, en un periodo tan largo como sea posible, y evitar todo accidente brutal
Libération: ¿Quiere eso decir que no debimos prestar a los países en desarrollo?
Kessler: Quiere decir que debimos prestar de otro modo El aumento del precio del petróleo y el inicio del desarrollo de nuevos países industriales produjo una verdadera corriente especulativa de los industriales y de los banqueros, que querían —todos— subirse a ese tren en marcha Fue la época de los milagros brasileño y mexicano El crecimiento de los créditos no guardó proporción con el crecimiento real a largo plazo de esos países y con sus posibilidades reales de futuro reembolso Fue muy lucrativo prestarles sumas enormes Pero hacía falta que esta distorsión fuera compensada un día Debía producirse una resaca masiva al menor choque Y hubo un doble choque Los países exportadores de petróleo vieron desmoronarse sus ingresos por la abundancia energética que causó la recesión mundial Su balanza de pagos se volvió negativa En segundo lugar, el viraje de la política monetaria trajo consigo un alza de las tasas de interés sobre todos los mercados financieros Los países endeudados empezaron de inmediato a tener dificultades de pago, porque se duplicó de pronto el gravamen de los reembolsos, conjugado con la baja de ingresos de exportación, por la recesión mundial
Libération: ¿Pudo haberse hecho de otro modo?
Kessler: Es difícil de decir Lo que se impone al sentido común es una política más armonizada entre el Norte y el Sur, en la que los financiamientos se asocien a proyectos sólidos de desarrollo industrial a mediano plazo y en la cual se obtenga una cierta estabilización de los ingresos de los países en vías de desarrollo por la regulación del mercado de materia primas Es una vieja idea, siempre expuesta y siempre abandonada, pero que empieza a abrirse camino ante los peligros actuales
Libération: Usted acusa a los países del Norte ¿No han cometido errores también los países del Sur?
Kessler: Sí La facilidad de acceso que tuvieron al crédito internacional hizo que se sintieran eximidos de movilizar sus recursos nacionales, especialmente el ahorro; de escoger los proyectos productivos y más rentables y desarrollar suficientemente sus ingresos de exportación La crisis los golpea tanto más duramente cuanto sus circuitos financieros interiores están desorganizados, cuanto sus sistema tributario es débil o inexistente, cuanto tienen necesidad de acudir de nuevo a la ayuda exterior, ellos que aspiran a una mayor independencia Esto se traduce sobre todo en un creciente diferencial de inflación en favor de los países ricos
Libération: ¿Quiere decir que el esfuerzo debe venir principalmente de los países en desarrollo?
Kessler: No La reordenación de las economías concierne al conjunto de países en el rejuego mundial La desinflación, la reorientación de las políticas industriales, la necesidad de inversión productiva, el regreso a los equilibrios exteriores, la redefinición del papel del Estado son imperativos que se imponen a todos








