El pleito de los expresidentes, disimulado por la censura

El pleito de los expresidentes, disimulado por la censura
Echeverría y López Portillo rompen con el juego político y se golpean
Oscar Hinojosa
Con los expresidentes Luis Echeverría y José López Portillo en el centro del escenario, la élite del poder protagoniza una áspera lucha intestina A los ojos de todo el mundo, sin el antiguo disimulo, los exmandatarios se golpean con fuerza
Este nuevo episodio desvanece un mito cuidadosamente forjado por el sistema político: la apariencia de que el país es gobernado por un grupo a salvo de conflictos, riñas y desavenencias
La contienda JLP-LEA exhibe fisuras que profundizan el deterioro del grupo gobernante
Uno, Echeverría, acaba de una vez por todas con una de las reglas del juego político mexicano que él, más que ningún otro, ha sometido a la burla y al desdén, aquella que ordena, sin decirlo, que los expresidentes no deben intervenir en política Otro, López Portillo, que ofreció convertirse en “el mejor expresidente”, falta a su propia palabra, empeñada públicamente como él lo quiso Hoy hace lo que en su mandato reprochaba a Echeverría
En las maniobras, ambos utilizan a miembros de su disminuida corte
Con la publicación del libro Echeverría en el sexenio de López Portillo, que lleva la firma de Luis Suárez, LE inició la nueva escaramuza En él, a través de entrevistas con Suárez, Echeverría desarrolla reproches y recriminaciones a la política petrolera de su sucesor
Nadie, desde la élite del poder, había enjuiciado al segundo hombre más poderoso del sexenio lopezportillista en términos comparables a los que usa Echeverría para describir la obra del ingeniero Jorge Díaz Serrano
De una administración “plenamente honesta” en el período echeverrista —dijo—, Petróleos Mexicanos pasó a la “profunda tragedia” del sexenio lopezportillista En pocas palabras, la política petrolera de JLP fue “entreguista” a los Estados Unidos, compendió
Las primicias del libro de Echeverría se publicaron simultáneamente en Excélsior el jueves 19 de enero y el viernes 20 y en Siempre! (No 1596) El semanario encabezó así el anticipo del libro “Las difíciles relaciones de un Presidente con su sucesor Echeverría juzga a López Portillo Primicias y revelaciones de un libro de inminente aparición, que hará historia” Excélsior, en primera plana, tituló: “Echeverría habla del sexenio de JLP Se persiguió a mis colaboradores”
El miércoles 25 fue López Portillo quien rompió el silencio, un año cuatro meses después de abandonar el poder En un desplegado que publicó El Universal, López Portillo envió un mensaje cifrado: “¡¡Tú también, Luis??!!”
En busca de una interpretación del mensaje, el reportero sostuvo un diálogo con Francisco Galindo Ochoa, responsable de la publicación del desplegado, excoordinador de Comunicación Social de JLP
—Señor Galindo Ochoa: quisiera platicar con usted sobre el desplegado que firma el expresidente José López Portillo
—Platico con usted con mucho gusto sobre cualquier tema, menos sobre ése
—Justamente sobre el tema que a mí me interesa usted no quiere tratar en esta ocasión
—No es que no quiera, es que no hay tema No hay nada que agregar Yo sólo cumplí un deseo de mi amigo, el licenciado López Portillo
—¿De dónde recibió la llamada?
—De España, aunque han dicho ¡Ah, no! Es que (el desplegado) está fechado en Roma, ¿verdad?
—Sí, dice: “Roma, Italia, Invierno de 1984” ¿El expresidente le ordenó que lo publicara en algunos periódicos?
—El no me ordenó Claro, mi amigo me puede ordenar, pero él me pidió, ese es el término, que lo publicara en algunos periódicos, pero sólo El Universal aceptó
—¿Y para usted cuál es el significado de la frase?
