Un lugar donde ni estar enfermo duele
Humana, la medicina más cara del mundo, para servir a la élite mexicana
Francisco Ortiz Pinchetti
Se llama Humana Inc Es una de las cuatro más grandes transnacionales de la atención médica del mundo Tiene 85 hospitales en Estados Unidos y cinco más en Europa Cuenta, dice su propaganda, con los más avanzados, sofisticados sistemas y equipos científicos Se precia de brindar una atención de calidad y lujo similares a los del mejor hotel del orbe Es lo best en cuanto a servicios hospitalarios se refiere
Y ahora, señoras y señores, Humana llega a México con todas sus excelencias Los mexicanos, finalmente, ya no tendremos que viajar hasta Houston para la checadita anual o para atendernos Ni dejar por allá nuestros escasísimos dólares Ahora ellos vienen a recogerlos: servicio a domicilio
Coherente con el postulado de caminar hacia una sociedad más igualitaria, el gobierno mexicano permite que a partir del lunes 26 de marzo el Hospital Humana del Pedregal empiece a operar en la capital de un país en que —según cifras oficiales— cuando menos 12 millones de personas carecen en lo absoluto de servicios médicos y donde 50 de cada 1,000 niños que nacen están condenados a morir antes de cumplir un año de edad
En plena bancarrota nacional, humana viene al rescate de los mexicanos enfermos Les ofrece, como en Houston o San Diego, lo mejor de la medicina mundial y el confort de un hotel de lujo en el que los pacientes y sus familiares tendrán acceso, por ejemplo, a su vino francés favorito y a los más exquisitos platillos preparados por un chef internacional
Igualito que allá
Además, aquí a precios muy módicos Un ejemplo: cada día de cuarto costará al enfermo entre 80,000 y 100,000 pesos El puro cuarto, eso sí; pero amueblado a todo lujo, con alfombra, teléfono, clima artificial y televisión de color Y de pilón, una hermosa vista
El urólogo mexicano Federico Ortiz Quezada, uno de los 40 especialistas que estarán adscritos al hospital, piensa que éste es una respuesta al problema de la fuga de divisas que significa la atención de pacientes mexicanos en nosocomios de Estados Unidos Además, dice, Humana del Pedregal será “un polo de desarrollo científico”
En cambio, el doctor Fernando Quijano, presidente del Consejo Nacional de Cirugía de Tórax, opina que el establecimiento en México de Humana, “con inversión ciento por ciento extranjera”, constituye “una vergüenza y una humillación para el cuerpo médico, la iniciativa privada y el gobierno mexicanos”, culpables de dejar un hueco que ahora ocupará la transnacional estadunidense “Y la fuga de divisas continuará”, dice
Y el doctor Mario Rivera Ortiz, presidente del “Círculo de Estudios Ismael Cosío Villegas”, AC, acusa: “La apertura del hospital Humana, con la anuencia y el apoyo del gobierno federal, confirma una política tendiente a estimular la privatización de la medicina Esto, en contradicción flagrante con la Ley General de Salud, que fija al Estado la obligación de proporcionar a todos los mexicanos servicios de salud suficientes en cantidad y en calidad Un hospital así, en las actuales circunstancias, constituye una nueva ofensa al pueblo mexicano, acentúa los pavorosos contrastes sociales y nos aleja de esa sociedad más igualitaria que se dice pretender”
EL PRIMER MUNDO, AQUI
Según un informe de la corporación publicado en noviembre de 1983, Humana es una transnacional de este tamaño:
90 hospitales
17,248 camas
42,000 empleados
15,000 enfermeras
14,000 médicos
570,000 pacientes atendidos
358 millones de días/paciente
Humana Inc tiene “ventas” anuales por 2,290 millones de dólares (388,000 millones de pesos), con utilidades de un módico 7%: 1603 millones de dólares (27,250 millones de pesos anuales)
La empresa estadunidense tiene como verdadero orgullo el hecho de que la excelencia de sus servicios es idéntica en todos sus hospitales, tanto en la Unión Americana como en los países europeos donde opera: “lo mejor de lo mejor”, subraya su propaganda, tanto en atención médica como en confort
Un ejemplo del “estilo Humana” es éste: en su hospital de Ginecología de Tampa, Florida, las parturientas pagan una “entrada” de 12,500 dólares (más de dos millones de pesos) Pero, entre otros lujos, se les ofrece una cena de gala postparto, con champaña y viandas a su elección Unas colas de langosta a la termidor, por ejemplo
El hospital número 91 de Humana empezará a funcionar en México dentro de sólo dos semanas: ya merito Entonces, también nosotros los mexicanos, por qué no, podremos disfrutar de ésas y otras maravillas
Se sabe que antes de decidir su inversión en nuestro país (unos 9,000 millones de pesos) la corporación hizo elaborar un estudio de mercado El resultado fue muy halagador: en México hay 20,000 familias millonarias
Conseguida la autorización de la subsecretaría de Inversiones Extranjeras de la Secofin y las autoridades de Salubridad y Asistencia, Humana puso manos a la obra Obra que hoy, señoras y señores, es una realidad
Vale la pena que sea la propia empresa, que editó en Estados Unidos —por supuesto— un elegante folleto con fotos a color y textos en inglés, francés y español, la que describa a su hospital de México:
“Ya no es necesario viajar cientos de kilómetros para encontrar un hospital de gran prestigio internacional”, adelanta “La Ciudad de México tiene ahora el Hospital Humana del Pedregal, que ha sido diseñado y equipado para ser un hospital de primera clase en el mundo: combina la más alta tecnología y profesionalismo con las mismas comodidades que se pueden encontrar en los mejores hoteles de prestigio internacional”
Añade que “su moderno diseño y sus delicados jardines lo hacen parecer más bien un lugar de descanso que un centro médico especializado” Ofrece una extensa variedad de especialidades médicas, con el más moderno equipo, y también “un funcional helipuerto para transportación privada o en caso de urgencia”
Naturalmente, “todas las habitaciones son privadas Cada una ha sido amueblada como si fuera un hotel de primera clase y equipada con televisión a color, teléfono, servicio de mensajería y control individual de clima”
Luego pone:
“La excelente comida es parte de nuestra hospitalidad Es preparada por nuestro propio chef, un especialista en cocina internacional” (A un lado, la foto de un sonriente, rubio, inmaculado cocinero)
Aclara, asimismo, que las dietas especiales son supervisadas por expertos dietistas “Además —agrega— disponemos de una bien surtida bodega para que no deje de disfrutar los vinos de su preferencia si su médico se lo permite”
Para poder brindar la mejor atención a cada uno de los pacientes, “los servicios de un cortés y eficiente asistente profesional estarán siempre a sus órdenes, para atenderle en idioma inglés, francés o español Por eso decimos que en el Hospital Humana del Pedregal no existen barreras de lenguaje”
Un alivio, sin duda
Pero hay más, mucho más Por ejemplo, los pacientes y sus familiares podrán contratar secretarias particulares
También hay suites especiales de superlujo, aunque tendrá que pagar un poquito más por tal privilegio
Y esto más:
“Siempre preocupados por otros aspectos de la estética, el hospital ofrece los servicios de salón de belleza y peluquería”
LO MEJOR, “IMPERATIVO ETICO”
No niega el doctor Ortiz Quezada el conflicto íntimo que le provoca aceptar trabajar en un hospital así Urólogo destacadísimo, pionero de los trasplantes renales en México y en América Latina, exjefe de Urología del Centro Médico Nacional del IMSS, es también profesor de la maestría de Medicina Social en la UAM-Xochimilco Fue hasta hace poco colaborador del diario Unomásuno y en muchos de sus artículos defendió una concepción social, popular de la medicina