—Yo no puedo interpretar al licenciado López Portillo El me pidió que le publicara el mensaje Yo le dije que me dictara la frase y ya Pero no me explicó su alcance
Eso dijo Pancho Galindo Lo que permite presumir que algunos periódicos rechazaron la publicación por presiones de los personajes a los que aludiría JLP con su exclamación Semejante explicación podría estar también detrás de la súbita suspensión de la serie de artículos que Excélsior ofreció al público, como resumen del Echeverría en el sexenio de López Portillo
Así es: José Cabrera Parra, autor de la síntesis y los comentarios del libro de Echeverría, ofreció en la primera parte de la serie inconclusa: “A lo largo de más de 320 páginas del libro, Echeverría hace un detallado recuento de sus actividades internacionales que reflejan los porqués del malestar de López Portillo, capítulos que iremos dando a conocer textualmente a los largo de otras entregas”
Pero no hubo “otras entregas” A diferencia de la primera, la segunda, y ya para entonces última entrega, apareció arrinconada en la página 4, pero sin los prometidos “capítulos que textualmente” describirían el detallado recuento del trabajo internacionalista de LE
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Tu quoque, Brute, Fili mi
Suetonio, biógrafo de los más conspicuos personajes del Imperio Romano, relata en su libro Los doce Césares los momentos centrales del asesinato de Cayo Julio César en los idus de marzo del año 44 de nuestra Era
“LXXXII En cuanto se sentó (Julio César), le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle En el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: `Esto es violencia’, uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe lo detuvo Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolvióse la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra Sin embargo, algunos escritores refieren que viendo avanzar contra él a Marco Bruto, le dijo: `¡Tú también, hijo mío cuando le vieron muerto, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo, hasta que al fin tres esclavos le llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos Según testimonio del médico Antiscio, entre todas sus heridas sólo era mortal la segunda que había recibido en el pecho Los conjurados querían arrastrar su cadáver al Tíber, adjudicar sus bienes al Estado y anular sus disposiciones; pero el temor que les infundieron el cónsul M Antonio y Lépido, jefe de la caballería, les hizo renunciar a su designio”
La tragedia de César, acuchillado por Bruto, su hijo putativo, ha sido el tema de textos ejemplares En el Julio César de Shakespeare, las famosas últimas palabras son: “Et tu, Brute!” Quevedo, que sigue a Plutarco (Vidas paralelas), recuerda que Suetonio escribe que César murmuró: “¿Y tú entre estos? ¿Y tú, hijo?”
—Thornton Wilder, en Los idus de marzo dice: “Cuando Marco Bruto se le arrojó encima, exclamó: ¡Tú también, hijo mío!”
Borges elabora otra escena, la llena de sugerencias:
“Para que su horror fuera perfecto, César, acosado al pie de una estatua por los impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Julio Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito
“Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): ‘¡Pero, che!’ Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena”
A la luz de la traición de Bruto, la parálisis de López Portillo admite, por lo menos, tres lecturas En tanto que la frase se aplica, por extensión, a aquellos que participan en una conspiración, ofensa o agresión contra una persona cercanísima, la expresión “¡¡Tú también, Luis??!!” podría estar destinada exclusiva e inequívocamente al expresidente Luis Echeverría, ligado desde la adolescencia a su sucesor por “el tan noble y a veces tan sutil vínculo de la amistad”, como definió el propio LE La paráfrasis, en el caso, tendría esta claridad: “Luis, hermano del alma, querido amigo, ¿también tú participas en la conspiración, también tú hundes tu puñal en mi espalda?”