“¿Qué hacer?”, pregunta para responder “Para el médico es un imperativo ético que sus pacientes tengan la mejor atención posible, con el mejor equipo Yo me limito a hablar de este asunto desde la posición médica Y este hospital ofrece lo mejor, lo más avanzado en equipo de diagnóstico y tratamiento”
Ortiz Quezada, que se autodefine como hombre “de izquierda”, postula que “todo mexicano debería tener acceso a este tipo de atención médica” Sin embargo, esto no es posible ahora, acepta: “es un proceso histórico”
A una pregunta específica, el urólogo de 49 años de edad responde que la existencia de un hospital como Humana “sería una injusticia si la mexicana fuera una sociedad monolítica No lo es Hay espacios Indudablemente, este hospital está concebido para la atención de una clase social determinada”
Pondera luego los aspectos positivos:
“El establecimiento de Humana en México evitará la fuga de divisas Será además, y esto es lo más importante, un polo de desarrollo científico médico, con el mejor equipo, que beneficiará a la medicina mexicana en general”
La medicina, dice, se ha vuelto muy cara debido a la dependencia tecnológica Da un ejemplo: un tomógrafo axial computado, aparato de fabricación inglesa, cuesta un millón de dólares Y Humana lo tiene
“Qué hago entonces”, repite, “La vida humana es un imperativo ético Por primera vez tenemos la posibilidad de contar con estos equipos”
¿Es coherente con su forma de pensar al participar en un proyecto como el de Humana? — se le cuestiona
—Usted nota mi contradicción Yo le entré a esto con mucho miedo Pero, dígame, ¿qué hago? Yo soy de izquierda, no soy un advenedizo Fui director general de Medicina y Seguridad en el Trabajo, en la Secretaría del Trabajo Soy un enamorado de la seguridad social Soy un médico con conciencia social, como lo son el 90% de los médicos mexicanos; pero, dígame, ¿qué hago?
Ortiz Quezada dice desconocer los “aspectos administrativos” de Humana del Pedregal Que no sabe de quién es la inversión, que tampoco sabe cuáles serán sus tarifas Aclara que él, como los demás especialistas, rentará a Humana su consultorio e internará ahí a sus pacientes: pero tampoco sabe, dice, cuánto pagará de renta
Considera, eso sí, que “no es un hospital excesivamente lujoso” y que hay que tener en cuenta que no fue hecho con dinero del pueblo: “es un hospital privado, para un sector determinado de la población”
Comenta luego que su propósito fundamental al particular en Humana es el desarrollo científico Y chantajea:
“¿Qué hace usted si uno de sus hijos requiere un tratamiento o una operación que sólo puede tener en un hospital de Houston? O lo lleva allá o se muere: ¿qué haría? Yo tengo muchos amigos de izquierda que han ido a Estados Unidos para atenderse, o para atender a sus familiares Yo mismo se los he recomendado, porque he visto morir a muchos pacientes por falta de un equipo, por una atención inadecuada Como médico, mi prioridad es la vida humana”
—Como médico, ¿no hay otra opción en México?
—No, no hay otra opción
—Las instituciones oficiales de salud, el Seguro Social por ejemplo, ¿no tienen capacidad, posibilidades de contar con esos equipos a que se refiere?
Sí Sí tienen posibilidades De hecho lo están haciendo El Seguro Social es la mejor institución de salud en México Tenemos otras, de primera La mejor cardiología se practica en el Centro Médico Nacional La mejor neurocirugía, en el Instituto Nacional de Neurología y en La Raza; la mejor medicina interna, en el Instituto Nacional de Nutrición
—¿Y se cuenta con aparatos como el que mencionó?
—Sí en el Centro Médico Nacional hay dos tomógrafos computados El IMSS ha hecho esfuerzos verdaderamente encomiables Es un ejemplo
—Entonces, sí hay otras opciones
—Sí, las hay Bueno, hay gente mucho más coherente en su forma de actuar; pero también hay circunstancias A veces, mayores facilidades para trabajar O mejoría económica, ni hablar Yo no niego mi conflicto
VERGÜENZA Y HUMILLACION
Entre otros especialistas que han aceptado trabajar con Humana, Ortiz Quezada menciona al cardiólogo Guillermo Handam, el cirujano plástico Fernando Ortiz Monasterio, el oncólogo Rodríguez Cuevas, el ortopedista Vázquez Vela y el radiólogo Manuel Cardoso Todos los médicos del hospital serán mexicanos Algunos de ellos, radicados en el extranjero, serán repatriados
Otros no aceptarían jamás trabajar para la transnacional Como el cardiólogo Fernando Quijano:
“Quiénes van a trabajar ahí lo hacen por mero afán de lucro Nada más Ahí no van a obtener ningún prestigio académico; pero sí mayores ganancias”
Quijano, de 65 años de edad, fue jefe del departamento de Cirugía Cardiovascular del Instituto Nacional de Cardiología hasta hace un año, cuando se jubiló Es miembro de la Academia Nacional de Medicina y de la Academia Mexicana de Ciencias Médicas
Ahora, truena:
“Es innegable que Humana viene a llenar un hueco que existía; pero un hueco del cual nosotros tenemos la culpa: los médicos, la iniciativa privada, el gobierno Por eso digo que es una vergüenza y una humillación el establecimiento de esa empresa en México”
Acusa a la iniciativa privada de “timorata” y al gobierno de “falta de visión” Luego recuerda:
“Allá por 1972 ó 1973, hubo una oportunidad estupenda para crear un servicio médico privado de primerísima calidad, mexicano ciento por ciento Agustín Legorreta estaba dispuesto a que el Banco Nacional de México apoyara financieramente el proyecto Este se encomendó a un médico eminentísimo, para mí el más eminente cardiólogo mexicano: el doctor Clemente Robles Y elaboró un proyecto excelente”
“Y qué ocurrió? Que algunos subdirectores del banco detuvieron la idea No, dijeron, hay que traer expertos de fuera Trajeron a unos gringos, por supuesto Hicieron otro proyecto Todo se detuvo, se retrasó En eso vino la devaluación del peso (1976) y el proyecto se malogró”
Menciona otro esfuerzo encomiable, aunque de menores alcances: Médica Sur, proyecto encabezado por el doctor Manuel Campuzano “Un magnífico proyecto”, dice Quijano Sin embargo, el derrumbe de nuestra moneda en 1982 lo dejó a medias “Quedó solamente en una torre de consultorios”
Y el hueco quedó allí
“Ahora vienen los gringos a llenarlo Me parece muy grave que las secretarías de Comercio y de Salubridad permitan que se haga una inversión ciento por ciento extranjera Es un riesgo muy, muy serio el permitir la entrada de una transnacional de la salud Ya hay otra corporación tejana que realiza sondeos en el norte del país para establecer un hospital Creo que las autoridades han sido demasiado blandas en el caso de Humana”
Quijano crítica la tendencia a menospreciar a la medicina mexicana “En México se puede atender el 90% de los casos Hay médicos de primerísima y se cuenta con equipos e instalaciones Aunque, claro, hay gente que viaja a Houston o San Diego para tratarse una amibiasis o para ver un dentista Claro, para ellos es una demostración de categoría social, de status”
El cardiocirujano rechaza que, con el funcionamiento de Humana en México, se vaya a frenar la fuga de divisas por atención médica en el extranjero “Los multimillonarios seguirán viajando para atenderse allá Y, por otro lado, las divisas se irán de todos modos, por la vía de las utilidades de la transnacional”
Insiste en que en México hay excelentes diseñadores de hospitales “Nutrición, el Centro Médico, Cardiología, son ejemplos evidentes de ello: pero se abre la puerta a los extranjeros, para que vengan aquí a ganar dinero: su propósito único es el lucro”
Falso, dice, que Humana vaya a favorecer el desarrollo científico en nuestro país “No es ése su interés” Y entonces acota:
“Las autoridades de la salud deben exigirle a Humana que lleve a cabo una enseñanza de posgrado, con médicos residentes Todas las instituciones lo hacen Esa sería una forma de que contribuyeran en algo al desarrollo científico; pero hay que obligarlos”
SOBERON, PRIVATIZADOR
En opinión del doctor Mario Rivera Ortiz, el caso de Humana “concretiza” la tendencia de las actuales autoridades de la salud a estimular la privatización de la medicina en México, ahora “para colmo” con inversiones transnacionales