Una interpretación más estricta y apegada al episodio en que murió César, alcanzaría al sucesor de José López Portillo Si cada mandatario amamanta y modela en su regazo al sucesor, si cada Presidente es la prolongación de su antecesor, el Marco Bruto de un Presidente mexicano es el hombre que lo releva en el poder En la hipótesis, López Portillo habría aprovechado el ataque de Luis Echeverría para enviarle un mensaje a su sucesor Te lo digo a tí, Juan, para que lo entiendas tú, Pedro
La tercera lectura sería una simple combinación de las dos anteriores El tiro de JLP sería de aquellos que no yerran
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El hombre que aspiró a ocupar no el Reclusorio Sur sino Palacio Nacional respondió sin circunloquios a Echeverría En una carta publicada en Siempre!, Díaz Serrano contraatacó:
“Luis no entendió la realidad del petróleo en México y su política petrolera: no obstante la respetabilísima presencia de mi amigo el ingeniero Dovalí Jaime, no correspondió a la magnitud de nuestras reservas y al relevante papel que ha venido protagonizando después de su gobierno en la economía nacional”
En su respuesta a Echeverría, Díaz Serrano fabrica un autoelogio:
“La plataforma de producción y las reservas probadas, probables y potenciales, obtenidas durante mi gestión al frente de Pemex, son y serán la fuente de riqueza más importante para México, lo cual es un hecho innegable”
El exdirector de Pemex acusa a LE de torpedear el camino que pudo llevarlo a la silla presidencial
Escribió:
“Luis, como presidente, usó de su influencia para tratar de impedir que yo accediera a la Presidencia de la República y sus acciones para conseguirlo se basaron en informaciones y deducciones erróneas Fui y soy amigo de George Bush (vicepresidente de los Estados Unidos y exjefe de la CIA) Nunca fuimos socios Luis es libre de suponer, si así le conviene, que por haber sido muy amigo de Siqueiros pinto como él Supe cuáles eran los candidatos de Luis y por qué los apoyaba, igual que la opinión pública conoció de los esfuerzos que realizaba para intervenir e imponer sus interpretaciones en otros campos de la actividad política nacional e internacional durante el pasado sexenio, en aras de su `nostalgia de servir'”
Sobre la pugna de los expresidentes, Fidel Velázquez comentó, no sin ironía: “Yo no alcanzo esos niveles y no estoy en condiciones de opinar sobre eso”
A los reporteros que cubren sus actividades cotidianas, el anciano líder laboral les dijo: “No sé si (los enfrentamientos) debiliten al sistema o no” y que “no será válido (que se produzcan en plena crisis), pero que el hecho es que se están atacando”
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El enfrentamiento del expresidente Echeverría con uno de sus pares es el segundo que escenifica desde que adquirió su actual condición, el 1o de diciembre de 1976
Precisamente ese día, su igual, Gustavo Díaz Ordaz, rompió su propio silencio con una frase incisiva, demoledora “Ahora —dijo GDO en cuanto Echeverría entregó el poder— ya podemos respirar tranquilos”
Unido a López Portillo por los lazos de la amistad, “que tienen que ver mucho con matices de fraternidad” y a Díaz Ordaz por los “vínculos de trabajo y subordinación” y “unas tensas, estrictas y leales relaciones de trabajo”, Echeverría alternó fervorosas adulaciones con férreas críticas a uno y otro
De una larga sumisión a Díaz Ordaz, Echeverría pasó al sostenido reproche del gobierno que encabezó su antiguo jefe, apenas éste lo convirtió en candidato a la Presidencia Tanto molestó a GDO la metamorfosis de Echeverría, que el político poblano conjeturó un cambio de candidato Pero el plan no se consumó
Ya dueño indiscutible del poder, Echeverría reanudó los ataques a la gestión diazordacista GDO, en cambio, cerró la boca Pero seis años después la abrió como sólo él podía hacerlo
En una respuesta a un nuevo elogio de LE -Díaz Ordaz había sido nombrado embajador del gobierno lopezportillista ante el Rey español-, el expresidente GDO golpeó de nuevo Lo mejor del mensaje de Echeverría —dijo— ha sido su promesa de no intervenir “en lo absoluto” en la política del presidente López Portillo
En Madrid, apenas llegó, descargó otro puñetazo, igualmente venenoso: Los ataques del presidente Echeverría al gobierno de Francisco Franco “fueron considerados erróneos por la mayoría de los mexicanos”, sostuvo el efímero diplomático
Cada expresidente en su momento rompió a su modo el silencio, pero los dos que sobreviven hacen añicos, además, la exhortación del presidente Miguel de la Madrid de “retirarse a su casa con la satisfacción del deber cumplido”
El grupo gobernante se desgasta