Rivera Ortiz preside una asociación de trabajadores de la salud, el Círculo de Estudios “Ismael Cosío Villegas”, que desde hace siete años realiza estudios y trabaja en el campo de la medicina social “Nos oponemos radicalmente a la política que favorece la expansión de la medicina privada en beneficio de una élite privilegiada y en detrimento de la salud del pueblo mexicano”, dice
Recuerda que el doctor Guillermo Soberón, secretario de Salubridad y Asistencia, ha reconocido que en algunas regiones del país, particularmente en las grandes ciudades, la medicina privada alcanza una cobertura del 30% “Esto quiere decir que tiene una importancia definitiva en la atención médica sobre todo de los sectores de más altos ingresos”, comenta
Y encuentra una “evidente contradicción” entre lo postulado por la Ley General de Salud y la posición de las más altas autoridades del sector salud sobre la importancia de la medicina privada
“El afán expansionista de la medicina privada recibe facilidades excesivas de parte de las autoridades del sector estatal”, advierte, “Humana viene a confirmar esto y anuncia el inicio de un auge de ese tipo de instituciones en nuestro país, en contradicción con el derecho constitucional a la salud y la Ley General de Salud”
Insiste:
“La política adoptada constituye una claudicación de principios fundamentales y favorece la frustración de una aplicación cabal y consecuente de la Ley”
Rivera Ortiz califica como “absurdo y aberrante” que se abran las puertas a instituciones como Humana, “cuyo único interés es ganar dinero mediante la utilización de la mano de obra barata” para atender a una minoría privilegiada, “cuando en este país cada año mueren más de 50,000 niños por enfermedades como sarampión, el tétanos, la tuberculosis, la difteria, la polio y la tosferina, todas ellas evitables por vacunación”
Se enoja:
“Nos traen la sofisticación de la medicina ultradesarrollada a un país agobiado por las enfermedades típicas del subdesarrollo Esto no hace más que acentuar los pavorosos contrastes sociales”
Es muy interesante, dice, “y muy reveladora”, la vinculación que se da entre este tipo de proyectos y “un estamento aristocrático de los médicos mexicanos, `a clase médica’, como les gusta llamarse, formados para servir a la élite, a la oligarquía mexicana”
Lo más grave, añade, es que “entre esos médicos se encuentran los más altos funcionarios del sector salud, en todas las instituciones públicas El propio Soberón pertenece a ese estamento Y todos ellos son médicos formados en las instituciones del Estado, cuadros formados a muy alto costo con el dinero del pueblo, a costa de otras instituciones, a costa del desempleo de miles de médicos, a costa de los recursos que se niegan para la atención de amplios sectores de la población; a costa, en fin, de una medicina acorde con los intereses genuinos del país: una medicina social más democrática y justa”
Pero no hay por qué preocuparse: Humana del Pedregal se inaugurará dentro de muy pocos días Ya se dan los últimos toques al conjunto construido en el Camino a Santa Teresa y Periférico Sur, allá por Padierna Su campus mide 48,600 metros cuadrados
Un edificio de siete pisos y otros dos de tres plantas cada uno integran el archiexclusivo centro médico, cuyo acceso —para su tranquilidad— será restringido y vigilado
El hospital dispondrá de 200 camas, en cuartos privados y en 24 suites Cada habitación tiene un decorado especial, con sillones forrados con telas de vivos colores; naranja, azul, rosa mexicano
Para la atención de sus pacientes, el hospital cuenta entre otros sofisticados equipos con ultrasonido, tomógrafos computarizados, fluroscopios, medicina nuclear, rayos lasser Hay laboratorios de microbiología, citología, histología, hematología y, por supuesto, banco de sangre
Para confort de sus huéspedes, hay un restaurante de lujo, cafetería, bar, tiendas, farmacia, amén del salón de belleza, la peluquería y el “pool” secretarial con personal bilingüe
En los edificios menores se alojan los consultorios de los médicos especialistas adscritos al hospital, cuyo director médico es el doctor Samuel García Peláez
Un centenar de trabajadores se ocupa en estos días en afinar acabados —alfombras, puertas, decoración— y para dejar en punto los jardines colmados de flores y las amplias áreas de estacionamiento Una chulada, palabra
Mientras llega el momento de la apertura, los funcionarios de Humana trabajan arduamente en la contratación de enfermeras —”pirateadas” de diversas instituciones, ni modo— y la escrupulosa selección de especialistas, para quiénes se organizan “tours” promocionales Modelos evidentemente extranjeros —güeritos el señor, la señora, los preciosos hijos— son colocados aquí y allá para que un equipo de fotógrafos estadunidenses elabore sus gráficas para los folletos publicitarios








